martes, marzo 9


Partidazo el disputado hace dos días en Orlando. Yo lo pude disfrutar en diferido por Sportmania. Chocaban dos trenes en marcha, los vigentes finalistas de la NBA, en tierra de Mickey Mouse. Entre muchos otros alicientes, estaba por ver si los Lakers perdían tres partidos por primera vez desde que tenían a Pau Gasol de forma consecutiva. Este simple dato estadístico nos da una idea del relieve del jugador y su impacto en la franquicia.

El duelo tuvo muchas lecturas. La de utilizar el elemento calma la ganaron los angelinos, como es noticia habitual desde que ficharon al Maestro Zen, Phil Jackson. Stan Van Gundy, pese a la gran temporada de sus pupilos, sigue nutriéndose de grandes broncas para espolear (hay quien diría confundir) a sus jugadores, los cuales dejaron escapar una ventaja cómoda. Salvo los primeros intercambios de golpes, los locales se fueron de lo suficiente para confiar en un plácido final del encuentro. No fue así.

Los de púrpura y oro salieron a morder en el último cuarto. Pau Gasol (que había bajado mucho su rendimiento en las derrotas ante Bobcats y Heat), hizo una magnífica labor reboteando ofensivamente, a pesar de la supremacía física de Howard. "Superman" mantiene la imagen de prodigio atlético (no hay más que ver el terremoto que provocó en Cleveland en las pasadas Finales de Conferencia), pero sigue siendo un lector de encuentros bastante normalito. Su gran pincho de merluza a Pau fue estropeado con gracietas infantiles y además terminó beneficiando a los californianos. El ala-pívot catalán, por su lado, cuando los ánimos se inflamaron, hizo un manotazo muy feo que a Howard no le impidió hacer el dos más uno. De no ser por los tiros libres y algunas malas decisiones estratégicas, este estratosférico pívot podría ser aún mejor... y eso austa.

Como decíamos, Orlando estaba controlando el choque. Pese a ello, The Black Mamba, como le gusta que le llamen, empezó a pegar zarpazos. Bryant, jugador excelso al que algunos quieren comparar con Michael Jordan y otros mitos, tuvo un pique infantil (por no decir barriobajero) con Barnes, el hiper-tautado y emotivo jugador de los locales. ¿Por qué un súper-clase como Kobe sigue mantiendo esa pose chulesca? Es una cuestión que aún no encuentra respuesta, pero no es un caso aislado (¿recuerdan el tercer partido de las Finales 2.009 con Lee?), pero los árbitros estuvieron muy mal, permitiendo a uno y a otro... Fue un mal ejemplo y en ocasiones, con eso de que Kobe es el compañero de aventuras de nuestro mejor jugador nacional, parece que tenga una Bula para ser vergonzoso sin consecuencias. Ayer los colegiados debieron expulsar a ambos, hubiéramos perdido espectáculo, pero el reglamento es para todos sin excepción.

En cuanto a los lugartenientes, Ron Artest, aunque imita muy bien a Dennis Rodman en cuanto a tatujaes y pelados originales, sigue sin encontrar la llama que tuvo en Indiana, Houston o Sacramento. No es El Gusano que a buen seguro Phil Jackson necesita para batallas futuribles como esos divertidos Denver Nuggets o los enrrachados Dallas Mavericks. Puede que se engrase en junio, pero los Magic si parecieron tener de todo, junto al de siempre, Howard, está ese Vince Carter que parece cansado pero sigue siendo una estrella, un Jason Williams que sabrá que hacer en Playoffs, un súper-clase (aunque algo indolente) como Lewis (el tiro más bonito desde la esquina), una roca (Pietrus), etc, etc. El "trauma Turkoglu" se va olvidando, aunque célticos, águilas y lebrones podrían reactivarlo. Como un triple imposible de Derek Fisher trajó lejanos recuerdos a la grada... de ese partido cuatro que, junto con la decisión arbitral del segundo, cambió la historia de las Finales.

Mas allí estaba el verdugo de Miami en el Staples, el hombre que sentenció a Sacramento burlando a Sergio Rodríguez, el que ejecutó a los Bucks... De nuevo, los angelinos se encomendaron al 24. Kobe no defraudó, con un triple de los que son de dibujos animados. Su sonrisa se borró de inmediato para seguir mordiendo como el reptil al que imita. Pero atacó en solitario, clavó su veneno pero no llegó a la sangre... A Vinsanity le faltó un tiro libre, por una vez no hizo caso de Larry Bird y Kobe quisó jugar a empatar, siguió buscando burlar a Barnes, no vio, o no quiso ver, los desmarques de Lamar Odom (¡qué talegazo el suyo en el intento de mate!) o Pau. Quisó volver al kobesistema y esta vez salió cruz...

Y ahora son varios los que sueñan con un Lakers-Magic en la Final. Pero la competencia es mucha y si quieren reeditar tendrán que luchar...sólo tengo dos manos dijo Kobe, "Cuatro", se apresuraría a decir cierto ala-pívot español. Pero mientras, Superman sonríe.

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