jueves, febrero 18


Lo siento, pero nada, la lluvia mandó y nada de partidos pachangueros puedo contar. Ha sido una pena, pero esperemos que el finde mejore para poder tirar un poco, aunque, cuanto menos, la Copa del Rey será una excelente excusa para plan casero. Pasó el All Star y como siempre, parecía que iba a comerse el mundo y luego quedaba como algo agradable pero normal. De lo que más me emocionó fue el concurso de triples, donde Paul Pierce volvió a demostrar que capitán de los Celtics no puede ser cualquiera, sacando fuerzas de donde no las había, yo no apostaba por él debido a su lenta dinámica tirando, pero fue certero y hasta un poco más acelerado de lo que acostumbra. Un súper-campeón que se las vio con algunos shooters como Chauncey Billups, Mr. Big Shoot y un gran jugador de los Denver Nuggets.
El concurso de mates confirmó al explosivo Nate Robinson como tricampeón. No obstante, como diría Phil Jackson, seguiré poniendo asterisco al astro de los Knicks por el vergonzoso show del año pasado, del que también fue cómplica Superman Howard y por supuesto, la complicidad de los jueces. No obstante, que lo cortés no quite lo valiente, aunque cada año es más difícil sorprender a los espectadores, Nate siempre nos alegra el día con sus vuelos. En los tiros, seguir diciendo que a veces la prensa española es un poco suya, gran canasta de Pau desde el medio campo, sin duda, pero el concurso jugadora femenina-estrella actual-leyenda franquicia lo ganó Dallas con Dirk Nowitzki en plan killer. Luego te pones el lunes por la mañana (accidentes los tiene cualquiera) RADIO MARCA y oyes aquello de "Pau fue el más destacado europeo del All Star. Claro que solamente había otros tuercebotas como Nowitzki y...", claro, ya no pude seguir escuchano más, así que no sé cómo acabó un debate que empezaba criticando al mejor jugador alemán de todos los tiempos y probablemente en el TOP Ten de su generación.
En el concurso de habilidad fue una alegría que otro viejo rockero, Steve Nash, se hiciera con el galardón. Nash da la sensación de ser mejor persona que base y, eso en su caso, es decir mucho. En cuanto a las galas, el famoseo y el exceso de boato de siempre, aunque las instalaciones de los Mavericks (el poder del dólar de Mark Cuban se nota) fueron de sobresaliente alto. El partido en sí, el choque de las estrellas (están todos los que son, pero no son todos los que están), tuvo un bonito encuentro, se defendió flojo como es de rigor, es un placer ver a Pau ya con el respeto que da estar en tres All Star, mientras se echaba de menos a Bryant y, por supuesto, a Iverson, en eterno amor-odio con el mundo. Las lesiones mandaron.
Ganó el Este por muy poco, pero, si algún analista pensaba que sin Bryant Lebron iba a dominar a gusto, Wade lo desmintió, desplegando algo de esa magia que llevó a unos Miami Heat a sorprender a Pistons y Mavericks. "Sé me da bien Dallas", sonrió con esos bonitos recuerdos. Se habla mucho de Lebron, aún más de Kobe, nos fijamos en Pau, Dirk, Odom... pero habría que mirar más a este genio tostado bajo el sol de Florida. Siempres es un placer verle atacar.
Y ahora empieza the real season. Hoy, el duelo de duelos, Boston-LA, junto con bocado de cardenal, Cleveland Cavaliers-Denver Nuggets. Nuff said!
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