miércoles, marzo 31





Partido bronco en la Ciudad del Viento. Los Utah Jazz, amparados en el entramado defensivo de Jerry Sloan y la pareja letal Stockton-Malone, mantienen una mínima ventaja para robar la ventaja de campo de la serie. Los mormones sacan el esférico, pero un jugador se tira hacia el suelo, toca perfectamente el esférico para desesperación de los visitantes, a pesar de dejarse las rodillas, el pase forzadísimo llega a Tony Kukoc, quien hace un fácil mate. Si hubiera que resumir la carrera de Scotty Pippen, esta jugada (ensuciarse las manos) para que otros alcancen la gloria, es la ideal.
Su Historia no es la del prodigio universitario que sale elegido en la primera ronda del Draft. Pippen, aunque buen atleta, nunca había destacado sobremanera del resto, quizás eso le acostumbro a jugar en bloque, nadie le tuvo que explicar que el basket lo jugaban cinco contra cinco. Pero ocurrió algo, el destino puso de su parte un verano en su ya madura adolescencia, Pippen creció en altura hasta alcazar los 2´01 metros, pero, y esto es vital para entender su carrera, con la habilidad de manejo de bola de quien mide 1´80. No obstante, ni esa nueva polivalencia que exhibiría, convencería a los escépticos, Pippen no fue a North Carolina o a Wake Forest sino a la Liga de Desarrollo, un lugar donde se trabajaba bien y duro, pmas sin brillo.
Y así empezó una carrera con abucheos. Los Sonics recelaron y lo mandaron por muy poco a Chicago, era una mala señal para comenzar, ser trotamundos sin haber salido con el pantalón corto a la pista. Pero, y esto no es digno de subestimarse, Chicago tenía a otro joven que se llamaba Michael Jordan. Si a Pippen lo conocían solamente unos pocos conocidos en su pueblo de Arkansas, todo el mundo hablaba ya entonces de MJ. Sus condiciones físicas no tenían parangón, a la par que una canasta de la victoria en la Final de la NCAA nos revelaba que era un asesino en los momentos decisivos.
Es duro estar con alguien de esa calidad, tanto cuando ganan (entonces todos los ojos se ponen en MJ) o se pierde (hubo un espectador que en uno de esos encuentro declaró "Chicago no ha perdido porque Jordan jugase mal, sino porque Pippen no ha dado todo lo que podía"). Pero de una forma extraña, Jordan intuye que ese espigado jugador que puede ocupar cinco posiciones en la cancha le viene bien, le complementa. Junto con la llegada de Phil Jackson al banquillo, Pippen es la pieza que le falta a los toros para destronar a los poderosisimos Bad Boys en Detroit. En una demostración de carácter, Pippen se quita la etiqueta de soft (blando), al encaramarse sobre Bill Laimbeer, el general de campo de Isiah Thomas.
Y entonces sucedió, Magic Johnson afirmó que hasta ese momento el Showtime llevó un cetro que Jordan y sus chicos le arrebataron. Pero lo más difícil es mantenerse, Jordan sabía que desde entonces vendría lo complicado, mantenere. Tenía excelentes piezas como Grant, Paxon... pero la diferencia era Scotty, incluso los exigentes analistas de la NBA se iban rindiendo a la evidencia, hasta ante las genialidades de Jordan. "Creo que nadie puede meter esa canasta en Chicago... salvo Pippen", afirmaba uno después de ver un precioso movimiento del de siempre.
Triplista, líder en robo de balones en postemporada, fijo en las votaciones al All Star... y un pasador mortífero, más teniendo al prodigio de North Carolina a su lado. El buen rollismo de esos Bulls se contagia, Pippen juega una bola en el Madison Square Garden, ante los feroces Knicks de Pat Ewing, el partido es de los decisivos, Scotty lanza un pase... que se pierde en las gradas. El Maestro Zen sonrie y Pippen también. El pequeño fallo lo arregla Pippen colaborando con decisivos tapones que hacen a los Bulls superar la presión del contrario. En 1.992, Pippen viajará a Barcelona 92 con el mejor equipo jamás ensamblado para unas Olimpiadas en la disciplina de basket. Y además, terminara siendo escogido entre los 50 mejores NBA de todos los tiempos. La suerte cambiaba y aunque los MVPS eran para MJ, él lleva ya tres anillos.
Jordan se retira (por primera vez) y Pippen sonríe. Juega a un excelente nivel esa temporada, gana el MVP del All Star y lidera a sus jóvenes toros a barrer a Cleveland. Esperan los Kicks de Riley de nuevo, con un Pat Ewing imperial. Con 2-0 abajo en la eliminatoria, Chicago puede ganar el tercer choque, en su estadio, ante su gente. Jackson marca la pizarra y Pippen se frota los ojos. La jugada está marcada para el excelente croata Tony Kukoc. Kukoc anota una canasta hermosísima, pero Pippen ni la celebra, da un desplante a su técnico y no sale a jugar. El escándalo salpica a todos, aunque se cae dando la cara en siete partidos, Pippen y Jackson echan un pulso. Jerry Krause gestiona traspasar al rencoroso divo a Seattle (de nuevo) por Shawn Kemp, explosivo ala-pívot. Sin embargo, Jordan vuelve y no quiere oír hablar de Scotty fuera de los Bulls.
Pero Shaq y Penny arrasan en seis encuentros. Hay caras de decepción, el dios Jordan ha fallado, la presunta dinastía ha perdido su aureola de invicta. Entre tanta cara larga, Pippen atiende a los medios y defiende al astro: "Dadle tiempo. Sigue siendo tan bueno como siempre, solamente necesita tiempo". Nuevos rumores en el verano, mas Scotty se queda y llega Dennis Rodman, antaño enemigo, ahora aliado de lujo de un año insultantemente dominante. 72-10, sin precedentes. Jordan y Pippen alcanzan su mejor comunidad, en un equipo que se pasea literalmente a por su cuarto anillo, curiosamente frente a los Sonics. Ironías de la vida. Pippen se vuelve a embarcar en las Olimpiadas y vuelve a colgarse el oro, él, quien en el 92 declaraba altaneramente: "Cinco de nosotros no tendrían muchos problemas en colgarse el metal".
Vendrían dos Finales más frente a Utah, que Pippen considera las más divertidas por la dureza del adversario. Establece un récord de triples que después batirá otra leyenda, Robert Horry. Misteriosamente, sin Jordan (segundo retiro), Pippen es cambiado a los Rockets, los Bulls se hunden en la miseria desmantelados tras la gloria continuada de los últimos años, mientras Pippen se encuentra en un potente equipo, Olajuwon, Drexler y Barkeley. Sir Charles es la horma de su zapato y discuten constantemente por el protagonismo, mientras los Lakers les hunden 3-1 en postemporada. Lo único bueno que deja es una canasta desde media pista para la retina y sus declaraciones envenenadas: "No me pasan el balón lo suficiente". ¿Envidioso? Sin duda. ¿Genial? Los Blazers afirman que sí y lo adquieren a cambio de muchos jugadores.
Scotty lo tiene claro "Los Blazers sin la mejor plantilla con la que he jugado y Jordan el mejor cmpañero". Son los gallitos del Far West junto con los Lakers de un viejo conocido, Phil Jackson, que ahora ha encontrado dos nuevas mega-estrellas en Kobe y Shaq. Los dos avanzan como rodillos, Pippen demuestra su dominio absoluto del juego, en toda posición. Pero hay quien dice que la obsesión por un séptimo anillo con el que superar a Jordan es excesiva (son los mismos que le tildarían de fracasado si no siguiera en un equipo potente). Tampoco es que a Jackson le haga ascos a ganar sin la sombra más alargada de todos los tiempos. De hecho, el Maestro Zen provoca con declaraciones poco elegantes a su viejo subordinado. Pippen, aunque parece carcomido por dentro, no cae en la tentación: "Ya no estoy a sus órdenes y no le hago caso".
Para los que no le juzgan decisivo, Pippen anota el triple que sepulta a los Utah Jazz, aunque tiene el bonito gesto de consolar a uno de sus grandes rivales, Karl "The Mailman" Malone. Esperan los Lakers y los duelos se suceden. Jackson busca frustrar las ambiciones de Pippen, dando demasiada manga ancha al irreverente y prometedor Kobe Bryant, la insolencia del angelino es tal que Pippen tiene que decir lo que todos saben "Alguien debería decirle a Kobe que esos seis anillos no me los encontré en la calle". Los piques son constantes, Pippen, cuando su equipo se pone contra la espada y la pared, tiene un feo gesto tirando las toallas del vestuario, en una rabieta infantil. Pero todas las sonrisas maliciosas de Kobe, Jackson y viejos camaradas como Harper desaparecen con un maravilloso quinto encuentro donde Pippen domina cada faceta de juego,junto con brillantes compañeros como Rasheed o Smith. Se coloca la serie 3-3, si John Salley dijo que Pippen tenía una mirada maliciosa de superioridad, ahora refleja toda la confianza del mundo.
Llega el séptimo encuentro, los de Oregón dominan, pero djan lugar una milagrosa remontada de los californianos. Pippen, lejos de la malicia de toda la serie en declaraciones, al tener que forzar su autoexpulsión (el arbitraje no fue precisamente bueno), se acerca a Ron Harper, antaño amigo y ahora rival: "Lleva a estos chicos a la Final y ganadla". Efectivamente, rencoroso, no como Jackson o Bryant impecables toda la serie buscando las cosquillas a todos. Los dos años siguientes no dan lugar a la polémica, los Blazers empiezan a ser los Jail Blazers y no el completo conjunto del pasado. Los Lakers les arrasan dos años seguidos, aunque vuelve a encararse con Kobe, "A éstos dos les encanta odiarse", afirma NBA.com.
En los Blazers, Pippen acaricia con sus compañeros remontar un 3-0 a los Dallas Mavericks pero es el Final. Tendrá que medirse en alguna ocasión con Jordan (tercer retorno del Jedi). "No nos gusta recordarlos como rivales, ni a Scotty, ni a Kukoc, ni a Jackson... sino como piezas fundamentales de la Dinastía de Chicago", posteaba algún aficionado. Retirarían su número, lo elevaron junto a MJ y Jerry Sloan. Lástima de sus malas inversiones y poco sentido de ahorro, que le condenaron a una vida económica que muchas otras personas hubieran logrado que fuese relajada, pero cometió varios errores, todo lo contrario que en la pista.
Se vio obligado a un mínimo retorno a sus Bulls y a una rocambolesca participación en Finlandia. A no pocos les hizo gracia, pero siempre, esa risa se tornó en asombro. Su capacidad de ocupar tantos puestos seguía intacta pese a su avanzada edad, en su primer choque volvió a hacer sus dobles-dobles. Nadie (salvo Magic) ha sacado mejor nota en los cinco puestos.
Y es que si era complejo vivir a la sombra del gran MJ, aún más lo era sobresalir. Para eso había que ser Scooooooooooooottyyyy... Pippen.
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