viernes, julio 2
por EL VIEJO Y RAF WALLACE
Esta historia comienza en la ciudad del amor fraternal, Filadelfia, un lugar con futuro y pasado, problemas y triunfos, sonrisas y lágrimas. Allí viajaba Dean Smith, en concreto a German Town, en la parte norte de la ciudad, donde los ojeadores hablaban de un chico singular, de un rebelde y su causa.
Algo parecía no encajar desde el principio con Rasheed Abdul Wallace, aunque desde luego, el legendario técnico de North Carolina no buscaba al azar, ya se había escrito, y mucho, sobre el extraño deportista que deslumbró en el Simon Gratz. El prestigioso USA Today le había elegido el mejor jugador de instituto en la temporada 1.992/93, pero ése no era el misterio.
Lo que a todos sorprendía era el tiempo de juego. En efecto, en apenas 19 minutos en cancha, 16 puntos, 17 rebotes y 7 tapones en su segundo año en el instituto. Dicen que algunos de los mejores ya dieron indicios de lo que se podría esperar de ellos en el futuro en esa tierna edad. Cuentan que Kobe era tan bueno que fallaba tiros a drede para llegar empatados al final y matar en el buzzer-beater y que Lebron ya estaba convencido de que sería algo más que un jugador, sino todo una marca comercial. El caso de Wallace era distinto, él simplemente quería ganar... y algo más.
Aún faltaba un poco para que un chico llamado Kevin Garnett diera el salto al instituto, pero a pesar de haberlo tenido como opción, Sheed nunca hubiera optado por el acceso inmediato a la NBA. Probablemente habló de eso por primera vez cuando Smith fue a reclutarle. El técnico de Carolina (el lugar donde estudió Jordan) sabía que el chico había mostrado inclinaciones artísticas durante el instituto y que desearía algo más que cutivar los deportes (era muy bueno en baloncesto, atletismo y salto de altura) puso encima de la mesa más que dos aros y una red.

"Elegí North Carolina por el sistema. Deportivamente, además han tenido grandes jugadores y han insistido mucho en los valores de equipo". Pese a ello, tal vez alguien dijese a Smith que había otra versión, problemas en el hogar y mucha rebeldía... Bien podía estar metiendo en sus aulas a una torre de fuego.
La crónica había circulado entre los expertos. All American Game, los mejores jugadores jóvenes del país, Rasheed Wallace, el prodigio en el que todos ponen las miradas, es absolutamente dominado por un jugador que le eclipsa, Darnell Robinson (probablemente uno de los mejores jugadores de aquel período que, misteriosamente acabó en Europa). La tensión llega a tanto que pese a lo lúdico del día, Wallace termina expulsado... nunca antes había pasado.



Pese a ello, Smith no tuvo problemas en controlar al chico. Sabía que el hogar desestructurado no había mellado la confianza del chava gracias a su madre, la que le enseñó a no rendirse nunca. Sus hermanos le curtieron en competir y amar la canasta y además... había algo en aquella manera de concebir la competición y la propia vida. La rebeldía de usar el apellido materno, la sonrisa desafiante y... el peregrinaje de Wilt Chamberlain.
Durante mucho tiempo considerado el Hércules de la Liga, el hombre que había obligado a cambiar las reglas, la Némesis del genial Bill Russell, fue en una ocasión a entregar un trofeo a algunos jóvenes talentos, entre ellos, por supuesto Wallace. Sheed siempre le tuvo como su héroe y desde ese momento el vínculo únicamente se reforzó. Sí, Smith barajaba aquello y veía madera, además estaba aquella jornada donde dio un paso más, Magic Johnson Roundball Classic, los mejores talentos de nuevo frente a frente y unos monstruosos 30 puntos, MVP. Sí, definitivamente el muchacho había nacido para ser un Tar Heel.
Fue lo clásico, un primer año relativamente discreto pero trabajando al equipo,para deslumbrar formando pareja con uno de los futuros "sucesores" de Jordan según la prensa, aunque como no tuvo a Shaq nada más aterrizar en la NBA y las rodillas no le respetaron, Jerry Starckhouse no pudo cumplir todas las expectativas sobre su persona. Sobrevalorados/infravalorados como bien dijo Scoop Jackson, ambos muchachos defendieron a los de los North Carolina de rivales portentosos, de un tal Allen Iverson, de Ralph Childress (inexplicablemente no triunfó en la NBA, pero era una metralleta de las de verdad), de cierto Tim Duncan en Wake Forest...
Hubo alguna pelea como la de Andre Riddick (que se le lanzó al cuello harto de pelear con él en el poste bajo), pero supo mantenerse al margen, cumpliendo una buena trayectoria. Jorge Quiroga afirmó en una ocasión que la prensa a veces incurre en el error de subrayar lo que no se ha conseguido en detrimento de lo mucho que se ha logrado. Eso parece haberse cumplido y es que aunque la profecía no se cumpliera (Mientras Jerry y yo estemos aquí, no perderemos), North Carolina coqueteó esas dos temporadas con la grandeza...
Si es muy cierto que Dunca le destrozó dejándolo en cuatro puntos en una jornada negra para Wallace, no lo es menos que el genial ala-pívot fue una de las piezas básicas del año 1.994, cuando se hicieron con el campeonato de la ACC, dejando precisamente en semifinales al Wake Forest de Timmy. Fue un nuevo show del de las Islas Vírgenes, pero con 17 puntos, 10 rebotes y 3 tapones, Wallace auxilió a los suyos. Aún hoy sigue manteniendo buena relación con muchos de aquellos viejos compañeros. En una ocasión en Detroit, preguntó quién era un asistente que le había causadouna gran impresión, al afirmarle que era de la UNC, "Ah, North Carolina... no hace falta decir más".
Desafortunadamente, el viaje de 1.995 acabó mal. Vicente Salaner, uno de los mejores conocedores del mundo del basket universitario norteamericano, con permiso de Antonio Rodríguez, no dudó en clavarle: "abúlico y sin energía". Efectivamene, había fallado en el momento más inoportuno, tras haber deslumbrado el resto del año, en la Final Four se bloqueó, volvió a ser dominado. Su futuro camarada Corliss Williamson fue la causa con un marcaje ejemplar... los de Dean Smith cayeron por escaso margen.
Los informes terminaron el diagnóstico, siguen siendo hoy un objeto muy interesante de estudio. "Buen tirador, excelentes condiciones, atlético... pero es temperamental e impulsivo". Poco importó, en el Draft salió en primera ronda, en un honroso cuarto puesto.
Mr. Wallace viajaba a Washington... no sabía David Stern la bomba de relojería que había traído.
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