lunes, julio 19
Volvió la pachanga y lo hizo en el parque, con re-encuentros. Destacó Pablo Castro, ese pequeño jugón al que la gente no parece comprender... Es lo que tiene el exilio en Almería compañero, admitiendo que El Pelusa llega a ser en ocasiones un poco pesado con el tema deportivo, para una semana escasa que anda no se entiende un poco la tibieza que a veces demostramos (yo el primero) con su emotividad desbocada.



Pero los aros a veces son mucho más justos de lo que solemos serlo nosotros. A Pablo le correspondió la semana pasada la canasta sobre la bocina más bonita sin lugar a dudas de cuantas se dieron, un lanzamiento imposible ante una tremenda defensa de su tocayo Pablo Nuevo, ese jugador de largos brazos y que nos dio tantos quebraderos de cabeza en los torneos del Saavedra (parece que era hace dos primaveras, con Neira, Easmo, Luis y cía... caray, como pasa el tiempo).



El Pelusa siguió con su juego individualista pero efectivo, pronto, Rafael Navarro Samaniego, Justo Martín Collado y un servidor comprendimos que era mejor tenerlo de eficaz palomero que en otras lides. Y la criatura no nos falló, finalizó cada bola picada que le mandamos y se infló a puntos fáciles. Es muy listo y donde no llega por altura lo hace por instinto puro y duro. Es muy divertido lanzarle balones bombeados porque siempre ha sido hábil en los desmarques.




Como ya hemos apuntado, tuvimos muchos problemas para frenar al equipo de Pablo Nuevo, de hecho, quedamos 2-2 en esa serie, tablas para cada bando, con sendos triunfos, siempre trabajados e intensos. Nuevo logró colocare una gran chapa a nuestro amigo Raf, pero éste no se vino abajo y junto con Justo hicieron un entramado de bloqueos y basket del duro que facilitó nuestras penetraciones y, lo más importante, cerro el aro a una batalla cara de perro.




Antonio González Castillejo por su lado siguió en la tónica y se marcó varios partidazos para su equipo, donde además incluyó a dos de sus pupilas del conjunto al que entrena, Marta (alera) y Laura (base). Eran sin duda el gallito del cuadrangular y fueron los que más victorias sumaron, por encima del resto, destacando un ambiente de mucha participación y momentos de muy buen juego, al estilo del parque.



Lo cierto es que el partido que les arrancamos se cimentó en una nueva exhibición de Pablo Castro en anotación y de Justo y Raf en la lucha por el rebote. De todas maneras, creo ser justo si decimos que es muy irregular que en las canastas chicas no se valoren los tiros de tres, Antonio metió dos triples clarísimos (pese a la ejemplar defensa de Rafa) que hubieran sido un colchón difícil de superar. Su base, el joven, alocado e indudablemente talentoso Fernando, les dio más picardía y nos puso no pocos retos.




Entre Fernando y Marta le dieron vuelta a un partido que tenían muy cuesta arriba, pero en ésas Justo supo aprovechar la baja de Antonio para centrarse en Fernando, mientras Rafa conseguía uno de esos rebotes bien llamados providenciales, a costa de sus rodillas. Como de costumbre, Pablo fue nuestro killer y si se centraban en dobles marcajes, entrábamos a canasta con suma facilidad, lo cual a mí personalmente me vino muy bien.




La siguiente jornada fue otra sucesión de buenos partidos. En este caso, la incorporación del tándem Miguel Collado León (Easmo), José y Rafa Navarro fue suficiente para batirnos por una sola canasta eso sí. Sin embargo, hicimos muy buenos ajustes, solamente así se explica que pudiéramos tomarles la revancha a pesar de que supieron reforzarse con Antonio. Sabíamos que nos marcaría sus 15 puntos de rigor incluyendo canastas desde su casa, pero Daniel Collado hizo una excelente defensa y supimos mandarle ayudas. Superando el huracán Antonio, sabiendo que Justo evitaría que el ninten-center se pasearía por la pintura, con un marcaje uno contra uno. Easmo es un buen atacante, pero Justo tiene una ventaja sobre otros defensores... son primos y conoce sus artimañas.



El desempate cayó de nuestro lado con sangre sudor y lágrimas. Fuimos a contra-remolque todo el partido, ellos estaban más atinados y enchufaban... pero estuvimos muy tranquilos y supimos que o bien caeríamos decentemente, o le daríamos la vuelta. Rafa me marcó tremendamente bien, pero Justo se las apañó para cederme una bola que nos llevaba a la prórroga y Daniel (siempre usando la tabla con maestría) finiquitó la faena. También tuvimos la fortuna de que mientras nosotros remábamos al unísono, Pablo, Easmo, Raf y Fernando tuvieron demasiadas discrepancias para ganar el partido de una única forma... aún así, por poco lo logran.
En el último de los choques disputado hace tres días nos las vimos con unos viejos amigos, Antonio Kelvin J, a quienes ya conocíamos muchos del Saavedra. Creo que Daniel es quien mejor define al segundo: "Kelvin es muy duro, muy intenso. No es agradable jugar contra él", vaya si lo notamos, incluso Pablo, siempre tan emotivo, tuvo muchos problemas... acrecentados por su maltrecha espalda. Creo, personalmente, que forzó demasiado.
Ganamos el primero gracias a Fernando, jugador de amor-odio. Sé que a amigos como a Easmo o Pablo no les gusta, es aún un crío, muy imprudente y no siempre toma la decisión adecuada, pecando de egoísta. Pero en nos pocas circunstancias su calidad y desparpajo nos resulta muy útil. Después de haber tenido la fortuna de que mis compañeros cofiasen en mí para las tres últimas suspensiones, ni Antonio ni si equipo hubieran apostado porque Justo dibujaría el bloqueo a Fernando, el novato no nos defraudó.
Desgraciadamente luego en el segundo encuentro, Fernando tuvo la cruz, no jugó en lo absoluto mal, pero fue presa fácil de la intimidación de Kelvin (dueño y señor del poste bajo, con Pablo maltrecho). A pesar de no estar anotando, defendimos muy bien, solamente así se entiende que pudiéramos bloquear alguna jugada de mérito de Antonio y que nos mantuviéramos pese a los malos porcentajes... Lástima (para nosotros) que Kelvin nos rompiese en dos jugadas de uno contra uno, ni Justo ni yo pudimos en esta ocasión. Nos fuimos 1-1.
Las últimas pachangas (el ritmo del parque es increíble) nos llevó a conocer a un viejo amigo de El Pelusa, Alí, un jugadorazo con mayúsculas, echuras de alero pero altura de pívot, fuerte y agresivo pero noble, incluso una locomotora como Antonio (se metió para nuestro equipo) tuvo problemas al vérselas con él. Incluso Justo, vio cómo poco importa chocarse con él o buscarle las cosquillas... es tremendo. Nos causó una gran impresión.
Nos llevamos dos encuentros frente a Alí y los suyos, lo cual nos dio mucha alegría, porque eran un equipo muy potente de gente curtida. Se les incorporó el pequeño Fernando, que en esta ocasión fue absolutamente enloquecido por un Justo imperial, sereno y callando bocas en la pista, donde debe ser. Por su lado, Antonio volvió a sacar su clase, me encanta colgarle balones en situaciones tan lejanas porque sabes que la va a meter... aunque a ti te parezca imposible.
Las últimas jugadas de la revancha (que no lograron por poco), fueron a muerte súbita. Nuevamente sorprendimos, todos estábamos bien, nuestro base anotaba, Antonio la enchufaba de lejos, yo llevaba tres seguidas... y la jugada fluyó y acabó en las manos de Justo. Klego tuvo que vérselas con Alí y actuó con una templanza envidiable, se buscó el hueco y sacó un gancho a tala al más puro estilo Pablo Castro... la parábola fue perfecta para impedir el tapón de Alí... estaba dentro.
Fue un merecidísimo momento para uno de nuestros jugadores clave en defensa. Seguiremos contando novedades, saludos cordiales,
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