domingo, julio 25
Hará falta un break, tengo que admitirlo. No me veo hasta el miércoles cogiendo un balón, o viendo un partido e incluso posteando en alguno de los magníficos blogs de basket que pululan por la red. El año pasado el objetivo de verano era asentar la calma, comprender que lo que queda en la cancha, ahí debe permanecer... De momento me parece que lo hemos conseguido, ahora, tarea aún más ardua, será conseguir que el varapalo de hoy sea algo provechoso y útil.
Al más puro estilo Laker en el mítico "Día de la masacre" o en él no tan alejado sexto encuentro de las pasadas Finales para los célticos, un partido que se antojaba igualado, por inspiración de unos y mala fortuna de otros, se tornó en un festival. No pasó que Larry Bird nos enchufará todo o que se nos lesionase Perkins para que Gasol se pasease a su antojo, simplemente, mi compañero Justo y yo tuvimos que vérnoslas con un 3-0, barrido en la serie que se planteó de dos contra dos.
El primer encuentro empezo mal, he de admitir que principalmente por mi culpa, perdía balones fáciles al poste bajo a Justo y Pablo Castro Martínez nos castigaba costantemente, mientras su compañero Modesto, camiseta de Kevin Garnett en los Wolves incluída, nos daba la puntilla. Pude picar un pase que Justo resolvió y nos colocaba a uno, 7-6, hasta llegar a 20. Venía de un buen momento, en el 21 de calentamiento había tenido los astros de mi parte y firmé un 15 de 17 en tiros libres que quienes me conozcan, saben que no es lo usual. No podía imaginar que toda aquella fortuna iba a ser cobrada y con intereses por los duendes de los aros.
Defensivamente, estuvimos bien, simplemente que Modesto con ese tiro tan trabajado desde la botella y Pablo con un agresivo (en casiones demasiado) juego al poste bajo, no sacó de nuestras casillas y tirando a tabla. 20-14 y gracias, pudo ser un baño mayor. En el segundo encuentro salimos más al ataque, yo especialmente, así como demasiado chupón. Modesto trataba de encerrarme el aro, sin querer restarle mérito, teniendo en cuenta que logré regatearle en cinco ocasiones (del mismo modo que me pusó un tapón) creo que mi falta de anotación era más bien culpa mía, entradas muy fáciles escupidas, se quedaban cortas, la bola se deslizaba y se salía... nada.
Para colmo de males nuestros y virtudes de El Pelusa, empezó a anotar de triple. Afortunadamente no quisó involucrar a Modesto en la sangría, el individualismo le perdió y nosotros al fin reaccionamos. Por una vez no fui cabeza hueca y esperé a los buenos bloqueos de Justo. En los últimos minutos anoté 6 de 7 en tiros de campo (del resto de estadísticas mejor no hablar) y hasta me envalentoné con un tapon a Pablo. 18-17 y estábamos donde queríamos. A partir de ahí me volví a perder. Creo que debí pasarla más y me dediqué más a lamentarle de mi mala estrella que auxiliar los esfuerzos de Klego.
Justo nos había dado la última canasta, por lo que era de justicia que la siguiente jugada le buscase en la inspiración, se la doblé y tiró solo, con una buena mecánica, tres botes suaves, tranquilos y acariciando el aro, misteriosamente da en la paleta y a Pernambuco... o mejor dicho, a las manos de Pablo, mientras Modesto y yo nos batíamos a cara de perro. Indicencias del juego, pero cuando una ejemplar defensa de Justo forzó un tiro apurado de Modesto, no pudimos dejar de recordar ciertas palabras malsonantes cuando empezó a rodar y entró... "¿Creíais que el partido era vuestro?" parecía decir el silencioso tablero del parque.
Pablo nos mató con un triple limpio y muy bonito. A la tercera iba la vencida o eso creíamos, pero fisícamente estábamos peor que ellos, lo cual no es subestimar en lo absoluto la lección de juego interior de Modesto y Pablo, solamente explicar un poco el por qué de este bajón, bebiendo agua me parecía estar medio muerto y en frente, esos dos muchachos eran unos coches con mucho depósito y ganas de marcha otra batalla que nos ganaban.
Justo anotó sus dos primeros tiros y aunque yo parecía empeñado en tirar tropecientas veces alguna entró (si se me permite la inmodestia, creo que incluso en la peor tarde desde hace dos años hice un reverso bastante ejemplar sobre la defensa de dos rivales defensivamente buenos, pero a fin de cuentas, una gota en un océano), pero nada, pese al 7-1 (los tuvimos y estábamos, al fin jugando mejor que ellos), ora Modesto desde la bombilla, ora Pablo con ganchos... nos mataban...
Por mi absolutamente nefasto estilo pasando de ayer (reconozco que disfrutó más, como le pasaba a Alejandro Castón a dos pistas, con pases picados y altos con más espacio a la imaginación), Justo se vio obligado a vérselas con un Pablo tan brillante en ataque como un poco sucio en defensa. Conociéndole como le conocemos, es cosa de la competitividad y en la cancha queda, fuimos nosotros los que no dimos un paso adelante cuando las cosas se pusieron duras, pero eso nos empataron y luego sobrepasaron.
Pusimos un poco de velocidad y Justo con un reverso de espaldas (aunque la mejor canasta sin mirar la anotó Modesto, una en cada encuentro) y un servidor quebrando al fin la cintura a Pablo y lanzando una bomba a Modesto nos poníamos 16-17 abajo. Confiando en mi Chupa-Chups estilo de ayer, doblaron la defensa, pero aprendiendo de su pick and roll, lanzé la bola a Justo, solo y con la tranquilidad de armar el brazo y soltarla... el balón chocó con los dos hierros y salió escupido con tal vehemencia que terminó en las manos de Pablo, que estaba totalmente fuera de la jugada.
Aquí los nervios me pudieron, he de admitir que me imbuí de lo que nunca debe hacer un jugador, mala suerte, excusas y muchos nervios... Mi defensa sobre Pablo fue nula, aunque muy mal en ataque, le había robado cuatro balones en ese tercer encuentro, así que algo debía hacer cuando me tiró esos dos ganchos, pero era un fantasma... Justo jugó el cese contra dos jugadores, mientras él era solamente uno. En un feo gesto que me hubiera gustado ahorrarme a mí y mi equipo, tiré mi camiseta al suelo de mala forma (y eso que era la del gran Nowitzki), aunque tuve la sensatez de felicitar al rival que había sido mejor.
Me comentaba Justo mientras nos tomábamos la última con Pablo, que ya pasaría la sensación incómoda, aunque no recordaba una tarde tan mala mía... Eso sí, entre risas, admitía que tardaría bastantes días en volver a una cancha, que el basket se la había jugado y había otras cosas que hacer. El Pelusa, evidentemente, encantado de jugar cuanto antes.
Yo sí recuerdo la última vez que jugué tan mal. Compartía equipo con Rodri, precisamente en el parque, 6 puntos en más de cuarenta minutos, nulo en defensa y escasos rebotes... La siguiente semana los triples entraron y con más del 40%. Ni antes tan malo ni ahora tan bueno, simplemente es un juego... Dicen que en verano hay que mejorar alguna faceta, claro lo tengo yo, ya hay que dar un paso más, no se trata solamente de no tener mal perder o no meter voces, hay que tener sombrero de recursos y si se está mal en tiro hay que confiar más en los compañeros y no borrarse, aunque queden doce segundos y vayas cuarenta abajo... y pasárselo bien, ayer creo que no lo hicimos, ellos sí. Si no tenemos eso, el resto sería tontería, tienes que procurar que todos tus compañeros estén cómodos... no creo que ayer lo hiciera.
Eso sí, a partir del miércoles, porque los duendes de los aros merecen un castigo y poco baloncesto habrás hasta entonces, por no decir ninguno. Que lo cortés no quita lo valiente... pelota escupida pudiendo ponernos a uno de ganar... Ball don´t lie... but can do mistakes. Con quien no se ha equivocado es con Pablo, su pasión por el juego merece más tardes así, un grande... más con gente como Modesto.
Por cierto, tras el palizón Magic y Kareem repsondieron en el mismísimo Garden con un gran juego. Y en el séptimo del Staples los Celtics defendieron tan bien que los Lakers necesitarn Dios y ayuda para obtener el éxito. No digo que la Historia se repita... pero ojalá.
PD: El miércoles si habrá un post más genérico de baloncesto, pero creo que la gente del parque se merecía estas dos crónicas, hacen una magnífica labor para los pachangueros.
Publicar un comentario en la entrada