martes, mayo 11
Se ha confirmado, el pasado domingo los azulgrana culminaron lo que los valencianos habían logrado brillantemente hace ya unos meses. Primero fue un tran triunfo frente al Alba de Berlín, ahora, los culés de Xavi Pascual han logrado un triunfo cómodo frente a uno de los equipos más potentes (en cuanto a talonario y talento) del Viejo Continente, el temible Olimpiacos.

El juego de este Barça empieza a recordar al del que con Pesic ganó los tres títulos sin fallo. Tiene demasiadas piezas, no da la sensación de cansarse gracias a inteligentes rotaciones y... sabe quitarse viejos fantasmas. Antaño estaban Bodiroga, Jasikevicius, Fucka... ahora se habla de Pete, Griamu, Sada, etc. Curiosamente el que ha repetido es un Juan Carlos Navarro a quien en la NBA no han podido comprender. Peor para ellos y mejor para el Palau y los amantes del basket español en general. El ilustre podio blaugrana que vio el partido (estaba el legendario Audie Norris, el súper-clase de Sibilio, el eterno Epi, Solozabal, el base más fiable, etc.), tendrá que ir haciendo hueco a un Navarro cuya efectividad en los tiros libres ahorró mucho sufrimiento cuando los griegos se encomendaban a las faltas.



Empezando por la jornada del viernes, choque que puede ver con mis amigos Raf Wallace y don Francisco, virrey del Perú, los azulgrana borraron a la pesadilla que es el CSK, esa maquinaria de ganar Euroligas que hace que la Final Four tenga siempre una plaza reservada. Este año, su formidable quinteto titular empezó como siempre, pero estos blaugrana tienen un juego interior (Dong, Vázquez...) que siempre garantiza segundas opciones. Superado, no sin problemas, la formidable roca moscovita, muchos analistas en suelo parisino veían a los de Pascual como plausible campeón.
Esperaba al final del camino el Olimpiacos, el equipo que desafía a la lógica, Grecia, antaño cuna de todo, hecha añicos económicamente, pero con estos doce jugadores convertidos en eternos millonarios. Papaloukas, siempre él, volvió a meter la canasta imposible para salvar el trasero de los suyos frente a los chicos de Belgrdo. Pero un equipo que había perdido la ventaja de campo con el Real Madrid para sentenciar en la propia capital, no podía amedrentarse. Pascual midió el choque con un zorro como Yannakis con la grandeza de un buen táctico. Obligar a Baby Shaq a largos desplazamientos defendiendo a los interiores, confiar en la fuerza física de Sada para custodiar a Papaloukas, el alma de su rival, etc.
Pequeñas estocadas que fueron minando a un conjunto que contaba con NBA entre sus filas. La pasión pudo más que la posesión (de la cartera), Ricky Rubio volvió a parecer hacer menos (cinco pérdidas sí, pero triples clave y grandes asistencias) de lo que en verdad hizo, mientras la mezcla de extranjeros con gente de la casa llevaba la segunda Euroliga, la primera obtenida fuera de casa.
Antaño hablábamos de la primera gran copa de Claver como líder. Ahora es la más bonita en la carrera de Navarro, el hombre que robó la bola clave en S.Jordi para certificar el acceso a la final en el 2.003... la que ganaba como líder. Antes estuvo Epi, el Madrid tuvo a Sabonis, la gran Penya a Jofresa... La Bomba ya está entre los grandes.
Publicar un comentario en la entrada