viernes, julio 2
Finalmente se terminaron las obligaciones y las agendas parecen más despejadas. Malas noticias como que Pablo Castro finalmente no venga la semana que viene a las canchas, pero buenas impresiones con el retorno de Daniel Colllado, especialmente teniendo en cuenta su puntería los últimos días en las elevadas canastas de La Asomadilla.
Retorno de viejas impresiones y agradable sentir que los triples entran, ya lo había profetizado Raf Wallace aunque no quería creerlo hasta que no pasase. Me encuentro muy bien estos días de verano y notó el juego más fresco y mas facilidad moviéndome por la cancha. Tras estar atacado viernes sí día también ante defensas como José Carlos, ha sido muy agradable poder explotar ofensivamente ante un buen guardián.
La cosa parece relajarse y todo se vuelve más ligero. La nefasta lesión de Juanma que nos priva durante un tiempo de un gran jugador únicamente tiene la ventaja de unos horarios más flexibles, críticas de Antonio y Kelvin por los retrasos, respetable opinión, pero sigo pensando que son ellos los que llegan antes. En esta ciudad hace mucho calor y los viejos excesos a mí no me atraen la verdad, tampoco las lipotimias.
Viene el eterno debate Parque versus Saavedra. Entiendo la de Luis Vela con los aros y la altura, pero discrepo de ver tantos parabienes con un instituto que cierra sus puertas, agua y donde no pocas veces habría que saltar. Se habla de que Luis Ochoa, el que fuera el base de un equipo campeón en municipales podría volver. Sería muy positivo, pero lo creeré cuando la vea, a fin de cuentas vivimos de una pachanga que ya ha sobrevivido a gente como Alberto Neira Estropel o Rodrigo Romero Alonso, desconocidos para la gran mayoría, pero dos jugones que en nuestro ámbito nos dieron mucho.
Al fin la bola rueda y somos nosotros los que jugamos.
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