miércoles, julio 14
Hablar del baloncesto en los años 50 y 60 es hacerlo de Red Auerbach, juzgadlo vosotros mismos. Hasta sus innovaciones, no se veía el destructivo poder del contra-ataque, tampoco se concebía el concepto de sexto hombre... y no se explotaba tanto el factor psicológico en la pista.
Esto se notó con mayor fuerza en su penúltima temporada en el banquillo de los orgullosos verdes. Declarando que no deseaba ser acusado de retirarse invicto y sin dar opciones, afirmó a los medios que brindaba una última oportunidad a sus rivales, que si pensaban vencerle, sería ese año o nunca.
Aquello que pudo ser una metedura de pata se convirtió en el mejor de los trucos, de repente, Atlanta, Filadelfia, Los Ángeles... empezaron a parecer más obsesionados por hacerle tragar a Red su puro que por vencer a Boston. Igual que hoy pueda hacer Mourinho (admitiendo muchas diferencias de época y personalidad), Auerbach siempre hizo que sus muchachos sintieran poca presión, cargándola él en sus hombros.

Phil Jackson por su lado, no parece merecer la categoría de genio táctico o maestro de la pizarra. Semejante honor debería caer en las manos de Tex Winter, diseñador del equilibrado juego ofensivo del triángulo, una etrategia muy célebre que tiene su mejor explicación en castellano de la mano del periodista Vicente Salaner.
En cierto sentido, hay eliminatorias que el Maestro Zen ha superado "a pesar" de su aportación, especialmente en los últimos años. Me refiero a la semifinal del Oeste, sus Lakers en pleno esplendor (Pau soberbio, Kobe MVP, Bynum al fin sano...), frente a unos Rockets sin T-Mac y Yao desde el segundo partido, casi sin centers puros (Scola), Rick Adelman le llevó a siete partidos, dejando la impresión de que de haber comandado Adelman a los angelinos,hubiera acabado la serie en cuatro o cinco partidos.
Precisamente con Adelman, Jackson tiene una relación muy peculiar, referida a las técnicas de motivación. En 2000, los Lakers distaban de ser el admirable equipo de la era Magic, acostumbrados a ser apaleados en postemporada por equipos duros como San Antonio o la Utah de Stockton-Malone, aunque hacían buenas temporadas regulares, muchos de sus jugadores se encogían en postemporada. Con mucha habilidad, el Maestro Zen confeccionó un vídeo basado en American History X.

Como toda persona que no ha podido disfrutar del cine en su niñez, Jackson siente hacia la gran pantalla la devoción del converso. El vídeo, demostraba cómo puede cambiar una personalidad mediante la simbología, como el rol no viene impuesto y, en muchos casos, es un estado mental. Hasta ese momento, era lógico que allí intercalase imágenes de Sacramento, su rival de primera ronda, pero no tanto que hiciera una comparación de muy mal gusto de Adelman con Hitler. Sabedor de sus orígenes germanos, el técnico de los Kings hizo una interesante rueda de prensa donde además de demostrar conocimientos históricos pidió un poco más de sensibilidad ante el estereotipo. Phil volvería a quitarle hierro al asunto, con alguna broma de dudosa gracia.

Red por su parte parece haber compartido esa capacidad de ser odiado en los momentos calientes. Sin embargo, parece haber sabido calar más a fondo una vez se calmaba el fuego. El primer propietario de los Haws discutió en una reñida contienda, terminando recibiendo un puñetazo de Auerbach, en un acto impropio y fuera de los términos civilizados.
Auerbach jamás se sintió cómodo con aquel arrebato, de hecho, lo evitaba en las entrevistas con torpes disculpas. Pero lo sorprendente fue el comentario de Mr.Berner, la víctima: "Eso son cosas del juego. Lo importante del Red era su presencia, parecía alimentar él solo todo el pabellón". Muy distinto sería hablar de gestión de vestuario, con su magnética presencia, Red siempre tuvo jugadores que o bien le amaban o simplemente le idolatraban, además, el estilo coral de los verdes le evitó tener que tratar con excesivas individualidades. Jackson, por contra, ha tenido hasta doce bombas de relojería siempre que ha entrenado.
Es difícil, por más que sea uno de los mejores entrenadores de la Historia, que Jerry Sloan hubiera sacado algo de Dennis Rodman, un Bad Boy capaz de quedarse dormido en el vestuario. Jackson, con su barba de abuelito de Heidi ha tratado con personalidades muy diversas y, precisamente, parece haber sido el único que escuchó a Auerbach cuando éste dijo hace muchos, muchos años: "La mayoría de los entrenadores llevan un libreto que quieren aplicar en todos lados, no saben adaptarse a lo que tienen". El Maestro Zen en cambio, ha aplicado siempre la ley de ver lo que tenía.
Sabedor de la madurez como líder de Jordan, Phil en ocasiones llegaba con retraso premeditado tras una dolorosa derrota, sabedor de que no hacían falta dos polis malos, esperaba a que MJ se desahogase, solamente después, él aparecía con su tranquila parsimonia. "Había veces que dejaba la sala helada con su presencia". Especialmente después de su exilio al beisbol y el trauma emocional de la muerte de su padre, Phil supo ganarse de nuevo al mejor de todos: "Ey MJ, me dijiste que querías un reto... que ya esto no te divertía. Nunca nadie antes ha vuelto y triunfado. Quizás esto sea lo que estabas buscando".



Posteriormente en California, supo ver cuál era el problema aparte de la moral perdedora de un equipo que naufragaba desde que se fue el gran base de la NBA. Estaba el grupo de Kobe y el grupo de Shaq. Se los granjeó y hasta O´Neal lo admitió: "Por primera vez llegaba un tío que te decía que no te iba a discutir lo que hacías en el poste bajo, porque en eso eres un maestro. Pero, si no te esforzabas por hacerlo en equipo, no tendrías un sitio allí".


Desgraciadamente, su impresionante negociación se topó con los varapalos de 2003 y 2004, aparentemente altos en el camino de una gran dinastía, pero más que suficientes para demostrar que aquello no eran Días de vino y rosas (gran película, por cierto). El propio Jackson abandonó el barco hundido y escribió "The last season", un auténtico ataque a "todo el mundo tiene la culpa menos yo", siendo especialmente cruel con Bryant, quien llegó a declarar: "No me tomaría ni un café con Jackson".


Especialmente punzante fue el propio Auerbach al saber que Phil volvía con los angelinos con Kobe como única estrella, mucha gente hablaba de que echaba de menos el baloncesto, otros de la influencia de su novia, hija del propietario... para el patriarca céltico era más simple: "Dinero, simplemente dinero". Efectivamente, fueel mejor técnico en cuanto a sueldo, a pesar de que ya no era lo mismo, incluso sufrió una de sus peores humillaciones al ver cómo Steve Nash sin Stoudemire le levantaba un 3-1 y les eliminaba en primera ronda.
Pero, nadie puede dudar que el señor de los anillos tiene una capacidad única de colocarse en el sitio adecuado y en el momento oportuno. La llegada de Pau es exclusivamente mérito de Jerry West como GM, pero, ha sido con el Maestro Zen con quien ha viajado a tres Finales. Ahora, igual que Auerbach, lanza el guante a sus muchos rivales, será la última vez que puedan intentar derribar a su aparentemente invencible escuadra (pero creo que Doc Rivers y sus pupilos no tienen motivos para sentirse inferiores a ellos, visto lo visto las tres últimas tempordas, rodilla de Garnett mediante). En Miami ya han aceptado el reto, de la mano de otro gurú, Pat Riley (¿Ha sido un fracaso no poder atraer en su red a Fisher o el viejo diablo simplemente quería que su gran rival tuviera que rascarse los bolsillos? Atentos con Mr. Gomina que juega duro y es de los mejores).
Próxima entrada: Lo que dicen de Red y Phil, conclusiones y balance.
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