lunes, abril 25

Dos de los mejores



Todos sabían que iban a volver a encontrarse. Durante la última temporada de Pep Guardiola como primer entrenador del Barcelona, el Vicente Calderón presenció un vibrante duelo, decidido por una genialidad de Messi; una falta lejana con un toque magistral del argentino que sorprendió a un portero a quien se pilla desprevenido pocas veces, Courtois. 1-2 en un choque muy igualado. Hasta el momento, la única vez que Diego Pablo Simeone y el míster de Santpedor se han medido en la pizarra. No obstante, Dios no juega a los dados con el universo, y estaba escrito que dos de los mejores técnicos de la última década iban a retarse nuevamente. 



Como jugadores, sí se hartaron de de tenerse en frente. Pep, siempre en el Barça, el Cholo con la elástica hispalense y asimismo la rojiblanca. Por su posición en el campo, tuvieron oportunidad de admirar y luchar contra las habilidades del otro. El medio catalán poseía técnica y visión. Por su lado, salido de la forja de Carlos Salvador Bilardo, Simeone era un todocampista de raza, no exento de calidad, y con llegada. De cualquier manera, en su primera partida en el Manzanares, Guardiola ya había escrito con letras de oro en el libro de entrenadores imborrables. Pero, transcurrido este período sin competir de manera abierta, el ahora técnico del Atlético de Madrid ha revolucionado a un club histórico que estaba hundido cuando él llegó. No existen dudas hoy de que los colchoneros contrataron algo más que un antiguo referente para calmar a la afición, sino a un psicólogo que sabe exactamente qué necesitaban oír unos jugadores mejores de lo que ellos mismos creían. 



Quien ha cambiado poco es Guardiola. A pesar de que Ibrahimovic lo acuse de filosofía barata en su autobiografía, de siete participaciones en Champions League, uno de nuestros protagonistas de hoy ha llegado en cada una de ellas a semifinales. Ahora, lo hace con cuentas pendientes. Los varapalos ante Real Madrid (y su impresionante 0-4 en el Allianz Arena) y Barcelona (donde Lionel desequilibró en 15 minutos lo que había sido un encuentro muy igualado) escocieron a una apisonadora que no se puede contentar con avasallar en la Bundesliga. Se suponía que a quien muchos señalan como el mejor entrenador de la Historia no puede irse del Bayern de Múnich sin una Orejona. Resulta injusto medirlo así, pero tales son las expectativas que crea. Qué lejano debe quedarle ya al, por aquel entonces, técnico blaugrana, cuando abrió su puerta a un Cholo ansioso de empaparse de los sistemas de todo tipo de colegas de profesión, desde Mourinho a él. Ahora, la balanza está mucho más equilibrada y dichas semifinales adquieren tintes históricos.  


Aquella noche de 1974



Sigue siendo un momento agridulce. Lo que el Atlético de Madrid hizo en Heysel solamente puede ser valorado en su justa medida con la perspectiva del tiempo. Durante 120 minutos, tuteó a una escuadra que sería legendaria, el Bayern de Múnich de Beckenbauer, un conjunto que conseguiría hasta tres entorchados consecutivos, igualando la marca del mítico Ajax de Cruyff. Un conjunto bávaro que tenía mega-estrellas de la talla del guardameta Sepp Maier, Paul Breitner o, cómo no, el increíble Torpedo Muller, goleador irrepetible. Un núcleo duro que, junto con el del Borussia Mönchengladbach logró el Mundial aquel verano ante la todopoderosa Naranja Mecánica. Pues bien, el Atleti de Luis Aragonés y Gárate no dio ninguna sensación de ser inferior a aquellos monstruos en la final.



Fue un momento dulce, cuando el Sabio de Hortaleza anotó una sutil falta que hizo vibrar a una afición india que vio el título, lo acarició y saboreó. Pero aquel Bayern sabía, cómo Michael Jordan y otros genios, que cuando uno va a perder debe hacerlo atacando lo más posible. Schwarzenbeck lanzó un obús que fue justo donde suplicaban las gargantas alemanas y se alejó de las manos del meta Reina. El resto fue historia. Dicen que en el museo del Calderón están las asas de ese trofeo que llegó a ser suyo tras un esfuerzo descomunal. Hoy, el Bayern tiene ya 5 en dicho campeonato. En estrenar el palmarés anda un Simeone que, aunque no estuvo en Heysel, sí que fue actor protagonista en Lisboa.



Si algo tiene el técnico argentino y su staff (mono Burgos, profe Ortega...) es que quieren desterrar el victimismo. Cuando volvieron a la cancha del Benfica en fase de grupos, su respuesta fue tajante ante las preguntas incisivas de los periodistas sobre el alojamiento: "Sí, mismo hotel, misma ruta... es lindo volver a estar en este estadio, significa que seguimos en el buen camino". Los apaches han vuelto. Aquel vuelo y magistral cabezazo de Sergio Ramos llevó al éxtasis al madridismo, pero fue asimismo una daga cruel, un revival de lo injusto que puede ser el fútbol en ocasiones. Heysel y Lisboa. Dos marcas que el Cholo quiere que los suyos extirpen de la forma más contundente posible. Se han dejado kilómetros en las piernas para batir al Barça más favorito en mucho tiempo (Suárez, Neymar, Messi...). Ahora, están a tres pasos de volver a desafiar al destino.



180 minutos... y el rabillo del ojo




A pesar de toda la fama (bien merecida) de obsesionado de Simeone, no supera a su adversario en metódico. Guardiola no es ningún principiante a quien sorprender con la intensidad y excelentes repliegues colchoneros. "Si están muy bien, ganan seguro. Si no, pueden hacerte mucho daño", advertía un tipo que no deja indiferente a nadie y ha chocado con buena parte de la cúpula del Bayern por su personal estilo, cuerpo médico incluido. De igual manera, nadie puede dudar que la escuadra bávara ya ha demostrado que puede ganar en situaciones límite (Juventus) y que tiene una plantilla excepcional. Ofrecen dudas atrás, pero han hecho mucho menos ruido que otros años y llegan más sanos que en otras ocasiones. 



Buscando motivar, en el Vicente Calderón tienen que desviar poco la mirada para ver a Rummenigge. Excelente jugador, su papel como portavoz de su club ha sido menos brillante. Varios menosprecios a los rojiblancos hacen mantener una mirada tranquila en los rojiblancos, quienes afilan flechas con calma. Si de algo estamos seguros es que ninguno de estos dos conjuntos cometeré el error de subestimar al otro, pese a la diferencia de presupuestos, hay 180 minutos para que nada de eso importe... o importe mucho. 



Habrá una tregua un día antes para ver otro choque de altura, Manchester City-Real Madrid. Los de Pellegrini llega al fin a una estación con la que han soñado, buscando una cita con la Historia. Zidane y sus pupilos pueden permitirse tirar de veteranía, se sienten en su torneo, con un punto de recuperación y de suerte imprescindibles para volver a imponer el peso de la tradición. No será un espectáculo que debamos perdernos. 



Milán solamente tiene plaza para dos... 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.marca.com/albumes/2014/01/08/atleticobarcelonasegundaparte/index_9.html



http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-2245546/Tribute-Gerd-Muller-Lionel-Messi-breaks-goalscoring-record.html



http://www.publimetro.co/deportes/atletico-de-madrid-y-bayern-munich-se-clasificaron-a-semis-en-la-champions/lmkpdn!1KLA4F2QvGjg/



http://tn.com.ar/deportes/after-play/bayern-munich-borro-al-benfica-y-es-el-otro-semifinalista-de-la-champions_665565


lunes, abril 18


Draymond Green lo celebró con asía. Acababa de firmar un palmeo imposible para colocar la primera ventaja desde hacía mucho de su equipo en el electrónico del FedExForum de Memphis. 99-100. Poco más de un minuto por jugarse. Ambas escuadras cometieron varios errores en ataque. Al final, una penetración de Stephenson es frenada, el jugador local coge su propio rechace, apenas quedan unos segundos, Curry y Thompson se lanzan frente a él... Golden State acaba de ganar un partido a cara de perro. Su sueño de batir el récord de victorias de los Chicago Bulls de 1996 (72 triunfos en temporada regular) se mantiene intacto. Han llegado a ir perdiendo de diez puntos en el último cuarto. Green, una especie de reencarnación de Ben Wallace en actitud e intensidad, afirma que es auténtico deseo lo que sienten en el vestuario por esa marca, la cual les lleva a dejarlo todo. 



Los titulares por todo el globo son bien distintos a ese respecto. Se habla de ayudas arbitrales. En honor a la verdad, la penetración de Stephenson buscó con habilidad el contacto y pudo sancionarse algo. En cuanto al rechace, Thompson parece puntearle bien, aunque Curry parece cometer infracción. Esa última es difícil de ver para los colegiados por lo esquinado. Comprensibles las quejas de los incondicionales de los Grizzlies. Sin embargo, parece seguir flotando en el resto del ambiente un cierto deseo de que los pupilos de Steve Kerr tropiecen. Hace apenas unas semanas hablábamos en este blog de su coqueteo con la caja de Pandora (VER ENLACE). Ahora, el mejor equipo en lo que va de 2016 ha ido un paso más allá. Se van a convertir durante unos días en señores del Olimpo baloncestístico, homenajeando una magnífica novela mitológica de Javier Negrete, si bien algunos de sus coetáneos parecen no haberse dado cuenta todavía de lo que han logrado. Quizás ni ellos mismos lo sepan. 



Algunos párrafos deberían haberse dedicado a mencionar como, nuevamente tras una dolorosa derrota, los Warriors habían respondido bien después de su inesperado tropezón (merecido) ante los Wolves. Pero el doctorado se lo sacaron en San Antonio, el feudo inexpugnable, el coto particular donde el maestro Popovich ha hecho sus principales estrategias para convertir a sus Spurs en lo más grande que le ha pasado a la NBA en los últimos diez años a nivel de juego colectivo, Tim Duncan mediante. Muchos estaban preparando la marcha fúnebre, pero los vigentes defensores del anillo aceptaron las reglas de Leonard y cía. En 48 minutos intensos, físicos, de buen baloncesto y generosidad, los Warriors ganaron 86-92. Curry puso la magia con algún disparo de ciencia ficción. Quedaba la última estación, como en las mejores películas de suspense, se dejaba todo para el tercer acto. 


El Oracle Arena se puso sus mejores galas. No iban a fallar. En frente, había competidores de carácter, gente con el instinto de Randolph o Barnes. No iban a poner ninguna alfombrilla roja o a dejar que los Warriors hicieran historia gratis a su costa. Pese a sus esfuerzos, era el día D y la hora H. A veces, se ha especulado, con un poco de razón, que Golden State confía tanto en sus fuerzas que administra esfuerzos, que se deja llevar hasta los compases finales. En esta ocasión, respetó a los libros de Historia y a los oseznos de Memphis. Fue a por la victoria desde el salto inicial de Bogut. El australiano puede estar satisfecho consigo mismo. Aquel joven talento que adquiría experiencia en los Bucks es ya toda una referencia, un jugador de equipo al que todos querríamos tener en nuestra plantilla. 



Curry volvió a estar en romance con su mejor amiga, la línea de tres. Martilleó con su potencial a la defensa contraria, propiciando huecos para sus compañeros. Luke Walton mantenía la compostura tras Kerr en la banca, su maravilloso aplomo había sido también responsable de estar en aquel punto, sobre todo en la fase de baja por operación del técnico principal. Iguodala, por su lado, quizás recordó aquellos dos tiros libres que firmó sin temblarle el pulso para salvar un partido perdido ante los Thunder. Hace años, Kobe Bryant, quien se despidió esa misma noche del Staples que tanto ama, lo había advertido: "Iguodala se está pippenizando". Una vez más, Black Mamba lleva razón, se trata de un comodín tan exquisito como lo fue el mítico Scottie, el sueño hecho realidad de cualquier entrenador. Puede defender al mejor del conjunto rival, garantizarse sus puntos y nunca peca de egoísta. ¿Es casualidad que ambos caballeros hayan estado en dos escuadras que han ganado más de 70 encuentros en fase regular? 



Lo explicó muy bien Vince Carter cuando señaló lo igualado del penúltimo enfrentamiento que habían tenido con Golden State. "Lo tuvimos ahí... pero es la naturaleza de la bestia". En un gesto que le honra, Kerr reconocía que no pensaba que fuera posible a principio de curso. Él estuvo a las órdenes de Phil Jackson cuando conmocionaron al basket mundial y parecía extremadamente imposible que la misma persona pudiera estar involucrada con roles importantes en ambas gestas. Por supuesto, duraría poco la ausencia del "pero...". Desde muchos frentes, ya se advertía a Golden State de que no serviría de nada lo obtenido si no se llevaban su segundo anillo consecutivo a casa. Semejante pragmatismo me lleva a recordar lo que Dwyane Wade dijo al día siguiente de que algunos acusasen a Kobe Bryant de haber anotado 81 puntos frente a los Raptors por ser un mero individualista. "Así es el mundo en el que vivimos. Alguien hace algo extraordinario y le sacamos fallos". La pasada semana, Golden State hizo algo fuera de lo común, una anécdota que poder contar en el futuro, el privilegio de haberles visto jugar. No han sido las 73 victorias, sino la forma de obtenerlas.



Ya han llegado los primeros agoreros coros a su recién estrenado trono para recordar a estos guerreros que de nada habrá servido el hercúleo esfuerzo si no logran el anillo. Pero, por mucho que se diga y repita, ¿es verdad? ¿No ha logrado Golden State que mucha gente piense que dormir es de cobardes, que merece la pena estar en pie un 10 de noviembre para ver un espectáculo único? La grandeza ha estado en la audacia del reto, en atreverse a perseguir la estela de uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Sinceramente, cruzo dedos porque no se vean arrastrados a la inhumana presión a la que los medios sometieron a los Dallas Mavericks de los playoffs de 2007. Nowitzki había sido MVP, la escuadra de Avery Johnson jugaba como los ángeles y los texanos obtuvieron 67 triunfos. Fue increíble lo que aficionados y prensa hicieron a ese equipo por caer en primera ronda ante los Warriors (precisamente ellos, con Baron Davis a la cabeza), olvidando lo mucho que habían hecho antes. Por suerte, Dallas y el dorsal 41 se recuperaron, pero solamente ellos sabrán la losa con la que cargaron.



Eso no quiere decir, más bien al contrario, que se confíen. No es solamente que a San Antonio o a los Thunder les va a afectar muy poco en una serie a siete partidos lo que haya ocurrido en regular season. Son escuadras maduras, ganadoras y que estudian muy bien al adversario. Pero es que ya los Houston Rockets les van a dar guerra en primera ronda, aunque el primer encuentro fuera desequilibrado. Si bien ha decepcionado su balance, tienen el talento y los jugadores para poner en aprietos a cualquiera. Lo único que espero que Golden State salga a divertirse, porque entonces ganamos todos.



También, cabe la posibilidad de que, si tienen la infinita suerte de ganar el segundo anillo, muchos les recuerden que Chicago hizo dos three-repeats. En ese futuro hipotético donde lograsen semejante machada, surgirán otra veces que les aclararán que todavía están lejos de la racha victoriosa en postemporada de los Boston Celtics de Bill Russell. Pareciera que está de moda recordarles a Curry y compañía lo que les falta por lograr que rememorar, como bien hizo D. Wade en 2006, lo que se debe hacer cuando alguien de nuestra época consigue una hazaña inédita: felicitarles de todo corazón. 



Pase lo que pase en unos Playoffs donde nadie regala nada, no se puede negar que, por unos días, Golden State Warriors ha enseñoreado su estandarte en la cima del Olimpo de la NBA, desde una altura que nunca se había alcanzado con anterioridad en fase regular. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.marca.com/baloncesto/nba/2016/04/10/5709e768ca47416c298b458c.html



http://www.eurosport.es/baloncesto/nba/2015-2016/125-104.-curry-y-los-warriors-imponen-marca-historica_sto5436305/story.shtml



http://abc7news.com/sports/photos-golden-state-warriors-make-history-with-73rd-win/1290272/
lunes, abril 11

"Con todo, Aníbal se preparó adecuadamente contra las cualidades antedichas y, en el momento crítico, adoptó, con habilidad incomparable, las medidas que estaban en su mano, de las que se podía esperar razonablemente un éxito [...]. Hizo todo lo que pudo para obtener la victoria. Si fracasó, debemos ser comprensivos con él. Hay ocasiones en que la fortuna y el azar se oponen a los intentos de los hombres valientes".- Polibio, Historias, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1981. Traducción efectuada por Manuel Balasch, 



Joe Dumars era un asesino silencioso. A pesar del exuberante talento anotador de Isiah Thomas, el estelar base de los Detroit Pistons al que él guardaba las espaldas, o la capacidad reboteadora e intimidación de un joven prodigio llamado Dennis Rodman, Chuck Daly, arquitecto en los banquillos de los Bad Boys bicampeones de la Ciudad de Motor a finales de los 80 del pasado siglo, no dudaba en lo relevante que era aquel hombre sereno, de discreto corte de pelo y bigote bien recortado. Sin estridencias, Dumars anotaba cuando la ocasión lo requería y, todavía más importante, nunca protestaba por defender a la mejor estrella del rival. Un tal Michael Jordan puede dar fe de las arteras tretas de un marcador infatigable, uno que aguardaba a que su presa cometiera un error. 



Ya retirado de las pistas, este profesional del basket encontró acomodo en los despachos. Detroit, su antiguo club, le esperaba con los brazos abiertos. A la grada obrera por excelencia de la NBA le complacía su ética de trabajo y su análisis minucioso de posibles fichajes. Fue el principal instigador de la llegada de un rápido escolta con fama de indolente, RIP Hamilton, quien aterrizó desde los Wizards a demostrar al mundo que podía ser el nuevo Reggie Miller a la hora de moverse sin balón. Otra adquisición celebrada fue la de Chauncey Billups, base trota-mundos que parecía incapaz de establecerse en ninguna franquicia. Juntos, fueron la mejor pareja exterior que el Palace de Auburn Hills recuerda desde la época de Isiah y el propio Dumars. 



Cada vez más respetado por sus decisiones, Dumars dio su golpe maestro al romper el mercado de fichajes tras el All Star de 2004 y traer al polémico Rasheed Wallace a los Pistons. Buena parte de la opinión especializada afirmó que aquel sospechoso habitual de los Blazers iba a cargarse la atmósfera de un vestuario ejemplar. Apenas unos meses después, bajo la sabia batuta de Larry Brown, Sheed y sus compañeros celebraban el tercer anillo del collar azul. La siguiente temporada cayó un subcampeonato tras 7 bravos partidos frente a los San Antonio Spurs. La tercera estableció el récord de partidos ganados en fase regular de Detroit. Pero el anillo se escapó por méritos del rival (Miami Heat) y defectos propios (peor preparación física que en las dos últimas ediciones para llegar sanos al momento final). 


En verano de 2007, la segunda generación de Bad Boys empezaba a sentir uno de los aguijonazos que caracterizan a los equipos ambiciosos: eran muy buenos y pertenecían a la élite de la liga, pero les faltaba algo para aspirar a ser una dinastía, especialmente tras la inesperada marcha de Ben Wallace cuando el núcleo duro del quinteto titular que jugaba de memoria. Dumars y los despachos de la Motown empezaron a moverse sutilmente hacia un jugador al que conocían bien: Kobe Bryant. Muchos cifraban el éxito de Detroit en las Finales de 2004 en la excelente defensa que Tayshaun Prince, quien se había pegado a un escolta angelino que se encontraba en la plenitud física y técnica de su juego, no así en la madurez. 



La mala relación de Kobe con algunos de sus compañeros era un hecho, así como que había tenido etapas de auténtico odio con pesos pesados como Phil Jackson o Shaquille O´Neal. Sin embargo, pese a estar en unos Lakers con mucho menos talento y nombre que antes de la disolución del proyecto conocido como los Cuatro Magníficos (Payton, Malone, Kobe y Shaq), Bryant había multiplicado sus prestaciones en cancha. Varias noches con más de 50 puntos, 81 en una jornada celebrada en el Staples para la leyenda contra Toronto, All Star perenne... Nadie podía dudar de su calidad. Dumars y los suyos sabían de la insatisfacción del astro por ver muy lejos obtener su cuarto anillo. Parecía imposible, pero, ¿y si lo obtenían? 



Durante años, el principal protagonista negó la mayor. El angelino había dicho no a vestir los colores de los Pistons, no entraba en sus intereses, en el Este solamente quería portar la elástica de los Chicago Bulls, enamorado como estaba de la leyenda allí fraguada por Michael Jordan. En su conferencia, Mitch Kupchak, responsable y general manager del equipo de Hollywood, le había dejado claro a su estrella que no pensaba reforzar a ningún rival directo del Far West con su mejor pieza. Mike D´Antoni, entrenador de los flamantes Phoenix Suns de aquel tiempo, dejó una frase para el recuerdo: "¿Tener a Kober? No nos lo darían ni aunque incluyéramos el Gran Cañón en el traspaso". El técnico amante del basket ofensivo puso los mismos ojitos que el Cholo Simeone tendría de saber que el Atleti está a un garabato de fichar a Messi.  


La última visita al Palace de Bryant fue una buena excusa para resucitar el viejo rumor, el cual fue mucho más fuerte de lo que nunca habríamos imaginado. Los Pistons habían estado incluso dispuestos a mandar a RIP Hamilton, su alma en ataque, junto con varios jóvenes talentos y rondas del draft. Era una declaración de intenciones que el propio escolta sabía y había comentado con el otro interesado. Llegado el momento, Dumars había estado abierto a negociar con cualquier nombre que no fuera el de Chauncey Billups o Rasheed Wallace. Por momentos, estuvo hecho, ¿cuál habría sido la historia? 



Divierte en este ejercicio de basket ficción pensar en cuál hubiera sido el resultado de juntar a dos de los prodigios baloncestísticos más importantes de Philly. Incluso en su peor año en lo personal, Jackie Wallace, madre de Sheed, logró sacar una sonrisa al divo anotador cuando le encontró antes de embarcar en el autobús de los Lakers. Juntos habían protagonizado un emotivo abrazado en el mítico séptimo partido de las Finales del Oeste entre Lakers y Blazers. Wallace, uno de los jugadores más expresivos del campeonato, era uno de los pocos en la liga que se atrevía a interrumpir una laudatoria rueda de prensa de Kobe en el All Star de Houston (2006) para gastarle una broma. Seis años antes, en Oakland, en el debut de Rasheed como All Star, Bryant le dibujó un precioso ally para que terminase a dos manos el ala-pívot por aquel entonces en Portland. Hubiera sido una relación curiosa. 



¿Y el resto de la plantilla? A nivel personal les habría afectado a todos, pero en el caso de Billups, Hamilton era algo más que su segunda mitad en pista, casi se trataban de hermanos. El agravio que hubiera sido traspasarlo podría haber dejado varios resquemores. Sin embargo, no es menos cierto que el mejor base de aquellos años en el Este con uno de los anotadores más explosivos de la Historia podría haber tenido un efecto devastador. Todos recordamos lo que fue capaz de hacer Bryant en unos Ángeles muy bisoños, ¿y respaldado por un técnico como Flip Saunders y un bloque capaz de protegerlo con uñas y dientes? Aquellas Finales a cara de perro ante Cavs y Celtics hubieran podido tener un signo distinto con el factor Kobe, un toque de genialidad cuando el esfuerzo de bloque no llegaba.  


"Vamos a hacerlo". Fue el mensaje de texto al móvil que el general manager angelino mandó a Dumars, quien lo leyó mientras los Detroit Pistons preparaban un partido de pretemporada frente a los Dallas Mavericks. Verano de 2007. Durante aquellas horas, el asesino silencioso lo había vuelto a hacer. Sí, era cierto, había perdido varios jóvenes talentosos y elecciones futuras del draft, además de a un icono del equipo, un profesional intachable llamado RIP Hamilton. Pero, conservaba un bloque ganador y les incorporaba a un jugador al que quedaban varios años del mejor baloncesto posible. Ni siquiera los Cavs del joven Lebron James podrían competir con ese cóctel de talento y tablas.



Y resultaba que Kobe estaba dispuesto. Era cierto que su seguridad hubiera sido todavía mayor de no haberse producido la súbita marcha de Ben Wallace. Los Pistons accedían a todas las demandas angelinas. Adiós al sueño de emular a Mike en Chicago, el mejor escolta de su generación se tornaba en un Bad Boy. Y entonces llegó su catarsis con el doctor Buss. El patriarca del Showtime tuvo una conversación personal con su estrella que lo convenció de que debía terminar su carrera vestido de púrpura y oro. Ahí se silenció lo que había sido una realidad tangible, un traspaso hecho. La decisión de Bryant fue muy afortunada para él,  apenas unos meses después le vendría Pau Gasol en un polémico movimiento que Popovich resumió como nadie: "Me hubiera gustado vetarlo". 



Final feliz en Calfornia, donde dos anillos estaban destinados a viajar hasta allí. También justo premio para Hamilton, quien nunca mereció salir por la puerta de atrás de aquel magnífico bloque que él ayudó a conformar. Pero permitan que nos quedemos en esta historia con el derrotado. Un Joe Dumars que había estado a unas horas de haber dado con el botón clave para cambiar la NBA como la conocemos hoy en día. Solamente un audaz habría sacrificado una franquicia ganadora para dar un paso todavía mayor para ser una dinastía. Apenas una temporada después volvió a intentarlo con otro genio apellidado Iverson, pero la espalda de The Answer dijo no. 



El antiguo pupilo de Chuck Daly, el único hombre que había estado involucrado de una forma u otra en todas las Finales disputadas por los Detroit Pistons, dimitió de su cargo en un mar de críticas, acusado de haber dilapidado una herencia ganadora. Sin embargo, el paso del tiempo sigue revelando a Dumars como un hábil estratega, una persona que hizo todo cuanto estuvo en su mano para llevar al éxito a la ciudad de sus amores. Si fracasó, debemos ser compresivos con él. Hay veces que el caprichoso azar se opone a los intentos de los hombres valientes. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.freep.com/story/sports/nba/pistons/2015/12/05/detroit-pistons-kobe-bryant-final-matchup/76852454/



http://www.bet.com/news/sports/2014/04/08/report-joe-dumars-to-resign-as-detroit-pistons-president.html



http://lakerholicz.com/video-the-hilarious-time-rasheed-wallace-said-i-love-you-to-kobe-bryant/2015/07/31



http://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/all-star-kobe-bryant-of-the-los-angeles-lakers-fotograf%C3%ADa-de-noticias/51542058



[Fotografía realizada por John G. Mabanglo]



http://www.nbamaniacs.com/rumores-nba/joe-dumars-frustrado-con-las-criticas-se-habria-planteado-incluso-dimitir/