miércoles, julio 7
POR EL VIEJO Y RAF WALLACE

Año tras año, las técnicas se sucedían, también las broncas y las críticas por su dejadez en las pretemporadas. A cambio, muchos triples, partidos impresionantes (exhibiciones en San Antonio, grandes defensas sobre Nowitzki, Pau, Garnett...) y la llegada de un nuevo entrenador, Flip Saunders, quien admitía temporada y medio juntos: "Sí, he tenido y seguiré teniendo enfrentamientos con Sheed. Es un jugador muy temperamental y emocional. Pero al día siguiente no habrá problema".
"Siempre es igual. Primero fueron los New Jersey Nets, después los Indiana Pacers, luego Miami con Wade y Shaq, llegaron Lebron y sus Cavs, ahora los Celtics del Big Three... los únicos que nos cambiamos somos nosotros". Proféticas palabras, un tobillo roto, duelos verbales con King James (Sheed jamás le ha llamado Rey), duelos intensísimos frente a Superman Howard y seis Finales de Conferencia seguidas, todo un récord.
Pero, nuevamente, un anillo y un subcampeonato en el séptimo en el zurrón, siempre en la élite de la Liga, eran superiores las expectativas del entorno a su alrededor. "La gente prefiere hablar de las polémicas que genera que de los muchos espacios que crea a nuestro juego", Tayshaun Prince dixit. Se criticaba su efusividad con algunos rivales (por ejemplo: sus abrazos con Garnett en una intensa Final de Conferencia tras cada choque). Pero año tras año, el bloque se dilataba pese a su sólido núcleo (Bill Russell: en los últimos años, Detroit es el conjunto que mejor juega como unidad), Ben Wallace se fue de una forma inesperada, privando de una ocasión única de poder hablar de dinastía. "No me siento nada cómodo cuando le silban" reprochaba Sheed a su afición en los Playoffs donde le ganó la partida a su gran amigo.


Momentos vergonzosos como su expulsión en el sexto encuentro de Cleveland donde se comportó como un niño malcriado. Pero, como los oráculos del cuento, entre ensoñaciones salían verdades como puños: "La NBA ya no es más un deporte. Nos hemos convertido en la lucha libre: todo es amañado y por el dinero". David Stern le llamó irrespetuoso, pero apuesto a que todos los seguidores/as de una gran liga a veces hemos sentido eso mismo.



Como en una ocasión denunció Damon Stoudemire, su gran compinche en aventuras, jamás se había tomado con ética el verano, Wallace no es como otros grandes jugadores que pulían defectos en el gimnasio bajo un Sol abrasador. Él se lo toma de otra forma y en una ocasión, cuando se criticó que se le incorporase al All Star no tuvo otra que afirmar: "Estoy totalmente de acuerdo. Yo tampoco quería... mi mujer y mis hijos querían unos días de vacaciones". En dicho partido metió un triple con la zurda porque simplemente le apetecía hacerlo.



La bochornosa eliminación frente a los Cavaliers justo el año de la salida de Chauncey Billups, convenció a Etiqueta Negra de acabar una espléndida trayectoria como Piston que le ha permitido ser considerado uno de los 50 mejores jugadores de la franquicia, para muchos, Revista NBA incluida, en el Top 10. Se rumoreaba que se iba a retirar, que era un viejales gordinflón cuya mejor época había pasado. Sheed en cambio apostaba contra corriente: "Mucha gente dice que Rasheed Wallace es un cabeza de chorlito. Curiosamente son equipos que cuando han visto la oportunidad de ficharme, no han dicho que no... porque saben que soy un ganador".
Proféticas palabras que se cumplieron. Stan Van Gundy le quería para que diera un poco de garra a unos Orlando Magic acostumbrados a jugar muy bonito pero sin ese punto de "maldad" que exige la postemporada: "En realidad odio al chico. No me entendáis mal. Es el jugador que nunca, desde que se enfrentaba a Miami, ha jugado mal contra alguna de mis escuadras". San Antonio le quería y además era la opción que más seducía a Sheed por su juego coral, pero recibió una respuesta tibia, nada de Tim Duncan aprobando la incorporación o un guiño de a directiva, como de costumbre, los astutos Spurs negociaban a la baja. Se les escaparía el tren, todo lo contrario que Dallas, que podía poner un buen dinero... pero a veces hay algo más en la vida.
A diferencia de los tímido Spurs, los Celtics pusieron algo más en la mesa. Kevin Garnett, Ray Allen, Doc Rivers y Paul Pierce cogieron un coche en dirección al domicilio de los Wallace. Querían convencerle de que había más guerras que ganar, ahora como verde. Hablaron durante un buen tiempo, especialmente Garnett contaba con ventaja y además apeló a la fibra sensible de Sheed: "Cuando nos miramos en la cancha volvemos a sentirnos como adolescentes".


El año fue de todo menos fácil. Doc Rivers puede que tuviera conversaciones con su buen amigo Larry Brown para controlar a un jugador que puso sus cartas sobre la mesa desde el primer día "No he venido aquí a preocuparme por meter 30 o 1 puntos... sino a ganar". A pesar la osadía de llamar a Rivers "científico loco" por sus experimentos con la pizarra y meterse la autocanasta del año, Sheed siguió siendo la gran apuesta de los orgullosos verdes en postemporada.
Lo restante fue conocido por todos. Patidazo a punto por minuto el día de la coronación de James, abrazo final después de eliminarlo para eliminar asperezas... Defensa intensa y compañerismo (fue quien evitó que Big Baby se desmoronase) para marcar como el último Bad Boy que queda en una competición políticamente correcta a Howard, ese extraordinario jugador que no pudo frenarle sino fue a base de castigar la maltrecha espalda.
Así llegó y lo habló con Doc Rivers, nuevamente sin tapujos y con la verdad por delante: "Siento que ya se ha acabado todo. Mañana será el último". Hablaba después de haberse partido el alma contra un ala-pívot formidable y más joven que él, haber anotado sus triples y dado minutos de calidad. Entonces, tras una regular season todo volvió a cambiar en la pista, donde hablan los que aman este juego. "A pesar de ser tan parlanchín en la cancha es todo un caballero de trato exquisito fuera. Es el defensor incómodo para Pau Gasol" admitió Antoni Daimiel. La Revista Gigantes destacó "Ese genial tiro a tabla que exhibió en el Staples".
Todo terminó en silencio, el último golpe sin querer de Kobe (fue falta en ataque por muy poco, lástima que no le quedasen piernas para salir del medio círculo) y una espalda maltrecha, en el suelo, en un séptimo, mientras Garnett, su amigo, era el único que acertaba a decirle algo. Un seguidor de boxeo como Sheed no podía sino apreciar la ironía... llegar al décimo-quinto asalto y caer por los puntos subjetivos de los jueces.
En una ocasión (varias, la verdad), Wallace dijo: Ball don´t lie. La pelota no miente, los jugadores si, los árbitros, los aficionados, la prensa... lo último que hizo el esférico amigo de Wallace fue entrar limpio en un precioso triple con la mano encima de Pau Gasol. No había mejor final posible.

MOTIVOS RAZONABLES DE POR QUÉ NO DEBERÍA SER HALL OF FAME:

1) Polémico: Normalmente entra gente más globalmente aceptada. Wallace se ha ganado no pocos enemigos en prensa y responsables de la NBA.
2) Estadísticas incompletas: A diferencia de los más grandes, Wallace no lo ha dado todo en la cancha, podía perderse en un choque instrascendente de marzo si no había dificultades.
3) Pasado dudoso: Coqueteo con las drogas y cierto aire de ghetto en sus primeros años que no encajan con lo políticamente correcto.
4) Rebelde pero bien pagado: Wallace ha sido uno de los símbolos de Nike, algo muy alejado de la independencia que él mismo se pregona. A pesar de sus denuncias, no se puede negar que ha cobrado muy bien de sus enemigos.
10 MOTIVOS DE POR QUÉ DEBERÍA SER HALL OF FAME:
1) Instituto-Universidad-Facultad: Se ha incluido a gente que ha destacado en uno de sus campos, Wallace, con mayor o menor intensidad, ha estado siempre en el candelero. Su sobresaliente aportación en North Carolina, sus premios de infancia y sus All Star son elocuentes.
2) Independiente: Se negó a ir a la recepción de George Bush con motivo de ganar el anillo. Wallace ni quita ni pone rey, va a su aire y no se le puede acusar de no repartir a todos por igual.
3) Contra los mejores: Si se ha perdido en regular season, en Playoffs ha dado siempre la cara y es de los que salen en la foto, tanto por errores como aciertos.
4) Solamente hay dos jugadores que hayan hecho más de 100 tapones y 100 triples el mismo año. Sheed es uno de ellos.
5) Se cuentan con los dedos de una mano los jugadores que hayan desfilado por cinco franquicias y que hayan sido capaces de anotar al menos una vez, más de veinte puntos en cada una de ellas. Etiqueta Negra.
6) Compañerismo: La temible falta a Ilgauskas (vergonzosa) y el incidente con Sabonis son manchas en un currículum, pero no debe ser casualidad que voces tan dispares como KG, Larry Brown, Chauncey Billups, Steve Smith, Dean Smith... le elogien en esa faceta.
7) Anillo y agente directo: Grandísimos jugadores han logrado ir al Hall, pero les faltaba ese anillo por diversos factores (mal equipo, infortunio, lesiones, coincidir con Jordan...). Wallace tiene el de 2004 y fue una de las principales causas.
8) Longevo: El éxito no fue flor de un día. Ha ido a las Finales en 2004, 2005 y 2010. Además ha estado en ocho Finales de Conferencia.
9) Vale más una picardía bien dicha que un rosario mal rezado. Wallace ha sido un histério con los árbitros, pero los últimos tiempos al menos indican que sus apreciaciones sobre Bavetta, Donagny, Stern y su sistema... no andan tan desencaminadas. Además ha sido muy divertido.
10) Filantropía: Etiqueta Negra pasa por ser un individuo preoupado por hacer actos solidarios. Evidentemente siempre se podría hacer más, pero su institución y campañas son una nota positiva, aparte que es de agradecer que no quiera salir tanto en la foto como otros deportistas.
En definitiva, un jugador inclasificable. Un macarra con carrera, proteston impenitente y voz de la conciencia, vago redomado y súper-clase reconocido, sin alma de líder pero decisivo en los minutos finales... Un tipo grande y que los aficionados/as echaremos siempre de menos. Un duende de palacio acompañado de una gran sonrisa después de pivotar en la zona y que fue el primero en salirse a tirar de tres con esa estatura.
"Aunque no guste, Rasheed Wallace forma parte de la evolución. Sí, claro que Karl Malone y Chris Webber redefinieron todo lo que debía ser un cuatro, pero la diferencia de centímetros a favor de Wallace cambió la forma de jugar de muchos equipos. Por eso, nunca oirás decir, aunque lo sepan, a Pau Gasol, Damon Stoudemire o a Chris Bosh "Inspiré este movimiento en Rasheed Wallace" o "Sheed era mi ídolo". Él nunca ha estado bien visto y reconocer su calidad podría perjudicar.
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