domingo, diciembre 20


La rompió Easmo con la magnífica selección de balonmano española (hablando de este gran deporte, vaya concentración de equipazos en Córdoba). También don Jimmy dedicando un artículo al golazo de Torre en la Eurocopa que hizo brincar a muchos españolitos. Hoy, pido perdón, pero cuando hablo de Barcelona en esta página, lo haré no del equipo que es un clásico en nuestra querida ACB, sino de un equipo de fútbol que ha logrado una cosa entre un millón. Efectivamente, me refiero a las seis competiciones que en el margen de un año esta plantilla ha logrado, sin precedentes en la Historia del fútbol.
Se ha logrado todo desde una herencia muy clara, la de Cruyff, el hombre que instautó los fundamentos (fútbol de toque, mentalidad ofensiva y osadía en los planteamientos) y Frank Rjikaard (que puso algo de suavidad y control italiano a las vulnerables líneas defensivas que obligaban a Koeman, Ferrer, Nadal y cía a multiplicar sus ya de por sí abundantes prestaciones). Asimismo había una cantera de fondo, la intuición de Rechax con Messi y la apuesta valiente del polémico Van Gaal con Xavi, Puyol y cía. Hay muchos héros anónimos, utilleros que han sabido escuchar a jugadores, médicos que sanan tobillos que parecían maltrechas y muchos aficionados/as que parecen empujar cuando el partido va a expirar.
Ayer el Barcelona se encontró en una encerrona, como en Stamford Bridge, donde un estupendo planteamient estratégico de Hiddink obligó a Iniesta a hacer un milagro, o las remontadas a la heroica de un Madrid imbatido en 17 partidos al que hubo que doblegar en el mismísimo Bernabeu, con el hoy ya famoso 2-6. El Estudiantes, igual que Argentina en el Mundobasket de Japón, se salió del tablero para poner en jaque a unos millonarios y forrados ídolos que tuvieron el corazón de querer hacer algo más, de entrar más allá de los libros de cuentas corrientes en una época de crisis.
Con un equipo que sabe hacer bien las cosas y tiene piezas de calidad como la "Brujita" Verón (silba un viento peligroso cuando centra), El Estudiantes (no confundir con uno de nuestros ilustres de la Liga Española de Baloncesto), se avanzó en el marcador y colocó un muro que resistió perfectamente la primera parte. Los de Guardiola asaltaron nueve veces el fortín en la seguna parte, hasta que, una, solamente una, remachada por ese genio que es Piqué, quebró una grieta de un entramado admirable, de unos rivales que no venían de combinado de piedra, Pedrito, el tipo al que muchos juzgábamos indigno de estar en el primer equipo por ese nombre y el absurdo complejo de que algo de la casa no puede ser bueno, peinó con valentía un cabezazo que recordó a los buenos tiempos de la sociedad Koeman-Bakero, de obligada memoria para los culés.
La prórroga fue emocionante, aunque digo (y mantengo) que en el baloncesto es donde verdaderamente el tiempo extra mantiene toda la tensión del mundo, con un Estudiantes que al fin parecía humano, notando el desgaste de los fuertes marcajes indivuales a los mejores jugadores blaugrana. Tenía que llegar el momento, no pudo ser sino esa bestia de la naturaleza llamada Alves, quien mandó un balón a un jugador único, irrepetible y que empieza a tener síntome kobianos o birdianos, es decir, alguien que elevala calidad del conjunto y cuando le toca, decide. El guardamenta argentino esperaba con sapiencia, pero iba a topar con un tipo especial, uno que desafía a sus mejores coetáneos de los últimos tiempos (Kaka, Henry, Drogba, por supuesto Cristiano Ronaldo, etc), Messi se inventó algo digno de Maradona, el gol de pecho con el escudo que le dio la oportunidad de crecer (al menos deportivamente). Lo de Messi ya no tiene nombre y la gente solamente debería cruzar los dedos para que no se no se tuerza, ¿qué es soso en las entrevistas? Tim Duncan apenas cambia la expresión de su rostro y sin decir esta boca es mía tiene cuatro anillos, habla en la cancha, como este pibe de oro que reconoció los méritos de sus compatriotas, que no cedieron ni al final, poniendo en apuros a un Víctor Valdés que se ha ido forjando en la críticas que muchos le hemos hecho.
El pitido final debe interpretarse como un triunfo del fútbol y hasta del deporte sin más, fuera de colores. Me niego al apelativo de "mejor equipo del mundo", el Madrid del gran Alfredo Di Stefano, la Brasil de Pelé, el Milán de los 90, la Naranja Mecánica de Cruyff, Beckenbauer y su Bayern, el Liverpool, la Francia de Platini y luego Zizou (un ilustre integrante de la misma, Henry, ahora juega en Can Barça), etc. tienen mucho que decir, aunque, es innegable que en el podio de las Musas, los integrantes que ahora están (Guardiola hizo muy requete-bien en rememorar a los del año pasado que ya no están, sobre todo al gran Samuel Etoo, de quien Zlatan es genial sucesor, pero nunca le hará desaparecer de la afición), este Barcelona puede mirar a todas esas todopoderosas escuadras con una sonrisa de autosuficiencia, cara a cara y sin bajar nunca la vista, saludando con respeto, pero siempre sin miedo... se han ganado ese derecho. Dejen las dudas, existe el 10 y de vez en cuando hay seres que lo logran.
Espero y deseo que este tipo de hechos no se malinterpreten, que no se busquen ideologías políticas a lo que ocurre en un campo de césped, que la gent blaugrana no se torne prepotente de sus rivales tampoco salga la envidia y sí la sana competitividad. Ayer, ún día para la Historia. Espero que los amantes del balompié disfrutasen.
PD: Para todos los culés, recomiendo las sabias advertencias de Alfredo Relaño, rememorando que las mejores tribus indias se medían por la calidad de sus rivales. El Madrid no creo que marcase ayer 6 por casualidad. Ahora todo el mundo querrá desbancar al mejor. Será bonito el duelo.
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