jueves, mayo 13


"Se nos ha tirado a la yugular", Popovich parecía contrariado, como quien no está acostumbrado a perder. Suele pasar si entrenas a San Antonio, con 4 anillos a tus espaldas no te suena la palabra sweep, a no ser que sea cuando tú la inflinges a tu desventurada víctima.

El culpable de lo ocurrido hace unas semanas es el mismo tipo de cara risueña que mandó a Rudy y los suyos de vacaciones, anotando una canasta sin mirar a tablero de espaldas. Él mismo que levantó un 3-1 a los Lakers de Kobe (aún sin Gasol y esa auroleola que hoy tienen, pero sí frente a Odom, Jackson y la propia Black Mamba), aunque no se dé aires... Tiene 2 MVPs consecutivos, algo que pocos jugadores de esta generación (no cuenta la locomotora Lebron) pueden decir que terminarán logrando.

Pero ha habido algo más allá. Los Spurs estaban viejos pero Nash tampoco es un jovencito (de cuerpo, no de espíritu). NBA Marca lo resumió como el juego desagradable contra el ritmo, la revista Gigantes, sin desmerecer la leyenda de Parker-Duncan-Ginobilli y la ilustre compañía, halaba de que la música más bonita al menos ganaba esta pequeña batalla moral, aunque pocos sueñen que Phoenix pueda con el poder interior de Bynum-Gasol y las diabluras de Kobe. Sin embargo, dudo que nadie, ni siquiera en California, dudé que Nash se dejará la piel, a su estilo, sin estridencias. Había aprendido de Robert Horry y no se dejó llevar, ¿codazo involuntario? Pónganme una tirita por favor, tengo un partido que ganar... Los Spurs miraban a su víctima más talentosa (6 veces le ha eliminado) y no encontraban odio ni falta de piedad, simplemente lógica. Nash les ganó corriendo, dejando a Parker perplejo, recordando que vale más deseo sin posesión que posesión sin deseo.

Triples, pases imposibles, se le nota... Nash te reconcilia con el baloncesto y luego fuera de la pista. Ya rebatió a David Robinson con lo de la guerra de Irak, pone un toque de humor entre tanta entrevista artificial, sonríe de manera espontánea y ahora encima sale hablando de lo mala que le parece la nueva Ley de Arizona contra los inmigrantes. Los dicho, un tipo que no abunda y es que de casta le viene al galgo, ya le sembraron sus padres cuando se mudaron del sur de África en la década de los 70, escandalizados de lo que hacían sus compatriotas con el apartheid. Del mismo modo, entre tanta rivalidad y tipos que no dan la mano, Nash sigue siendo muy amigo de Jason Kidd con quien supuestamente competía por el galardón de mejor base de la NBA, con su querido Dirk (tuvieron que enfrentarse por las Finales de Conferencia, pero siempre terminaban en un sincero abrazo), su cordial relación con Big Ticket (Garnett fue el primero en llamarle cuando supo lo de su MVP y el canadiense lo ha tenido muy en cuenta), etc.

En cuanto a los Suns quedó claro, los jovencito sigue aluciando con este muchacho de dobles dígitos que siempre les deja solos, que si peca de algo es de generoso. Fundió a los Spurs y no sacó revanchas, tampoco jactancias, él sabe mucho de basket y ve a los Lakers temibles, pero él simplemente saldrá a disfrutar. Para Stoudemire es mostrar su talento, para Pau la obsesión del segundo anillo, Kobe tiene las miras de ser el nuevo Jordan, Jackson está encantado de conocer a sí mismo... para Nash la NBA no es eso.

Steve vuelve a coger un balón como cuando éramos críos y simplemente corre... buscando al compañero mejor desmarcado. Vamos, o como dice mi amigo Kiko, cuando éramos críos, ¿quién jugaba a encerrarse? En el fondo, todos querriamos ser Nash cuando nos atamos las zapatillas.

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