lunes, agosto 22

Aquel tiro de Anna Cruz




El partido estaba casi acabado. Turquía y España se habían batido a cara de perro en unos cuartos de final que siempre son dramáticos, puesto que abren la puerta para las aspiraciones de medalla. Anna Cruz avanzaba mientras el reloj expiraba, el luminoso mostraba el empate a 62. Decía Robert Horry que esos tiros hay que afrontarlos sin ninguna presión. Y el maestro del clutch time, una vez más, llevaba razón. Cruz intentó un tiro milagroso que nadie podía reprocharle fallar. Sin embargo, en caso de lograrlo, no iba a haber opciones de calmar los ánimos, todo su banquillo iba desatar una euforia eterna en Río de Janeiro. 



Lo demás es historia conocida. Cruz metió a la selección femenina de basket español en sus primeras semifinales olímpicas. Allí aguardaba Serbia, palabras mayores, clásicas en estas lides. Las pupilas de Lucas Mondelo se encomendaron a lo que siempre las ha salvado en cada Eurobasket y Mundial que tocase: defensa, defensa y defensa. Las balcánicas no pudieron anotar con su fluidez habitual, mientras Laura Nicholls cogía el estandarte para que sus compañeras la siguieran en ataque. El 68-54 fue elocuente, aquello no era flor de un día, lo que hacen estas señoras es increíble, el reflejo del trabajo incansable de cada una de estas lacedemonias: Silvia Domínguez, Alba Torrens, Laia Palau...



Desafortunadamente, alguien tenía que venir a levantarnos del sueño. Lo advertía con sapiencia Mondelo, la WNBA había llevado a un auténtico Dream Team. Por ello, fue tan importante la excelente imagen dada en el primer cuarto. O el carácter de Domínguez cuando todo estaba perdido, peleando cada bola. La legendaria Taurasi, que volvió a regalarnos un clinic de cómo jugar a esto, elogió lo bien que lo ha ido haciendo esta generación de jugadoras españolas. USA les ganó como ya hizo en el Mundial, pero están ahí, son las mejores de entre las mortales, y ya no miran a ese lado del Atlántico como si fueran alienígenas de otro planeta. Esta camada ha puesto el baloncesto femenino donde merecía y pueden ser una influencia para nuevas generaciones como lo fue la quinta de Epi y la maravillosa plata de Los Ángeles 84. Decía Marta Xargay que iba a dormir varios días con esa medalla. Que no tenga prisa en quitársela, le pertenece completamente. 



Pau Gasol, domador de caballos



Homérico. No hay ningún otro adjetivo, bien lo hubiera sabido John Ford, para definir a un genio que nos regaló, probablemente, sus últimos Juegos Olímpicos. En una durísima batalla por el bronce frente a Australia, el equipo que estéticamente mejor ha circulado el balón en el torneo, Pau Gasol estuvo allí. Como lo ha hecho en infinidad de ocasiones ante Argentina, Estados Unidos, Lituania, Serbia, etc. Sobre sus hombros de Héctor volvió a ampararse un bloque troyano irrepetible, perfectamente comandado por un entrenador de temple y, a veces, incomprendido, Sergio Scariolo. Cuando Patty Mills elevó el basket ofensio a la categoría de arte, Gasol respondió a su recital con 31 puntos. De otra galaxia, los dos jugadores de los San Antonio Spurs honraron una lucha por plaza en el podio que hizo vibrar al Carioca Arena. 



Solamente después de muchos años sabremos de qué hemos tenido la suerte de ser testigos. Desde Lisboa hasta la capital brasileña, esta camada nos ha hecho ser clientes malcriados. No nos hemos conformado con nada. Mundial, Eurobasket, tutear a la todopoderosa NBA, etc. Únicamente cuando Cronos haga lo que deba hacer con las carreras de los Reyes, Navarro, Rubio, Rudy y la ilustre cía, seremos conscientes del peso de la leyenda. De la valentía con la que Sergio Rodríguez apareció para hacer claudicar a un oponente formidable, una Australia donde hombres como David Andersen han encontrado la fuente de la eterna juventud. Y sí, claro que son justificables las protestas por la muy cuestionable falta pitada a favor del mago canario, una falta dudosa bajo cualquier criterio. Un golpe de Fortuna para festejar pero sin perder de vista la muy estrecha línea que separa gloria y fracaso en el deporte, puesto que nunca fuimos ni mejores ni peores que Australia en un duelo vibrante. 



Hablando para un programa de radio, Navarro y Gasol diagnosticaron como expertos cirujanos qué se había hecho mal ante los todopoderosos Estados Unidos en semifinales. Fue aquel día donde DeAndre Jordan quiso amargarle la vida a Pau Gasol, solamente para comprobar que un tipo que se ha fogueado con Kevin Garnett o Chris Webber cuando era un novato recién llegado a Memphis no se asusta de nadie. Pues nada, tampoco en una derrota decente ante lo imbatibles, La Bomba y su inseparable camarada dejaron de hacer autocrítica, a aquella versión estadounidense le podían haber hecho más daño. Saben de lo que hablan. No fuimos conscientes, cual niños malcriados, de la heroicidad que fueron Pekín 2008 (con el maestro Aíto) y 2012 (nuevamente, con Scariolo). Vuelvan a ver esas Finales y pregúntense, resultadismos al margen, si algún conjunto de basket español ha podido exhibirse a mejor nivel.  


Proteger el talento




No siempre tendremos la suerte de contar en nuestras filas con gente como Astou Ndour, un animal competitivo que sacó su excelente muñeca desde la línea de tres puntos para demostrar que la selección no iba a ser convidada de piedra ante el inigualable potencial del equipazo llevado por el combinado de Geno Auriemma. ¿Se pueden ir acortando diferencias? Por supuesto que sí, pero habrá que respaldar el basket femenino, publicitarlo, proteger su talento. Evitar que se produzcan situaciones como la del Club de Baloncesto Conquero (LA COPA MÁS HERMOSA), cuyo milagro en la Copa de la Reina habla de lo que pueden hacer jugadoras motivadas con una carencia absoluta de medios. Imaginen si les dan recursos. 



Esperamos que vengan esos vientos de renovación con la presidencia de Jorge Garbajosa. Como jugador fue un referente impagable para el ciclo irrepetible que ha vivido esta sección. Pero también ha habido errores. La extraña y poco explicada destitución de Pepu Hernández (qué placer escuchar sus comentarios técnicos como analista), determinar que Orenga fue el único y principal responsable del batacazo en el Mundial cuando esto es un deporte donde ganan y pierden todos, lo poco equilibrada que es la Liga Endesa, el poco seguimiento mediático de nuestro basket femenino en sus secciones inferiores, etc. Hay margen de mejora,y eso, había cuenta del rendimiento superlativo de estos años, solamente puede ser recibido como una gran noticia.  



Entre la cara de felicidad de Laura Gil y cía tras sellar el pase ante Serbia (selección de un potencial tremendo, como demostraron ganando a otra potencia como Francia por el tercer puesto) y la cara exhausta pero orgullosa de Pau tras sobrevivir a la excelencia de Australia, apenas pasaron unas horas. Seguían malcriándonos, haciendo que los milagros deportivos sean recibidos con aroma de cotidianeidad. Esos dos tiros libres sellados por Sergio Rodríguez cerraban una hermosa historia, la de hombres y mujeres consentidoras para sus aficionados, los cuales nos hemos malcriado pensando siempre que, al final, vienen Palau, Navarro o Cruz a salvarnos. 



Y no siempre va a ser así. Disfrutemos del recuerdo estos Juegos como lo que son: la genial excepción que suponen dos generaciones irrepetibles.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.elespanol.com/deportes/juegos-olimpicos/20160816/148236014_0.html



-http://okdiario.com/deportes/2016/08/21/actuacion-heroica-gasol-regala-espana-bronce-mas-sufrido-historia-328782



-http://www.marca.com/juegos-olimpicos/album/2016/08/21/57b9db03468aebbc0e8b466d_8.html y http://www.elmundo.es/deportes/2016/08/20/57b8b8bce5fdea111c8b4587.html



-http://www.mundodeportivo.com/momentos-del-deporte/20160628/402816727990/londres-vio-la-mejor-final-olimpica-de-la-historia-2012.html

lunes, agosto 15

El superviviente de Saitama




El Carioca Arena estaba disfrutando de un encuentro mucho más igualado de lo que predecían las casas de apuestas. Doug Collins, comentarista de lujo para Estados Unidos, advertía del rejuvenecimiento de un David Andersen espectacular y, en líneas generales, el brillante planteamiento de la selección australiana en aquel tercer encuentro de la fase de grupos de los Juegos Olímpicos de 2016. Los pupilos de Mike Krzyzewski estaban en apuros como llevaban tiempo sin hacerlo, habida cuenta de su último y apabullante Mundial. Incluso un gurú defensivo como Tom Thidobeau meneaba la cabeza en la banca con gesto de preocupación. Sin embargo, el superviviente del último gran revés de un conjunto USA en Saitama estuvo toda la noche trabajando para evitar la debacle del proyecto que Jerry Colangelo diseñase años atrás para recuperar la hegemonía de los NBA en los campeonatos internacionales. Simplemente, Carmelo Anthony no permitió que Bogut y cía se llevasen un más que merecido triunfo. 



Small forward de poco más de dos metros de altura y muñeca fina, Melo encontró hasta en nueve ocasiones la vía del triple para salvaguardar a los suyos. Es cierto que el increíble Kyrie Irving hizo un revival de su brillante acción en las pasadas Finales para salvaguardar a los estadounidenses, pero convendremos en que fue Melo quien les llevó a llegar vivos a esas instancias. Mucho tiempo atrás, el inefable Andrés Montes apodo "Caramelo" a aquel jovencito drafteado en la espléndida cosecha de 2003, afirmando que aquel chico de sonrisa traviesa y nacido en Brooklyn con pasado portorriqueño en su árbol genealógico iba a endulzar durante muchos partidos la trayectoria de su franquicia, los Denver Nuggets. 



De cualquier modo, a pesar de lucir dos oros olímpicos en su CV y estar en inmejorables condiciones de intentar un tercer asalto, no pocos mentideros han acusado a nuestro protagonista de hoy de no haber cumplido las expectativas puestas en él, sobre todo comparado con dos compañeros de generación: Lebron James y Dwyane Wade. Y es que hubo un tiempo en que Michael Jordan prefería apadrinar a este tirador excepcional (con las distancias de la NBA es muy bueno, con reglas FIBA virtualmente puede anotar desde cualquier punto de la pista) que al mismísimo genio nacido en Akron. Anthony se ha defendido recientemente al afirmar que la falta de un anillo no le menoscabaría para ser considerado uno de los grandes, habida cuenta de su intachable hoja de servicios con su país. Razones no le faltan. 


La bendición de Black Mamba



"Ya pueden tachar a Carmelo de la lista de buenos jugadores e incluirle en la de los grandes". Las palabras fueron pronunciadas por Chauncey Billups en los Playoffs de 2009. Tras avasallar a los Hornets y los Mavericks con un estilo de juego contundente, guiados bajo la sabia batuta de George Karl en el banquillo, Denver Nuggets cumplía al fin las expectativas que muchos habían puesto en Melo, el hombre que debía ser el encargado de llevarles a la tierra prometida del anillo. El liderazgo y veteranía de Billups, venido desde los Pistons, había descargado presión sobre los hombros de una joven estrella que ya no se sentía solo. Muy bien rodeado y con músculo a su alrededor (Kenyon Marten, El Pájaro Andersen, Nenê Hilario...) el dorsal 15 de Denver se atrevía a desafiar a los poderosos Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. Era su primer duelo en la cumbre de la competitividad dentro de una liga donde ya había sido All Star. 



Bryant se encontraba en aquellos días en la madurez y cúspide de su juego. Cómodo en su rol al fin de único líder en LA, perfectamente avenido con compañeros del calibre de Lamar Odom o el propio Pau, se trataba de una presencia casi indefendible. Anthony aceptó el reto en un duelo de pistoleros del Far West donde el talento para encontrar el aro contrario se puso a prueba. Fueron seis partidos muy duros donde se impuso la mayor experiencia de Los Ángeles, especialmente reflejado en dos robos decisivos de Trevor Ariza que hubiera podido cambiar completamente el color de la serie. Animal competitivo feroz, sorprendió ver a Black Mamba muy solícito con un Melo que apenas contenía las lágrimas. De entre sus jóvenes rivales, el Bryant más maduro acogió a unos cuantos elegidos, Carmelo, compañero de selección en dos Olimpiadas, es uno de sus favoritos, hasta el punto de que Kobe se enemistó con el Pepsi Center por atreverse a abuchear a Anthony. 



Y es que cuando toda la conferencia Oeste pensaba que los Nuggets-Lakers podían tornarse en un clásico durante las siguientes campañas, los primeros se desintegraron con una rapidez increíble. Volverían, pero ya con un modelo y plantilla distinto, con un Melo que hacía las maletas rumbo a New York, siendo acompañado por el propio Billups. En la Gran Manzana siguió anotando con fluidez y teniendo problemas incluso para clasificarse para los Playoffs. Hubo una excelente excepción en la campaña 2012/13, donde, muy lastrados por las lesiones, los Knicks batallaron bravamente las semifinales del Este. Rodeado de excelentes veteranos aquel año, volvió a decirse que Carmelo funciona mejor a su aire, teniendo otras voces para orientar al vestuario y dejando que él haga lo que mejor sabe, ver el aro como una piscina. 


Legado olímpico




Una cosa no se puede poner en duda de Melo en sus tres Olimpiadas: no ha parado de anotar. Como aquel día en Londres donde firmó 37 puntos en apenas 14 minutos ante Nigeria. En su búsqueda de ser el primer baloncestista con tres oros, Anthony ha batido al mismísimo Jordan en la lista de anotadores de su país en esa competición. Pese a haber sido bendecido por MJ cuando llegó a la Liga, su relación no siempre fue fácil. A parecer, a Jordan le disgustaban las noticias de indisciplina y carácter complicado del joven astro, mientras que Melo también tenía su buena lista de quejas: "¿Por qué siempre tienen que compararnos con Jordan? ¿Por qué nadie nos compara con Magic?"



Dicen que el tiempo todo lo cura y parece haber sido el caso. Ambos han cooperado en actos solidarios y, recientemente, el internacional estadounidense calificó de "brillante" la intervención del mítico 23 para denunciar la tensa situación social que actualmente se vive en el país, tocando un tema tan puntilloso como la violencia policial ante colectivos de la importancia de los afroamericanos. Por aquellos días, el genial jugador había acaparado todos los focos al firmar la friolera de 68 tantos ante una selección con el potencial de Argentina. 



Independientemente se que se cuelgue metal dorado a finales de este mes o que logre al fin llevar a los Knicks a altos puestos del Este, solamente una extraña percepción de la realidad cuestionaría a un crack capaz de hacer lo que Melo hace en una pista. La duda que sí debería permitir es que, habida cuenta de su talento, quizás haya sido rápidamente complaciente consigo mismo en vez de mejorar su juego, añadiendo más esfuerzo y otros ingredientes a un plato que, ya de por sí, es uno de los mejores que pueden encontrarse en cualquier pista del mundo. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.elperiodico.com/es/noticias/raiz-tematicas-el-periodico/eeuu-sufre-para-doblegar-australia-juegos-rio-baloncesto-5318414



http://www.espn.com/nba/dailydime?page=dime-090530



http://www.zimbio.com/photos/Carmelo+Anthony/Jason+Kidd/Olympics+Day+3+Basketball/CFo4_cxEzzi
lunes, agosto 1


"Kevin Garnett es el tipo más preparado, preparado y preparado para salir a una cancha de baloncesto cada noche. Pero el mejor es Kobe"- Jerry West. 



Todo en la trayectoria deportiva de Kevin Garnett parece excesivo. Desde la calidad y versatilidad de su juego hasta su temprana irrupción en la NBA, dando el salto desde el instituto. Se trató de una sagaz portada de la prestigiosa Sports Illustrated. Un muchacho espigado de 2´11 metros de altura miraba con timidez a la cámara, mientras sostenía un balón en sus manos. Su cabeza estaba rapada al estilo de Michael Jordan. Los Minnesota Timberwolves decidían apostar por un adolescente para reflotar a una franquicia que buscaba con ansía hacerse un hueco en el exigente Far West. 



Existían muchas preguntas alrededor de la capacidad de adaptación de la promesa nacida en Carolina del Sur. Flip Saunders se hacía algunas de ellas mientras veía a su veterano base Sam Mitchell subir el balón durante una práctica en el Target Center. Un ejercicio donde el novato debía intentar defender al veterano base, un profesional experimentado que terminaría aprovechando su experiencia en la pista para fraguar una notable carrera como entrenador. Ante los ojos del míster de los Wolves, Mithcell terminó por los suelos y el chico con el balón. Intensidad en cada posesión, aprovechamiento de cada práctica. "A veces, debemos recordar que sigue siendo muy joven. No podemos cargar tanta responsabilidad sobre sus hombros", advertía con sapiencia Saunders, preocupado de que las urgencias dejasen perder por el camino un diamante en bruto, uno de esos ala-pívots que surgen muy de tanto en cuando. 



Desde el primer momento, la maravilla que se se veía en la cancha empezó a ver cuestionada su reputación. Algunos medios se sorprendían al hallar un distanciamiento y una frialdad en un bisoño que quizás estuviera incurriendo en la soberbia. Asimismo, mostraba un gusto desmesurado por el trash talking. A diferencia de otros cultivadores de ese arte subterráneo, Garnett utilizaba cualquier dato a su disposición sobre sus oponentes para lograr sacarlos de sus casillas. No había dibujado ninguna línea que no estuviera dispuesto a cruzar. Ha llovido mucho desde entonces, hoy, con cuarenta años a sus espaldas, nuestro protagonista es uno de los pocos que puede presumir de mantenerse en pie entre los de su promoción. Su talento, personalidad, polémica y carisma han ido transformándose a lo largo de cada temporada, mostrando siempre que, ante todo, Big Ticket nació hacer estragos en la pintura. 


"Siempre ha sido intenso. No es un cabrón bajo ningún concepto. Es un buen chico. Se deja el corazón en la cancha"- Kobe Bryant. 



A veces, da la sensación de que una primera imagen áspera condiciona los elogios que Kevin Garnett se ha ganado en su profesión. Incluso cuando una figura de la talla de Jerry West lo ha destacado por su ética de trabajo, suele acompañarlo con premura del matiz de que Kobe Bryant es el mejor. Otros, cuando se descubren admirando a la categoría a la que ha elevado el puesto de power forward, se apresuran a añadir que Tim Duncan es el mejor ala-pívot de todos los tiempos. Nadie duda de que Black Mamba y The Big Fundamental, retirados esta misma temporada, merecen cada tributo que obtienen. Como fuere, los posibles pecados de juventud no deberían hacernos olvidar que el dorsal 21 de los Wolves ha sido único en su especie. 



Por ejemplo, Kobe no olvida el cuadragésimo octavo All Star que la NBA celebró en un templo como el Madison Square Garden. Era su debut entre las estrellas y, como pocas veces, se sentía nervioso. Garnett, compañero del Oeste, fue uno de los que más le ayudó. Se le vio bromeando con él y Shaquille O´Neal en el banquillo. Mirando a Bryant, le dijo que iban a salir a volar y lo cumplieron con alguna jugada de mucho mérito para dos recién llegados en un feudo donde había nombres como Michael Jordan, Scottie Pippen o Karl Malone. Dos Finales NBA y el odio eterno Lakers-Celtics no han impedido que Black Mamba y Garnett se digan de todo en la cancha y terminen fundidos en un abrazo después. 



Los años fueron dando sabiduría aunque seguía siendo una imagen muy fiera a la caza del rebote. Una de las oportunidades más inusuales para conocer su filosofía fue un original anuncio titulado KG´s Playoff Dreams (1997-2003) (VER ANUNCIO), donde abría a la opinión pública sus reflexiones sobre cada eliminación de primera ronda que había sufrido. De manera elocuente y con un amor por el baloncesto que es imposible fingir, KG se mostraba como el líder de una joven camada que quería dar el siguiente paso en la élite de baloncesto. Sus modales en determinados momentos podían enervar, pero no era de recibo dudar, ni siquiera por su más encendido detractor, que aquella incipiente estrella sufría como un aficionado más de los Wolves cada revés de postemporada.  


I´m Shipping Up to Boston 




Kevin Garnett cumple años en mayo. En aquel célebre anuncio había advertido que no le gustaba estar de vacaciones cuando se producía su aniversario. Significaba haber sido apeado de la lucha por el ansiado anillo. De cualquier modo, la vida cae como un jarro de agua fría cuando pensamos que tenemos problemas. La realidad nos saca del espejo de Narciso y nos recuerda lo esencial. Volviendo de la fiesta de su amigo Kevin, su compañero de equipo Malik Sealey falleció en un accidente de tráfico. Con toda la vida por delante, un golpe que sintió toda la familia de los Timberwolves. Todavía hoy, Garnett luce un tatuaje en su honor. 



Pero Big Ticket no es de los que creen en maldiciones. Llegó el 20 de mayo de 2003 y Minnesota seguía luchando por el título, estaban en segunda ronda. La gerencia se había rascado el bolsillo para acompañarle de Latrell Sprewell y Sam Cassell. Se jugaban el pase a la Final del Oeste ante los excitantes Sacramento Kings de Rick Adelman, uno de los estilos más vistosos que recuerda la NBA más reciente. Aquel día, Garnett firmó 32 puntos, 21 rebotes y 5 tapones. Steve Kerr, comentarista de lujo para la ocasión, señaló que lo había visto demasiado tenso en la rueda de calentamiento. "Steve puede decir cosas así, él tiene seis anillos y nosotros es la primera vez que hemos pasado de primera ronda". Las cosas claras. Aquel año fue MVP y absolutamente nadie podía cuestionar su categoría.



Tras esa felicidad, nadie podía esperar que apenas un año después se derrumbaría en una entrevista personal concedida ante el afamado coach universitario John Thompson. Las promesas de futuro de los Wolves se truncaron y hasta se quedaron sin Playoffs. Aquello mató a un Garnett que vio como su mentor y amigo, Flip Saunders, era destituido. Los siguientes años empeorarían. "Esto me está matando por dentro", afirmaba tras dejarse el alma bajo los tableros y multiplicarse en pista. Thompson, quien supo llevar el diálogo con maestría, supo encontrar palabras proféticas: "No estás mostrando debilidad, estás enseñando mucha fortaleza hoy. La hierba siempre parece más verde en el otro lado. Te quedan muchos años para luchar por el título". Y el verde del que hablaba el mítico técnico estaba a la vuelta de la esquina. Los Boston Celtics removían los cimientos de la liga al conseguir el traspaso de Kevin Garnett. Nada volvería a ser lo mismo.


"De la actualidad, eres el jugador que más disfruto viendo"-Bill Russell.



Cuando miró por primera vez a los ojos de aquella venerable figura de barba plateada, Kevin Garnett sintió por primera vez que no era la persona con más intensidad en un pabellón de baloncesto. Bill Russell, patriarca de los orgullosos verdes, abrió sus brazos a un fichaje que lideró, junto con Paul Pierce y Ray Allen, a una resurrección que se plasmó en una temporada de ensueño. Los Boston Celtics ganaron 66 partidos, a pesar de tener más talento a su alrededor, las estadísticas individuales de Garnett apenas se resintieron y fue el líder espiritual de una defensa que, sabiamente trazada en el ubuntu de la pizarra de Doc Rivers y Tom Thidobeau. 



Con todo, el camino al anillo no fue fácil. Garnett tuvo que espolear a los suyos en el inesperado partido a muerte súbita frente a los sorprendes Hawks, dio las gracias a Pierce por hacerles sobrevivir ante Lebron James y, frente a su amigo Rasheed Wallace y los Pistons, Big Ticket logró que terminase una etapa dorada en Detroit. En las Finales, tomó venganza ante un enemigo íntimo, Pau Gasol, aquel rookie de los Grizzlies a quien intentó amedrentar en una visita de los Wolves a la ciudad de Elvis. Aunque Minnesota ganó el encuentro, el ala-pívot catalán firmó un mate de concurso ante Garnett, gesta que le dio sus primeros titulares al otro lado del Atlántico. No era un caso único. Incluso en sus años dorados, el espectro de la mala fama estuvo allí. 



También lo sufrió el base José Manuel Calderón, provocado constantemente por 5 de los Celtics en su visita al nuevo Garden. Cuando muchos mentideros españoles agrandaban la leyenda negra, el sagaz base extremeño, en aquellos años en los Raptors, quitaba cualquier hierro al asunto: "En la siguiente jugada nos estábamos riendo los dos de lo que nos habíamos dicho. Son cosas del juego, no pasa absolutamente nada". No siempre ha salido tan esclarecida la cosa, Charlie Villanueva, harto de que KG traspase la frontera con bromas de muy mal gusto sobre las semejanzas de su aspecto con el de una persona enferma de cáncer. Humor negro y desafortunado que saltó a la palestra, Big Ticket descubrió que había gente que no siempre se iba a callar cuando se pasaba de la raya: "Hay mucha gente que ha fallecido por esa enfermedad y él lo dijo como si fuera una broma. Me gustaría que KG se expusiera de verdad, tenerlo en un ring a solas"


"Tienes que respetar todo lo que aporta Garnett. Su liderazgo, su agresividad, su capacidad para competir"- Pau Gasol. 



Aunque su camiseta había llegado a ser la más vendida, también era uno de los más odiados. No pocos comentaristas lo señalaban como un abusón frente a los jugadores más bisoños de la NBA, un jugador de ventaja que nunca se metería con gente de su rango. Siempre me ha parecido una crítica muy injusta. Una de las cosas más claras de Garnett es su incapacidad de distinguir un partido final de un amistoso, a un joven europeo recién aterrizado en la NBA de Dirk Nowitzki. Todo es una guerra para el jefe tribal de unos Boston Celtics que comenzaron 2009 dando miedo, acumulando récords defensivos y poniendo las primeras letras de lo que parecía una dinastía. Con lo que no contaban ni siquiera sus enemigos, esos que se burlaban de sus voces en pista y ritual de entrada a pista -copiado, entre otros, por el mismísimo Lebron James- es que una roca como Big Ticket se rompiese de una forma tan definitiva. 



Fue en tierras mormonas, Salt Lake City, donde Stockton y Malone honraron a los Utah Jazz. Parecía no tener demasiada importancia. Problemas con el tobillo. Un poco de descanso, dijeron muchos. Poco después, la rodilla. Luego llegarían los problemas de espaldas. Algunos soñaron incluso con que aquel bocazas desaparecería. Sin su exuberancia física, Garnett sería uno más entre los rostros de la Liga. Se equivocaron de pleno. Incluso cojeando se le veía bajando a defender o tirándose por una pelota perdida. Seguía encarándose con árbitros, compañeros, rivales y hasta en el video-marcador si era necesario. Muchos podían ser los demonios internos de este campeón olímpico de 1996, pero rendirse no estaba entre ellos. 



Sacadas absolutamente de contexto, algunos medios sensacionalistas señalaron que Pau Gasol, antigua Némesis, se había burlado del bajón de juego de Garnett. Todo lo contrario, el power forward español hizo un análisis concienzudo y serio de cómo su viejo rival se había adaptado a haber perdido ese primer paso indefendible que le permitía acercarse a canasta de inmediato. La explosividad había desaparecido, pero su IQ defensivo dio un paso más allá. Phil Jackson bromeaba al respecto cuando Kendrick Perkins y él se picaron ante los medios por la rivalidad Thunder-Lakers: "Me pregunto cómo le va ahora que no tiene a Kevin Garnett para decirle dónde debe ponerse". En definitiva, Big Ticket ya no podía ser el ejército de un solo hombre que lo hacía todo en cancha. Pero sí se convirtió en uno de los mejores pegamentos en las barricadas que se recuerdan. 


"Kevin Garnett se preocupa de los sentimientos del vestuario. Respeta hasta el último jugador de la plantilla"- Sam Cassell.



Malik Rose, muy estimable jugador de equipo en la primera etapa de los Spurs de Popovich, destapó hace años algunos trapos sucios de la rivalidad Duncan-Garnett. Ninguno de los dos protagonistas principales se ha pronunciado nunca a ese respecto. Resulta elocuente como el 21 de San Antonio ha seguido honrando el poste bajo hasta su retirada, mientras que Garnett era la pieza fundamental para que los Celtics batiesen a los Sixers en unas duras semifinales del Este en 2012, siendo Rose uno de los comentaristas destacados de aquella eliminatoria. La batalla del tiempo, la que han ganado esos dos prodigios, cada uno a su estilo.



Sus últimos años de verde mostraron a un All Star diferente. Kevin ya no podía hacerlo todo solo y precisaba de otros elementos del tablero. Junto con el joven y heterodoxo Rajon Rondo creó una sociedad que, particularmente en 2010, fue casi imparable en Playoffs. Wade, Howard, Lebron e incluso Kobe y Gasol probaron la medicina defensiva de un Big Ticket que recuperó para la causa a un compañero de promoción, Rasheed Wallace. La imagen de un Garnett agotado, triste pero orgulloso tras perder aquel anillo en el séptimo día, pese a sus sobre-humanos esfuerzos, sigue siendo una estampa imborrable, no solamente para los orgullosos verdes, sino para los amantes del basket en general. Ante el mejor Pau Gasol que se recordaba, su antiguo enemigo dio la cara en todo momento y fue creciendo en unas Finales épica que solamente pueden ser catalogadas como de cinco estrellas. Al año siguiente, los célticos tomaron el Staples con un Big Ticket que jugó con una aparatosa tirita para tapar una brecha en la cabeza.



Tras su salida y paso por los Nets, el hijo más querido volvió a Minnesota. Parecía que ni estrella ni público se habían olvidado. Volvieron a correr los rumores de que el veterano imponía trabajos extras a los novatos, otros hablaban de sus malas pulgas, no en vano, había hecho llorar a un hombre hecho y derecho como Glen Davis por una bronca ante una pasiva defensa. Con ingenio, algunos mentideros homenajeaban Kill Bill al hablar del cruel tutelaje al que Garnett sometía a quienes se cruzaban en su camino. Otros que han compartido día a día con él, como Chauncey Billups, advierten que es la persona menos egoísta que jamás han visto en una plantilla.



Dentro de poco, ya no habrá más exigentes magisterios. De cualquier modo, un genio como Ricky Rubio advierte que quiere seguir disfrutándolo, en una extraña pero bien avenida pareja que es una de las esperanzas para devolver los días de gloria a Minnesota. Cuando Kevin Garnett se retire será cuando la NBA se dará cuenta de su impacto, de aquel chico que sostenía un balón y mucha más responsabilidad de la que le correspondía. No habrá más tapones, mates espectaculares, carreras cuando ya no quedan aliento, lágrimas de derrota y de trabajada victoria... KG no more. Un jugador irrepetible, el genio y el loco que compartían el mismo cuerpo en la pintura.



No busquen otro como Kevin. Nunca lo ha habido. Nunca lo habrá. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://minnesotaconnected.com/arts-entertainment/kevin-garnett-timberwolves-sherpa_436485/



https://www.youtube.com/watch?v=08dHO4ScAdU



http://www.chinadaily.com.cn/english/doc/2004-05/20/content_332276.htm



http://wpri.com/2014/06/26/rebuilding-celtics-have-2-first-round-draft-picks/



http://photobucket.com/images/lebron%20james%20vs%20kevin%20garnett



http://boston.cbslocal.com/2011/01/31/gresh-zo-celtics-lakers-renew-rivalry/