martes, julio 19

El ala-pívot que nunca engañó




Si alguien esperaba grandes fanfarrias, lamentablemente quedó desengañado. Se venía especulando los últimos años acerca de si Tim Duncan se retiraría. El jugador más grande de la historia de los San Antonio Spurs no arma shows, tampoco es excesivamente amigo de acaparar protagonismo delante de una cámara. El problema para él es que tras esos 2´11 metros de discreta personalidad se esconde un ala-pívot de leyenda, un mito de su posición a quien otro rival de profesión, el legendario Karl Malone, no duda en calificar de "maravilloso". Así es Timmy, caballero reservado fuera de la cancha, referente absoluto para compañeros y rivales en pista. 



A sus cuarenta años, se intuye que seguirá llevando un camino ordenado. En una época donde ya se concebían los saltos del instituto a la NBA, Duncan, pretendido por mil novias en el campeonato, esperó a completar su formación universitaria en Wake Forest, lugar donde cimentó los ricos fundamentos que lo llevaron a ser un maestro de la economía de recursos. Desde Pippen, no recordábamos a nadie emplear con tal sapiencia la tabla para convertirla en un aliado cara a obtener la canasta. Cabeza bien amueblada, carácter tranquilo y saludado por los Spurs como la respuesta a sus plegarias. David Robinson, el hombre fuerte de los tableros texanos, tomó bajo su batuta a un compañero talentoso y dispuesto a aprender. El resto es historia. Perdón, mito. 



Lo mejor que se puede decir del magisterio del Almirante es que el discípulo tomó buena notas de sus lecciones. Ambas torres movieron el engranaje todavía no perfeccionado de G. Popovich para obtener dos anillos, ganados a base de sudor, trabajo, defensa y... tener a Duncan. Jason Collins, quien le sufrió en las Finales de 2003 bromeaba en su cuenta de twitter con una fotografía que capturaba una personal cometida sobre el 21: "Había muy pocas maneras de pararte... y solían acabar en falta". Pero aquellos inicios fueron mucho más, en verdad, el genio de las Islas Vírgenes que iba encaminado a ser un nadador muy importante aprendió a perder. Incluso cuando la hegemonía de los Lakers del dueto de Kobe y Shaq parecí invencible, Timmy practicaba con la misma fruición con la que empezó a ir a jugar a un parque de gente mayor. En aquellos días, era terapia para olvidar el trágico fallecimiento de su madre. Posteriormente, era la confirmación de que aquel portentoso cuatro tenía una fortaleza mental de adamantium. 



Mucho talento, una sola posición... 




Si hay una posición sobre la que la NBA marca diferencias es sobre la de ala-pívot. Es decir, ese jugador alto que es capaz de rebotear y machacar, pero también de asistir, tirar de tres, correr como un alero y defender a interiores y exteriores. La última camada no ha podido ser más brillante. Chris Webber, capaz de pasar la bola mejor que muchos bases, Kevin Garnett, una fuerza de la naturaleza capaz de hacerlo todo, Pau Gasol, recientemente fichado por los propios Spurs, etc. Contra todos ellos y la nueva camada de jóvenes (Stoudemire, Jordan, Bosh...) ha luchado Tim Duncan. Y ha ganado, muchas veces. Tampoco le ha resultado desconocida la derrota frente a ellos. Siempre, siguiendo los versos de Kipling, Duncan ha saludado a ambos impostores por igual, sin pecar de altanero o de afectado. 



Antoni Daimiel dijo en El sueño de mi desvelo que Timmy aprovechó los problemas físicos de Shaq en las semifinales de 2003 para que el gigante tranquilo pegase un grito. Entendiendo la intención del experto comentarista, no me parece una metáfora del todo apropiada. El 21 de las espuelas plateadas dominó aquella noche en el Staples con un gesto de aplomo, no fue ningún exorcismo de furia. Ante las caras perplejas de Jack Nicholson y la corte californiana, aquel tipo de rostro alejado a las grandes estrellas de Hollywood, firmó una de las dominaciones más claras que se recuerdan. Más de diez años después, seguiría haciéndolo ante otro coloso de marketing y talento, los Beach Boys orquestados en los despachos de Pat Riley. 



"El mejor jugador del mundo sigue saliendo a hacer su trabajo". La frase no es cualquiera cosa, pues fue acuñada por Rasheed Wallace. Sheed, polémicas al margen, ha sido uno de los marcadores individuales más inteligentes en su posición. Sus tretas, condición de ambidiestro e inteligencia táctica lo hicieron un rival incómodo para titanes como el propio Garnett. En una serie espléndida a siete partidos, Duncan logró sobreponerse al Palace, a los dos Wallace y al martirio del maestro Larry Brown en la línea de tiro libre. Fue su tercer anillo, aquel donde confirmó que, como decía el genial talento de Philly, el mejor salía sin aspavientos a hacer su tarea, sin importar las feroces condiciones que rodeasen la pintura. 



El nombre delante de tu camiseta




Aunque podríamos hacer cuarenta entradas desglosando los récords estadísticos de un competidor nato, así como de su perenne presencia en los All Stars, donde casi se veía en la obligación de pedir perdón por su semblante serio, Tim Duncan es sinónimo de equipo. Cuando T. Parker y M. Ginóbilli crecieron lo suficiente, el primero en darles el espaldarazo para asumir más galones fue el propio jugador franquicia. Su matrimonio perfectamente avenido con Popovich ha estado plagado de estabilidad y éxitos. Una estampa muy típica de Playoffs ha sido la de Timmy acercándose sin aspavientos a sus compañeros para explicarles una mala ejecución de jugada o un error táctico. Su visión de la pista completa es impropia para alguien que ocupa su demarcación. 



"Juega por el nombre delante de tu camiseta, no por el de detrás". Una sentencia como él mismo ha predicado con el ejemplo. Sencilla, práctica, funcional y poco egoísta. Pasarán varias glaciaciones para que El Álamo y la NBA vuelvan a ver un modelo de esta categoría. Dirk Nowitzki, ese todoterreno con el que se ha medido en mil ocasiones, bautizaba a su eterna Némesis en su cuenta de Twitter como el mejor ala-pívot de siempre. Vuelvan a poner el reproductor y vean las semifinales de la conferencia Oeste del 2006, con ambos personajes empeñados en convertir el baloncesto en categoría de arte. 



En aquella ocasión, los esfuerzos del ganador nato no fueron suficientes. Acabada la prórroga, Duncan, siempre en su sitio, fue a felicitar a Avery Johnson, ex compañero suyo y por aquel entonces míster de Dallas. Detalles como esos justifican que el propietario de los Mavs, Mark Cuban, se congratulase de haberle podido sufrir, de ser testigo cercano de algunas de las exhibiciones más impactantes de versatilidad, liderazgo y elegancia en una cancha de baloncesto. 



Tim Duncan se marcha de manera discreta, como los invitados inteligentes que saben que es mejor marcharse cuando todos los anfitriones siguen disfrutando de su presencia. Lo ha hecho como ha desempeñado su trayectoria profesional, sin ningún alarde, pero con una inteligencia al alcance de unos pocos elegidos. 



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://espn.go.com/nba/story/_/id/16984421/twitter-reacts-tim-duncan-retirement



http://www.somosbasket.com/2014/03/14/timberwolves/hielo-vs-fuego/



http://www.basket4us.com/nba/tim-duncan-tony-parker-manu-ginobili-record-158168
lunes, julio 11

El templo del Oracle fue profanado



Se acabó. El fuego de los dioses había sido robado, los señores del Olimpo no volverían a ser los mismos. Lebron James había actuado como un heroico y moderno Prometeo para robar el secreto que durante dos años ha hecho a muchos obligarse a callar ante el milagro que han sido estos Golden State Warriors. Como en toda gran empresa, no lo hizo solo, Irving y JRSmith son solamente dos de los otros titanes que acompañaron al soberano de la NBA a cumplir el sueño de Cleveland. Paralelamente, brindaban un efecto colateral. Daban satisfacción a un ansía que este verano sí puede estar de moda. Adiós a los Splash Brothers, todo es un fraude y una mentira. Los resultados mandan. Nada más importa. 



Existen pocos formatos más crueles que el de la liga estadounidense. Solamente un equipo acaba feliz de verdad. No hay competiciones internacionales, torneos del KO u otras variables que repartan el pastel. Win or lose. Los pupilos de Steve Kerr aceptaron el reto. El año pasado sus haters sacaron a coalición las bajas de los Cavaliers (innegables y determinantes) para quitar brillo a un anillo conquistado con un estilo que recordaba a los Sacramento Kings de Rick Adelman y los Phoenix Suns de Steve Nash. Ahora, les dirán que es de perdedores insinuar que fue una pena la baja de Draymond Green el quinto día o las lesiones de Bogut y la espalda de Iguodala. Golden State no tiene derecho a réplica. Si ganan, cumplen con lo esperado, ya habrá maneras de fiscalizarlo. En caso de perder, es la hecatombe del siglo. 



Ahora que la adoración es absoluta, cabe preguntarse la cuestión que Scoop Jackson lanzaba en 2004, ¿puede un campeonato cambiar tanto la percepción de la gente? Hace apenas unos meses, Lebron era un falso crack, un pierde-finales (si alguien hubiera acuñado el término se habría hecho de oro estos días, sobre todo para acusar a los genios), indigno siquiera de aparecer en la misma frase que Michael Jordan y otros mitos. La culpa del astro Akron era haber competido al máximo con sus equipos, llevándolos a sobrepasar todos sus límites. Ahora, el triplazo de Irving en el séptimo día consagra a un LJ del que ya no se quemarán camisetas y que es mil veces mejor que Curry, Westbrook o cualquier otro de los portentos que pueblan la NBA. ¿Acaso no lo era ya? ¿Si el triple de Kyrie hubiera salido escupido alguien tendría la osadía de llamar fracaso al portento físico más imparable que ha visto el basket de este siglo?   


No dejes que te vean llorar...



Escuetas pero elocuentes palabras que Stephen Curry dijo cuando se rompió en la primera ronda de Playoffs a Green, uno de sus edecanes más talentosos (basten ver sus dos primeros cuartos en el séptimo de estas presentes Finales). Apenas un año antes, precisamente era Lebron quien se quejaba de que Golden State era la escuadra más sana que había visto nunca. Nadie ha parecido querer incidir en los varios reveses que los ex campeones tuvieron durante todo el trayecto por el Far West, donde se dejaron el alma para sobrevivir a la trampa perfecta de Donovan y los Oklahoma City Thunder. 



La Fortuna suele distinguir a sus grandes favoritos con tremendas alegrías y terribles penas. Cuando habían sobrevivido a todo, con Curry y Thompson conquistando Cleveland el cuarto día, nadie pensaba que el sueño de los Splash Brothers sería una pesadilla. Pero no era una maldición. Cleveland, simplemente, puso fe, corazón y habilidad, hasta el punto de revertir la situación. Kerr, Curry y Green dieron todo el crédito en la rueda de prensa a sus oponentes. No deberían preocuparse por lo que les vendrá estas vacaciones en exceso. Hubo unos días en que a Magic le decían Tragic por haber cometido la osadía de no poder con los Boston Celtics de Larry Bird en 7 juegos, uno de los mejores equipos de todos los tiempos. También se decía que Air Jordan era espectacular, pero jamás podrían con los Bad Boys que siempre hundían a sus Bulls en Playoffs. 



Y encima deberán dar las gracias. Antes de que la edad o la injerencia del mercado de fichajes acabe con esta fantasía de basket ofensivo y amante de los marcadores elevados, Golden ya ganó su campeonato. Un pareja prodigiosa, la formada por Stockton y Malone, todavía debe aguantar algunas luminarias que, desde el sofá de su casa, les quiten mérito por no haber ganado las Finales a Michael Jordan, hazaña que, como todo el mundo sabe, era muy fácil de conseguir. De repente, el largo y tórrido verano se presenta eterno para quienes hasta ese momento solamente sabían lo que era ganar por aplastamiento. Por el bien de todos, estos guerreros intentarán que no les vean llorar, aunque seguro que ya lo han hecho. 


La recompensa y el botín



Lebron se ha ganado todo el derecho del mundo a viajar a Ibiza y descansar. Su intimidatoria presencia a ambos lados de la cancha fue esencial para un merecido triunfo. Irving, por su lado, tiene crédito inagotable por su talento como tirador y pointguard. MVP de un campeonato Mundial y decisivo en la mejor liga del planeta, todo un futuro por delante se le presenta. Otros como Love, deberán desconectar de las tonterías que hubieron de aguantar en algunos compases de una serie que ha terminado extenuando a todos sus participantes, incluyendo a algunos espectadores. Es el botín merecido. Para los haters de los Warriors, opción respetable, se nos libre de juzgar, que es pecado ya señalado en los evangelios, también habrá recompensas interesantes. 



Tal vez la temporada que viene no haya ningún récord que batir. Quizás Kerr racione a sus titulares y dé muchos minutos de la basura. ¿Qué más da a fin de cuentas si solamente se te recuerdan según lo que pase en un partido de infarto ante otro equipazo en junio? Madrugar merecerá menos la pena y puede que Curry o Thompson decidan que qué más da meter una noche 30 que 40. No se podrán sacar tomos especiales de la andadura de este run and gun, se descargarán menos partidos y las tertulias serán un pelín más sosas. Pero estará bien empleado, total, solamente cuenta lo que pase a partir de mayo, si alguien es tan osado de pagar una entrada en regular season que se disponga a aburrirse, ¿quién se lo ha pedido? Además, probablemente cada seguidor solamente atenderá los partidos de su escuadra favorita. Si no hay registro que amenacen, puede que a Golden State la dejen incluso en paz y se acaben ejercicios de basket ficción donde acabarían triturados por cualquier rival a condición de que fueran de la década de los noventa para atrás. 



Desde el pitido final en la bahía, soplaban vientos de cambio. Robert Baratheon habría dicho que se avecinaba una guerra, aunque era pronto para saber quiénes serían los contendientes. San Antonio se hacía con los servicios de Pau Gasol, un fichaje muy inteligente de la franquicia texana, un modelo de bucear en el mercado con sapiencia pese a no tener el marketing de otros competidores. Habrá más movimientos interesantes, pero, la caída del Olimpo de este par de años se confirmó un poquito antes... 


Perfectamente honorable, quizás no admirable, haters gonna hate....




"Si no puedes con ellos, únete". Paul Pierce, uno de los jugadores con más talento de los últimos veinte años, se burlaba en su cuenta de Twitter de la decisión de Kevin Durant. Olvidaba el que fuera MVP de las Finales de la NBA de 2008 que él no se había quejado aquella temporada no tan lejana cuando Danny Ainge le trajo el fichaje de dos mega-estrellas: Ray Allen y Kevin Garnett. Muchas redes sociales estallaban contra Durántula y su nuevo equipo, "Esta temporada sí que voy a odiar a los Warriors...". A todo esto, unos pocos podrían pensar, ¿y cuál es la diferencia con los dos últimos años? Si los aborrecían cuando su gran pecado era tirar triples, ser vistosos y correr, este remake de la decisión de Lebron y Bosh de viajar a Miami será barra libre. El siempre querido Sir Charles Barkley puede preparar el festín que se podrán dar muchos medios con cada tropiezo de Golden State. 



En realidad, esto siempre se hace. Isiah Thomas rebajaba tensiones con un ejemplo claro, "Si Larry Bird hubiera decidido venirse a Detroit en su época a jugar con nosotros, ninguno le hubiéramos dicho que no". Funciona así el negocio, si bien este tipo de sorpresas suelen darla Lakers, Heat, Knicks o Celtics. Eso sí, para Oklahoma es una injusticia flagrante y la indignación de su afición resulta totalmente lógica. Durant estuvo elegante en su despedida, pero es una pena que su excelente servicio con los Thunder termine así, tras esas Finales del Oeste y reforzando a un rival directo por el trono de conferencia. Son los indignados lógicos, quienes sí tienen motivos. Lo otro parece una oportunidad más de afirmar que el equipo universitario de cada tertuliano habría hecho también 73 victorias en esta NBA tan floja donde solamente hay medianías como Duncan, Harden, Irving, Nowitzki...



Además, ya no hace falta. Golden State no volverá a ser lo mismo, resultará otra cosa, ni mejor ni peor. Ellos también han aprendido las lecciones de estas Finales y abrazan el lado pragmático del asunto. Coger la mejor pieza del mercado. Caben dudas de con cuántos balones van a poder jugar para tener contentos a tres francotiradores natos. También de si Curry no va a protagonizar un Kobe-Shaq II por tema de sueldos o quién es el jugador franquicia de la escuadra. Estos Warriors se aproximan al duelo de súper-equipo que fueron los Celtics del Big Three, los Beach Boys o los Lakers de los Cuatro Magníficos. 



Si esta temporada alguien añora la novedad que supusieron aquellos Warriors que alcanzaron el éxito, por favor, que piense si todo lo que merece la pena es el botín... tomen el dinero y corran. Cuando no importa la forma de ganar, pasan cosas como esta. Nos lo hemos ganado. Larga vida al star-system.



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



Captura de pantalla correspondiente al artículo de David Sardinero, "El uno a uno de los GSW en las finales de la NBA", Gigantes del Basket, nº 1450 (julio 2016), pp. 62-63. 






lunes, julio 4


Un rostro conocido




Claudio Bravo se había tirado al lado equivocado. Aunque el arquero chileno había hecho una final de Copa América espléndida, incluyendo una atajada milagrosa a un cabezazo del Kun Agüero, el lanzador lo conocía muy bien y supo intuir el lado al que se dejaría caer. Por un instante, Lionel Messi sintió la misma tranquilidad que Roberto Baggio tuvo ante Taffarel en 1994. También estaba en Estados Unidos, como Messi. En una tanda fatídica a la que su selección, Italia, no habría llegado sin la excelsa aportación del diez transalpino. Igual había acontecido con La Pulga. Entonces, siguiendo el travieso hado del divino codino, el rosarino vio que el disparo se desviaba hacia las nubes. Con el portero batido. Con medio planeta observándole. 



Hubo un tiempo en que Argentina llevaba equipazos y se estrellaba en el primer cruce, incluso en fase de grupos. Épocas donde parecía que todos los demás competían por ser segundos, aunque un país tan futbolero se veía obligado a hacer las maletas a las primeras de cambio. Esta generación de los Mascheranos y cía ha acabado con eso. La albiceleste se clasifica para los grandes torneos, son los últimos en hacer las valijas de vuelta a casa. Sin embargo, no basta. Los excesos de ambición son grandes, pero este, dentro del marco deportivo, se lleva la palma. Messi, el pecho frío que no cantaba el himno, es el principal "culpable" de tres finales consecutivas. Nadie es profeta en su tierra, se desoyeron las advertencias de Manu Ginóbili, uno de esos que se equivocan poco con la pelota o ante el micrófono: "Un día se va a hartar y no vendrá más". 



Fue una renuncia dicha en caliente. Uno no debería exigir que lo proclamado con 29 años se convierta en un juramento inquebrantable. No obstante, el genio deportivo de pocas palabras supo encontrar las fuerzas suficientes para decir que hasta ahí habían llegado, cuanto menos de momento. Pampa Yakuza cantaba que preferimos la derrota compartida al triunfo en soledad. Messi cruzó el Rubicón desde el que muchos le habían provocado. Arturo Vidal, un portento de competitividad, avisaba a navegantes. "Es una pena que Messi deje la selección". Lo afirmaba un guerrero curtido en mil batallas, uno que ha tenido la suerte de batirle en dos finales decididas casi por puro azar. Pizzi, técnico adversario, incluso en el festejo, no negaba que en esos 1´70 metros se escondía el futbolista más determinante de todos los tiempos, bajo su juicio. El respeto en las trincheras enemigas, la duda en casa.


Los peros que sí valen y la paranoia del despecho



Había llegado con ganas... y luciendo barba. Tras el banquillo de los acusados, Lionel Messi volvía a su casa, el césped, el lugar donde ve las cosas como uno las haría desde la grada. La mala gestión y sus cuentas indebidas con el fisco habían llevado al deportista que tributa en España a uno de los momentos más tensos de su trayectoria. Por eso, la Copa América era casi una forma de terapia. Todo se había vuelto muy loco. Algunos aplaudían a Lionel a la entrada del juzgado, otros, le llamaban defraudador. Si sobran los motivos para aplaudirlo en el terreno de juego, la mala elección de sus asesores no era merecedora de una ovatio. Tampoco existía motivación para sentenciarlo antes de que se pronunciase veredicto. No habíamos cambiado tanto desde la época en que Lola Flores era utilizada como caso ejemplarizante.



Debe añadirse que está bien que se revisen con minuciosidad y en abundancia las cuentas de Messi. De hecho, debería hacerse también varias empresas, bancos y partidos políticos que vendrían a la mente de cualquiera. No es una acusación de nada, solo faltaría, simplemente, que en estos años de crisis no estaría de más que toda la atención generada por el rosarino se aplicase para desempolvar algunos ábacos más. Y Messi no es el Jefecito. Mascherano se explicó muy bien, reconoció la negligencia y resolvió con presteza. El 10 de la albiceleste carece de esa elocuencia y causó estupor su imagen en un territorio que no controla. Y que no se malinterprete este párrafo. Que se le cobre hasta el último euro, no está la cosa en las arcas públicas para más amnistías. Únicamente que de esa falta sancionada con justicia, costaba seguir el razonamiento de abogado estatal que consideraba al futbolista como una especie de hábil profesor Moriarty que había orquestado un ingenioso sistema de blanqueo de dinero... Me costaría ver a este deportista con esa soltura financiera ahora, mucho menos cuando ocurrieron los sucesos de la denuncia, siendo un imberbe pibe que empezaba a armar revuelo en la reserva del Barcelona.



Él y su padre se vieron en esa tesitura poco halagüeña. Con todo, tuvieron mucha suerte. Si debes 4´1 millones de euros, quien tiene un problema es tu acreedor. Los Messi siempre podrán pactar, pagar con intereses o, incluso, y espero que no por el bien de los culés, ir a otro sitio a desempeñar su profesión. Lo difícil es el bienintencionado anciano que firmó unas preferentes, ese señor y su familia si tienen un quilombo serio. Es lo perverso del sistema. Por eso, Messi llegaba a Estados Unidos ansioso de encontrar su violín de Sherlock Holmes. Hasta el fatídico penalti lo logró. Gol de dibujos animados ante Estados Unidos, pase sin mirar a Higuaín, una media hora infernal contra Panamá...¿todo perfecto? Los hay que nunca están contentos.


Enemigos íntimos




Pelé y Maradona fueron dos futbolistas brutales. La Perla brasilera y la zurda mágica siguen, todavía hoy, décadas después de sus retiradas, nutriéndose de una fiel legión de seguidores que defienden que cada uno de sus ídolos fue el más grande. Una rivalidad alimentada por los tabloides y la propia personalidad exuberante de sus protagonistas. No pocos dardos se han intercambiado entre los dos fenómenos, en un ejemplo poco edificante que el Doutor Sócrates definía con su inteligencia y humor incomparables: "Qué tontería compararse con alguien. ¿Por qué no meten a Einstein y Galileo en la comparación? ¿Quién fue más importante para la humanidad? Argentina y Brasil son mucho más grandes que Maradona y Pelé". No era una frase vacía, puesto que el mítico miembro de la canarinha de 1982 siempre habló maravillas de esta pareja de astros como deportistas, por más que no comulgase con su afán protagónico fuera del estadio. 



Por ello sorprendió su abrazo de Vergara y un armisticio que olió a atacar a lo nuevo. Pelé y Maradona coincidieron en la falta de liderazgo de Messi. De enemigos íntimos, a aliados serenos. Siempre han jugado cómodos en su parcela, usando los innegables méritos que poseen. El 10 brasileño saca sus impresionantes 3 Mundiales, con un reguero de goles de pantera al acecho, excelente de cabeza y con las dos piernas. ¿Qué más da que no acudiera a Europa a probar su talento indiscutible o que, incluso cuando se lesionaba, la Brasil de los Garrincha y Rivelino siguiera ganando sin él? Los maradonianos se jactarán siempre de México 1986, un campeonato donde, como Emilio Butragueño afirmó, cualquiera de los cuartofinalistas habría ganado de haber tenido a Diego en sus filas. Nadie fue tan determinante para que su combinado se llevase el ansiado trofeo. Argumentos de peso para olvidar sus problemas extradeportivos y ciertas campañas más irregulares. 



Una bula de la que nunca parecerá gozar Messi cuando se enfunda la zamarra de su patria. Poco importa que sobrepase el récord del mítico Gabriel Omar Batistuta. Tampoco que, pese a las bajas de Lavezzi y de un Di María renqueante, junto con otras ausencias, fuera uno de los principales causantes de que Argentina se mantuviera con opciones hasta el final. En 2014, el peor Messi que jamás se vio físicamente bastó para que dos selecciones ofensivas y candidatas, Holanda y Alemania, cambiasen todo el libreto de sus esquemas, por el simple temor a facilitarle un uno contra uno. Lo definió mejor que nadie Germán el Mono Burgos: "Cuando entra el Chiquitito, mueve el área. Él permanece quieto y mueve al resto de las piezas".   


El único al que temieron




No tiene madera de héroe. Falló el penal. Le sigue faltando algo con la selección. Es un pierde-finales. Lo habían sufrido y era el momento de revanchas por viejas afrentas, ya fueran reales o imaginarias. Doc Rivers dijo en una ocasión que Kevin Garnett debería poner en su CV las pullas que Phil Jackson, le dedicaba, "Siempre ataca al mejor del equipo rival. Kevin debería estar orgulloso". Para buena parte de los medios de otros rivales deportivos, Lionel nunca va a ser simpático. No puede serlo, ha ganado mucho pero, sobre todo, jugando como muy pocos lo habían hecho con anterioridad. Por eso, Stephen Curry afirma que querría conocerlo, entre tantas estrellas deportivas, es meritorio que el rosarino sea el primer nombre que venga a la cabeza al crack de los Warriors. 



En Barcelona se acogió la noticia con cierta alegría. El mejor futbolista del mundo para nosotros solos. Egoístamente hablando, no estaría nada mal ahorrarle viajes y patadas con jet lag. Sin embargo, no deja de ser una pena que el talento más grande de la albiceleste lo dejé a los 29 años. No porque tenga nada que demostrarle a nadie, menos a esos "héroes" que deberían plantearse qué báculo les permite pontificar así sobre una trayectoria futbolística que hace palidecer la de muchos de sus excelentes ídolos. Como es tierra pasional, pronto empezaron las manifestaciones, los reproches, los halagos y las súplicas para que el dorsal 10 reconsiderase la postura. La decisión final la tomará Messi, el tipo sin personalidad que ahora se antoja imprescindible para pasar las eliminatorias. 
  


Hubo alguna joya como la carta de una maestra de Entre Ríos (CARTA A MESSI), una epístola que iba más allá del histerismo nacional o la necesidad de ganar. Lo demás no dejó de ser algo desaforado. La sagaz docente, admiradora del crack, apuntaba que, por más pasión que ponga a su trabajo, no podrá tener el eco que cualquier gesto del rosarino para las nuevas generaciones. Y ese es un fallo nuestro. Está muy bien que sepamos el récord goleador del delantero centro de nuestro equipo, también el balance de victorias-derrotas del campeón de la NBA, etc. Pero, ¿sabemos cuál es la estudiante que ha sacado la nota más alta de su promoción en Selectividad? ¿Y el nombre del profesor que no tira la toalla con los alumnos más problemáticos? Realmente, hemos perdido el oremus con esto del deporte, tornando un juego divertido en algo que debe preocuparnos más que la prima de riesgo.



Todo pasa...



Julio Grondona fue un hombre singular y polémico. Su presidencia casi monárquica de la AFA, sus influencias y particular carácter lo acercaban en cierto sentido a un personaje de Mario Puzzo. El Coco Basile, uno de los primeros valedores de Lionel en la selección absoluta, siempre afirmó que en su código de barrio, Grondona tenía una cosa buena, una frase que usaba como gran verdad: "Todo pasa". Ahora, en el tránsito tras años tumultuosos, el nivel federativo argentino está muy lejos de corresponderse con el de una camada que está siendo utilizada, la mayoría de las veces, como chivo expiatorio. El hinchado grupo que no se paró a saludar a los aficionados que los esperaron bajo la lluvia en la Copa América 2011, ha madurado. Una cosa distinta es que no quiera verse.



Ahora es fácil decir que Lavezzi es un bromista poco serio. De haber ganado, sería un tipo grosso que da alegría al vestuario. Cuando Maradona se peleaba con los dirigentes azulgranas y amenazaba con romper la vitrina de trofeos de Barcelona, era una carácter rebelde e indomable. Una crítica casi tímida de Messi al desbarajuste de horarios de su Federación fue tomado como poco menos que una afrenta. Un doble rasero de medir que hace sospechar a muchos que, pese a haberse dado una hipotética victoria ante los chilenos, el 10 habría terminado por tomar esa salida. 



Igual que con las palabras de Diego Pablo Simeone tras la final de la Champions de Milán, no debería exagerarse sobre el alcance de lo dicho por Messi. Todo termina pasando y también el enojo por este revés. Ahora, muchos respirarán tranquilos, aunque la mala noticia es que el pibe tiene 29 años y, tras las vacaciones, volverá a tener la pelota en sus pies. Entonces, volverá a hacerse antipático para muchos. Hubo una época en que el propio Menotti criticaba la aportación de Maradona en el seleccionado desde una columna de prensa. Algún día, Messi colgará los botines y será nostalgia, creará fanatismos de quienes no estén dispuestos a ver nada bueno en los nuevos jugadores que vayan surgiendo.



Espero a ver al 10 en el Mundial de Rusia. No es por su CV ni por los Balones de Oro, tampoco para que calle la boca de nadie. No lo necesita. Como de costumbre, los demás hablan y La Pulga juega. La realidad es más simple, todo es más divertido en la cancha si él anda cerca de la pelota.



"Lloró con Lionel y su legión de odiadores profesionales, en su infinita mediocridad, disfrutó con el tormento del pequeño gran hombre que lleva más de una década engrandeciendo este deporte"- Rubén Uría, "Messi se cansa de perder" (ENLACE).



FOTOGRAFÍAS EXTRAÍDAS DE LOS SIGUIENTES ENLACES:



http://www.marca.com/futbol/copa-america/2016/06/27/5770c1dd268e3eb25f8b4663.html



http://mundod.lavoz.com.ar/futbol/mundo-d-en-la-copa-america-messi-y-un-10-inolvidable-contra-estados-unidos



http://orgulloso.es/futbol/noticias/messi-mascherano-la-lista-la-seleccion-argentina/



http://www.riverlate.com/2014/07/01/solos-contra-todo/



http://nexogol.nexofin.com/37382-el-tremendo-insulto-de-lavezzi-a-messi-por-el-gol-de-tiro-libre/