domingo, octubre 31
Cuántos partidos acumulados, no es excusa, pero no ha habido tiempo de narrarlos como es debido, demasiadas cosas pendientes, mucho que decir, poco tiempo para escribir y con nulas ganas de aburrir. De momento, incluso con las lluvias torrenciales, las pachangas por la ciudad llana parecen gozar de buena salud, de hecho, como diría aquél, hacía tiempo que no parecía tan lozano este deporte.
Los viernes andan estabilizados y es una gran satisfacción decir que Samuel Gracia, el pequeño Sammy, se las ingenió para volver locos a los Rafa Navarros y Rochos de esta Liga. Justo cuando se las habían ingeniado para ganar con brillantez a Juanma (que va recuperando la forma a pasos agigantados y pronto, empezará a dar miedo), Sammy les evitó el "repeat", todo un MVP como Gomarín se hizo a un lado para que el genial jugón de Salesianos volviera locos a sus marcadores, mientras él era el único cuerdo.
Precisamente un Rocho que se tomó la cumplida revancha este mismo viernes, anotando una canasta de la victoria desde la zona de Arlauckas, su preferida. Con todo, para tiradores está Jorge El Búho, impecable en las decisiones, siempre con criterio y con una puntería envidiable. Tenerlo ahora en el el equipo te genera espacios y otorga soluciones, buenas fintas y mayor espacio para pensar. Los pegajosos e implacables marcajes de Rafa son más llevaderos con los bloqueos de Easmo (soberbio el ninten-center, lástima que los triples aún no lleguen, llegarán) y con Búho en la esquina, los problemas del rival se multiplican, aunque Juanma patrulla la zona con peligro (dos tapones de media cada 40 minutos de juego).
Semanas que transcurren también aprendiendo de un maestro, de un Antonio González Castillejo capaz de venir al Saavedra para firmar un 3/4 en triples y luego deslumbrar como segundo técnico de equipos femeninos. Apunta alto el chico y va aprendiendo de sus primeros e incorporando cosas de cultivo propio. Como también lo hace Sergio, traído a la Liga por Daniel Collado, El Maestro, nunca más meramente el hermano de Easmo. Manos rápidas, camiseta de Pau Gasol y una concentración defensiva a prueba de bomba.
Sin Sergio no hay remontada, pero tenerle es la diferencia. Partido inaugural infernal el otro día, Juanma enrrachado, Rocho anotando y buenos compañeros a su lado. 14 abajo y empezar a sobar el balón, encontrando algún triple y colocarle a él a defender en zona es empezar a sumar cosas. Un rebote por aquí, una falta bien hecha por allá, te robo el balón, hago que roce tu pierna para sacar de banda... Sí, Dani empató y yo tuve la suerte de firmar la entrada del triunfo, pero Sergio fue a mi modesto juicio la pieza clave, durmió el encuentro cuando se nos escapaba, le puso el freno y desde las barricadas hizo una valoración colosal.
Sustos también ha habido, como el de Paco, vecino de Easmo, un día después de un buen partido (que ganamos nosotros con muchos triples, todo hay que decirlo), la realidad nos devolvió al mundo, con una subida de azúcar de nuestro compañero y amigo. Mal sábado de hospitales y angustias, pero la rápida intervención de Antonio (un todoterreno de la vida, la verdad sea dicha) y la propia fortaleza del base para estar de nuevo campante. Mala noticia, mala suerte y un grupo de amigos/as preocupándose de un compañero... esas cosas siempre son buenas.
Días añejos como los del Carmen, increíble ver a esa mini-demencia que tienen y un público entendido, chapeau para parientes y amigos, bien vamos cuando se aplaude a local y visitante tras un partido reñido, donde los árbitros aparecen poco y bien, a la par que no deja de ser incluso bonito que ese pabellón haya cambiado tan poco desde cuando jugábamos nosotros (que probablemente fue ayer, ¿no? Bueno, han pasado siete años). Cojonudo que haya tantas secciones y equipos, que haya una alternativa deportiva tan sana para gente joven.
Esto vuelve a ser divertido. Y nos encanta por ello.
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