lunes, mayo 23
"Luis Suárez es un jugador importantísimo, tremendo, maravilloso, extraordinario, fuerte, agresivo, intenso. Asiste y marca desde cualquier lado. Su llegada ha enriquecido al Barça. Tiene virtudes diferentes a las de los jugadores que había. Le ha dado mayor profundidad de la que tenía. Tiene virtudes enormes, juega mucho con el cuerpo, es potente, tiene buenos movimientos y es contundente en el área". -Diego Pablo Simeone. 



Había sido una eliminatoria de alto voltaje. Terminada la misma, Rubén Uría lo resumía con su claridad habitual: "Los que se quejaron del arbitraje de la vuelta, que recuerden la ida. Los que se quejaron de la ida, que recuerden la vuelta". Atlético de Madrid y Barcelona se hicieron daño en unos cuartos de final a cara de perro. Era lo previsible entre dos candidatos al título. Finalmente, pasaron los colchoneros por haber sido mejores en el global de los 180 minutos. Entre los damnificados, pocos nombres eran tan citados como el de Luis Suárez. El ariete uruguayo había sido héroe en el Camp Nou con un doblete que incluyó un tremendo cabezazo que fue inapelable para el meta Oblak, el Zamora de récord del presente año. Pero el charrúa también mereció ser expulsado en dicho encuentro por una absurda e injustificable patada a ninguna parte sobre Juanfran. El resoplido de Simeone en la rueda de prensa cuando le preguntaron sobre el 9 del conjunto culé era una previa a tambores de guerra en el Vicente Calderón. 



Resultaba lógico que Suárez fuera el enemigo público durante la vuelta, pero pareció que el resto del globo compartía la animadversión. Para colmo de males, se las tuvo tiesas con su compatriota Diego Godín. Al finalizar el encuentro (2-0 para los locales), parecían volver los fantasmas del pasado. Y, por supuesto, ahí siempre sale Chiellini. Aquel Uruguay-Italia donde los sudamericanos lograron pasar el grupo de la muerte del Mundial de Brasil pero Suárez se ganó la indignación general y una sanción ejemplar por su mordisco al defensa italiano. A pesar de las disculpas que le dio el defensa transalpino en un acto que le honraba, el Pistolero parecía haber tocado fondo, además, no era la primera, tenía antecedentes en la Premier de aquellos cortocircuitos. De cualquier modo, lo bonito de esta historia es que un año después estaba lanzando un obús lejos de la defensa de la Vecchia Signora, ayudando a su nuevo club, el Barça, a ganar su quinta Copa de Europa. Y es que, si alguna lección hay que sacar de este aficionado de Peñarol, es su incansable competitividad. Suárez siempre vuelve. 



Y es que más allá de aquel resoplido de Simeone están los mil elogios que el extraordinario técnico argentino le ha dedicado siempre a ese 9 que ha cambiado la dinámica de los Barça-Atleti. Ahora, los blaugranas tienen a un infiltrado, uno que habla como nadie la cultura del esfuerzo y coraje que predican los guerreros del Cholo. De hecho, en el pasado se habló de su fichaje para la ribera del Manzanares. Hubiera encajado como un guante. Godín, ambicioso por naturaleza, lo hubiera preferido. Sin embargo, los aficionados nos habríamos perdido un choque de trenes precioso. Como Fernando Martín y Audie Norris, Luis y Diego se machacan durante todo el encuentro, poniendo a prueba el listón arbitral y la paciencia del aficionado. Pero siempre terminan fundidos en un bonito abrazo. Su admiración es mutua y, mientras Simeone prepara la importante final de Milán de la que apeó a un Barcelona favorito, reconoció el título de los culés con elegancia. Las grandes batallas deportivas deberían terminar siempre así. 



"De los delanteros de ahora, el que más se me parece es Luis Suárez. Las pelea todas"- Gabriel Omar Batistuta. 



Hay una conexión especial entre uruguayos y argentinos. Suárez la comparte. Y no es solamente que este año Lionel Messi haya sido su principal socio para firmar 40 goles en la Liga. El Pistolero toma mate también con el Jefecito Mascherano, uno de los líderes de un vestuario que ha debido blindarse en un campeonato de la regularidad que parecía ganado tras una primera vuelta de dibujos animados. Pero, junto con el infatigable Atlético, el Real Madrid emergió con una brutal racha victoriosa de doce triunfos sin fallo. Mucha presión sobre los hombros y dudas que se empezaron a solventar gracias a esa conexión Rosario-Salto. El gol que Luis firmó corajudamente en un córner en Riazor era uno que en Florencia no habrían tenido problema en reconocer: Gabriel Omar Batistuta. 



Y es que el actuar killer del Barça nunca ha escondido quién fue su espejo en el paso a ser profesional: Batigol, el máximo artillero de la historia de la albiceleste, el 9 soñado por Diego Armando Maradona. La simpatía mutua que se profesan en la cercana lejanía no es sorprendente, ambos tienen la misma genética, unas fiera que solamente se calman mandando la bola a las redes. Quién lo iba a decir en los años de mayor auge del toque, cuando el Barça deslumbraba poblando todo su centro del campo frente al Santos en la Intercontinental. Resultaba que ese juego maravilloso abanderado por los Xavi e Iniesta no era incompatible con la llegada de un ariete puro. El problema de los extremos es olvidar que siempre es bueno algún añadido si la cosa se tercia. 



Todo comenzó con uno de los mejores planteamientos jamás hechos por Pep Guardiola. Dando una libertad total a Messi, los blaugrana sentenciaron el campeonato de 2009 con una exhibición en el mismísimo Santiago Bernabéu (2-6). Aquel día, voces autorizadas como Santiago Segurola pregonaron que Samuel Eto´o, uno de los ídolos intocables del Camp Nou, había sido sacrificado por la evolución de la Pulga, quien ya se encaminaba a confirmar que todo lo que se intuía sobre él era cierto. Una nota justa sobre una hipérbole. El propio Messi ha sido inteligente y ha reconocido que no le viene nada mal, sobre todo ante equipos como Chelsea o Atlético, esa referencia que le ayude y le permita crear espacio. Tras el vacío dejado por el inolvidable Samu, muchos lo intentaron sin éxito. David Villa estuvo cerca, pero al Guaje lo mataron las lesiones y que llegó un poco tarde al proyecto, sin encontrar el acomodo que tuvo en aquel Valencia donde era amo y señor. Zlatan tenía toneladas de talento, pero su carácter no ayudaba. Ahora, tras la era del león camerunés, el uruguayo ha despejado todas las dudas posibles con un pichichi incontestable, superando en el duelo individual a un rematador de la dimensión de Cristiano Ronaldo, en eterno idilio con la portería contraria. 



Ahora que está tan de moda mirar con lupa los rendimientos de Arda Turan y Aleix Vidal, no estaría de más recordar la adaptación del charrúa. Los primeros meses del delantero, especialmente por su sanción, generaron dudas sobre su estado de forma y adaptación al juego. Sin embargo, a finales de la primera vuelta empezó a dar unos síntomas extraordinarios. El propio Suárez admitió que había ocasiones en las que dudó de su capacidad de adaptarse al estilo de su nuevo club. En el Ajax (donde conoció a mitos como Cruyff o Van Vasten) era ídolo y otro tanto podía decirse de su paso por el Liverpool (respetando, eso sí, la jerarquía de Gerrard, uno de los compañeros que más ha marcado a nuestro protagonista de hoy). Esta racha goleadora ha sido fruto de la paciencia. 



La Bota de Ora es un justo premio a su rendimiento individual y tremendo potencial como artillero. Sin embargo, la buena noticia para los que somos seguidores blaugranas es que su esfuerzo, como ocurría con Eto´o, también se traduce en éxitos colectivos. El uruguayo apenas lleva 2 campañas en el Camp Nou, pero ya nos ha hecho a todos ver que el Cholo no se equivoca: el mejor 9 de raza que un equipo puede tener juega al lado de Neymar y Messi. Por eso, en la sufrida Copa del Rey obtenida ante un Sevilla fantástico (quien venía de firmar su tercera Europa League consecutiva), tuvo una de las imágenes más impactantes cuando Suárez se retiraba entre lágrimas al banquillo tras su lesión. 



"El Gordo" fue el que se entrometió en el penalti indirecto el argentino y el brasilero para lanzar la pelota a las redes, puesto que no estaba informado de la treta. Una jugada más que lo define, siempre oportunista y sin cuestionarse otra cosa que no sea lo que tiene entre ceja y ceja. En el pasado, cuando viajaba a Barcelona para visitar a Sofía, el ariete no tenía ni siquiera dinero suficiente para visitar al Camp Nou. Hoy, ya sabe que cuando se retire la elástica azulgrana, tendrá un hueco eterno en el el libro de goleadores culés.  



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lunes, mayo 16

La que tanto se hizo esperar fue sublime...



La frase no fue pronunciada por un jugador del CSKA, en realidad, los derechos de autor pertenecen a Jordi Villacampa. De esa magistral manera, el mito de la Penya resumía lo que sintió el equipo verdinegro al alcanzar un título liguero que siempre se les escapaba de las manos. Sin embargo, la plantilla moscovita no tendría ningún problema en hacerla suya. En verdad, este fin de semana berlinés ha sido la cicatrización de terribles heridas. El histórico conjunto ruso luchó por cada palmo del terreno en pista, amparado en un De Colo en niveles celestiales. Los Denver Nuggets ya hablan de respescarlo, pero no es momento de obsesionarnos con el futuro del astro francés, sino de elogiar su magnífico presente y el de sus compañeros. 



Junto con el galo está Teodosic (ese talento de cabeza extraviada, un genio capaz de ver pases imposibles y que ayer sintió que también se le iba a escapar otra Euroliga, hasta ese mágico palmeo que rescató al CSKA, con esa pizca de suerte que les fue esquiva en el pasado), lo cual ha permitido a la pizarra de Dimitris Itoudis disfrutar de la mejor pareja exterior que puede hallarse en el Viejo Continente. Lo volvieron a demostrar en estos días clave, aunque ha hecho falta toda la habilidad posible del conjunto, no solamente de ellos. El Lokomotiv Kuban fue duro, no se esperaba otra cosa, pero el Fenerbahce se elevó como la montaña más escarpada para escalar. Resultó básica la fe de una antigua bestia del Pireo, Kyle Hines, un hombre clave para mantener la fe (porque él ha estado en el otro lado de la historia en esta clase de remontadas) y no venirse abajo en una prórroga de infarto. 



Aquella canasta de Printezis y los milagros de Spanoulis estaban el disco duro del vigente campeón, una escuadra que se ha dejado todo en la cancha para poder celebrarlo a lo grande. Ver al bueno de Victor Khryapa machacando todavía es el reflejo del tono físico que impera en una plantilla confeccionada a base de talonario y buen gusto. Muchos hablaron de que la final de ayer fue de millonarios. Cierto es, pero hemos visto a decenas de Dream Teams en el mercado de fichajes estrellarse a la hora de verdad, sacrificando su exuberante potencial por la falta de química. Otomanos y rusos nos regalaron un monumento al basket, un 101-96 que resultó apasionante y digno de la mismísima NBA. Un partido para conservar en la mejor de las videotecas. Un re-encuentro de maestro y alumno. 


Por el amor al juego



Zeljko Obradovic es un nombre que impone respeto a cualquier persona aficionada al basket. Su conocimiento táctico, los escogidos staff técnicos de los que se rodea, la competitividad que lo caracteriza y el amor que desprende por este deporte lo dicen todo. Sin embargo, ayer pudo sentirse orgulloso de que uno de sus pupilos le igualó y ganó con nobleza la partida planteada. Itoudis no pudo dedicar el título a su mentor en el Panathinaikos, pero si agradecerles las enseñanzas. Ambos estrategas se movieron con nobleza, protestaron, animaron, jalearon y mantuvieron a tono a sus excepcionales profesionales. Titulares valientes, reservas de garantías. Bobby Dixon tuvo momentos donde anotaba todo, en otros, la maquinaria moscovita bajo tableros iba triturando rivales en el segundo cuarto. 



Todo perfecto, el broche de oro a un fin de semana irrepetible. Antes, un triple de Adams hizo soñar a Vitoria (y a nosotros con ellos) en que el Laboral Kutxa hacía su enésima proeza de un año donde ha tumbado a muchos grandes de Europa, siempre bajo la excepcional batuta de Perasovic. Unas semifinales de antología. La experiencia es un grado y el combinado baskonista se encomendó a Bourousis, quien salió desde el banquillo para espolear a los suyos cuando los turcos amenazaban con irse. Otra semifinal maravillosa, los representantes de la Liga Endesa no dejaron nada en el depósito de gasolina. El triple de Luigi Datome era un merecido tributo al esfuerzo de los de Obradovic, quienes nunca cometieron el error de subestimar a un oponente con menos presupuesto pero un corazón que no dejó de latir en ningún momento. 



Ya en la prórroga, Bogdanovic demostró al mundo que algún día cruzará el Atlántico para jugar en la auto-proclamada mejor liga del mundo. Talento descaro y una capacidad de entrar a canasta irrepetible. Demasiado para un Tercio de Baskonia que ya había hecho todo lo posible en 40 minutos. Entregaron el encuentro pero no los estandartes, volverían al Buesa Arena con el honor intacto, dando otra lección de deportividad. No pudieron llevarse el tercer puesto porque el Lokomotiv de Bartzokas tampoco quiso bajar los brazos. No estaba Thompson, pero Delaney y Draper (¡tremenda F4 la que ha firmado!) espolearon a sus compañeros. Aquí querría elogiar asimismo a Víctor Claver, a quien se suele criticar mucho pero que ha hecho muchos méritos para tener un rol importante a las órdenes de un técnico exigente y competitivo. 



Incombustibles al desaliento



Una de las cosas más bonitas de la final de ayer fue el desaliento al fallo. El Fenerbahce hace tiempo que abandonó las galas de la banda talentosa y malcriada de antaño, aquella camada a la que el Real Madrid de Pablo Laso dio una lección de basket ofensivo el año pasado. Cuando estuvieron 21 abajo, no tiraron por la borda el encuentro, respetaron a su entregada afición y a la competición. Siguieron intentándolo hasta que Dixon les abrió las puertas del Olimpo con su racha. Un momento que el antiguo CSKA hubiera visto como un sinónimo de destino fatal. Pero allí estaba Khryapa para hacer el palmeo del 83-83, una acción que habría firmado el mismísimo Robert Horry.



Tampoco afectó mucho a los de Obradovic. El gesto ganador de Sloukas lo decía todo, el recién llegado a la finalísima no tuvo ningún miedo del evento. Pero allí estaba, nuevamente él, De Colo metió algunos de los tiros libres más importantes de esta temporada, contagiando su confianza a sus compañeros. Este CSKA ha sido una vez más poderoso bajo tableros, pero ha aderezado y refinado su circulación de balón, firmando algunas jugadas de antología, sobre todo en los tres primeros cuartos ante el Fenerbahce.   



Cuando pasen los años y recordemos la final de Berlín, no tendremos nada que reprocharnos. 4 grandes equipos y la misión de honrar al baloncesto. Y lo lograron. Enhorabuena al CSKA por su fantástico triunfo. 



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jueves, mayo 5

Primer candidato: Baskonia, acostumbrados a estar entre los grandes




Lo han hecho con brillantez pero sin medios. No van a ser los titulares de la prensa nacional. En Europa, se preferirá hablarse antes de otros equipos cuando se cita a los conjuntos históricos de la Euroliga. Sin embargo, donde asustan es con su hoja de servicios. El Tercio de Baskonia brilla donde otros tiemblan. El reto de esta competición no les viene grande. Han estado ya en la F4. Y han lucido sus estandartes con honor ante los clásicos (CSKA, Tel Aviv, etc.). Ahora, esta generación quiere un paso más. Están a dos partidos de conmocionar al mundo. Un momento, ya lo han hecho. 



El Caja Laboral entró en un grupo de la muerte donde ninguno dábamos un duro por ellos. Al final, su balance arrastra que solamente han sido peores que el transatlántico moscovita y que fueron capaces de ganar sus 4 partidos ante Real Madrid y Barcelona. ¿Liga Endesa bipolar? Con ellos no, gracias. Perasovic dirige con mano firme un navío que no va a desviarse de su hoja de ruta. Hay que hundirlos porque ellos no van a equivocarse con las órdenes de su exigente y excelente técnico. Hay cierto resabio a Dusko Ivanovic, pero esta es una generación diferente y con la barba lacademonia de Bourousis marcando el camino de un grupo de guerreros incansable. Se intuía una serie durísima contra Panathinaikos y la despacharon en tres encuentros, con una lección de compromiso en cada cita. 



Ahora, toca cuidarse mucho y ver los plazos. Hay mucho tocado por el esfuerzo de una temporada con tintes históricos (Causeur, Blazic, Hanga, Shengelia...), pero todos cruzamos los dedos para que lleguen sanos a un fin de semana histórico. Soñar no es gratis, contra lo que dice el tópico, pero el esfuerzo y el talento ganan partidos y campeonatos. A Vitoria le sobra. Por los Scola, Nocionis y "Benitos", hay una última rúbrica para este romance de un histórico de la ACB. Solamente falta la última danza. Ojalá sea este 2016. Si no, tranquilos, volverán a estar aquí. Los baskonistas ya no son un recién llegado a la F4. Están donde tenían que estar. 


Segundo candidato: La camada se ha hecho mayor




La pasada F4 de Madrid había sido una valiosa elección. Frente al futuro campeón, el Real Madrid, el Fenerbahce aprendió la diferencia entre tener talento y saber aprovecharlo. Los pupilos de Pablo Laso les ganaron cuándo y cómo quisieron. Un año después, la mano de Zeljko Obradovic ha llevado con maestría a un vestuario con potencial y complicado. Nadie puede ponerle un pero a la clasificación de los turcos, capaces de tumbar a la escuadra que ha brindado un baloncesto más vistoso durante los últimos cuatro años. Y lo han hecho con grandeza. 



Las carreras de Luigi Datome para evitar bandejas fáciles de los adversarios cuando el partido ya estaba ganado con amplitud, la agresividad bien entendida de Pero Antic o la explosión absoluta de Bogdanovic son solamente algunos ingredientes de a quien muchos ven como el gran favorito a llevarse la ansiada Copa. Y, si todo eso fallase, tienen un zorro de los banquillos cuya cara enrojecida cuando no ve el baloncesto que quiere es una garantía de compromiso y fiabilidad. La trayectoria de Zeljko en la máxima competición continental tiene un único nombre: leyenda. 



¿Podrá repetir Epke Udoh una presencia tan dominante en la pintura como firmó en el Barclaycard Center? Si es así, los turcos tendrán mucho ganado. Piezas como Skoukas han ayudado sobremanera para que un cóctel de plantilla empiece a tener un sabor distinto al del individual, sino conformando un equipo que, dirigido por un maestro estratega, piensan que el cielo es el límite.


Un coloso con riesgo de vértigo



Es una barbaridad tener dudas con ellos. Un equipo que cuenta con un gran entrenador, una plantilla potente y la sociedad Milos Teodosic y Nando de Colo como exteriores debe ser favorita siempre. Lo confirmaron en un grupo salvaje donde fueron primeros y respiraron aliviados y clasificados cuando otros históricos clubes se jugaron la piel los últimos días. Sin embargo, igual que otros extraordinarios conjuntos como el Barça de Epi, a veces, parece que para el CSKA es más fácil la machada de llegar a la F4 de manera incombustible que ganar esos dos tensos encuentros para llevarse la copa.



Hay muchos indicios para darles por favoritos. No estará Spanoulis, su verdugo ya en varias ocasiones en tales lides. Dominaron al vigente campeón, el Real Madrid, con un De Colo que fue excepcional. En Moscú, vencieron con contundencia al Barça de Xavi Pascual sin exprimir a los titulares. Mucho roster y calidad, aunque cierta frialdad a la hora de verdad. Se va a mencionar hasta en la sopa a Teodosic hasta que llegue el día D y la hora H. Un talento balcánico de los mejores, una cierta tendencia a la dispersión.



Lo que más invita al optimismo son sus excelentes cuartos de final frente al prometedor Estrella Roja, una sorpresa muy agradable esta Euroliga. Guerreros como Kurbanov o Higgins serán fundamentales y Kyle Hynes, ADN de las bestias del Pireo cuando se trata de finales, serán factores diferenciales para que todo el talento y un excelente curso tenga, al fin, el merecido triunfo.



Las dos caras de Jano



¿Qué Lokomotiv de Kuban nos vamos a encontrar en Berlín? El que perdió de manera clara el segundo y tercer partido de los cuartos de final es sin duda el más flojo de los tetrarcas que van a por el cetro continental. No obstante, el que ganó los dos últimos de la serie puede batir a cualquiera. En su medición contra el Barcelona de Xavi Pascual, ambos contendientes mostraron lo mejor y peor que tienen. Finalmente, el cuarto día en el Palau fue el encuentro bisagra, aquel donde el Lokomotiv sobrevivió al vigésimo milagro de Juan Carlos Navarro.



Si hay un factor que da alas a esta imprevisible escuadra es su entrenador, un Bartzokas que logró exprimir el talento innegable de su vestuario. Estamos disfrutando con él de un Víctor Claver en su mejor versión, cómodo y sin esa presión que tanto le ha pesado en el pasado. Thompson y Delaney incluso parecen haberse ganado novias como el Real Madrid por su buen rendimiento ante los blaugranas. Si tienen el día, los de Krasnodar volverán a justificar su rápido ascenso a la élite europea. Eso sí, les urge la cuestión, puesto que cantos de sirena amenazan con forzar un éxodo de algunos de sus mejores hombres. Mejor hacerlo con un título bajo el brazo.



Se supone que su inexperiencia es una desventaja, pero eso también se aplicaba a los cuartos y no fue así. Berlín, final abierta.


FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://baloncesto.as.com/baloncesto/2016/04/27/euroliga/1461789886_065262.html



http://sport.blic.rs/kosarka/evropska-kosarka/bogdanovic-o-uvredama-delija-ne-znam-da-li-su-to-govorili-kinziju-ili-meni/3mpvf07



http://www.solobasket.com/internacional/el-real-madrid-no-puede-con-la-dupla-teodosic-de-colo-y-naufraga-en-moscu-95-81



http://www.elperiodico.com/es/baloncesto/