sábado, octubre 17


"Las autoridades sanitarias recomiendan vacunarse ante la fiebre amarilla". Lo siento chicos, pero no puedo imaginarme el primer anillo de los Lakers con Phil Jackson sin esta coletilla. "Etiqueta negra Wallace",sorry, de nuevo un lapsus, cada vez que veo a Sheed pivotar y anotar en la pintura me viene eso a la mente. Probemos con San Antonio, "Bienvenidos al siglo XXI, Tim Duncan...". Total que no, nos libraremos nunca de ti, Andrés... y eso que discrepamos en no pocas ocasiones. No me gustó que fueras tan subrayador del cemento en la magnífica final Pistons-Spurs, tampoco creo que en fútbol pilotases tan magníficamente como en basket pero... Lo he estado pensando más del 60% de mis partidos míticos te tienen a ti como uno de los narradores. ¿Y sabes qué? ¿Cómo se te ocurrió lo de bienvenidos a Aerolíneas Jordan, dirección sexto anillo, duración aproximada del viaje...? Fue genial. Aunque convendremos en que tu amigo Antoni Daimiel era un excelente refuerzo, él era un sensato que a veces se marcaba locura, tú eras un loco genial que veces señalaba verdades como puños.

Hoy los seguidores/as de basket estamos de capa caída, se ha ido uno de nuestros, como diría Scorsese, eso hace que cerremos filas. No tenemos tantas plumas afiladas, sí, está el excepcional Antonio Rodríguez, Daimiel sigue en pie, Vicente Salaner... pero cualquier momento era malo para privarnos de Montes, el del club de los jugones. Algunos le reprochaban (con razón) que a veces confundía jugadores, más por despiste que por otra cosa y que podía cortar la narración más vibrante, pero... a muchos le encantaba. En especial Easmo tenía debilidad por él, a su sentido del humor, a esa visión de que la vida podía ser maravillosa. as compañías publicitarias sabían tanto el poder de su voz que le encontramos recitando sin para multitud de anuncios de entidades bancarias, de refrescos... La Sexta le exprimió como a la gallina de los huevos de oro. Pero era normal, si recién aterrizado vino el Mundial de Japón (¿se puede ver esa semifinal contra los argentinos con otra narración que no sea la suya y de la Lagarto e Itu?

En definitiva, Andrés, nos gustase o no, siempre iba de acompañante... Me acuerdo que uno de mis mejores amigos me dijo hace poco, ¿te acuerdas de lo elegantes que fueron los del Cine Isabel La Católica? Para los más jóvenes, era un viejo cine que estaba próximo a la calle Alfaros. En realidad, se trató de que el último día, los encargados cerraron las puertas y se dejó durante una buena temporada un pequeño cártel donde agradecían la fidelidad de los clientes. Un pego, ¿verdad? Pero mi amigo acertaba en que esos pequeños detalles marcan la diferencia. En vez de indignarte ante un final, agradecer el período. Con mucha elegancia, se fe así Andrés de Canal Plus, dando las gracias al equipo por haberle soportado. Atrás dejaba a Lentejita Wilkins y al Calabaza´s Club.

Su llegaba a la Sexta hizo ver que Raúl González se parece a Tom Cruise, que nuestro querido capitán Puyol era un tiburón, que Xavi haría un remake de Casablanca... pero donde era insustituible era volviendo locos a Epi e Iturriaga, diciendo que el oro no estaba en Moscú, sino en Polonia, donde finalmente se salió con la suya. He leído con satisfacción el cariño de los lectores de Marca a este reportero (a la altura de los míticos Trecet y cía) y como algunos de ellos, muy bien memoriados, decían que el jodido enano se volvía a salir con las suya... dijo que ganaríamos el oro y sería su última retransmisión con la Sexta. Pleno al quince Andrés.

Yo me he enterado ví tuenti de esta putada, pero algo me habían contado esta noche, que hay una voz muy clara que decía algo así como allí arriba: "San Pedro, ¿dónde están las llaves? La dobla para, ¿por qué tienes tantos adeptos Mahoma? Ojo, cuidado, aquí están, ¿por qué todos los profetas sonríen igual?"

Andrés Montes dixit. Fue un placer escucharte, apreciarte, discrepar de algunas cosas que decías y ver tu amor por el baloncesto. Y también por enriquecerlo, no eras un fría máquina, te desbancabas, hablabas de amores, decepciones, cine, literatura... y de grandes directores de cine de autor, como Van Damme o Stallones. Qué tiempos muertos, nunca fueron tan raciosos.

Rest in peace.

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