domingo, marzo 21
Recientemente he leído una revista de la que soy fervientemente admirador, tanto desde la época que estaba en las manos de MARCA, como ahora que ha cambiado de dueños, sin perder un ápice de calidad, la revista oficial de la NBA. Es divertida, amena, informa y no está mal de precio. Pero, hay que tener criterio propio y en ocasiones, cegados por el brillo de estos ÑBA, nos estamos convirtieno en unos resultadistas muy poco románticos. Y eso, en un país que empezó con un sufrido pionero llamado Fernando Martín, es muy innoble.
No obstante, una de las columnistas a quien siempre leo, Isabel Tabernero, me ha hecho arquear la ceja con un artículo muy polémico, "Sueños de un perdedor". En ella, con bastante más malicia de la que suele, Tabernero, una de las periodistas que más sabe de basket en España hace un repaso a la trayectoria de bávaro Dirk Nowitzki, ala-pívot estrella de los Dallas Mavericks y para muchos, entre los diez mejores jugadores de su generación y, probablemente, el mejor europeo ofensivamente hablando.
La maldición de la que se basa la periodista es aquella fatídica (para los texanos) final en 2.006, donde Wade, Shaq, Riley y un equipo veterano, le birlaron un anillo que los de Mark Cuban acariciaban tras ponerse 2-0. Como si el basket fuera el deporte de un único hombre, los seguidores de esta corriente piensan que Dirk perdió las Finales él solito. Hasta ese momento, el teutón había eliminado (con la ayuda e 11 jugadorazos más) a los gallitos Spurs de un tal Tim Duncan y a su gran amigo Steve Nash. Ah, y en primera ronda a Memphis de Pau, que en aquella época también estaba "maldito"... nunca ganaba la primera rona... misteriosamente Pau era muy bueno, pero resulta que hy que tener el presupuesto de los Lakers y a Kobe para quitarse males de ojo. En el artículo, Avery Johnson, el entrenador por aquel entonces de los Mavs, también es tachado de cobarde en su planteamiento. Quizás debió atraverse a romperle las piernas a Wade.
Como fuere, y en esto si lleva razón Tabernero - a quien no estoy rebatiendo muchas otras opiniones y reflexiones que ha hecho en blogs y revistas, sino en este punto concreto-, la imagen de Dirk quedó muy dañada el año siguiente. Jugó como nunca y fue MVP (siendo europeo, debieron hacerle un monumento en Berlín), frente a nombres como Kobe Bryant o Lebron James. Se quedó a cinco miserabes encuentros de igualar a los todopoderosos Bulls de lo 90... y Don Nelson mandó a los suyos a casa por verano, en una de las hazañas más grandes de postemporada.
Pero creo que la única falta de Dirk es haber sido demasiado buena gente, no, borrad eso, me niego a pensar que ser buena persona sea un defecto. Me viene a la memoria la temporada 2.004/05, nuestro Pau está creciendo en Memphis y nos quita el sueño la rodilla de Raúl López, Nowitzki, por encima incluso de Pedja Stojakovic, es el mejor jugador europeo del momento, jugador franquicia y los reporteros de Marca logran una entrevista que el astro concede con amabilidad. La portada en concreto lleva el título "El jugador casi perfecto", Nowitzki la mira y sonríe, "Os habéis pasado, ¿no?". Dirk es muy cordial en el trato y se despide con una pregunta atípica en una Liga de monstruos idolatrado, "Oye, ¿me puedo quedar la revista?".
Estos años en los que se supone que ha bajado, que ha tenido un problema sentimental que le han aireado descaradamente, a pesar e haber sido sincero y de fiar (bastante mejor por cierto que otros genios como Shaq o Kobe, expertos en lavar la imagen, pero tampoco duchos en el arte de entonar en el mea culpa). Pero el año pasado jugó como nadie, tuvo una segunda vuelta tan buena que hasta expertos como Jorge Quiroga o la propia Tabernero le pusieron al nivel de Pau (y eso es hoy mucho decir).
Aún admitiendo que incluso una gran profesional puede tener un mal día, no me he he sentido muy incómodo con este pequeño artículo, no me gusta morder la mano que da de comer, o no lo sé, quizás en España aún no hemos perdonado a este "perdedor" clavarnos aquel canastón en Belgrado. O haber sido una amenaza constante hasta el Mundial de Japón, donde al fin encontramos la receta para frenar a esa máquina, a jugador que Ron Artest - tipo prolijo en elogios y nunca chocante- definió como: "Un auténtico milagro. De la segunda división alemana a la NBA y jugando cómo lo hace".
Dentro de 70 años, con anillo o sin él, Nowitzki será citado junto a Sabonis, Epi, Petrovic, Pau, Stojakovic... Sin embargo, teniendo en cuenta los muchos mejores artículos que tiene, no creo que muchos hagan referencia a "Sueños de un perdedor" cuando se repase la hemeroteca de Tabernero, un artículo que a mí solamente me ha recordado lo grande que es Nowitzki. El mejor ala-pívot ofensivamente hablando, la meta o no la meta, tenga anillo o no, vuelva a deslumbrar o no con Alemania...
Un de los grandes. Uno de los genios.
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