jueves, julio 8
Buenos choques, excelentes encuentros y bastante ambiente. El parque se señala casi desde primera hora como el sitio ideal para ir a jugar durante el verano, con varios cuerpos de ventaja sobre un Saavedra tibio y con horarios no demasiado sensatos. Llega un momento en el que uno empieza a no querer saltar verjas de institutos, de modo y manera que le seducen más unas canastas de barrio de menor calidad pero donde se puede jugar sin el riesgo de un golpe de calor o de que suelten a los perros como el señor Burns.
Entre los choques se ha exhibido la muñeca de Daniel Collado León, El Maestro, que ha estado impecable en la ejecución. Se ha convertido en una pésima inversión jugarse el helado de después con este caballero en los 21 del final de la jornada. Especialmente cuando coge la dinámica en los tiros libres, hay que ir pensando quién irá segundo. Solamente en una ocasión en los aros de la Asomadilla un servidor y en otra Antonio González Castillejo, hemos logrado tumbarle, pero a nadie se le escapa que el dueño de los tiros está siendo Daniel.
Hablando de Antonio ha protagonizado un auténtico choque de trenes con el ninten-center, Miguel Collado León, el hermano de Dani. Los dos son jugadores tochos y de repartir en la pintura, pero además, muestran mucho gusto por salir a tirar de fuera de tres, con notable acierto, me veo obligado a añadir. Primero Easmo in your face y posteriormente Antonio en la mía, hicieron una bonita serie, que finalmente se llevó Antonio (con la ayuda inestimable de un Rafa Navarro que suple sus problemas de rodilla con la intuición del veterano para los rebotes). Veo muy competitivo a Rafa y además he de agradecerle a su padre, médico, que me mirase tan rápido las molestias en el codo que tuve fortuitamente en una aparatosa caída. Afortunadamente nada serio y sin problemas, destacar asimismo al ya citado Rafa, a Easmo y Daniel por su compañerismo al asegurarse de que pudiera volver a casa sin molestias.
A título personal me he sentido muy bien en estas pachangas, las vacaciones se notan positivamente en todos y, afortunadamente, no me encuentro en la excepción. Especialmente en el tiro exterior me veo cómodo y con desparpajo intentando regatear, incluyendo a defensas tan pegajosas e incómodas como la de José Carlos. Lo que no me ha gustado tanto echando la vista atrás en estas crónicas es cierta tendencia a la chuponería que pretendo borrar en cuanto me sea posible. Me autojustifico pensando que será por el tiempo sin jugar y el deseo de tocar el esférico, pero desde luego no es de recibo.
Siguiendo con las buenas noticias, muy pronto me parece que viene nuestro amigo Klego, de su reciente viaje por La Manga. Cordiales saludos y espero que la próxima semana traiga más y mejores pachangas que narrar.
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