lunes, agosto 29

Goodfellas




Junto con la medalla de bronce, Pau Gasol volvía de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con dos méritos nada desdeñables: había superado la mítica marca en la selección española de José Antonio San Epifanio (Epi) en puntuación y la de Stojan Vrankovic como máximo taponador en la competición olímpica. Una pareja de logros a los que debía añadirse su condición de segundo máximo reboteador (por detrás de un tal Arvydas Sabonis) y su tercera posición en el ranking histórico máximos artilleros. En una especie de guiño final a una trayectoria brillante, el ala-pívot de Sant Boi del Llobregat firmó 31 puntos que permitieron a España sobreponerse al festival del australiano Patrick Mills. Por cosas así, el espigado chico de 2´13 metros al que muchos acusaban de indolente se sienta a la mesa sin problema con Dirk Nowitzki, Tony Parker o Manu Ginóbilli.



Entre varias acciones de mérito y su capacidad para dominar a ambos lados de la cancha, hubo una estampa para la nostalgia, el revival de la postal que diferentes generaciones de amantes del basket conocen muy bien. Juan Carlos Navarro cortaba la zona como un cuchillo en una penetración para dejar el balón a un Pau Gasol que terminaba la acción con una canasta fácil. Perdón, de las que esta pareja hacen parecer como sencillas. Es cierto que La Bomba ya no es el mismo jugador que logró ser el primer MVP de la ACB en la campaña 2005-06, pero supo estar con su sapiencia y sangre fría en los tiros libres para apoyar a algo más que un compañero y líder. Estar en los días complicados es lo que hacen los buenos amigos.



La distancia entre Sant Boi y San Feliu de Llobregat es muy escasa, no obstante, Navarro y Gasol han recorrido un amplio camino. Finales agónicas ante el todopoderoso Dream Team en Pekín, el hallazgo del oro en Polonia, semifinales de sangre, sudor y lágrimas frente a Argentina y su generación dorada, etc. ¿Qué puede haber nuevo para ellos en una cancha de baloncesto? Ya no son los mismos proyectos de cracks que enamoraron a Joan Montes (figura silenciosa, imprescindible para conocer los éxitos del Barcelona en la anterior década), han cambiado mucho, sus rostros de líderes han pagado el peaje de las cicatrices. De cualquier modo, lo que se mantiene inalterable es su alianza, esa inquebrantable amistad.


"No soy objetivo. Es mi amigo y pienso que es un genio"- Pau Gasol sobre Juan Carlos Navarro.



Una de las peores desventajas que han tenido ambos referentes del basket patrio es la aparente sencillez con la que hacen las cosas. Agustín Cuesta ya advirtió a un imberbe Navarro de lo problemático que podía ser por su incapacidad de leer los partidos, muy amparado en su insultante facilidad anotadora, una que lo llevó en su etapa de alevín a tirarse años sin perder un solo encuentro. Pau, que no tenía de partido esa mano fácil, se vio bendecido por la genética que lo llevó a ser un espigado chaval que llegaría a los 2´15 metros, pero con una coordinación que hubiera envidiado el mejor alero. 



Ese gesto sobradillo de Pau le costó problemas en su primer entrenamiento con el Barça de basket. Los más veteranos de la plantilla advirtieron al cuerpo técnico que no le habían dado caña por ser su primer día, pero que más florituras cara a la galería darían para reprimenda. Sin embargo, si algo ha tenido siempre el ala-pívot es una capacidad de aprendizaje nato. Algo debieron intuir Navarro y él porque desde entonces se acabaron los problemas. Allí conocerían exigentes e inmejorables magisterios de la mano de de nombres como Aíto García Reneses, Sasha Djordjevic o Sarunas Jasikevicius. 



La Bomba (mote que en un principio era peyorativo, porque nunca se sabía si iba a explotar contra su rival o los intereses de su propio equipo) pronto conoció la realidad cuando André Turner, perro viejo de olfato fino del Joventut de Badalona, le secó en una Final de Copa. Con el don natural no bastaba, tenía cosas por mejorar. No obstante, iba manejando cada vez mejor la izquierda y su rango de tiro llegaba a abarcar cualquier posición. Lo dijo Joan Plaza, Raúl López y Juan Carlos fueron sus dos debilidades personales, los estandartes de la legendaria camada dorada de Lisboa. Pau permanecía entonces en un prometedor segundo plano. Pero nadie, ni siquiera su mejor amigo, podían intuir lo que iba a ocurrir. 


"No hemos encontrado en toda la temporada la manera de parar a Pau"-Sergio Scariolo. 



No se podía hablar de otra cosa en el Martín Carpena. En Málaga se sabe mucho del baloncesto y lo ocurrido aquella velada copera era una de esas cosas por las que vale la pena pagar una entrada. No era habitual que un chaval tuviera todos los focos en una final donde dos históricos, Madrid y Barça, continuaban su eterno pleito. Aunque, obviamente, todavía no nos habíamos acostumbrado a Pau Gasol. Un técnico laureado y de prestigio como Scariolo observaba perplejo a un jugador que destrozó todos los sistemas del vigente campeón de la ACB, repitiendo hazaña en la final liguera. Solamente la salud impidió a Pau seguir haciendo estragos en la Euroliga. 



La trayectoria del mayor de los Gasol fue efímera en el Barça. En honor a la verdad, ni siquiera era un culé de nacimiento, puesto que sus primeros pasos deportivos los hizo en el Cornellá, la cual está íntimamente ligada con otro club catalán histórico, el Espanyol. De cualquier modo, aquel romance de 2001 hizo que el dorsal 16 y el Palau quedasen sellados de por vida. Gasol ha correspondido con su simpatía por la entidad blaugrana, apoyando siempre con elegancia y piropos a los rivales (el Madrid de Laso, por ejemplo), haciendo que, suspiramos los blaugranas, se siga soñando con esa posible última campaña de un Pau ya verano que antes de colgar las botas quiera seguir regalando su clase en el poste bajo en la Ciudad Condal.  



La NBA era el siguiente paso, tercera ronda del draft, novato del año. El chico había crecido, aunque quizás el consejo de Joan Montes de formarse en el Barcelona antes que en alguna universidad norteamericana fue para bien. Nunca se sabe. Quien estaba para quedarse era su inseparable Navarro, el cual pronto convirtió la pulla de Bomba en una señal que respetarían todos los defensas en el Viejo Continente, desde Diamantidis a Ricardo Pittis. Juan Carlos fue uno de los estiletes del histórico triplete de 2003 y uno de los lujos que se permitió el campeonato español, alguien para quien la capitanía del Barça no era ninguna hazaña, simplemente, el paso lógico a un tipo normal fuera de la pista y extraordinario dentro de ella. Y, en los veranos, seguía reuniéndose con viejos amigos en la selección. Por el camino, dejaron el ciclo más salvaje que nunca había vivido el basket español. 


-"Tenemos un tío como Juan Carlos Navarro en nuestra liga y todavía no le hemos puesto un monumento"-Fernando Romay.



Duelos viendo el aro como una piscina ante Bo McCalebb en semifinales, batallas antológicas en el poste bajo ante nombres como Lamar Odom o Carlos Boozer, bombas de dibujos animados para sobrevivir a la mejor versión de la Italia de Gentile y Bulleri, duelos de infarto y trash talking ante la Grecia del dragón Giannakis, duelos reboteadores frente a los Oberto y Scola de la generación dorada, triunfando y perdiendo ante la colosal presencia de Kirilenko... 



Junto a los Carlos Jiménez, Jorge Garbajosa, Felipe Reyes, los dos Sergios y todo un roster de primeros espadas, la pareja Navarro-Gasol ha firmado algunos de los momentos que permanecerán en el imaginario popular. Quizás sea en las competiciones internacionales donde su sintonía ha sido más fluida que nunca, ante los mejores de cada rincón del globo. Solamente ha quedado una espina, bendito problema, en haber rozado el broche de oro en 2008 y 2012. En la ciudad China, Navarro dejó unos burlescos pasos de salida de antología para dejar perplejos a todos. Previamente, había lanzado su heterodoxo y genial tiro ante murallas como Dwight Howard. 



Incluso coincidieron por unos meses en Memphis. Quizás muy influenciado por la mano de hierro de Dusko Ivanovic, Navarro dio al fin el salto al otro lado del Atlántico, donde Mike Miller le apodó de inmediato Instant Grits, en alusión a su facilidad de empezar a anotar desde que salta a la pista. La Bomba batió varios récords triplistas para un novato, pero terminó volviendo al Barça, probablemente influenciado porque su mejor anfitrión, Pau, vivió ese año un traspaso histórico que lo llevó a agrandar su leyenda en los míticos Ángeles Lakers, para convencer a los pocos descreídos que le quedaban de que era uno de los mejores ala-pívots de la Historia, cocinado a fuego lento por los mejores profesores del mundo (Chris Webber, Tim Duncan, Kevin Garnett...). Con todos ellos perdió, sufrió y ganó conocimientos para terminar siendo uno de los nombres claves para entender la NBA de los últimos años. 


-"Sin Pau habría sido imposible ganar los dos campeonatos. Fue y siempre será mi hermanos"-Kobe Bryant. 



Solamente la perspectiva histórica podrá permitir tener un correcto reflejo del impacto de Pau Gasol en el deporte de la canasta. Es cierto que a veces ha podido haber cierto agobio mediático (parecía que seguidores españoles de toda la vida de los Celtics eran unos traidores patrios a ojos de gente que se acaba de enganchar a la NBA porque el jugador catalán había fichado por LA), pero era una consecuencia inevitable de la cantidad de odiseas que ha dejado en el camino: su primer All Star en Houston, sus dobles-dobles, tres disputas por el anillo, etc. 



Probablemente, la ciudad californiana fue la que permitió al power forward sentirse cómodo con los focos. Su amigo Navarro rara vez lo ha hecho. De hecho, solamente su amistad con Scariolo le convenció de escribir un prólogo en el libro del seleccionador. La Bomba ha sido capaz de todo en una pista (de robar un balón crucial a Papaloukas en una F4, de volver locos a los propios Lakers, de ganar prácticamente el solo al mejor Madrid que se recordaba...) pero no quiere perder su perfil normal y de tipo familiar fuera de ella. Gasol se ha movido con suma habilidad en el estatus de estrella en la mejor liga del planeta. Ambas opciones son idóneas si se llevan con inteligencia y capacidad de conocerse a uno mismo. 



Lo que parecen no cambiar traspasos, victorias y derrotas es esa entrañable amistad, una que otros escogidos conocen gracias a la pocha, celebraciones niponas haciendo madrugar a un país y el respeto de monstruos como Parker, Bryant o Nowitzki. Al final del día, nunca estaremos lo suficientemente agradecidos por aquella complicidad que fraguaron, hace ya algunos años, más de los que querríamos admitir, Pau y Juan Carlos. 



BIBLIOGRAFÍA:



-ESCUDERO, J. F., Históricos del baloncesto español, Ediciones JC, Madrid, 2008, pp. 288-321.



-PARICIO, Á., Cuando fuimos los mejores: La década dorada de la selección española de baloncesto (2001-2010), Ediciones JC, Madrid, 2010. 



-SCARIOLO, S., Hablando en plata: Las razones de un entrenador, Turpial, Madrid, 2013. 



ENLACES DE INTERÉS:



YO VI JUGAR A NAVARRO (JESÚS SÁNCHEZ)



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



lunes, agosto 22

Aquel tiro de Anna Cruz




El partido estaba casi acabado. Turquía y España se habían batido a cara de perro en unos cuartos de final que siempre son dramáticos, puesto que abren la puerta para las aspiraciones de medalla. Anna Cruz avanzaba mientras el reloj expiraba, el luminoso mostraba el empate a 62. Decía Robert Horry que esos tiros hay que afrontarlos sin ninguna presión. Y el maestro del clutch time, una vez más, llevaba razón. Cruz intentó un tiro milagroso que nadie podía reprocharle fallar. Sin embargo, en caso de lograrlo, no iba a haber opciones de calmar los ánimos, todo su banquillo iba desatar una euforia eterna en Río de Janeiro. 



Lo demás es historia conocida. Cruz metió a la selección femenina de basket español en sus primeras semifinales olímpicas. Allí aguardaba Serbia, palabras mayores, clásicas en estas lides. Las pupilas de Lucas Mondelo se encomendaron a lo que siempre las ha salvado en cada Eurobasket y Mundial que tocase: defensa, defensa y defensa. Las balcánicas no pudieron anotar con su fluidez habitual, mientras Laura Nicholls cogía el estandarte para que sus compañeras la siguieran en ataque. El 68-54 fue elocuente, aquello no era flor de un día, lo que hacen estas señoras es increíble, el reflejo del trabajo incansable de cada una de estas lacedemonias: Silvia Domínguez, Alba Torrens, Laia Palau...



Desafortunadamente, alguien tenía que venir a levantarnos del sueño. Lo advertía con sapiencia Mondelo, la WNBA había llevado a un auténtico Dream Team. Por ello, fue tan importante la excelente imagen dada en el primer cuarto. O el carácter de Domínguez cuando todo estaba perdido, peleando cada bola. La legendaria Taurasi, que volvió a regalarnos un clinic de cómo jugar a esto, elogió lo bien que lo ha ido haciendo esta generación de jugadoras españolas. USA les ganó como ya hizo en el Mundial, pero están ahí, son las mejores de entre las mortales, y ya no miran a ese lado del Atlántico como si fueran alienígenas de otro planeta. Esta camada ha puesto el baloncesto femenino donde merecía y pueden ser una influencia para nuevas generaciones como lo fue la quinta de Epi y la maravillosa plata de Los Ángeles 84. Decía Marta Xargay que iba a dormir varios días con esa medalla. Que no tenga prisa en quitársela, le pertenece completamente. 



Pau Gasol, domador de caballos



Homérico. No hay ningún otro adjetivo, bien lo hubiera sabido John Ford, para definir a un genio que nos regaló, probablemente, sus últimos Juegos Olímpicos. En una durísima batalla por el bronce frente a Australia, el equipo que estéticamente mejor ha circulado el balón en el torneo, Pau Gasol estuvo allí. Como lo ha hecho en infinidad de ocasiones ante Argentina, Estados Unidos, Lituania, Serbia, etc. Sobre sus hombros de Héctor volvió a ampararse un bloque troyano irrepetible, perfectamente comandado por un entrenador de temple y, a veces, incomprendido, Sergio Scariolo. Cuando Patty Mills elevó el basket ofensio a la categoría de arte, Gasol respondió a su recital con 31 puntos. De otra galaxia, los dos jugadores de los San Antonio Spurs honraron una lucha por plaza en el podio que hizo vibrar al Carioca Arena. 



Solamente después de muchos años sabremos de qué hemos tenido la suerte de ser testigos. Desde Lisboa hasta la capital brasileña, esta camada nos ha hecho ser clientes malcriados. No nos hemos conformado con nada. Mundial, Eurobasket, tutear a la todopoderosa NBA, etc. Únicamente cuando Cronos haga lo que deba hacer con las carreras de los Reyes, Navarro, Rubio, Rudy y la ilustre cía, seremos conscientes del peso de la leyenda. De la valentía con la que Sergio Rodríguez apareció para hacer claudicar a un oponente formidable, una Australia donde hombres como David Andersen han encontrado la fuente de la eterna juventud. Y sí, claro que son justificables las protestas por la muy cuestionable falta pitada a favor del mago canario, una falta dudosa bajo cualquier criterio. Un golpe de Fortuna para festejar pero sin perder de vista la muy estrecha línea que separa gloria y fracaso en el deporte, puesto que nunca fuimos ni mejores ni peores que Australia en un duelo vibrante. 



Hablando para un programa de radio, Navarro y Gasol diagnosticaron como expertos cirujanos qué se había hecho mal ante los todopoderosos Estados Unidos en semifinales. Fue aquel día donde DeAndre Jordan quiso amargarle la vida a Pau Gasol, solamente para comprobar que un tipo que se ha fogueado con Kevin Garnett o Chris Webber cuando era un novato recién llegado a Memphis no se asusta de nadie. Pues nada, tampoco en una derrota decente ante lo imbatibles, La Bomba y su inseparable camarada dejaron de hacer autocrítica, a aquella versión estadounidense le podían haber hecho más daño. Saben de lo que hablan. No fuimos conscientes, cual niños malcriados, de la heroicidad que fueron Pekín 2008 (con el maestro Aíto) y 2012 (nuevamente, con Scariolo). Vuelvan a ver esas Finales y pregúntense, resultadismos al margen, si algún conjunto de basket español ha podido exhibirse a mejor nivel.  


Proteger el talento




No siempre tendremos la suerte de contar en nuestras filas con gente como Astou Ndour, un animal competitivo que sacó su excelente muñeca desde la línea de tres puntos para demostrar que la selección no iba a ser convidada de piedra ante el inigualable potencial del equipazo llevado por el combinado de Geno Auriemma. ¿Se pueden ir acortando diferencias? Por supuesto que sí, pero habrá que respaldar el basket femenino, publicitarlo, proteger su talento. Evitar que se produzcan situaciones como la del Club de Baloncesto Conquero (LA COPA MÁS HERMOSA), cuyo milagro en la Copa de la Reina habla de lo que pueden hacer jugadoras motivadas con una carencia absoluta de medios. Imaginen si les dan recursos. 



Esperamos que vengan esos vientos de renovación con la presidencia de Jorge Garbajosa. Como jugador fue un referente impagable para el ciclo irrepetible que ha vivido esta sección. Pero también ha habido errores. La extraña y poco explicada destitución de Pepu Hernández (qué placer escuchar sus comentarios técnicos como analista), determinar que Orenga fue el único y principal responsable del batacazo en el Mundial cuando esto es un deporte donde ganan y pierden todos, lo poco equilibrada que es la Liga Endesa, el poco seguimiento mediático de nuestro basket femenino en sus secciones inferiores, etc. Hay margen de mejora,y eso, había cuenta del rendimiento superlativo de estos años, solamente puede ser recibido como una gran noticia.  



Entre la cara de felicidad de Laura Gil y cía tras sellar el pase ante Serbia (selección de un potencial tremendo, como demostraron ganando a otra potencia como Francia por el tercer puesto) y la cara exhausta pero orgullosa de Pau tras sobrevivir a la excelencia de Australia, apenas pasaron unas horas. Seguían malcriándonos, haciendo que los milagros deportivos sean recibidos con aroma de cotidianeidad. Esos dos tiros libres sellados por Sergio Rodríguez cerraban una hermosa historia, la de hombres y mujeres consentidoras para sus aficionados, los cuales nos hemos malcriado pensando siempre que, al final, vienen Palau, Navarro o Cruz a salvarnos. 



Y no siempre va a ser así. Disfrutemos del recuerdo estos Juegos como lo que son: la genial excepción que suponen dos generaciones irrepetibles.  



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.elespanol.com/deportes/juegos-olimpicos/20160816/148236014_0.html



-http://okdiario.com/deportes/2016/08/21/actuacion-heroica-gasol-regala-espana-bronce-mas-sufrido-historia-328782



-http://www.marca.com/juegos-olimpicos/album/2016/08/21/57b9db03468aebbc0e8b466d_8.html y http://www.elmundo.es/deportes/2016/08/20/57b8b8bce5fdea111c8b4587.html



-http://www.mundodeportivo.com/momentos-del-deporte/20160628/402816727990/londres-vio-la-mejor-final-olimpica-de-la-historia-2012.html

lunes, agosto 15

El superviviente de Saitama




El Carioca Arena estaba disfrutando de un encuentro mucho más igualado de lo que predecían las casas de apuestas. Doug Collins, comentarista de lujo para Estados Unidos, advertía del rejuvenecimiento de un David Andersen espectacular y, en líneas generales, el brillante planteamiento de la selección australiana en aquel tercer encuentro de la fase de grupos de los Juegos Olímpicos de 2016. Los pupilos de Mike Krzyzewski estaban en apuros como llevaban tiempo sin hacerlo, habida cuenta de su último y apabullante Mundial. Incluso un gurú defensivo como Tom Thidobeau meneaba la cabeza en la banca con gesto de preocupación. Sin embargo, el superviviente del último gran revés de un conjunto USA en Saitama estuvo toda la noche trabajando para evitar la debacle del proyecto que Jerry Colangelo diseñase años atrás para recuperar la hegemonía de los NBA en los campeonatos internacionales. Simplemente, Carmelo Anthony no permitió que Bogut y cía se llevasen un más que merecido triunfo. 



Small forward de poco más de dos metros de altura y muñeca fina, Melo encontró hasta en nueve ocasiones la vía del triple para salvaguardar a los suyos. Es cierto que el increíble Kyrie Irving hizo un revival de su brillante acción en las pasadas Finales para salvaguardar a los estadounidenses, pero convendremos en que fue Melo quien les llevó a llegar vivos a esas instancias. Mucho tiempo atrás, el inefable Andrés Montes apodo "Caramelo" a aquel jovencito drafteado en la espléndida cosecha de 2003, afirmando que aquel chico de sonrisa traviesa y nacido en Brooklyn con pasado portorriqueño en su árbol genealógico iba a endulzar durante muchos partidos la trayectoria de su franquicia, los Denver Nuggets. 



De cualquier modo, a pesar de lucir dos oros olímpicos en su CV y estar en inmejorables condiciones de intentar un tercer asalto, no pocos mentideros han acusado a nuestro protagonista de hoy de no haber cumplido las expectativas puestas en él, sobre todo comparado con dos compañeros de generación: Lebron James y Dwyane Wade. Y es que hubo un tiempo en que Michael Jordan prefería apadrinar a este tirador excepcional (con las distancias de la NBA es muy bueno, con reglas FIBA virtualmente puede anotar desde cualquier punto de la pista) que al mismísimo genio nacido en Akron. Anthony se ha defendido recientemente al afirmar que la falta de un anillo no le menoscabaría para ser considerado uno de los grandes, habida cuenta de su intachable hoja de servicios con su país. Razones no le faltan. 


La bendición de Black Mamba



"Ya pueden tachar a Carmelo de la lista de buenos jugadores e incluirle en la de los grandes". Las palabras fueron pronunciadas por Chauncey Billups en los Playoffs de 2009. Tras avasallar a los Hornets y los Mavericks con un estilo de juego contundente, guiados bajo la sabia batuta de George Karl en el banquillo, Denver Nuggets cumplía al fin las expectativas que muchos habían puesto en Melo, el hombre que debía ser el encargado de llevarles a la tierra prometida del anillo. El liderazgo y veteranía de Billups, venido desde los Pistons, había descargado presión sobre los hombros de una joven estrella que ya no se sentía solo. Muy bien rodeado y con músculo a su alrededor (Kenyon Marten, El Pájaro Andersen, Nenê Hilario...) el dorsal 15 de Denver se atrevía a desafiar a los poderosos Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol. Era su primer duelo en la cumbre de la competitividad dentro de una liga donde ya había sido All Star. 



Bryant se encontraba en aquellos días en la madurez y cúspide de su juego. Cómodo en su rol al fin de único líder en LA, perfectamente avenido con compañeros del calibre de Lamar Odom o el propio Pau, se trataba de una presencia casi indefendible. Anthony aceptó el reto en un duelo de pistoleros del Far West donde el talento para encontrar el aro contrario se puso a prueba. Fueron seis partidos muy duros donde se impuso la mayor experiencia de Los Ángeles, especialmente reflejado en dos robos decisivos de Trevor Ariza que hubiera podido cambiar completamente el color de la serie. Animal competitivo feroz, sorprendió ver a Black Mamba muy solícito con un Melo que apenas contenía las lágrimas. De entre sus jóvenes rivales, el Bryant más maduro acogió a unos cuantos elegidos, Carmelo, compañero de selección en dos Olimpiadas, es uno de sus favoritos, hasta el punto de que Kobe se enemistó con el Pepsi Center por atreverse a abuchear a Anthony. 



Y es que cuando toda la conferencia Oeste pensaba que los Nuggets-Lakers podían tornarse en un clásico durante las siguientes campañas, los primeros se desintegraron con una rapidez increíble. Volverían, pero ya con un modelo y plantilla distinto, con un Melo que hacía las maletas rumbo a New York, siendo acompañado por el propio Billups. En la Gran Manzana siguió anotando con fluidez y teniendo problemas incluso para clasificarse para los Playoffs. Hubo una excelente excepción en la campaña 2012/13, donde, muy lastrados por las lesiones, los Knicks batallaron bravamente las semifinales del Este. Rodeado de excelentes veteranos aquel año, volvió a decirse que Carmelo funciona mejor a su aire, teniendo otras voces para orientar al vestuario y dejando que él haga lo que mejor sabe, ver el aro como una piscina. 


Legado olímpico




Una cosa no se puede poner en duda de Melo en sus tres Olimpiadas: no ha parado de anotar. Como aquel día en Londres donde firmó 37 puntos en apenas 14 minutos ante Nigeria. En su búsqueda de ser el primer baloncestista con tres oros, Anthony ha batido al mismísimo Jordan en la lista de anotadores de su país en esa competición. Pese a haber sido bendecido por MJ cuando llegó a la Liga, su relación no siempre fue fácil. A parecer, a Jordan le disgustaban las noticias de indisciplina y carácter complicado del joven astro, mientras que Melo también tenía su buena lista de quejas: "¿Por qué siempre tienen que compararnos con Jordan? ¿Por qué nadie nos compara con Magic?"



Dicen que el tiempo todo lo cura y parece haber sido el caso. Ambos han cooperado en actos solidarios y, recientemente, el internacional estadounidense calificó de "brillante" la intervención del mítico 23 para denunciar la tensa situación social que actualmente se vive en el país, tocando un tema tan puntilloso como la violencia policial ante colectivos de la importancia de los afroamericanos. Por aquellos días, el genial jugador había acaparado todos los focos al firmar la friolera de 68 tantos ante una selección con el potencial de Argentina. 



Independientemente se que se cuelgue metal dorado a finales de este mes o que logre al fin llevar a los Knicks a altos puestos del Este, solamente una extraña percepción de la realidad cuestionaría a un crack capaz de hacer lo que Melo hace en una pista. La duda que sí debería permitir es que, habida cuenta de su talento, quizás haya sido rápidamente complaciente consigo mismo en vez de mejorar su juego, añadiendo más esfuerzo y otros ingredientes a un plato que, ya de por sí, es uno de los mejores que pueden encontrarse en cualquier pista del mundo. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.elperiodico.com/es/noticias/raiz-tematicas-el-periodico/eeuu-sufre-para-doblegar-australia-juegos-rio-baloncesto-5318414



http://www.espn.com/nba/dailydime?page=dime-090530



http://www.zimbio.com/photos/Carmelo+Anthony/Jason+Kidd/Olympics+Day+3+Basketball/CFo4_cxEzzi