sábado, septiembre 19
El primer partido en el I.E.S Ángel de Saavedra ya se había producido. No, no hablaré del gran encuentro de Rafael Navarro Samaniego en el poste bajo, ni de cómomi equipo tuvo suerte de ganar por un punto tras una intentona de remontada bajo los auspiciones de Álvaro Laguna Alba y Juan Pedro. Ni tampoco de como Rafael Morales fue un perro de presa de nuestros bases rivales, porque para mí, aunque gran partido, no fue el debut, era principios de septiembre. El de ayer, tras la primera semana de clases, sí fue un viernes al uso. Cuando tienes la necesidad de moverte y tener un balón entre tus manos. Eso sí, no me pasó como otros viernes, me gustaría explicar por qué.
Generalmente este primer encuentro era el que arrancaba una revista que ya hoy no existe y era un motivo de re-encuentro. Ayer, aunque conocía a bastantes (Rodrigo Romero, Álvaro González, Carlos Ortiz...), me sorprendió la tremenda cantidad de caras nuevas que vi. Especial atención al gigantón Gabriel, un jugador corpulento y veterano que ya martirizaba al joven Rodri en el parque de los teletabies con sus ganchos. Solamente jugué con él en mi equipo dos horas, pero sin duda es un jugador especial, a la altura de los grandes que han pasado por el instituto.
El choque fue parejo y con momentos de muy buen basket. El equipo rival, basándose en la pericia de Álvaro como base manejó el arranque. La mejor noticia para ellos es que fallando su mejor hombre (Rodri) los seis primeros tiros, iban con pequeñas ventajas. Para nosotros, Kelvin J. Marte S fue nuestro ala-pívot por dentro junto con el juego interior de Gabriel y Pepe Marte. Nuestra base fue Annie, otra buena noticia que se vaya equibrando la balanz chicos-chicas en basket. Por cierto que nuestros adversarios pudieron juntar un triángulo temible José Pablo González (Jimmy) con Rodri y Álvaro. Pero afortundamente recién salido de la Selectividad, nuestra defensa pudo agradecer que Jimmy no fue Jimmy, apenas diez minutos sin mucha historia y sin su usual carisma. Pero encontraron un perfecto sustituto en Carlos Ortiz, un multi-usos de primer nivel que ayudó a Rodrigoa encontrar tiros más cómodos.
Por nuestra parte, cuando Annie salió, nos encontramos con Manu como recambio. Fuimos equilibrando el encuentro, gracias a los triples de Gabriel, alguna penetración afortunada y las opciones que nos dio Pepe. Desafotunadamente, René, el pívot del equipo contrario, hizo un agujero en nuestro rebote defensivo, sin duda para mí el MVP de ellos, una de las imágenes más usuales del encuentro fue verle a él cogiendo los rechaces de los tiros de Álvaro y Rodri y metiéndola a continuación limpia. No podíamos pararlo y lo pasamos muy mal, pero no permitimos que se nos descolgasen, principalmente porque Rodri no estuvo tan inspirado como siempre. Me gustaría matizar que cuado digo que Rodri no estuvo inspirado o que le defendimos bien implica que nos metió treinta puntos en vez de cuarenta y ocho, simplemente. Por supuesto, fue el máximo anotador del encuentro.
Una serie de jugadas afortunadas y la mejora en defensa (sé que algunos vais a odiar que diga esto, pero sí, jugando mal pero defendiendo bien siempre se tienen opciones de acabar ganando) hicieron que volviéramos al encuentro, dando un parcial que nos colocó arriba. Solamente el mejor amigo de Guigui, el pequeño Samuel Gracia, matuvo el tipo con tiros exteriores. Y es que no se debe subestimar a Sammy, que tiene experiencia para parar un tren y te engaña por su aspecto. Parecía que el encuentro era nuestro, pero entonces Rodrigo decidió aparecer. Manos en la cara, dobles marcajes y demás se sucedieron mientras el angelito nos clavaba un triple detrás de otro o asistía espectacularmente a Álvaro. De Álvaro decir que cuando juega sin adornos o pájaras es un rival temible, es muy bueno defendiendo, rebotea mucho para su altura y tiene un descaro impresionante penetrando por la esquina.
El final se antojaba de infarto, pero viendo el talento rival de nuestro oponente, apostamos por jugar en bloque. Creo (espero que se me perdone la inmodestia) que el triánulo de pases que hicimos Gabriel-Kelvin y yo estuvo muy bien. Sobre todo me encantó doblarle un pase a Kelvin para que acabase la jugada, fue una jugada de conjunto muy bonita y que recibió algún piropo que me encantó. Lástima que Carlitos sea de los más listos de la clase y desde entonces estuviera muy atento a todos los intentos de doblar balón que busque.
El final del encuentro tuvo varios triplazos de Gabi y algún tiro afortunado nuestro.Rodri y Carlitos no bajaron los brazos y volvieron a igualar. Vitales faltas sacadas por Pepe nos dieron opciones y aprovechamos nuestros espacios. Sí, acabamos con victoria y muy contentos, pero me llamó la atención que dejé de sentir aquella tradición como mía, por muy bien que me hubiesen recibido. No descartó ni mucho menos dejarme caer algún viernes sin más pretensión que echar un rato. El propio Easmo me ha comentado que algún viernes dejé alguna obligación para descansar y ver cómo está llevando esta nueva hornada.
El año pasado otras obligaciones, en este caso creativas, de dibujar y escribir, me separaron de una querida tradición que estaba chirriand porque entre todos la estaba matando. Me daban coraje los comentarios de que ya no íbamos, que si nosotros fuéramos ellos... pues nada de nada, damas y caballeros, con y sin nosotros, parece que hay gente que seguirá copando los aros del Saavedra. Y eso es muy bueno. Yo me dejaré caer alguno que otro, no pocos sábados y hasta algún domingo si no encuentro otro equipo. Pero lo veo todo con mucha más calma... y es que el basket, suele ser más simple de lo que queren hacértelo ver. Como muchas otras cosas
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