martes, junio 22



Poco tiempo hay para escribir nada, pero no podía este blog dejar pasar la ocasión de comunicar a los pocos que no lo sepan, que hemos perdido a dos individuos muy especiales del deporte de la canasta. Uno era el técnico John Wooden, tremendo entrenador universitario, Gigantes lo ha definido atinadamente como "una mezcla de severo y paternal". A Wooden le debemos la formación de, entre otros, Kareem Abdul Jabbar y Bill Walton.
En las propias Finales de la NBA se hicieron varias ceremonias en su honor, para algunos, es el mejor entrenador de la Historia, para otros, indudablemente de los mejores.Entre sus muchas perlas, podemos destacar:
"Aprende siempre como el primer día y vive como si fuera el último"
La otra pérdida es más dolorosa aún. Venerable, la figura de Wooden era la de un elegante patriarca al que la edad lenta pero respetuosamente iba consumiendo. Siempre será añorado, pero tuvo una larga y próspera vida. El caso de Manute Bol, es bien distinto, desaparecer con 47 años es una tragedia. El elevadísimo pívot de 2´31 metros siempre parecía con problemas, su físico quebradizo y estirado, que hacía preocuparse a sus entrenadores norteamericanos. A pesar de estas taras y su tardía llegada al baloncesto desde Sudán, siempre se caracterizó por taponar muy bien y ser un profesional intachable.
Bol además fue una persona conciencizada que no fue ingrata, lanzó muchas ayudas a África, su siempre maltratado continente. Su carácter extranjero hizo que la NBA, en ocasiones etnocentrista y olvidada del mundo, llegase a afirmar que Bol cazó leones en su juventud. El deportista no podía sino negar amablemente tales leyendas.
Elegantes en victoria y derrota. Sonrientes y preocupados, tanto en formar a los jóvenes valores como en ayudar a su gente.
Serán recordados por aficionados/as siempre...
Cordiales saludos,
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