lunes, enero 4

Estaba viendo el otro día un antiguo programa de la NBA, de ésos que a veces tienen a bien poner en Sportmania. Generación NBA Plus había reunido a tertulianos de primer nivel, sobresaliendo algunos por haber sido jugadores (como Loncar) o por ser comentaristas ya muy conocidos (David Carnicero);, salieron a coalición muchos temas, uno de ellos eran algunas de las mejores canastas sobre la bocina de la historia de la postemporada en la NBA. Por supuesto, unon de los más listos de la clase, un genio a balón en estático, Robert Horry, Big Shoot, fue protagoista de varias hazañas, especialmente lo que consiguió en El Palace frente a mis admirados Pistons de Larry Brown.


Me agradó mucho ver una de sus mejores interpretaciones, en el cuarto encuentro de la Final de Conferencia del año 2.002, en el Staples, frente a los Sacramento Kings. La jugada es conocida por todos, Phil Jackson ordenó a Kobe Bryant jugársela, el genial escolta falló el lanzamiento, pero Shaquille O´Neal se quedó el rebote, una muy buena oposición de Vlade Divac, casi sin tiempo en el reloj, hizo que lanzase corto, en vez de quedarse con el balon agarrado (que a toro pasado es muy fácil decir que es lo que debió hacer), lo palmeó mientras se producía la cuenta atrás... Las caras angelinas estaban cabizbajas (se ponía Sacramento 3-1 y con ventaja de campo), pero Horry la agarró y cuando empezaban a salirle sus marcadores metió el triple más limpio y decisivo que yo recuerdo desde hace mucho tiempo. Empezaron las conclusiones, Antoni Daimiel, con permiso de Andrés Montes el mejor conocedor de habla hispana de aquella época de la mejor liga del mundo, empezó a hablar de que aquello fue una daga de la que los Kings no se recuperaron, a partir de ahí vinieron declaraciones de que si Dinastía, espíritu ganador... El céltico (y excelente) analista de basket, Antonio Rodríguez apostilló "Pero no olvidemos que aquellos Kings fueron un gran equipo".


Sin que sirva de precedente discrepo mucho de tales afirmaciones, a pesar de hallarme ante dos maestros de ese nivel. Siempre se dice "Del segundo nadie se acuerda", bueno, creo que es demasiado ventajista, así que, ¿en vez de resúmenes y vídeos porque no ponemos una etiqueta con el nombre de la franquicia que ganó? Si solamente nos interesa el primero, pero no por su juego, sino por resultado, ¿a qué demonios recrearnos en nada? El baloncesto, entonces, debería ser interpretado como algo cotidiano y pasajero que debe olvidarse en cuanto suene la bocina. No me hace mucha gracia que sea así. Más porque hay cosas que la NBA ha querido desterrar de esa serie, no puedo tampoco culparles, si me permiten, mi regalo de Reyes es remover la cortina del tiempo, les doy la llave del vestuario y ustedes juzguen quién mereció qué, por qué pasó lo que pasó y...


ENVOLTORIO: AÑO 2.002, LOS MEJORES EQUIPOS


Sacramento Kings llevaba demasiados años a la sombra de su vecino californiano, Los Ángeles Lakers, que de la mano de Phil Jackson, una Vieja Guardia de veteranos y por supuesto, la pareja Kobe-Shaq, había ganado el anillo dos temporadas seguidas. Si bien el primer anillo había sido agónico con muchas eliminatorias a muerte súbita, el segundo merece ser considerado como una obra maestra del basket moderno, LA dominó los Playoffs con un apabullante despliegue en el que solamente cedieron un encuentro frente al gran Allen Iverson. El tercer año, se antojaba la confirmación de una Dinastía, igual que con el Barça de Guardiola actual, la pregunta de los medios era cuánto duraría la racha, algunos para adorarla, otros para señalar fin de ciclo. A pesar de una inoportuna lesión de Shaq (de largo el mejor pívot de aquellos años), dominaron su sector del cuadro y se pasearon por todos los campos, tras sus habituales tibios arranques. Cuando Kobe y O´Neal estuvieron sanos, dispusieron las escobas contra los Blazers, antaño un magnífico equipo, en el 2002, ya apodados los Jail Blazers y en clara descomposición.


Mientras, Sacramento, que había tirado de talonario y habilidad en el mercado (arrancarle Mike Bibby a Memphis fue muy certero), tenía un grupo motivado, Rick Adelman, con fama de sargento en el entrenamiento pero amigo del basket de ataque, dirigía a un grupo donde Chris Webber lideraba, con un quinteto inicial que todos nos sabíamos de carrerilla, como diría don Andrés, "El equipo ye-ye", aparte de Mike y Chris, estaba el francotirador Pedja Stojakovic, Doug Christie y, por supuesto, Vlade Divac. Líderes en porcentaje victorias-derrotas (más de 60 triunfos en la regular season), lograron imponerse con contundencia a los rocosos Utah Jazz de Jerry Sloan y a los Dallas Mavericks, que en aquella época concentraban mucho talento (Nash y Nowitzki, entre otros).


Los angelinos venían calientes, no, no es una alusión sexual, en contra de los que les llamaban blandos y amigos del showtime, demostraron frente a los todopoderosos San Antonio Spurs que no renunciaban al contacto, a pesar de haber perdido la ventaja de campo en el segundo encuentro, habían vencido en El Álamo y dieron muestras de gran madurez cerrando en el quinto choque, mal que le pesase a El Almirante y a Tim Duncan. Kobe, en la rueda de prensa, luciendo unas curiosas gafas, advertía de Sacramento, "Habrá que jugar a tope". Y vaya sí sucedió, un agudo comentarista de la NBA lo clavó antes que nadie cual Casandra: "Las cosas han cambiado para estos dos equipos vecinos. Ya no se quieren tanto como antaño. Hay rencor".

En el primer encuentro, Vlade Divac, había cometido el error de asumir la condición de favoritos de él y sus compañeros, afirmando, con riesgo, que sin ventaja de campo no les ganarían. Sacramento salió ansioso, a pesar de su devota afición, LA apareció majestuoso, con un Kobe a unos niveles casi jordanianos, el campo parecía muy grande para los de púrpura y oro, mientras que los Kings se estrellaron, aunque el marcador fue apretado con maquillaje, la realidad era muy clara. Uno era aspirante y el otro peso pesado. Los medios, siempre dispuestos a saltar de bando, pusieron su presión en los antaño mimados jugadores de Sacramento: "Llega un momento en que hay que defenderse del abusón que te ataca. Los Kings llevan tres años escodiéndose de los Lakers. Es hora de responder".

En el segundo partido, los locales hicieron un corrillo, como si fuera una sola voz se escuchó: "¡Nadie gana aquí si los Kings quieren ganar!". Especialmente Webber se reencontró consigo mismo y jugó sin miedo frente a los bicampeones, con pases entre las piernas y su versatilidad. El 1-1 fue una descarga emocional, mientras los de Jackson seguía viendo frente a ellos un cordero con piel de lobo, Rick Fox, muy celebrado por sus defensas sobre Stojakovic (dignas de estudiarse como auténtico celo profesional, y sin faltas) las prometía felices: "Ganaremos dos en casa y nos iremos 3-1".

La llegada al Staples Center traería a todos los cortesanos, atrices bellísimas, cantantes, raperos, por supuesto Jack Nicholson... mejor, debió pensar Sacramento, será más divertido humillarlos ante su gente. Desde la época de los mejores Blazers de Pippen, nadie ganó con tanta claridad a los angelinos, Jackson se quedó sin respuestas, Bibby anotó cuatro puntos en dos segundos. Fue el mejor porcentaje de acierto en cancha visitante de toda la temporada. Shaquille O´Neal, más sombrío que nunca, hablaba a los medios: "Ahora sí será una guerra. Mejor, nos gusta más así".

Pero nada cambió en el primer cuarto del siguienteduelo, los King salieron a tope y Kobe puso una cara que solamente le volvimos a ver cuando los Rockets le forzaron el séptimo. En honor a la verdad, como el novato que era en estas lides, los visitantes se excedieron, tenían a LA cogida del cuello, pero aflojaron, se rieron en su cara, cada triple anotado, un emergente Turkoglu simulaba bailar mientras clavaba sus dagas. Algunos recordaban las caras de los Bad Boys de Isiah Thomas, cuando, al fin, después de tres años, los Bulls de Jordan les iban a eliminar. Sacando el orgullo de campeón, los pupilos de Jackson se dedicaron a remontar. Inexplicablemente, Samuki Walker tiró un triple fuera de tiempo que le fue concedido. Los árbitros, a pesar de la evidencia, no hicieron ninguna rectificación, pese a que en baloncesto está permitido. Los Kings, aún con colchón, no protestaron. Gracias principalmente a Webber, se mantuvieron líderes, pero la mejor versión Bryant-O´Neal acudió al rescate de los suyos. Después vino el triple de Horry y se colocaron 2-2. ¿Crees saber lo que viene a partir de aquí? Probablemente pienses que Sacramento se desmoronó según el tópico romántico. La realidad fue muy distinta.

Los angelinos jugaron muy bien en el Arco Arena y se colocaron uno arriba, confiaban en que la maltrecha moral de los Kings se hundiera. Entonces Webber bloqueó a Mike Bibby y éste lanzó un tiro precioso que devolvió la luz a un equipo acusado de jugar demasiado bonito para ganar finales. Derek Fisher, un jugador bajito y muy, muy inteligente, reclamó una falta en el bloqueo, tirándose al suelo. Pero los árbitros, quizás recordando sus famosos "floppeos" con Iverson, no lo hicieron (además, los Kings jugaban en casa). Jackson quisó reunirse con los colegiados (aunque es un psicólogo genial, suele abusar de esta Bula), pero nada, saquen y... Kobe falla al hierro y 3-2. Los Kings celebraron el encuentro como si fuera un gran éxito. Kobe y Shaq dijeron que ése fue su error. En sí queda muy bonito en los documentales, pero olvidaban que a ellos por poco les faltó bajarle los pantalones a Horry y hacer como en el final de El Perfume... Quien pierde, otorga.

El sexto encuentro vino precedido de una llamada a las dos de la mañana (magnífica hora por cierto) de Kobe a Shaq, "Mañana vamos a hacer Historia". Se referían a que nunca se habían ganado tres anillos seguidos en California, ni siquiera con el gran, gran Magic Johnson. O´Neal, sin necesidad de que lo dijese el maestro Zen, pidió la bola. Sus compañeros, ante la muerte súbita, sonrieron, mejor que lo haga el perro grande. Shaq jugó como solamente él sabe hacerlo, con 40 puntos y dominando la lucha por el rebote. El problema fue que los Kings, sencillamente no querían caer al suelo.

Los de Adelman tenían demasiadas cuentas pendientes, se olvidaron de las risitas en el banquillo y se concentraron en ganar. Webber en especial, harto de que los "entendidos" le llamasen estrella perdedora, jugó muy motivado. Bibby, que estaba realzándose como una figura, también estaba en gran altura. Pero una cosa era jugar agresivos y otra violentos, Shaq agarró de la cabeza a Bibby, a la par que Kobe le pegaba un codazo al genial base en una penetración, mientras O´Neal se ganaba la anti-deportiva jugando la salud de uno de los pívots suplentes de Sacramento que por poco se parte en dos cuando Twister le corto en pleno vuelo y sin balón de por medio. Adelman, se mesaba la barba intranquilo, tuvo la sensación de Dunleavy cuando las caricias de Sabonis eran falta, Divac se cargó como el lituano y tuvo que poner a su reserva, Scott Pollard, que hizo un tremendo trabajo.

Entoces la gente empezó a mirar los nombres de los árbitros. Tim Donaghy en especial empezó a estar desafortunad en sus decisiones. Pollard fue acusado de pantalla ilegal, en sí, se podía interpretar como rigor absoluto de un colegiado estricto, pero teniendo ese báremo tan alto, ¿los tres segundos de Shaq cada posesión no eran también violación del reglamento? Adelman de repente vio volver al rubio Pollard cargado de faltas, Divac y su compañero se saludaron con una medida sonrisa... amarga. Tampoco estuvo muy bien el muy veterano Dick Bavetta, en realidad, casi ningún colegiado. Suele ser norma no escrita que salvo diferencia abismal de calidad, el equipo casero reciba más faltas personales a favor, pero la distancia de 18 free trows es demasiada, demasiada...

Finalmente el fiasco, ¿recuerdan lo de Fisher en el quinto? No, no era falta. Pues prueban a ir a Michigan y ver a un ilustre All Star llamado Webber, le comentan que tranquilo, que el gancho que lanzó y anotó helando el Staples no contó, pero que fue muy bonito... mas había uno de amarillo en el suelo. ¿Broma? No, sucedió. Pero no importa, oigo decir a los amigos angelinos (mucho cuidado, que siento una gran admiración por esta Dinastía), si eran tan buenos, haber defendido, los campeonatos se ganan desde la barricada, te pueden quitar algún puntillo y... Kobe Bryant regatea con soltura, se enrosca, Webber le pilla de espaldas, tapona y se queda con el balón... dos tiros libres. La repetición no deja lugar a dudas y Black Mamba ni siquiera protestaba. Pero da igual, dos puntos más. En el colmo del malpensar, en el DVD del 2002, no se ponen muchas canastas del sexto encuentro y cuando un Turkoglu osa volver a empatar en los minutos finales, los árbitros casi le miran con asco (lo siento, ya lo he dicho).

El partido se escapa. Séptimo encuentro, donde, sin trampa ni cartón, los dos conjuntos juegan un gran basket, llegando a la prórroga. En ella, la maestría de Shaq condiciona y Kobe anota tiros libres vitales. Derek Fisher afirma: "No había mejor manera de ir a las Finales. Tras una prórroga con un rival así", muy bonito, pero... ese sexto encuentro nunca debió jugarse. Bryant, señorial, y, barrunto, un poco tocado por el codazo a Bibby en el sexto, se entrevista amistosamente con él mientras los medios buscan a los dos líderes, Rick Fox, generalmente algo chulín en las victorias, recomienda al GM que fichen a Bibby. Lástima que en el autobús, pillen a Shaq, Fox, Shaw y varios suplentes cachondeándose de los Kings, O´Neal nunca rectificará a pesar de algún improperio y la Final es ganada 4-0 a los Nets de Master and Commander Jason Kidd, confirmando que hemos visto una final anticipada.

La temporada siguiente tendrá dos cosas, Sacramento es favorito hasta semifinales, donde la rodilla de Webber explota, sin su estrella, los compañeros aguantan frente a Nowitzki hasta el séptimo que no es poco, más que los archi-rivales Lakers, derrotados en seis frente a Duncan, sin milagro de Horry en esa ocasión. Pero hay algo más, mucho antes de todo ello, empieza la temporada y con Shaq vestido de paisano, los Kings visitan el Staples, comienzan jugando muy bien, Christie, que falló un tiro de tres clave en la pasada Final de Conferencia, es el más enchufado, pero pareciera que Sacramento busca algo más. Rick Fox también está calentito, cuando nadie quiere darse cueta, Fox se pone más chulo (una cosa es presumir con todo derecho por estar casado con Vanessa Williams y otra buscar las cosquillas a todos) y recibe un derechazo de Christie. La tangana es monumental, Shaq baja donde las toallas y nadie le va a decir que no, bueno sí, alguien que también mira desde arriba y se acuerda de sus defectos, a Divac y a O´Neal hay que separarlos. Ya no es rencor, es odio. Los angelinos se concentrarán en que hicieron triplete y responderán con evasivas al sexto encuentro, hablando solamente del séptimo, mientras sus vecinos nunca volverán a cruzarse con ellos en Playoffs (de momento).

Cuando todo queda enterrado, un tipo oscuro, Tim Donaghy es detenido por el FBI, sale de todo, apuestas, vínculos con la mafia, apuestas... y partidos amañados. Donaghy, con tal de que no le juzguen por todas las que ha organizado da nombres y lugares, uno de ellos la Final de Conferencia del Oeste. En especial, el sexto encuentro. Leyendo sus declaraciones vemos como simplemente era dinero, no es querer más a LA o a Sacramento, es simple lógica de audiencias, ¿quién no pagaría por un séptimo? Donaghy es tan descarado diciendo esto que pensar que posee conciencia casi parece un chiste. No solamente viola al deporte, también humilla a Sacramento, tachado de equipo perdedor y emborrece la magnífica hazaña de los Lakers.

Donaghy incluso hace un libro (por favor, tened el buen gusto de no comprarlo). Todo llega a oídos de David Stern, Comisionado de la NBA. Para los que sois menos freak que los hacedores de esta página de la canasta, deciros que es un individuo que tiene un puesto para el que solamente se puede renovar si te votan todas las franquicias... lleva décadas en el cargo y la ha explotado económicamente como nadie. En las entrevistas se conduce con sapiencia casi diabólica, desvía las cuestiones con elegancia y te lleva a donde quiere, con cara de no haber roto nunca un plato. Y fijaos con quiénes se he hecho fotos, supo que ver antes que nadie las opciones de Magic-Bird, Jordan, Shaq, Kobe... cuando aún no eran mega-estrellas. No tiene un pelo de tonto. Por eso me ha llamado la atención que se haya limitado a decir que: "Esto es un caso aislado y Doaghy es un soplón cantando". Mr. Stern, apuesto a que el séptimo partido lo vio mucha gente.

La corrupción existe, no lo olvidemos. No estoy diciendo con esto, que los angelinos no hayan marecido sus anillos (yo he brincado con las suspensiones de Kobe y los mates de Shaq), pero no me gusta, menos si viene de gente ilustrada en los aros, que se falte a la Historia, yo del segundo siempre me acuerdo. No hubiera pasado nada si a Sabonis no lo expulsan en la Final de Conferencia de 2.000 ni tampoco si Sacramento se lleva el sexto partido. No es una rabieta de fan porque ni soy de los Blazers ni de los Kings, simplemente que a veces toca las narices que se diga ya a las claras (fue tongo, tongo...) y algunos quieran colocar un tupido velo. Y no, en ningún momento fue culpa ni de Kobe, ni de Shaq, ni de Fisher... aprovecharon su oportunidad, además, el séptimo fue una lección de basket.

Pero no fue justo. No por los Lakers, sino por los árbitros (a los que siempre maltramos e insultamos en demasía, entienda el respetable que habló de tres sujetos muy concretos) y una organización que se cubrió de vergüenza. Cuanto menos, en honor a los Kings, no seamos estómagos agradecidos a la NBA en lo bueno y en lo malo... cuanto menos, no seamos como Tim Donaghy.
Que echen muchas cosillas los Reyes, cordiales saludos,
PD: Perdón por la mastodóntica entrada y por ir al año de la polka, pero con tanta lluvia no puedo escribir de otra cosa... bueno de macroecomomía y de los tiros que hago en mi patio.


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