lunes, agosto 17



La época estival es propicia para los cambios de cromos, limar los pequeños fallos o acometer la remodelación absoluta de una fachada que ha dejado durante mucho tiempo de funcionar. En cuatro amenas (espero) entradas, intentaremos poner al día a los que estén recién llegados de vacaciones y comentar por qué la NBA se ha puesto tan interesante en el 2.009. Mientras muchas franquicias (New York, Hornets, etc) se han conjurado para los agentes libres del próximo año, otros equipos han pensado que el anillo de este año vale tanto como el de dentro de dos. Empezamos por los dos equipos más clásicos, Lakers y Boston.
LOS ÁNGELES LAKERS:

Kobe Bryant. Tener al mejor jugador en uno contra uno de la actualidad (seguido de cerca por Wade y Lebron) hace que el juego de los angelinos siempre tenga un as en la manga. Vigente campeón y por ende favorito. Se puede haber apagado una llama, el objetivo cumplido y dos Finales en los últimos años pueden haber hecho perder algo de ambición, pero conociendo a Kobe y a Pau… lo dudamos.

Su juego: Aunque nadie lo notará en los primeros meses, perder a Trevor Ariza puede ser muy doloroso cuando por ejemplo se jueguen una eliminatoria fraticida con potencias como los Denver Nuggets de Carmelo Anthony. En el resto seguirán siendo temibles, el combo Kobe-Pau hará estragos y Artes da un plus en defensa. Eso sí, cuidado a los egos si hay fracaso en postemporada.

Ron Artest: Phil Jackson cree que no ha perdido la varita mágica, con la que sacó lo mejor de Dennis Rodman, se ve capaz de domar al tipo más loco de la NBA, hacerle defender como siempre pero sin quemar el vestuario con su rivalidad con Kobe. En Houston ha sentado muy mal el desplante de Artest (más cuando apostaron por él tras sus escándalos en Sacramento), pero Ron-Ron quiere el anillo y ahora. Además, sin Kurt Rambis (antigua leyenda Laker y técnico defensivo de los angelinos) había que cuidar las líneas de retaguardia.

Lamar Odom: A veces el mejor fichaje es el que no se hace, sino el que se conserva. Samuel Etoo lo fue el año pasado para el Barcelona, Lamar Odom bien podría serlo para los Lakers. Ambi-diestro, buen defensor, exquisito en el bote, anotador aunque irregular, es el socio perfecto de Pau Gasol y un respiro para Bryant. Sin Odom no veía a los Lakers revalidando el título… con Lamar, las Finales de Conferencia es lo mínimo a lo que deberían llegar.
BOSTON CELTICS:

Se mantiene el Big Three intacto, un año más viejos, pero totalmente motivados por no haber estado en la Final el año pasado. Paul Pierce pone el corazón y la sangre fría en los minutos decisivos, Garnett es el alter-ego de Doc Rivers en la cancha y Ray Allen no pederá su privilegiada muñeca.

A su vez, al final, Glenn Davis se queda, es un jugador polémico, pero aporta siempre más de lo que quita. Perkins también sigue al final, músculo, defensa y trabajo. Rondo también se queda tras el coqueteo con Detroit y bueno es que se quede, pues su mejoría es constante.

Su juego: Dice mi buen amigo Jimmy que los Celtics serán literalmente “un coñazo” de ver. Personalmente, aunque me encanta el run and gun, el basket control, bien hecho, se eleva también a la categoría de arte. Boston no pasará de los 100 puntos… pero es que veo a muy pocos equipos capaces de meterles más de 100. Este equipo está curtido y sabe lo que quiere. No enamorarán, pero cuando carburen, convencerán.

Rasheed Wallace: Todo el mundo le odia… menos el equipo que le tiene. Censurado mucho tiempo, ha sido quedar como agente libre y Boston, Dallas, San Antonio, Cleveland y Orlando han cortejado a este enfant terrible de la NBA. La última parada en el camino probablemente, el único jugador de la Liga que ha logrado anotar más de cien triples el mismo año que colocaba más de un centenar de tapones. Por ello, merece la pena que Rivers y el Big Three viajen en coche para entrevistarse con él y la señora Wallace, cerrando uno de los negocios del verano.

La Revista Gigantes apuesta por una defensa de ensueño con Kevin Garnett (si las rodillas responden) en la que puede ser la mejor defensa de la Liga. ¿Lo malo? Que Sheed no tiene veinte y cuatro años, está en la mitad de la treintena y su mejor época ha pasado, pero su sapiencia y toques de calidad pueden ser vitales en los momentos más calientes de Playoffs. Será todo un reto para Shaq, Pau y Howard.

Marqus Daniels: Ya no es el que fue en Dallas Mavericks. Sin embargo, el antiguo playmaker puede resucitar su calidad en un proyecto campeón. Daniels será necesario para que Rondo no acabé tan agotado como lo hizo en la épica eliminatoria contra los Bulls.

Shelden Williams: Adelantando las protestas de los críticos, Danny Ainge cierra dos pájaros de un tiro. Trae otro suplente al juego interior para sus veteranos y además sangre joven. Williams está en la frontera de mejorar o quedarse de eterna promesa. Año decisivo para él.

Pronóstico: Si las lesiones les diezman (no los veo capaces de recuperarse de una baja prolongada de Garnett, Wallace o Pierce) pueden caerse en segunda ronda otra vez, pero si conservan el músculo y tienen pegada en las eliminatorias primeras (no pueden permitirse llegar a muchos séptimos partidos) llegarán a la Final, donde si los veo favoritos, o por lo menos, en pie hasta un sexto o séptimo partido. ¿Podrá Rivers hacer carburar una máquina mortífera pero que necesitará muchas teclas hasta echarse a andar?
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