lunes, febrero 20

Manos rápidas, cabeza fría




Desde su 1´67 metros de altura, Silvia Domínguez es una de las atalayas más preclaras del baloncesto español. Ahora dirigiendo con mano maestra las riendas de la todopoderosa plantilla del Perfumerías Avenida, la jugadora catalana encaró la pasada semana su décima participación en uno de los torneos más emocionantes: la Copa de la Reina. Dentro de su palmarés brillante, algún comentario previo incidía en que era curioso que un talento como el suyo no se hubiera alzado todavía con ese trofeo del KO. Sin embargo, a veces, Dios no juega a los dados con el universo. 



Tras lograr batir en semifinales Lointek Gernika, el conjunto charro se presentó con un dato que asustaba: su sexta final consecutiva. El ejemplo de que la entidad salmantina es una institución seria, bien organizada y que ha sabido rodearse de las mejores. Sin embargo, el pasado domingo tuvieron en frente a 4.000 espectadores que iban a ayudar a su rival a creer que todo era posible. Girona era una fiesta y querían alzar su primera copa, la que mejor se recuerda. Con una salida arrolladora basada en su gran juego interior y el liderazgo espiritual de la capitana Noemí Jordana, las locales parecían todavía levitar sobre la adrenalina de su agónico triunfo frente al Lacturale Araski. 



Los primeros veinte minutos fueron un ejemplo de todo lo que debe hacerse para tener opciones en un final. De cualquier modo, la escuadra salmantina contó en los peores instantes con la sabia batuta de Domínguez, quien no se desesperó en ningún tramo y fue creando los huecos necesarios para sus compañeras. Como los grandes magos, reservó lo mejor para la hora de la verdad, un tercer cuarto donde jugó poseída para lograr ese título que le faltaba. 


Experiencia versus orgullo



Domínguez encontraba la solución precisa y lo que mejor sirviera a los intereses de la máquina bien engrasada que es el equipo de Miguel Ángel Ortega. Podía ser un bloqueo y continuación con Laura Gil o un robo de balón certero. Si se tomaba un pequeño respiro, aparecía la etiqueta negra de Milovanovic, una de las jugadoras más técnicas en pista. Tras sufrir en la primera parte, las charras se gustaban e iban superando la presión de competir en cancha ajena. 



Ahí, el Girona tuvo que tomar una decisión que muchos equipos noveles han sufrido en su primera gran final. Hundirse como individuas o emergían como equipo. Nadie habría podido hacerles ningún reproche tras haber llegado hasta allí, pero decidieron que no iban a ser un convidado de piedra ante el show de Perfumerías. El duelo Coulibaly-De Souza ya fue un aviso a navegantes de que nadie iba a regalar nada, desde la pintura hasta la línea de tres. 



Ibekwe fue una de las primeras en rebelarse ante esta situación, mostrando que el conjunto catalán que no iba a borrarse ni cuando el cronómetro más estaba en su contra. El Girona se respetó a sí mismo y al baloncesto, brindando una reacción al final del último cuarto que vino avalada por un público entregado desde el primer instante.


Tras la excelsa primera vuelta en el campeonato doméstico de las salmantinas, este torneo del KO es la consagración de un proyecto sin fisuras aparentes. Gente del carácter de Alana Beard dan todavía un punto más de agresividad bien entendida y un carácter competitivo que se traduce en una escuadra a la que nadie puede borrar de la pista. Se puede ganar al Perfumerías, pero es innegociable hacerlo en cada cuarto. En caso contrario, ellas terminan batiéndote de alguna forma. 



Con todo, hay promesa de revancha para el Girona. El conjunto de Eric Suris perdió la batalla, pero no tuvo que entregar ningún estandarte ni tampoco hubo capitulaciones. Las catalanas presentaban el segundo mejor balance a la llegada de la Copa y transmiten la seriedad de quien está persiguiendo al estudiante de matrícula sin ceder ni un punto. Como las salmantinas se duerman en algún compás de la competición, estarán esperándolas. 



No podía pedirse más en un torneo donde se respiró ambiente de baloncesto del bueno y la promesa de que lo mejor está por venir. Por supuesto, Silvia Domínguez volvía casa con un MVP tan merecido que no hubo debate posible. Como hubiera dicho un gran jugador de la Penya, la copa que tanto se hizo esperar terminó siendo sublime. Hace dos semana, Silvia comprendió a qué se refería. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.marca.com/baloncesto/basketfeb/2017/02/12/58a02f66468aebb0738b4579.html



-http://www.tribunasalamanca.com/noticias/perfumerias-avenida-campeon-de-la-copa-de-la-reina-silvia-dominguez/1486926112



-http://kiaenzona.com/mas-basket/basket-femenino/especial-copa-la-reina-2017-jugadoras-seguir-llegan-los-equipos-entrevistas-66776/
lunes, febrero 13

El mejor jugador de Europa




A la altura del año 1987, el Tracer Milano no era un equipo más en el Viejo Continente. Vigentes defensores del título europeo, contaban en sus filas con nombres como Bob McAdoo, Dino Meneghin, Mike D´Antoni y un distinguido etcétera. Sin embargo, aquella visita de frase de grupos iba a ser una cita con dentista para extraer la muela del juicio: Aris de Salónica. O, si lo prefieren, medirse a Nikos Galis, Con poco más de 1´83 metros de altura, de un linaje procedente de la isla de Rodas mudado a los Estados Unidos, era la clase de devorador al que ninguna defensa quiere ver ni en pintura. En permanente romance con la tabla, Galis había heredado de su progenitor el espíritu del boxeador, planteando cada entrada a canasta como una guerra de guerrillas donde casi siempre salía vencedor. 



Como guindilla del postre de esa noche mágica, Galis fue reconocido por la prestigiosa Gazetta dello Sport como el mejor jugador de la competición. Quién se lo iba a decir apenas unos años antes, cuando con esa misma camiseta se disponía a disputar un partido en los suburbios de Atenas. Aquel día, el Aris se midió al Ionikos. Como muy bien recordaba hace nada la hemeroteca del diario Mundo Deportivo, los asistentes helenos a aquella velada de un 24 de enero de 1981 siempre darían las gracias a Atenea por iluminarles con su  sabiduría para ir a aquel pabellón en dicha ocasión. Resultó una de esas raras excepciones donde se cuestiona un axioma inmutable: el basket es un deporte de equipo, nadie puede ganar solo un partido. 



Y es que en el modesto club rival jugaba un base de nariz aguileña que parecía sabérselas todas para anotar. Dusan Ivkovic, entrenador del Aris y uno de los más relevantes técnicos de la Euroliga, asistió perplejo a cómo aquel melenudo les endosaba 35 puntos al llegar al descanso a un favorito a ganar el campeonato doméstico. Por suerte, Galis, siempre él, había equilibrado la balanza como buen cañonero. Tiempo después, el legendario Red Auerbach dedicó el mejor piropo a Galis, a quien los Celtics tuvieron drafteado tras la universidad, aunque no le prestaron excesiva atención por una inoportuna lesión: "Ha sido el peor error de mi carrera". Palabra de Red. 


No podía ser de otra manera, el show de los dos pistoleros llevó a un empate casi perfecto: 101-101 en el marcador, casi un milagro habida cuenta de que los locales luchaban aquel día por no descender. Fue un desenlace extraño. Yannakis firmaba la escandalosa cifra de 73 puntos, mientras que Galis, el irreductible enemigo de las defensas, lograba llevar a su equipo a la victoria final por escaso margen. Eso sí, el crack del Aris solamente pudo firmar dos tantos más para su casillero en el período extra. La directiva del Salónica apuntó bien el nombre de aquel base con más de 1´90 de altura. Apenas unos años después cumplieron el sueño de los amantes del basket ofensivo: Yannakis y Galis se convirtieron en la brillante pareja exterior titular de los amarillos. 



Medio en broma, medio en serio, el prestigioso periodista de los aros Sixto Serrano afirmaba que ambas estrellas por poco se pulieron en presupuesto de esta disciplina deportiva en el país por sus generosos emolumentos. Ninguno de los dos era de carácter fácil en aquellos días y a su gran calidad aunaban una ambición individual. Con el tiempo, se suavizarían las posturas y un sonriente Yannakis, convertido ya en el maestro de ceremonias de la selección griega en el Eurobasket de 2007, dejaba atrás los viejos rumores para afirmar que, en efecto: "Nikos era especial". 



El momento más maravilloso para ambos llegó en 1987. El Eurobasket se celebró en la Hélade y no podían fallar a su afición. A pesar de ser locales, la Copa más deseada no pudo presentarse con mayores obstáculos. La todopoderosa Yugoslavia de otro asesino nato, Drazen Petrovic, llegó a irles dominando por 15 puntos, pero a los plavi se les escapó la presa viva. Galis, luciendo el dorsal 4, era el iniciador de cada jugada ante una grada extasiada ante el evento histórico que estaban presenciando, Fruto de las heridas de guerra, Teofanis Christodoulou y Yannakis llegaron  a la última instancia sumamente magullados, aunque con el carisma intacto. 



Nuevamente con Galis como estilete, el conjunto griego llevó a sus aficionados de los nervios al éxtasis por un triunfo en la prórroga ante la todopoderosa escuadra de la URSS. La foto de las dos estrellas celebrando el hito eran las fauces abiertas del indomable carácter draconiano de aquella maravillosa selección. Apenas dos años después volverían a rozar las mieles del éxito, aunque en el torneo de 1989 Drazen Petrovic se mostró tan intratable que ni siquiera ellos pudieron denegarle el acceso a las puertas del Olimpo. 



Como podrá imaginar la amable persona lectora, la sociedad Gallis-Yannakis fue una tiranía intratable a nivel de campeonatos domésticos, siendo infatigables levantadores de Copas y Ligas. En Europa fueron una fuerza muy a considerar que hizo alucinar a mitos como Audie Norris, quien admitió no haber visto nunca a este lado del Atlántico una exhibición como la que el indomable anotador heleno hizo un día en el Palau. Irónicamente, como aquel gran Barça de Epi, la pareja eterna del Aris de Salónica logró llevar a los amarillos a la F4, pero les faltó esa pizca de fortuna para alzarla. Ya como veterano de cinco estrellas, el infatigable Yannakis lo logró militando en las filas del Panathinaikos. 



Buscando celebrar el feliz aniversario, Vassilis Skountis, veterano periodista de olfato fino, junto a los dos iconos para recordar aquellos días donde fueron dioses del parquet. Los dos pudieron hablar de cuando sus respectivos talentos hicieron abrir las fauces del dragón del basket heleno. Y es que, antes de Diamantidis, Spanoulis y Papaloukas, Nikos Gallis y Panagiotis Yannakis hicieron creer que lo imposible era posible.  



ENLACES DE INTERÉS:



-HEMEROTECA MUNDO DEPORTIVO: DUELO DE CAÑONEROS EN NIKEA



-GALIS 50 PUNTOS TRACER MILANO



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.euroleague.net/features/voices/2011-2012/vladimir-stankovic/i/95081/panagiotis-giannakis-the-greek-dragon



-http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/2017/01/25/pagina-45/13973353/pdf.html#&mode=fullScreen [Fotografía propiedad de Mundo Deportivo]



-http://www.feb.es/2016/1/24/baloncesto/yannakis-gallis-duelo-dioses-1981/62980.aspx
lunes, febrero 6


"There is a reason magical realism was born in Colombia"-(Narcos, Primera Temporada, capítulo 1x01, 2015)



El realismo mágico supuso un punto de inflexión en el mundo de las letras. No obstante, todavía está en vigente debate su verdadera cuna de nacimiento. Aunque la madurez del género fue alcanzada en la obra maestra Cien años de Soledad de García Márquez, no pocos estudiosos señalan el brillante germen en los trabajos del literato cubano Alejo Carpentier. La fusión de lo cotidiano con lo milagroso. Para el Camp Nou, el día en que comenzó a ocurrir fue en la jornada 18 de la temporada 2014/15. El poderoso Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone visitaba la Ciudad Condal con la presión para ambas escuadras de no perder comba en la lucha por el campeonato liguero. 



Apenas un año antes, los pupilos del Cholo habían ganado el torneo de la regularidad en ese mismo estadio, no sin antes eliminar merecidamente al Barça de los cuartos de final de la Champions League. La noticia no fue que los locales terminasen ganando 3-1 en un disputado choque, la magia se gestó porque, por primera vez y ante un adversario de calibre, Lionel Messi, Neymar y Luis Suárez dejaron de ser un triunvirato de estrellas independientes para convertirse en una fórmula ganadora que se tradujo en una delantera digna de Macondo. 



Hasta ese momento, La Pulga, el genio rosarino que desafiaba los registros de las leyendas de un deporte donde todo parecía inventado, había encontrado una roca formidable en las inteligentes, compactas y esforzadas líneas defensivas colchoneras. Atrás quedaban los días donde el histórico club del Manzanares eran un juguete roto del que Real Madrid o Barcelona abusaban sin piedad en los últimos años de mala gestión deportiva e institucional. Diego Pablo y su staff técnico habían convencido a sus lacedemonios que todo era posible, incluso parar al 10 culé. Desde aquel día, Leo aceptó el desafío, amparado en dos aliados de envergadura.    


Temo más a un ejército de ovejas dirigidas por un león que a un ejército de leones dirigido por una oveja- Viejo refrán. 



Se pueden decir muchas cosas sobre el técnico argentino del Atlético de Madrid. Sin embargo, nadie puede dudar de que, al final del día, es justo lo que había recetado el psicólogo a los jugadores rojiblancos. De hecho, de no existir el imborrable recuerdo del maestro Luis Aragonés, el Cholo sería reconocido por todos como el entrenador más importante de una institución centenaria y cuya particular esencia la ha hecho digna de los versos de Joaquín Sabina. Pues bien, entre bastantes virtudes y algún defecto, podemos aseverar que el ex jugador de la escuela de Carlos Salvador Bilardo tiene una memoria excelsa. 



"Nos recordaban desde hace tiempo que no les ganábamos". Fue un aviso a navegantes que pasó desapercibido. El partido de ida correspondiente a los cuartos de final de la pasada Copa de Europa resultó polémico por la rigurosa expulsión de Fernando Torres y una agresión de Luis Suárez a Juanfrán que no fue advertida por el colegiado. El Cholo se encontró en su mejor momento. Nadie cómo él para rearmar la fe del grupo por el triunfo moral y emplear con maestría unos altavoces que suelen irle a la contra. El resto lo pusieron 11 maravillosos jugadores y 56.000 indios que hicieron un verdadero infierno en vida para un rival que se antojaba invencible sobre el papel. Pronto, el profe Ortega y sus muchachos les harían ver que correrían como siempre y ganarían como nunca.  



El Vicente Calderón fue Cannas, Simeone, Aníbal Barca y a los culés les quedó el ingrato papel de las legiones romanas ante una celada perfecta. No era grave la eliminación ante un oponente de altura, lo peor era la sensación de que el Atleti había sido mejor en los apartados físico, táctico, mental y futbolístico durante 180 minutos eternos. El Barça de Luis Enrique volvía a caer tras una gran racha frente a su viejo verdugo. El KO fue devastador, a los puntos y por KO. Gabi, Coke, Filipe Luis, Carrasco, Giezmann y cía convirtieron al, por entonces, vigente defensor del título, en un muñeco roto. Una noche de júbilo en el Manzanares con Andrés Iniesta llorando en silencio en el autobús de vuelta a casa. El viaje más largo.      


"Luis Suárez es maravilloso, el mejor 9 de raza que un equipo puede tener"-Diego Pablo Simeone. 



Se esperaba mucho de una semifinal apasionante que arrancó la semana pasada. Nuevamente, Messi y cía volvían al escenario del crimen, el lugar donde fueron arrasados por la incontestable superioridad atlética. Se esperaba, como antaño, el duelo de la táctica contra el talento. Lo que ni siquiera el propio Simeone podía pensar es que la agresividad inicial fue de los visitantes; en concreto, de un enemigo íntimo, ese Luis Suárez a quien Diego Godín y el Cholo odian en el césped y elogian cuando silba el final el colegiado. Fusionando a Batistuta y Eto´o en una arrancada excelsa, el uruguayo superó a dos muros como su compatriota y Savic para vencer a Moyá con un toque sutil. 



No era raro que Atleti y Barça estuvieran en esa instancia de la competición, volviendo a cruzar caminos. De cualquier modo, Diego Pablo y Leo sentían que era algo más. Con una Liga cuesta arriba ante un Madrid y Sevilla muy afinados, la Copa se antojaba prioridad. Y Messi, que habla poco pero mucho con el balón, también sabía qué se había dicho cuando el Atlético lo enjauló con maestría en la pasada Champions. Por eso, un trallazo impresionante era la primera pieza de una noche donde el 10 blaugrana aceptaría el desafío de uno de los pocos técnicos que sabe hacerle bajar a niveles humanos. 



"Fue una bomba", reconoció Simeone con una sonrisa amarga. Germán Burgos, genial ex arquero, rockero y lugarteniente ideal para su compañero, definió como pocos a La Pulga: "El chiquitito mueve el área cuando ataca". Pero en el Calderón, la magia fue todavía mayor. En el pasado, vimos a Di Stéfano y a Maradona superar encierros con su privilegiada visión de juego. Messi hizo el más difícil todavía: el hechicero no desapareció de la jaula, la obligó a moverse con él a su antojo. Durante muchos minutos, el rosarino convirtió la mejor defensa de los últimos cinco años en Europa en su mejor socio, apiñando rivales para que Neymar y Suárez disfrutasen. 


RocknRolla



Uno de los placeres que deja la prensa deportiva en castellano es poder leer a Rubén Uría. Con su maestría habitual, resumió las dos partes que se vieron: "Messi es Disney, el Atlético es heavy". No está siendo fácil este quinto año para un equipo acostumbrado a levitar bajo la batuta de su líder. Durante mucho tiempo, Simeone ha sido un docente capaz de sorprender a su clase con retos nuevos y tareas apasionantes. Pero, incluso el mejor profesor sufre un momento, sobre todo tras mucho tiempo en el mismo centro, donde parece que se le escucha menos. No fue la ocasión en el entretiempo, su rugido recordó a los suyos lo grandes que habían sido y la gloria que les quedaba por conquistar. 



Gabi se batió el cobre con quien se cruzase en su camino, Griezmann metió a los suyos con un tanto de cabeza, Filipe Luis volvió loca la banda culé, etc. Por momentos, el 3-2 parecía más factible que el 1-3. Los locales estaban desatados y volvían a ser aquellos guerreros irreductibles que convierten en una pesadilla interminable cualquier eliminatoria frente a ellos. En particular, Fernando Torres fue el líder de la rebelión con su atinada entrada a pista. Cillessen salvó el 2-2, Jordi Alba corrió para quitarle el esférico a Gabi tras una asistencia de fantasía del Niño. ¿Volvía el infierno del Calderón? 



Simeone era el maestro de ceremonias agitando al público con sus gestos, los suyos volaban y el Barça perdía a su mejor socio, el balón. Rock and roll de bueno para Germán Burgos. Pero, entonces, el diez de dieces decidió que no iba a perder en dos visitas consecutivas al Manzanares. En el peor instante, Lionel sorteó coberturas, ayudas, patadas, empujones y el aliento incombustible de una afición incansable. Solamente Moyá y una estirada felina evitaron que sumase otra falta de antología.  Todavía está en debate qué fue mejor, si su asistencia mágica a Neymar o que no se enojase cuando el astro brasileño la mandó a las nubes. No podía perder tiempo en palabrerías o reproches, estaba en su zona. Lo dijo Sampaoli, cuando juega inspirado, es incontenible. Era el ingrediente que faltaba a un duelo apasionante: RocknRolla.   


La garra y la zurda



Simeone y Piqué se parecen más de lo que ellos mismos creen. Cuando consideró que no era falta una disputa entre Torres y el central catalán en banda, el Cholo se arrojó al suelo para protestar con vehemencia. Tarzán Migueli, mito azulgrana y jugador de entrega muy parecida al todocampista de Bilardo, no dudó en recordarle a su colega de profesión que bien podía haberle indignado igual el agarrón de Coke a Suárez en la jugada que a la postre fue el cabezazo de Griezmann. Diego Pablo plantea guerras totales y se ciega con pasión por sus colores a pesar de su inteligencia innegable, Piqué es muy similar. Igualmente obsesivo pero menos vehemente, Lionel Messi querrá hablar en el césped el próximo martes.  



Habrá factores importantes en la vuelta a considerar. No estará Neymar, tampoco Gabi, el capitán incombustible y el guerrero incansable. Poco dado a las bravatas, el capitán colchonero hizo una para jugar, a su manera, el encuentro de vuelta: "Así estaré en la final". Sabe que sus compañeros se dejarán el alma para hacerlo. Su admirado Messi también, a la par que consciente de que una amarilla podría apartarlo de esa hipotética final a la que tanto habría contribuido a llegar. ¿Estará de Torres como titular con su don para jugar en el Nou Camp o será un as en la manga para el segundo tiempo? ¿Arriesgará Luis Enrique con Iniesta o Busquets? 



Desde la cercana lejanía, Simeone y Messi han inter-actuado poco, aunque siempre han dedicado respectivos piropos a su rival deportivo. ¿Coincidirán algún día con la Albiceleste? No lo sabemos todavía. Lo que queda claro es que el martes ninguno de los dos querrá llegar al minuto 90 con la sensación de no haber entregado su mejor esfuerzo. RocknRolla en las semifinales de Copa. Diego Pablo y Leo, episodio VII. 



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