jueves, agosto 26


Recientemente, Doc Rivers, entrenador de los Boston Celtics, ha captado la atención de los medios por afirmar que los Ángeles Lakers tuvieron mucha suerte de que el pívot titular de su equipo, K. Perkins, estuviera lesionado en el séptimo choque.
Como era de esperar, la promesa de llegar a la final por tercera vez en cuatro años y el orgullo verde han hecho que sus aficionados valoren aún más a su espléndido técnico. En la otra cara de la moneda, algunos aficionados californianos, con razón, piensan que es un comentario un poco oportunista, LA también ha tenido sus bajas y en cierto sentido, parece ningunear su magnífica trayectoria desde aquella dolorosísima derrota en el Garden de 2008.
Personalmente, pienso que Rivers lanza una broma, un reto que hubiera pasado desapercibido de no ser por las vacaciones veraniegas. Tampoco ha sido educado el titular de NBA Marca, "Rivers aún no asume la derrota". Tampoco, que sepamos, fue un barrido (como algunos analistas profetizaron, no ya con LA, sino con Miami), contra Boston, los que vimos la Final creemos rememorar que fue en siete y con la abismal diferencia de cuatro puntos, ¿no?
Como nos gusta que sepáis de que pie cojeamos, ya muchos sabréis que Raf Wallace tiene una gran predilección por los Utah Jazz, herencia de la época Stockton-Malone. Es muy difícil verle una mala crítica a Jerry Sloan. Nuestro diseñador y creador de la página, es un fanático del gran Kobe Bryant y Louis Bullock. Más que por equipos, Klego sigue determinadas trayectorias. Como es obvio, por Kobe y Pau, sus simpatías en esta Final han ido del lado de los de púrpura y oro. Por mi lado, mi seguimiento de los Bad Boys y los Dallas Mavericks es mi debilidad, aunque este año he ido mucho con los verdes porque tenían a un ex de la Motown, Rasheed Wallace y, sigo pensando que el Big Three merece cuanto menos, dos anillos. Por ello, este repaso a una fabulosas Finales, no es objetivo, pero espero que no cree animadversiones ni ofenda a ninguna de las dos aficiones.


En primer lugar, como ya se ha reflejado en algún otro blog, porque esto han sido más que unas Finales. La calidad, emoción y alternancias en el liderazgo de la serie han sido las más impresionantes hasta la fecha. Desde San Antonio-Detroit (2005) no tardábamo tanto en saber quién sería el campeón, y, aunque esas Finales fueron muy competidas y extraordinarias, salvo para los que éramos de los de Larry Brown y los fieles de El Álamo, no captaron tanta la atención, ya que ésta ha sido Boston-Lakers, nada menos.



Como debía ser, las dos escuadras llegaron de forma muy distinta. LA hizo una regular season impecable, aunque los jóvenes Thunder les obligaron a un esfuerzo extra, que hubieran pagado muy caro de no haber sido por unos Jazz (perdona, amigo Raf) que le pusieron la alfombra, la calidad del dúo Kobe-Pau fue excesiva para los mormones (menos Williams) que ni siquiera combatieron, salvo el cuarto y el primer día. En las Finales de Conferencia, nuestro admirado Steve Nash pasó de las provocaciones del Maestro Zen (que luego hubo de quitarse el sombrero por la capacidad de jugar con un solo ojo sano del canadiense) para luchar en seis encuentros, pese a la diferencia de las plantillas.
Los de Rivers empezaron muy fuertes y por poco acaban pidiendo la hora antes de la llegada de los Playoffs, con un espantoso 27-27 desde el parón del All Star. No obstante, Rivers había lanzado su órdago, ocultando dinero en el vestuario angelino, los célticos aceptaron el reto. Se habían dejado llevar, salvo en la primera eliminatoria, no tendrían ventaja de campo... pero llegaban sanos. Wade, Lebron y Howard tuvieron que besar la lona ante un equipo muy agresivo en defensa y con un Rajon Rondo majestuoso. La cuidada capacidad física del equipo se torció con los Magic, Superman y cía desangraron a muchos verdes y provocaron incluso lesiones, algo inesperado, pues no es la conducta típica de los Magic.


Pese a escribir la historia más bonita en la Conferencia Este, jugar en Hollywood es otra cosa. Pau Gasol enseñó otra forma de dominar los partidos, estuvo la de Shaq, la de Olajuwon, la de Duncan... ahora era la suya el primer choque despertó la sonrisa de Jackson y la preocupación en Rivers. Su capacidad de crear espacios, sus ganchos y rebotes, doblegaron a unos verdes que, Ramón Trecet llegó a calificar de patraña. Pero nunca subestimes el corazón de un campeón.
El segundo día demostró el verdadero valor del trébol (Daimiel dixit), nadie había ganado en el Staples en postemporada, Derek Fisher sonreía fintando... no lo hizo tanto cuando Rondo le puso el tapón de su vida y barrió a los vigentes campeones con un triple doble. Ray Allen, a caballo entre la Final y la enfermedad de su hijo, sacó el récord de ocho triples. El milagro estaba hecho. David Carnicero era claro: "Lo que Orlando no pudo hacer en todas las Finales, lo ha hecho Boston a la segunda". Me gustaría matizar que lo colegiados no se lo dejaron hacer en 2009 con tapón ilegal de Pau (aunque ganando dos encuentros en Orlando, Kobe y sus chicos demostraron ser los mejores).
Paul Pierce, el eterno capitán, cometió el error de lanzar el mítico: "No volveremos a California". Derek Fisher aceptó el reto y se marcó un último cuarto de ensueño. Solamente un hombre, un viejo guerrero acostumbrado a todo, defenestrado por la prensa, Kevin Garnett, se olvió de su maltrecha rodilla y se golpeó en el pecho mientras apabullaba a Gasol y cía en el poste bajo. Big Ticket no fue suficiente esta vez, Fisher lloraba, quizás el jugador que más sienta los colores amarillos, pensaba que volverían los tiempos felices... pero si creía que Boston no se dejaría sangre sudor y lágrimas, tal vez sea más ingenuo de lo que da a entender como base.
Y el cuarto choque nos dejó otro día para la Historia NBA. Nate Robinson, Big Baby Davis, Tony Allen y Rasheed Wallace avergonzando al laureado quinteto de los angelinos, los titulares verdes pidiendo a Rivers que ni se les ocurriera sacarlos. Un partido perdido que salvaron los suplentes, Asno y Burro en el pabellón, mientras Sheed demotraba al mundo que a Gasol no se le puede parar... pero sí hacerle mucho, mucho daño. Una lástima para unos que la mente de Ray Allen empezará a estar en otro sitio y Bynum recibiera palos pese a su valentía jugándose el pellejo.
Durante el quinto, vimos quizás el mejor partido. Ron Artest había taladrado la moral de Pierce, por lo civil y lo criminal, pero The Truth hizo el partido grande cuando contaba. Andrew Bynum, la terrorífica pareja de baile de Pau, seguía jugando pese a las molestias, Jackson criticaba a Odom mientras los bostonianos luchaban contra un solo hombre, Kobe Bryant, lo más jordanesco de las Finales. "No fear os snakes" fue el titular de la NBA, el cacareado récord del Maestro Zen (whith an astericus in WCF 2000 and WCF 2002) estaba en peligro, los verdes habían vuelto, la magia de Kobe quedaría en nuestras hemerotecas, pero la amenaza de los Titanes volvía a cuestionar el Olimpo.
Era contra la espada y la pared y los californianos dijeron a Jack que no se levantase del asiento. Incluso Farmar hizo un mate burlando a Garnett. Pau apabulló el juego interior de los visitantes, aunque la lesión de Perkins (nefasto como intentaron sacarle una técnica durante la serie) fue vital de necesidad. Dejando que LA se deleitase con el mate de concurso de Brown, el Big Three hacía piña en el banquillo... sería el séptimo día donde ganarían la guerra, o morirían como leyendas. Artest dejó su caricia a Rondo, mientras Pau notaba en el antebrazo "mis mejores deseos" de Wallace.



Y la coronación se convirtió en competición. Conectas el vídeo y vuelves a pensar que Pau es de otro planeta, alucinas con la lucha de Ron Artest, te conmueve Pierce siendo siempre capitán, aguantando las burlas de la grada y haciéndola enmudecer con sus triples, agradeces a Ray Allen que no se borre, te quitas el sombrero con su tocayo Tony que hizo parecer a Kobe humano...
Hay quien dice que no fue un gran partido, pero es que no siempre tiene que pasar de los 100 puntos. Durante seis encuentros se habían machadado,pero Boston no iba a borrarse, no dejarían que LA les hiciera la vuelta de la moneda del sexto encuentro del 2008. Garnett hizo todo lo que estuvo en su mano y protestó (ver foto) con razón. Rasheed se sacó un tiro a tabla que debería ser patrimonio de todas las escuelas de baloncesto... y Fisher empató con otro gran triple. Todos seguimos teniendo el dilema con Fish, adoramos su determinación y liderazgo, pero harta su manera de floppear y sé que no seré muy popular por atacar a tan tremendo jugador, pero siempre he pensado que... a veces debería ser menos teatrero, su calidad debería ser suficiente para no recurrir a trucos idnignos.
Sobre el desenlace final, pues, como es obvio, si a doce segundos del pitido hay una ventaja de dos puntos... pues evidentemente, si se quiere creer que gana siempre el mejor equipo una eliminatoria a siete (algo discutible), podríamos matizar que en este caso, el anillo no ha tenido dueño fácil. Excelente momento final de Kobe con una gran suspensión, aunque visitando demasiado la línea de tiro libre. Como lo cortés no debe quitar lo valiente, fue muy inteligente por parte de Bryant rebotear tan bien, fue un plus para su equipo, una tarea ingrata, pero muy buena.
Con todo para mí el MVP fue Gasol. Hizo una canasta sobrerbia frente a Wallace (cuya última jugada fue un tremendo triple desde su casa, con el mismísimo Kobe saltándole), a la par que muchos rebotes, le vimos enloquecido y demostrando que incluso él, un tipo tan de sangre fría, puede gritar, zafarse, golpear y demostrar gran coraje. Brillante Pau de verdad, pero aunque es verdad que Boston fue tu broche de oro... Hiciste una infracción cogiendo ese rebote (pies siempre en el suelo) y te regalaron una falta muy fácil con Davis. Victoria, no seas orgullosa.


Ron Artest en su salsa, triples y, me sorprende decir que más listo que Pierce por una vez en su vida. En serio, Ron-Ron fue el héroe e hizo muy bien pasando de las instrucciones de Kobe y Jackson, Artest estuvo espléndido, todo un guerrero. De todas maneras, sigue teniendo detalles de mal ganador, que por poco les cuestan muy caros, lanzar besos a la grada dio el tiempo necesario a Ray Allen de quedarse solo y meter un triple esquinado de lujo. Boston luchó mucho en el desenlace y el robo de Rondo a Pau y su triple es una jugada impropio de un jovencito.
Sash Vujacic, ese jugador al que envidiamos todos (por Sharapova, más que por sus minutos en pista), estuvo espléndido con dos tiros libres donde todo el mundo le estaba mirando. Con todo, si bien por primera vez los Celtics caían en siete con LA, citando al propio David Stern, entregaron el anillo... pero no el orgullo. Supongo que esto es lo que hace a esta Final un clásico al instante, esa dosis de polémica y de "pudo ganar cualquiera". LA fue quien mayores palizas metió, pero en los partidos apretados, Boston siempre pareció más maduro e inteligente

En definitiva, envuelvan siete discos con los correspondientes partidos y como dijo en una ocasión Andrés Montes de los Sacramento Kings: "Póngale un lazo de reglo que me lo llevó". Unas Finales impresionantes y con emoción de la buena. Basta de polémicas... Simplemente una finalaza.
Con ello, Never Shall me Down se dispone ahora a focalizarse en las pertinentes pachangas y el inminente Mundial.
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