jueves, noviembre 26


Aunque sea meternos en el fútbol, la noticia esta semana ha sido el retorno de Samuel "El León" Etoo al Camp Nou. La afición culé estuvo a la altura y aplaudió, brindando todo su cariño al polémico y genial delantero. Esto me ha llevado a pensar en la historia de los re-encuentros en basket. Y es que aunque Samuel y Can Barça han limado asperezas, no siempre pasa:
Ron Artest: El intenso defensa recibió la oportunidad de redimirse de las heridas de El Palace en Houston. Le dieron todo y él compensó con unos dignísimos Playoffs... pero entonces llegó el canto de sirena de California. Ron-ron incumplió las reglas de la calle de las que se jacta y abandonó a los suyos ante el eterno enemigo. El re-encuentro ha sido muy malo, Artest celebró muy visiblemente cada canasta suya en Houston y ha provado mucho a su sucesor Trevor Ariza. De bien nacidos...
Trevor Ariza: El hermano paralelo de Ron Artest, al que echaron de LA a Houston. El chico estuvo con una madurez impropia, no pocos piensan que se le pegó una patada en el culo a uno de los hombres clave para vencer a los Denver Nuggets. Lejos de cabrearse, Ariza hizo una defensa de clinic al mejor jugador del momento, Kobe Bryant, con quien se abrazó al final, siendo uno de los pocos capaces de robar una victoria en la cancha del campeón. Lejos de asperezas, saludó con cariño a Phil Jackson. Ariza ha sido el ejemplo de perfecto hijo pródigo, superior moralmente a quienes le echaron.
Pau Gasol: El inesperado (y decisivo) traspaso de Pau a LA terminó con una relación de amor-odio en Memphis. De momento el jugador más importante de la franquicia, pero también uno de los que se fue por la puerta de atrás, con canciocillas dolorosas incluidas. Pero el tiempo todo lo cura, Pau es grande por su talento, pero asimismo por su savoir faire, nunca una voz más alta que la otra y respetuoso con el equipo que le dio la alternativa. Además, ahora la grada tiene a otro Gasol en sus filas. ¿Se repetirá la Historia? De momento, divorcio que está cicatrizando y hasta se llaman por sus respectivos cumpleaños.
Rasheed Wallace: Idolotrado en Portland por su talento y odiado por sus impulsos. Sheed fue la piedra angular de lo mejor y peor de los Jail Blazers, al jugador no le hizo gracia su traspaso y lo hizo notar. Lució (único campo donde lo h hecho) su anillo de campeón del 2.004 y tras acabar con un precioso mate un pase de Prince, miró a su antiguo banquillo: "¡Maldita sea! ¡Pedid un tiempo muerto!". La afición no daba crédito a la mala idea de Wallace con ellos, pero en realidad, los dardos iban a la directiva que le llamó "cáncer". Wallace ya no es grato en el Rose Garden y en parte se lo ha ganado por su bocaza... pero por ahí todavía han tenido de momento otro ala-pívot como él.
Chauncey Billups: Apenas hace un año de esta reaparición. Partido ideal para viejo ídolo y aficionados, Billups metió más de treinta puntos pero los Pistons ganaron. El canje por Iverson no impidió una sonora ovación y emotivos re-encuentros como con RIP Hamilton. Billups, líder perfecto dentro y fuera de a cancha, nunca tiene problemas con su vieja afición, que le sigue queriendo. A todo esto, ¿cómo recibiran a Sheed Wallace en El Palace?
Shaquille O´Neal: "Te esperamos en diciembre... pero no con los brazos abiertos", el bueno de Jack Nicholson lo intentaba, pero a la afición le costaba silbar al perro grande, a su tres veces MVP de las Finales. Cuando volvió como espectador a un Lakers-Bobcats, las pancartas lo decían todo, "Los Lakers echan de menos a papi". Ahora Odom, Artes y Pau han cubierto el hueco inmenso dejado por Shaq... pero los californianos le querrán siempre.
Allen Iverson: Aunque sea inmaduro y culo de mal asiento, los que le conocen le terminan queriendo. Philly se ha derretido cada vez que ha vuelto a visitarles, mientras que en Denver estuvo tan poco que parecía que no... pero volvieron a ovacionarle. No se olvida a un talento así. Lo de Memphis... ha sido otra historia.
Steve Nash: Los que hemos sido (y seguimos siendo) de los Mavericks aún le lloramos. Nunca se puede olvidar a un base así. Si había que traer a dos fenómenos como Jason Terry y Devin Harris se hace, pero nunca a consta del astro canadiense, que reverdeció laureles en los Suns. Desde entonces, intentamos silbarle y no aplaudir sus canastas... pero es imposible. Dirk encabeza a todos con sus abrazaso. Nash siempre merece ser aplaudido en Dallas. Aunque le duela a Cuban.
Éstos son algunos de los muchos ejemplos. Hay de todo como ven, no obstante, recomendamos que se siga la fórmula Samuel-Camp Nou (también conocida como Iverson-Philly) y recuerden lo bueno que se compartió. La vida va más allá de palmarés y pragmatismo estadístico. Hay jugadores que dejan huella (solamente hay un Fernando Martín, un Epi, un Ricky...) así que... aprovechenelos si tienen la suerte de que les hagan disfrutar en su equipo.
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