domingo, mayo 30
No importa tanto. Quien no se dedica a la Feria tiene la Selectividad a la vuelta de la esquina, otros tienen los finales a la vuelta de la esquina. El basket pachanguero está de capa caída y los pocos que quedan siguen unos horarios poco menos qe ilógicos. Menos mal que en los ratos libres de mono deportivo, siempre te queda la NBA y la ACB.
Esperando que en verano vuelva la coherencia (tenemos gente que quiere ir a las cuatro e irse a las seis en verano, que alguien me lo explique, please) y la agenda se despeje, espero que remontemos el vuelo en julio como casi siemre pasa. Mientras, entre apunte y apunte, trabajo y trabajo, puedes echar una miradita al Boston Garden o al Staples.
Así es, NBA Plus tiene la fortuna de ver otra vez un encuentro con aroma a clásico, la revancha del 2.008. Para los Lakers es una ventaja constante (de campo y que son mejor equipo que hace dos años), mientras que los célticos (palabras textuales de Raf Wallace) son un viejo Tercio orgulloso al que llevan disparando desde mayo y sigue perfectamente cerrado en cuadro. No dejen de ver el maravilloso vídeo defensivo que encontré en el absolutamente recomendable blog de The Virus, donde los orgullosos verdes de lengua castellana se reúnen. Me he dado cuenta de que muchos de nuestros colegas no hacen caso a los que intentan explicarles cosas como "Corte de zona, ayuda, bloqueo y continuación, puerta atrás, pantalla..." y ¿por qué iban a hacerlo?" A lo mejor a la franquicia más laureada se lo hacen. Es una gozada y tiene un cántico africano estilo Invictus que a mí personalmente me fascina.
Nadie les volverá a dar por favoritos y lo prefieren, así han ido todo el año y tienen un título de división y de conferencia en el zurrón. Paul Pierce (el capitán, la magia en movimiento, el tipo que nunca se arruga) mira esa decimo-octava bandera que de momento solamente existe en su mente y sonríe. The Truth afirmaba en marzo que estarían allí y ninguno nos lo creíamos. Matt Barnes puede dar fe de lo bueno que es. Tampoco anda manco de sueños Kobe Bryant, el tipo al que todo le sale bien, todo el talento y la suerte de estar en California, de haber tenido primero a Shaq y luego a Pau. Un monstruo, el talento puro que ha evitado que Nash (el jugador más imaginativo que nunca existió, futuro Hall of Fame) entré en una merecida finalísima. Black Mamba no quería a otro y ha sonreído mientras los tipos de trajes costosos y carreras en Hollywood gritaban: "Queremos a Boston". Puede que también lo dijeran en Miami, Cleveland y Florida.
Todo rodado para Phil Jackson, ese abuelo que parece despistado y se sale con todas. Tras el bostezo una táctica, detrás de la apatía una remontada histórica... no hay palabras para este viejo zorro de los banquillos que con Tex Winter y cía hacen que todos se quiten el sombrero. Pero, Doc Rivers no tiene miedo, sigue con esa sonrisa amable mientras explica con coherencia y humildad sus planes, te saca de la manga a un resucitado Rasheed Wallace (3 finales, un anillo, un subcampeonato en el séptimo choque, 3 Conferencias del Este, la pesadilla de Howard por su marcaje) y si todo falla aparece Nate Robinson que ha mostrado más profesionalismo que estrellas ya mucho mayores. Y pensar que Atlanta y los Bobcats ganaron choques en regular season a lo célticos. Ahora, parece que Orlando era Pompeyo Magno y los orgullosos verdes Quinto Sertorio, "No estamos batidos de atemano". A pesar de la advertencia pronosticaron 4-2 para Orlando y luego quisieron que fueran los primeros en remontar un 3-0. Nelson lo hizo de la mejor manera posible, Howard deslumbró (por sus puntos y su carácter ganador) y nos hizo dudar (por sus problemas en el poste bajo y sus codazos), pero cuesta, casi tanto como pensar que vayan a echar a Stan Van Gundy. Olvidenlo señores, no perdieron Wade, Lebron y Howard... Boston les ganó.
Tiene aroma clásico y hasta los que somos de otras franquicias lo admitimos. Ha sido una pena lo de Denver, el cáncer de George Karl pesó y mucho. Tampoco es bueno que el profesionalismo de Sloan no se vea compensado en ocasiones por una plantilla que no siempre le rinde. Los Thunder son el futuro y nadie debería olvidar los buenos ratos de Pistons y Spurs... pero, cuando muchos se borraban para 2.010, solamente ha habido dos escuadras hambrientas, capaces de todo, hasta de locuras como ese Ron Artest que se encontró un regalo de los dioses, ¿por qué le cae a él la bola como en Match Point y a un tipo como Nash le rompen la nariz tres veces? Nadie lo sabe. Con todo, Artest está hambriento y se la tiene jurada a Pierce por lo de Indiana... lástima que en frente tega al capitán de los verdes y no a un caulquiera. Mientras X Ray, caballero silencioso y modesto tira a canasta con suaviad, mientras, Jackson mira a Brown y se pregunta cuánto futuro tiene este chaval y si será una clave de su ecuación para lograr el onceavo anillo.
Lo de Pau y El Lobo va aparte. El primero lleva tres viajes a las Finales, el segundo dos y siente que el año pasado él no falló, lo hizo su rodilla. Esto empezó en Mephis y acaba con las dos franquicias más grandes de la Historia de los primeros ciento y pico años de la NBA. Medallas olímpicas, ACBs, Copas del Rey, MVPS, quintetos ideales... todo lo han conocido y todo lo han hecho. Para Garnett puede ser la última bala, Pau quizás no haya tocado su techo, les dará igual cuando se aten las zapatillas, versartilidad contra frescura, intensidad contra talento... se partirán el alma por 48 minutos y llamarán refuerzos, Lamar Odom (qué maravilla de jugador) tendrá que ir a por todas mientras Boston manda obreros no exentos de talento (Sheed, un lujo en la banca, lástima de espalda, Perkins, nunca sonríe, tampoco lo hacía Parish, Shelden, Big Baby...) para infectar el Showtime con minas mientras Kobe sueña con coronarse en el Garden, ¿dónde si no para ser el nuevo Jordan?
Los angelinos vienen del séptimo cielo, guiados por ese supuestamente acabado Derek Fisher (qué bueno es, qué listo es) y tocando siempre dulces sabores. Son hijos de reyes acostumbrados a traer victorias y lujos a sus torres de marfil. Lástima (para ellos, bueno para nosotros) que venga un equipo que lleva más de un mes sin tener ventaja de campo. Los verdes se encontraban a las Puertas del Hades... desde entonces han empezado a subir a brazo partido, maltrechos y luchando contra la edad, convencidos de que van a subir al cielo, ya les han contado Bill Russel leyendas de la época de Auerbach y no quieren ser menos. Si los Lakers son el esplendoroso Olimpo, los Celtics son Titanes, algo ancestral, antiguo, incomprensible y sin embargo desafiante. Antoni Daimiel hablaba del calco de un ideal, del triunfo de un oficio, del desafio de unos viejos a las jóvenes estrellas.
Mientras, Kobe, Pau, Bynum y cía asienten... A fin de cuenta, siempre te gusta acabar con el mejor. Gente, parece que queda una de las buenas. Crucemos los dedos por una serie larga. Podemos aprender mucho baloncesto y sobre todo, pasarlo pipa...





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