sábado, julio 3

POR EL VIEJO Y RAF WALLACE





Dicen que a todos los novatos les ocurre. Un buen arranque, bromas de tus compañeros (especialmente Chris Webber quien le colocó en un calentamiento "Soy novato, pateame el culo") y un fuerte bajón en la segunda mitad por la falta de costumbre de 82 partidos. Pero, con todo, el primer año en la capital de los Estados Unidos puede ser considerado como positivo para nuestro protagonita.

Wallace tuvo que asumir más protagonismo del inesperado cuando Webber, sin duda la gran estrella de a franquicia, cayó lesionado. Durante más de cincuenta partidos fue titular, cuajando buenas actuaciones, tanto como center como ala-pívot su gran especialidad.

No obstante, las noticias no siempre fueron positivas. Junto con su despliegue de energía en la cancha, Sheed era multado por llegar tarde a los entrenamientos y ser muy vehemente con sus protestas a los árbitros. Defectos que por otra parte no le impidieron ser seleccionado en el segundo equipo ideal de novatos e ir al All Star con los de primer año. Por desgracia, se lesionaría de un pulgar en un encuentro contra Orlando, frenándose su progresión. Especialmente dulce para él fue anotar la canasta ganadora en el desafío de los rookies, en un trepidante duelo contra Kevin Garnett. Bien mirado, en aquel encuentro amistoso, hubo gente que influiría mucho en su vida: Arbydas Sabonis, Damon Stooudemire, el propio Garnett...

10,1 puntos, 4,7 rebotes, 1,3 asistencias, 0,8 tapones y 27,5 minutos de juego por partido para el novato de la gran sonrisa. No obstante, a pesar de tener muy buenas piezas, en la capital decidieron cambiar el nombre de la franquicia y a sus jugadores. Sigo pensando que fue una pena, ¿se imaginan a un equipo que acumulase a Webber, Howard, Sheed...? Pero la impaciencia de lo inmediato mandó. Portland, puso dinero y a Rod Strickland y Harvey Grant.


La relación de Wallace con los Blazers solamente puede ser calificada de matrimonio a la italiana, pasión, visceralidad y celos. Con todo, el comienzo fue brillante, por su juventud salió desde la banca en muchos encuentros, pero hasta por doce veces en anotación a los suyos. El chico, verdaderamente, prometía.
Pero fue el duelo con los angelinos lo que confirmó las expectativas. Dominados por Shaq y Kobe, muchos de los titulares dieron un paso atrás, cuando "Etiqueta Negra" como le apodaría Andrés Montes, hizo 19´8 puntos, que no evitaron ser barridos por los californianos. Esto convenció a los directivos, destacando además las opciones del zar lituano y el ala-pívot en la pintura, firmándole una extensión de 80 millones de dólares.



Sheed eso sí, nunca terminó de cuajar entre el público y prensa. No solamente era por su aire callejero e informal, estaba su estilo peculiar, ese tatuaje del dios Ra que finalmente le causaría problemas con su creador, que le denunció sin mucho fundamento, la verdad sea dicha, por derechos de autor. Y las faltas técnicas se seguían acumulando, a algunos les encantaba por su explosividad, otros le censuraban como un niño malcriado. Con todo, en sus dos primeros años, sería tercero y octavo entre los mejores tiradores de campo de la Liga, un año terminaría siendo el líder y otro, quinto. ¿Sorprendido? En lo absoluto, en la ACC había dejado la mejor marca de la competición y varios récords más. El problema era su emotividad sin control, una efusividad desbocada.
En su tercera temporada, 1998/99, se barajó su nombre como el mejor sexto hombre de la NBA, pero terminaría cayéndose... tampoco ayudaba su falta de padrinos entre los medios. Sheed fue una de las piezas clave de los Blazers que llegaron a la Final de Conferencia, la primera de las muchas veces que pasaría en su carrera. Destacó por su papel frente a leyendas como Karl Malone y superando a los Phoenix Suns. Pese al poderío de las Torres Gemelas de Robinson-Duncan, los talentosos Blazers hicieron un gran segundo asalto para robar la ventaja de campo, destacando un monstruoso mate de Wallace de póster, desde la línea de tiro libre.
Pero los de Popovich se defendieron como gato panza arriba, para llegar con opciones a los segundos finales. Sam Elliott, un jugador con graves problemas con las lesiones y un gran espíritu, fintó a su defensor a falta de unas décimas, Wallace se dio cuenta e hizo una magistral ayuda, pero Elliott tiro a ciegas confiando en su instinto, para sellar un triunfo que puso un 2-0 inapelable, con un nuevo barrido. Fue una caída de Damasco que espoleó al de North Carolina, fue al All Star de los mayores en el 2.000 y volvería apenas un año después, liderando temporada tras temporada a los de Oregón en muy diferentes criterios estadísticos.
La llegada del Hall of Fame Scotty Pippen convirtió a los Portland Trail Blazers en una máquina de jugar. De no haber caído por un punto con los Nuggets 96-95 habrían terminado con 60 victorios. Con esfuerzo, desbancaron a Wolves (sobresaliendo el duelo Wallace-Garnett, nuevamente) y Jazz (a pesar de los monstruosos números de Karl Malone y el eterno John Stockton). Por desgracia, nuevamente esperaba el verdugo preferido, los Ángeles Lakers de Phil Jackson.
En el primer partido Sheed fue expulsado, desquiciado con el juego subterráneo del viejo Bull Ron Haper. Pero en el segundo partido, en presencia de su orgullosa madre, Wallace hizo su tope de Playoffs y lideró con sus triples, determinación y juego en la pintura (que volvió loco a todo un mito como AC Green), 1-1. Los de púrpura y oro ganaron el siguiente con una canasta milagrosa de Ron Harper y un polémico tapón a Sabonis de Kobe. El cuarto fue un paseo de los de Shaq (especialmente inspirado, MVP) y solamente Wallace dio la cara pasando de la treintena de puntos.
Pero en el quinto, Pippen, picado toda la serie por el Maestro Zen (bastante ingratitud la suya con uno de los chicos que le dio 6 anillos), lideró la vuelta al ruedo de los de Oregón. En el sexto, Wallace hizo uno de los mejores mates de su vida sobre Big Shoot Robert Horry. 3-3, en la que algunos consideran la mejor serie de la NBA contemporánea. El séptimo, es uno de los desenlaces más críticos y crueles, o heroicos, según se mire.
Steve Smith y su compinche Wallace hicieron de las suyas y colocaron un cómodo colchón que la pizarra de Jackson se encargó de borrar en el último cuarto. Muy criticado por esconderse, la realidad bien puede ser muy distinta. Wallace acabó con 31 puntos y mucho liderazgo, cierto que falló dos tiros libres cruciales (pero los mismísimos Kobe y Robert Horry lo hicieron a falta de un minuto). Siguió intentando tirar del carro y en el apagón de los Blazers él anotó siete puntos, incluyendo un triple desde su casa que por un momento heló al Staples. Con un poco de polémica arbitral y un ally-hoop de una plasticidad extraordinaria de Kobe sobre Shaq, los Lakers se clasificaron. A pesar de sus aires macarras y el corte de pelo frailuno, Wallace fue uno de los Blazers más ejemplares, abrazándose con Bryant, Shaq y saludando sin ningún aspaviento a Phil Jackson. ¿Ángel o demonio?
"La mitad de los fans te quiere, la otra te odia. No importa mucho. Solamente me sabe mal por mi esposa y mis hijos, no les gusta que se hable mal de su marido y padre". Pero pese a las declaraciones, la franquicia no perdonaba sus modales (Both teams played hard, fue su irónica declaración después de que le dijeran que le multarían si seguía criticando el sistema, lo repitió una y mil veces aquella temporada) y que estuviera arrastrando a sus compañeros a ser denominados los "Jail Blazers".
Sin embargo, casi al estilo de Natural Born Killers, hubo sectores de los aficionados que se sentían atraídos por aquella alocada franquicia donde solamente Mike Dunleavy, Steve Smith, Sabonis y Pippen ponían algo de seriedad. Pero, lo cierto es que aquellos sospechosos habituales hicieron grandes partidos y los árbitros se cebaban con ellos por sus aires raperos. Con todo, muchos de sus compañeros hablaban maravillas de Sheed, especialmente un dunker de la categoría de Shawn Kemp se mostraba muy elogioso con el joven atleta. Lástima que un día yendo con su amigo D.Stoudemire, la policía les frenase. Alterados por el olor del vehículo, iban a abrir la boca los policías cuando Wallace terminó las dudas entre las risas de su co-piloto: "Nos busquen más la marihuana. Nos la hemos fumado toda".
Para la historia quedaron momentos como cuando un árbitro le expulsó del Staples por mirarle fijamente. Todos participaban en el show, los colegiados por buscarle las cosquillas y él por no asustarse en reírse. Tim Donaghy, esa buena persona que junto con las casas de apuestas de la NBA y el simpático Comisionado ha embellecido este deporte que queremos, denunció a Sheed por sentirse amenazado con sus insinuaciones. Estuvo suspendido en una acción sin precedentes. Harto de todo, Wallace se desmarcó: "Esta Liga no quiere gente que haya ido a la universidad. Quieren atletas de raza negra descerebrados y a quiénes puedan controlar". David Stern le llamó analfabeto, teniendo en cuenta el pasado académico de Wallace y su repulsa a dar el salto acelerado a la NBA, el inteligente Comisionado debió elegir entre los abundantes defectos de Etiqueta Negra, pero no en aquella falacia. Empezaba una relación amor-odio...pero sin amor.
Y quizás por ello le querían y le buscaban todos lo micrófonos. La grada, por más que los columnistas le despellejasen por las faltas del equipo en postemporada, no dejaba de aplaudir su lucha por los balones y sus triples espectaculares. Además, obsequiaba con lanzamientos desde el medio campo que eran espectaculares en los calentamientos. Acusado de no ser capaz de promediar más de 20 puntos, él lo decía una y otra vez: "Mira mis estadísticas. Yo no soy la clase de jugador que sale a hacer 30 o 40 puntos cada noche. Yo quiero ganar y no soy egoísta en la pista". Un periodista de Portland conocido por ponerle verde siempre que podía admitió entre dientes: "Creo que no era la mejor persona. Pero he visto a Duncan, Webber, Malone... y Rasheed Wallace no tenia nada que envidiarles".
No obstante, cuando se lo proponía era capaz de hacerlo, 42 puntos frente a Denver. Así, me viene a la memoria la frase de Kobe Bryant: "El fichaje de Horace Grant nos ayudará a frenar a Rasheed Wallace". Sheed aprovechó para declarar lo mucho que admiraba a Grant, un jugador muy profesional y eficiente, un tipo de equipo. Le hizo 30 puntos y 15 rebotes en su primer choque. Los Blazers cayeron 3-0 ante unos súper-Lakers (en el 2.001 nadie puede dudar que no solamente fueron justo campeón, sino uno de los mejores conjuntos que jamás hicieron una postemporada) y él se volvió a llevar todos los palos. Mientras, lideraba hasta en siete apartados distintos a su escuadra.
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