jueves, enero 21

Motor City. Huele a neumáticos, la afición no es tan sofisticada como la que se ve en California, con acento hollywoodiense, pero tiene el gesto de quien sabe valorar el esfuerzo, se aplaude tanto un rebote oportuno como un triple sobre la bocina...
Es un lugar en el que hay aún ecos de la pelea del 2005, contra Indiana, frente a Ron Artest. Cualquier otra afición hubiera quedado hundida, en entredicho, cuestionada... unos meses después estaban disputándoles las Finales a los todopoderosos San Antonio Spurs. Larry Brown les conoce: "Los aficionados de los Pistons siempre me han parecido geniales".Pregunta a Antonio McDyess y Chauncey Billups cómo fueron recibidos.
Ayer, como tantas otras veces, puse los ojos (con permiso de los de Utah) en la afición más entregada de la autoproclamada mejor Liga del mundo. Yesterday, como la canción de los Beatles, 20 de enero del año 2009, Rasheed Wallace volvía a la que fue su casa, donde fue polémico (por su fichaje), adorado (por el anillo), respetado (por su defensa del título) y finalmente odiado (por su indolencia las últimas campañas).
Tenía dudas porque volvía una ex a casa y quería verse hasta dónde llegaba cosa... Algunos medios calentaban un poco la espera, sugiriendo incluso que en mala hora se le renovó y no se apostó por Mehmet Okur. Otros, como Ben Wallace, eran más sabios: "Aquí la gente le aplaudirá por lo mucho que hizo aquí". Tal vez era un iluminado, él volvió con los "cuernos" de Chicago y fue silbado, entonces Sheed salió en su defensa "No nos sentimos cómodos cuando le pitan". Los dos amigos estrecharon brazos en la mitad de la pista, RIP Hamilton fue más informal, generosamente espontáneo, chocando las manos al más puro estilo teleserie.
¿Y el público soberano? No han sido agradables los encuentros de Artest con Houston, por ninguna de las dos partes... Detroit, la muchedumbre furiosa, la ciudad que funciona a gasolina, se levantó con toda la educación del mundo y tributó una sentia ovación que "el otro" Wallace correspondió con su emotividad, brindando una de esas danzas que tan célebre le hicieron. Doc Riers y Boston pusieron de su parte, se le permitió ser el primer presentado por el orgulloso speaker de la Motown.

No fue el mejor partido del mundo. Los célticos, a pesar de estar sin Garnett, dominaron sin muchos problemas, incluso hubo un mate de Sheed que pareció de los viejos tiempos. Pero Ben Wallace logró birlarle a su "socio" un rebote y pase al corazón de la pintura a Rodney Stuckey, dos más uno. Lo que no esperaban los orgullosos verdes la milagrosa aportación de los Pistons en el tercer cuarto, que apretó un match que los verdes no supieron matar. Maxiell alertó impidiendo otro mate feroz de Sheed, jugada emotiva, porque los dos se querían mucho. "He estado nervioso por el partido como siempre... y porque volvía Rasheed". El novato Maxiell se pegó a las faldas de Wallace y aprendió todo lo necesario para ser uno de los líderes de estos Bad Boys en transición.
Volvió a aparecer Sheed con la daga y metió un triple que mandaba a sus viejos camaradas a la derrota. Pero milagrosos triples de varios de sus jugadores (destacó Villanueva) forzaron otra machada, llegó el uno contra uno,Sheed se zafó de la pegajosa marca de Villanueva y esbozaba una sonrisa antes de saltar a por una canasta fácil. Entonces, Ben Wallace, uno de los mejores en ayudas defensivas de los últimos tiempos. Big Ben le rechazó, fue la punta de un encuentro donde lo de menos fue el resultado...
Ayer, el basket volvió a ser algo entre amigos, una comunión sincera de afición y jugadores franquicia... Una reunión entre amigos.
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