domingo, agosto 29
Sí, precisamente hoy. Cura de humildad para una clara candidata. Pero esto no apea a la escuadra de Sergio Scarolio y su equipo técnico (uno de los mejores de Europa, por cierto) de su cártel de aspirante a todo.
Francia ha jugado mejor y planteado el encuentro idóneo para sus características. España ha colaborado con su espantoso acierto en el tiro libre. Mañana, ante Nueva Zelanda, intentará hacer borrón y cuenta nueva. Pero si volvemos a subestimar al rival, podría costar muy caro.
No hay muchos equipos que puedan sobrevivir a la baja de Pau Gasol (comparable a la de Ginóbilli en Argentina y Nowitzki en Alemania), pero éste es uno de ellos. Lo de José Manuel Calderón fue una p... erreria, pero había fondo de armario y llegó Raúl López, jugador de contrastada experienca a ambos lados del Atlántico. Tienen altura y músculo (Marc y Fran), talento (Ricky, Navarro...), experiencia (Garbajosa) y un amplio etceterá. Por cierto, primero campeonato sin Carlos Jiménez, el gran capitán.
Así juega: Miedo a nada. Si Argentina ha demostrado ser quien mejor compite, los"golden boys" son casi indestructibles en moral. Moncho López recogió el testigo para devolver medallas, Pepu devolvió el orgullo por el buen basket, Aíto trajo la pizarra para las Olimpiadas y a Scariolo le bastó un año para traer el ansiado Europeo.
Acostumbrados a ganar corriendo y disfrutando, con minutos para todo, Polonia hizo que nadie volviera a dudar de su capacidad de sobreponerse a reveses. Suelen ir de menos a más, pero la expectativas son tan altas que excelentes resultados serán calificados de fracaso si no se bañan en metal. Y eso nunca es bueno.
Lo mejor: "La pocha". Fuera bromas, un grupo cohesionado que sabe lavar sus trapos sucios. Sergio Llul y Marc hubieran salido peleados en cualquier otro conjunto, pero esta Federación sabe hacer bien las cosas. Juegan en bloque y acumulan talento experimentado con jóvenes promesas.
Lo peor: Una concepción impulsada por prensa y aficionados de algunos sectores de que ganaremos sí o sí por decreto divino. Exceso de presión que nunca es positivo, o bien los jugadores se lo creen y se convierten en insoporables o, tan agobiados están, que se olvidan de disfrutar en una cancha.


La estrella: Ricky Rubio. En él conviven dos almas. Uno, es un jugador llamado a marcar época. Nuna ha habido en la selección, pese a excelentes bases, alguien como él. Técnica, visión de juego, regate... es un mago con un balón.
Por el otro lado, hay un muchacho joven que a veces se relame, que se acelera cuando el partido pide a otra cosa... Rubio necesita paciencia pese a lo alto que se coloca el listón. Sus compañeros deben hacerle de ascensor, colocándole siempre a su altura cuando dude y bajándole cuando quiera resolver las guerras por su cuenta.
Además, el antiguo base de la Penya tiene algo que no se paga, unas excelentes condiciones defensivas. Todas las selcciones mundialistas querrían poner un Ricky en su vida.


Técnico: Sergio Scariolo. No, no tiene el carisma de Pepu. Con el mítico entrenador jugamos siempre igual, a divertirnos y darlo todo, sin importar el momento. Protagonizamos un cuento de hadas en Japón, pero cuando nos obligaron a salirnos del esquema (Argentina, Rusia), sufrimos hasta lo indecible.
Con Aíto nos divertimos menos pero volvimos a asombrar al mundo. Maestro de la táctica, camaleón para lo que necesitase el encuentro, los jugadores no iban tan a muerte con él, pero indudablemente, le respetaban como mentor. No hubo "feeling" pero si basket e inteligencia.

Scariolo no es como ninguno de ellos, tampoco lo necesita. Tiene una amplia experiencia en todo lo relacionado con la FIBA, su condición de extranjero no implica (todo lo contrario) desconocimiento de la ACB. Criticado muy duramente por el tibio inicio del Eurobasket, demostró capacidad de reconducir un barco fuerte pero con amenaza de tormentas. A juzgar por lo visto contra los atletas galos, volverá a jugar con su estilo caballeroso, en un frío distanciamiento, las opciones de recuperación.
Pronóstico: Luchará por las medallas hasta la última estación, pero le quedan muchos sustos en el camino antes de llegar a la meta. A tope, son los mejores, a medio gas, no hay selección que no pueda ganarles.
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