lunes, diciembre 5

El Palau fue el involuntario testigo de una cita histórica. Aparentemente, se trataba de una jornada rutinaria de la nueva Euroliga, dos clásicos enemigos íntimos frente a frente. Real Madrid y Barcelona. El ambiente venía caldeado por la anterior victoria blaugrana liguera y la incomprensible actitud de Andrés Nocioni, aunque la inteligente reacción Tyrese Rice ahorró males mayores. En la revancha, la única violencia fue psicológica: con un juego preciocista y apabullante, los discípulos de Pablo Laso desnudaron las abundantes carencias de su oponente, instaurando un marcador de escándalo: 63-102.  



Por momentos, el porcentaje de acierto en tiros de tres de los merengues fue de otra dimensión. Podía esperarse que una escuadra con la condición de candidata a todo sacase las garras en su reencuentro con los jugadores de Bartzokas. El técnico heleno dio una rueda de prensa cariacontecida y con sentidas disculpas. En verdad, no es ninguna deshonra perder ante este intratable proyecto blanco, pero la predisposición del equipo fue pésima, sumergida en un abismo de negación de la realidad. Da la sensación de que si Rice no está, el resto se deja engullir por la marea. 



Más allá de la paliza, el hecho viene a constatar un proceso histórico que ha revertido roles. Hace años, el Real Madrid se hacía con los servicios de entrenadores de prestigio como Ettore Messina, sacaba la cartera para traerse jugadores de calibre NBA y... al final perdía frente al Barça. Una etapa donde Navarro y compañía se acostumbraron a ser asiduos de la F4 y el rival a batir en cualquier torneo nacional. El sector más radical de sus críticos hablaba de flujos de poder y árbitros. Hoy, esas desquiciadas teorías se aplican a la inversa en el equivalente minoritario del Barça. La realidad es más simple: no solamente es que uno de los rivales es superior técnica y tácticamente, también incluyen en la balanza una constante ventaja psicológica. 


Fue en Estambul donde volvieron a ser humanos. Seres de carne y hueso que juegan maravillosamente al baloncesto; no obstante, con virtudes y defectos. El Fenerbahce es junto al CSKA de Moscú el equipo que entiende bien el reto de anotación que suponen los blancos. En sendas derrotas, la imagen del conjunto español fue buena. Luka Doncic confirmó en la capital rusa por vigésimo quinta vez que el cielo es el límite para él. Ante los de Obradovic, el Madrid estuvo hasta el final y todo se decidió en dos tiros libres a décimas del final. 



No se trata de ganar siempre. En primer lugar, porque eso es imposible. Pero el naufragio del Barcelona en torneos continentales empezó a darse tras la fatídica F4 de Milán. Lo reflejó bien la revista Gigantes: Xavi Pascual y doce magníficos jugadores quedaron sin armadura en la capital lombarda. Entraba en los pronósticos caer ante el Madrid (quien perdió el título ante Rice, curiosamente), pero no de esa forma tan dolorosa: 100-62. ¿A qué la historia parece repetirse? 



Pascual y su staff hicieron un milagroso rearme moral para ganar de manera totalmente inesperada la liga ante su verdugo. Fue una hazaña que merecía el mejor de los aplausos. Tras esa final, el Madrid estuvo a punto de dinamitarlo todo, fruto de dos desenlaces dramáticos. Pero no lo hizo. Laso se mantuvo y fue la primera llave para que los títulos se sucedieran de una forma casi golosa. El Barcelona se sumergió en el cava liguero y trató de pensar que todo estaba bien, Milán había sido solamente un accidente. No hay peor manera de iniciar una cura que negar los síntomas de la enfermedad. 


Sacando de la ecuación a Pete Mickeal, Andrés Nocioni merece ser considerado el tipo con carácter más ganador que ha pasado por la ACB en las últimas décadas. El deslumbrante jugador que era en el Baskonia se ha convertido en un ambicioso veterano a quien no le importa ser secundario de lujo en un nuevo club que juega finales con la rutina de quien va a comprar el periódico: El Chapu sabe que a la hora de la verdad él será decisivo. No obstante, se ha ganado una más que considerable distancia por parte de un Palau acostumbrado a sufrirle en las buenas, como cuando señaló ciertos atributos físicos de su persona en un desenlace liguero que el Madrid tenía controlado (3-0 en la serie). Posteriormente, pediría disculpas. 



El argentino volvió a afirmar su respeto por el eterno enemigo... justo después de que sus compañeros y él sacasen la escoba ante los de Bartzokas en la Euroliga. Previamente, una simple derrota en fase regular lo había sacado de sus casillas hasta límites impresionantes. A su manera, Nocioni reflejaría el estado donde se mueven los dos históricos del basket español: a veces, el Madrid aprieta tanto el acelerador que se sale de la carretera, aunque siempre vuelve. El Barça intenta poner paños calientes y cara de que no pasa nada, mientras el coche lleva varias temporadas sin arrancar, en una especie de ritual de conseguir poco brillantes triunfos en fase de grupos para caer con estrepito en tiempo de Playoffs.  



Para muestras el fin de semana. Nuevamente Rice y su sangre fría permitieron una apuradísima victoria ante el Herbalife (79-78), mientras el Madrid desplegó un gran ataque ante el Fuenlabrada (92-76). Luka Doncic se tornó en el MVP más precoz, mientras Laso afirmó que la F4 celebrada hacía dos años había sido el summum, pero que seguían con hambre. Señaló como punto de inflexión la exhibicón ante el Barça en Europa. Ese luto que una sección histórica se niega a pasar. O Bartzokas y su staff asumen las cicatrices o estarán abocados a recibir más en lo que queda de curso.


  
FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.marca.com/baloncesto/acb/playoffs/2016/06/17/57644e2fca4741cb0b8b4672.html



-http://www.habermetraj.com/haber/8026/real-madride-her-sene-boyle-fenerbahce-78-77-real-madrid.html



-http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/acb/20161106/411630408355/tyrese-rice-hace-paces-nocioni-vestuarios-barca-madrid-liga-endesa-acb-basket.html
lunes, noviembre 28

La Noche Triste, La Noche Alegre




Belo Horizonte se mantenía en el recuerdo. No es fácil para la albiceleste perder ante un enemigo íntimo como es la canarinha. Doble dolor si el resultado es tan apabullante como justo (3-0), con Brasil bailando al ritmo que quisieron imponer los Neymar, Marcelo y cía. Incluso la repesca estaba en duda cuando un conjunto tenso llegó a la provincia de San Juan. El seleccionador, Edgargo Bauza, estaba en muchos mentideros como la primera salida si el equipo hincaba la rodilla ante Colombia. Lionel Messi pidió a la afición que les animase y eso lo llevó al punto de mira de un sector de la prensa argentina. Un clima enrarecido que olfateó el combinado del profesor Pékerman. Por eso fue tan importante aquella falta que el dorsal 10 recibió a unos 35 metros del arco rival. 



Sería interesante haber podido adentrarse en las imágenes que pasasen por su cabeza en ese instante. Él, tantas veces acusado de no celebrar con emotividad los goles internacionales, estalló en un rugido de furia con el que la hinchada de San Juan se fundió. Todavía vendría un susto de la amenazadora presencia de Falcao, aunque aquel día el rosarino iba a darle al respetable el precio de su entrada. Suyo fue el centro perfecto para un inspirado Pratto que logró con su cabezazo batir a Ospina, Lejos de bastar, era el primer acto del show que firmó uno de los capitanes más cuestionados en un país que respira fútbol como pocos, si bien eso también se traduce en una exigencia desmedida, en ocasiones, grotesca. 



Como pocas veces en las recientes comparecencias, se vio a Messi disfrutar. Incluso medió para evitar un rifirrafe entre James Rodríguez y Gabriel Mercado. Hubo jugadas de fantasía; por ejemplo, un sombrero a Santiago Arias y varios pases de  mérito. Sobre el final del encuentro, un balón recuperado por él mismo lo culminó con una asistencia mortífera para un Ángel Di María necesitado del gol. Tanto él como Gonzalo Higuaín fueron de los más silbados por los malos resultados anteriores, si bien la hinchada sanjuanina que, eso sí, fue el jugador número 12 desde que el balón se puso a rodar. Uno pensaría que, con un holgado triunfo, se enterrarían hachas de guerra. No siempre todo el mundo está por la labor. 


El libro de arena



Junto con Homero, Jorge Luis Borges puede presumir que su literatura le permitió ver mucho más allá de lo que meramente hubieran podido enseñarle sus ojos. Dentro de su amplia producción, sus cuentos, breves pero densos en su complejidad, siguen siendo una de las mejores formas de acercarse a un escritor argentino que era atípico en muchas cosas. A diferencia del resto de su país, no se entregó en 1978 a la fiebre mundialista orquestada por el nauseabundo régimen de Videla, sino que el día de la inauguración dio una conferencia que tuvo aforo desierto. Su respulsa a la fiesta nacional no ha tenido efectos recíprocos, puesto que entrenadores como César Luis Menotti o Ángel Cappa le citan a la menor ocasión que se les presenta como referente innegable. 



"El libro de arena" es uno de los relatos más peculiares del bonarense, donde él mismo se presenta como un protagonista bibliófilo a quien un extraño incunable termina poseyendo. Lo que empieza siendo una afición loable se torna en algo monstruoso. A diferencia de Borges, una parte muy importante de un país muy talentoso sigue convirtiendo un simple y divertido juego en algo más relevante que la vida misma, una locura que se traduce en barras bravas, violencia en los campos, etc. El efecto de la entrada de hoy no es tan dramático. El caprichoso tren de vida de muchos futbolistas profesionales bien les compensa alguna silbada, además, ningún periodista tiene obligación de mentir diciendo que la escuadra de Bauza ha jugado como la Holanda del 74. En realidad, han cuajado actuaciones muy mejorables, desordenadas y espesas en lo ofensivo. 



Lo cuiroso es que un sector del periodismo, como el Borges ficticio con su extraño libro, han cogido un interés malsano en la figura de Lionel Messi. Lo explicaba muy bien Radamel Falcao hace un año (CARTA), hay una atmósfera extraña que les impide disfrutar de uno de los mejores talentos que se han visto en la hierba. Ni más ni menos. Es una pena que el mejor cirujano que hace horas extras en Argentina sea menos conocido que La Pulga. También es triste que una abogada idealista en barrios marginales nunca tenga los mismos elogios que pudo recibir Maradona tras su espléndido Mundial en México 86. No obstante, en la desquiciante lucha por la clasificación de la albiceleste, la capacidad de pasar de la euforia absoluta a la desesperación iconoclasta hay apenas un parpadeo. 


"Futebol sem Messi nâo é futebol"-Neymar



El gol a Uruguay no fue mérito suyo porque uno de los defensas desvía la trayectoria del disparo. Frente a Brasil fue un desastre con patas y lo de Colombia no tiene mérito, noche fácil. Si ganan, ya se sabía. Si pierden, son unos segundones. En muchas ocasiones, los deportistas profesionales se enfatuan y se creen más de lo que son. Monta a una persona joven en una burbuja, dile que no se preocupe por formarse y que se limite a jugar a la pelota, dale un coche último modelo y luego sorpréndete de haber creado un monstruo egoísta. Sin embargo, quizás desde los días de algunos medios de Portland contra los "Jail" Blazers, nunca han jugado determinados panelistas una partida con tanta venganza y cierto aroma a revancha contra un combinado. 



Mientras la afición tomó el buen partido con recaudo (Argentina se la juega ante un equipazo como Chile en la próxima fecha), una noticia periodística sin constrastar todavía situó al Pocho Lavezzi fumando marihuana en la concentración. Comparado con eso, que Messi cantase el himno o que algunos presentadores se ensarzasen en guerras dialécticas con la esposa de Di María casi parecía ocioso. Lo que no se esperaba, recuperando una decisión tomada por la albiceleste en época de Batistuta y Simeone de corto, es que Lionel Messi entrase con todos sus compañeros para anunciar que no habría comunicación con los periodistas desde ese momento. Casi una vuelta a los tiempos de Carlos Salvador Bilardo contra Clarín Deportivo. 



No es una solución justa desde el compás inicial en que encasilla a todo un gremio en la misma cesta, sin diferenciar. Hasta que Messi quiera seguir cruzando el Atlántico, Rusia se antoja posible, no por conspiraciones de dignatarios (la soberbia en algún caso lleva a pensar a algunos que si Argentina no fuera al Mundial ni se celebraría), sino porque un equipo que llega a cuatro finales siempre tiene opciones. Por su lado, tras el recital, los grandes popes sigueron sin bajarse del carro. Ellos ya lo sabían, que se iba a ganar a Colombia, que ni la olerían en Belo Horizonte, que La Pulga la clavaría en un ángulo...



Lo saben todo. Lástima que no lo compartan con el resto hasta después de que ocurra...



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



-http://www.mundodeportivo.com/futbol/mundial/20161116/411898376822/argentina-colombia-3-0-messi-sublime-tira-de-argentina.html [Fotografía tomada por Natacha Pisarenko]



-http://www.eurosport.es/futbol/blog-uria-un-rolls-royce-en-un-garaje_sto5945561/story.shtml#es-tw-sh



-http://www.sabor809.com/deportes/423864-argentina-vive-de-messi
lunes, noviembre 21

Siempre es bueno ver a los viejos amigos



Lo necesitábamos. En un contexto donde Donald Trump gana las elecciones para la presidencia de los Estados Unidos, cualquier señal positiva para seguir teniendo esperanza en la civilización era precisa. Confirmado su retiro, Kevin Garnett apareció como una de las adquisiciones de lujo para la TNT, donde compartiría espacio con otros ilustres viejos rockeros, ahora transformados en comentaristas. Sin embargo, KG no podía empezar de cualquiera manera y logró un espacio muy especial, Area 21, un lugar donde uno de los ala-pívots más talentosos que han saltado a la cancha podrá disponer de destacados invitados en una especie de Nirvana para el gourmet del basket. 



Su primer convidado pudo parecer sorprendente si no se ha rastreado desde sus orígenes la carrera de The Big Ticket. Es decir, aquella NBA de principios del milenio donde muchos pensaban que el crack de los Wolves se odiaba particularmente con Rasheed Wallace, miembro destacado de los poderosos Portland Trail Blazers en una conferencia Oeste salvaje. De cualquier modo, más allá de las heridas de guerra, Sheed y su par planteaban sus batallas como lo hacían Audie Norris y Fernando Martín. Todo intensidad hasta el pitido final donde se fundían en un abrazo. Unidos por una mutua admiración, a pesar del carácter controvertido de Wallace con el estamento arbitral y herederos del legado de David Stern, KG no dudó en quién sería el huésped a alojar dentro de un rincón donde hablar sin tapujos de la actualidad NBA. 



Los dos amigos reunidos vieron partidos tan atractivos como el Cavaliers-Celtics o el esperado Warriors-Thunder, donde Kevin Durant y Russell Westbrook volvían a cruzar caminos tras la polémica marcha del primero a Golden State. Entre otras figuras, destacaron mucho a un gran tapado en el éxito de Cleveland, Tyronn Lue. El actual entrenador de los vigentes campeones cruzó caminos con estos dos tipos torrenciales, quienes elogiaron la magnífica capacidad para analizar el basket de ese joven míster de apenas 1´83 metros, quien no desentona en los gigantescos dominios de Lebron James. Pero no fueron sus únicas declaraciones sorprendentes. 



Little brother, good brother



Habida cuenta su capacidad de llegar a hacer llorar a algunos compañeros de equipo por su competitividad, no existen todavía a día de hoy muchas personas en la liga que se atrevan a llamar a Kevin Garnett "little brother". Rasheed es una de ellas, porque puede presumir que Garnett fue uno de los artífices de un viaje en verano de 2009 de la plana mayor de los Boston Celtics (Ray Allen, Paul Pierce, Doc Rivers y él mismo) para fichar a uno de los Bad Boys más queridos de sus archi-rivales los Pistons. Sigue diciéndose que uno de los factores claves de la adquisición de Wallace fue su amistad con el tipo con el que se las mantuvo tiesas en la Final de la Conferencia Este de 2008. 



Sir Charles Barkley, quien conectó junto con los otros responsables del show con el Area 21, defendió la buena fama que ambos personajes han tenido siempre entre sus colegas, lejos de la imagen que ellos mismos se encargaron de estereotipar ante la prensa durante varias fases de su carrera. En similar buena onda se movieron con Shaquille O´Neal, quien además tuvo varias series a cara de perro con los dos ala-pívots. Desde el Studio J también se recordó la mítica rueda de prensa de Wallace tras un Blazers-Mavs donde, habida cuenta de sus últimas multas por salirse del tono políticamente correcto, contestó a a cada cuestión con: Both teams play hard



Ambos también brindaron un curioso análisis sobre un point guard de leyenda del pasado, Isiah Thomas, frente a un genio de la actualidad, Kyrie Irving. En la época de la televisión de las hermanas Kardashian, las personas amantes del baloncesto debieron de respirar con alivio ante un pequeño oasis que parece podría durar. 


"Playing Rasheed is like looking in the mirror"-Kevin Garnett, Eastern Conference Finals, 2008. 



Una de las imágenes más emotivas del bando céltico tras la épica serie frente a los Lakers en 2010 fue la de un abatido pero orgulloso KG en el vestuario del Staples Center tras el tenso séptimo juego. Entre otros motivos, habló del esfuerzo de un Sheed sobrepuesto a sus problemas de espalda para contribuir hasta su sexta falta personal. Una de las últimas acciones de Wallace fue un preciso pase entre las manos de Pau Gasol para un feroz mate de Kevin Garnett. Hasta la marcha de Big Ticket, Ra no fue una presencia extraña en el pabellón de Boston, especialmente para reírse a costa del power forward verde cuando estaba en medio de una entrevista. Posteriormente, llegó la dulce venganza ante el micrófono del trash talking: "La última vez que vi a Rasheed estaba sentado y ocupándose en engordar". 



Por ello, el reencuentro abrió una sana nostalgia a muchos espectadores, no exenta de mirar adelante. Los dos viejos guerreros disfrutaron con la nueva generación, elogiando la concentración de Stephen Curry en el duelo contra los Thunder o la condición de Lebron como uno de los mejores de siempre. Las opciones de este segmento se antojan muy interesantes, tras Sheed, uno de los recientes invitados ha sido Sam Mitchell, antiguo compañero en Minnesota de Garnett, quien luego desarrolló una importante labor como técnico en la NBA, especialmente con los Toronto Raptors. 



Anything is possible fue uno de los gritos de guerra más aclamados de KG. En su nuevo espacio, pareció ser real, incluso la histórica rivalidad Pistons-Celtics quedó aparcada hasta que Sheed firmó con insolencia en el tablero de los orgullosos verdes. Todo transcurrió entre bromas, camaradería y mucho, mucho baloncesto. Es bueno ver a los viejos amigos, porque su felicidad resulta contagiosa. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES: 




-http://siphotos.tumblr.com/post/35141985966/kevin-garnett-fights-for-position-against-rasheed [Fotografía tomada por John Biever, todos los derechos de SI]









-http://celticsgreen.blogspot.com.es/2009/10/player-profiles-rasheed-wallace-30.html