martes, octubre 5
Antes de Tim Donaghy no nos cuestionábamos nada. Nos gustase o no, seguíamos pensando que siempre ganaba el equipo que merecía ganar... En todo caso, a la caprichosa fortuna la culpábamos de que tal o cuál equipo hubiera tenido peor suerte de la merecida por sus esfuerzos.
A lo largo de una cierta andadura, este blog ha mostrado un especial interés en temas de la NBA, indudablemente, la mejor Liga del mundo de este hermoso deporte a nivel de clubes. No obstante, sería harto injusto mostraros solamente los focos y las luces. El espíritu crítico es fundamental en cualquier actividad que tomemos y, verdaderamente, hay no pocas sombras en ese reino feliz que ahora se enseñorea por Europa en giras.
Hace ya prácticamente un año, publicábamos un artículo: "Del segundo se acuerdan los reyes", donde se repasaba la brillante trayectoria de los Sacramentos Kings, un excelente conjunto al que se le escapó el premio del anillo. Algunos años fueron los Lakers de Kobe y Shaq, otros las lesiones, los Mavs de Nowitzki... y en 2002 tres señores vestidos de gris.
El propio Phil Jackson y el mismísimo Kobe Bryant no tuvieron ningún problema en declarar que los Kings hacían en aquellos momentos un mejor baloncesto que los por entonces bicampeones, no obstante, habían pasado ellos a la gran Final. De hecho, en el primer juego y en el séptimo, habían ganado de forma brillante en el Arco Arena, con especial papel de Bryant. Pese a ello, las series de la NBA se juegan al mejor de siete, ¿qué demonios había pasado? Algunos analistas hablaban del factor Shaq, otros de simple mala fortuna, del pésimo acierto de tiros libres de los locales el séptimo día... Todo quedó enterrado hasta la temporada 2007/08, cuando Tim Donaghy, árbitro de la NBA, era procesado por el FBI, acusado de manipulación de encuentros deportivos para propósitos ilícitos y enriquecimiento personal. Se habló de casas de apuestas y vinculacíones con el crimen organizado.



Donaghy comprendió algo que el personaje de Ray Liotta también hizo en "Uno de los nuestros", si la situación está muy mal... hay que hacerse testigo colaborador. Cooperar redundaría en disminución de condena y, en muchos casos, le permitiría salir en poco tiempo. Como era tan ético en sus decisiones como leal a su gremio, nuestro infausto protagonista empezó a desvelar a algunos de sus antiguos "amigos".
David Stern, un hombre que lleva décadas dirigiendo la liga profesional norteamericana desde su atalaya de Comisionado único, obró con mucha inteligencia. Varios periodistas, entre ellos Jorge Quiroga, han destacado la capacidad de este hombre de negocios para llevar las entrevistas a su parcela. Pensemos que si solamente una de las franquicias de la NBA alzará su voto en contra, Stern no podría seguir. Aún no ha pasado y no se le perfila sustituto. Por ende, analizar la figura de Stern es hablar de una persona de gran sapiencia y que lleva mucho en el negocio del espectáculo, por ello, no le alteró aquella serpiente en su edén que vende muñecos, DVDs, video-juegos y televisión privada. "Es la palabra de un convicto que quiere escapar".
Pese a ello, la caja de Pandora abierta tenía algo más que una mujer tentadora. Algunos de los chismes de Donaghy, tenían mucho fundamento, especialmente fue atendido por los federales y el público en general al hablar del sexto encuentro de la WCF de 2002. Aquel día, los pupilos de Rick Adelman podía dar el paso a la gran final. El Maestro Zen había protestado arduamente por una posible falta a Derek Fisher (excelente capitán y exquisito tirador en momentos decisivos pero con tendencia a floppear ante el rumor del viento) en el quinto encuentro, decidido sobre la bocina por Mike Bibby. Los aficionados del Arco Arena, le recordaban que en el cuarto, Samuki Walker había metido un triple fuera de tiempo que, a la poste fue decisivo, ya que LA ganó de uno a falta de unas décimas, obra de, cómo no, Robert Horry. Como se puede comprobar, el nivel de los colegiados estaba siendo altísimo.
Por supuesto, aquella noche, Donaghy no actuó, pero estaba encantado de confesar lo que allí pasó (más que nada porque así se olvidaban de él y sus otros actos indecorosos). Dick Bavetta (un veterano árbitro que goza de toda la confianza de Stern), Bob Delaney y Ted Bernhardt. Donaghy, que había estado en muchas ocasiones con Bavetta, recordaba que (siempre según su versión) este veterano era un artista manipulando juegos para que llegasen con finales espectaculares, siendo especialmente protector con las estrellas reconocidas. "Llegaremos a los siete partidos y el mejor equipo se llevará la serie". Esta frase sería magnífica si la pronuncia un aficionado al basket, pero en un árbitro tiene una connotación evidente. Si permites llegar al séptimo, estás beneficiando al equipo que va contra-remolque.
Como afortunadamente existía el vídeo del encuentro, no se trataba de un "tu palabra contra la mía", algunos dudaban, otros negaban con la cabeza... Pero algo raro había. "Si ha habido un momento para creer en conspiraciones y fixed games es éste", declaraba un periodista, de hecho, incluso algún medio californiano admitía no sentirse cómodo con esta victoria, en un ejemplo de honestidad profesional. Pese a todo lo dicho, quiero recordar en todo momento que ni siquiera Donaghy (que estaría dispuesto a vender a su madre por dos maravedíes), involucra en ningún momento a los angelinos. Los Lakers se encontraron con un partido donde les hicieron los deberes (a Divac y a Pollard les masacraron a faltas, donde Bibby vio cómo le rompían la nariz, se hizo una falta flagrante no pitaba a Shaq...) Pero, verdaderamente, creo que ellos en ningún momento pensaron o quisieron pensar que estaban siendo beneficiados. Para mí la gran prueba de ello es la indignación de Fisher, Kobe y Jackson cada vez que son preguntados por ello. Son tres ganadores y personas inteligentes, pero no quieren mirar a ese día porque descubrirían algo que no les gusta.
"No pienso devolver mi campeonato de 2002 como aquel atleta olímpico sus medallas". Fish, eres un grande y partidos como el que te marcaste en el Boston Garden y tú tiro a San Antonio (entre otros)merecen estar en cualquier museo baloncestístico y, como todos, me conmovió tu profesionalidad en los Utah Jazz pese a tus problemas familiares... pero al declarar eso tuviste uno de tus peores días. Tienes 5 anillos, no serías menos imprescindible en esta Liga por reconocer aque aquella serie fue rara, pero, ¿por qué no te atrevista a mirar a los ojos a Mike Bibby al felicitarle por el partido que se había marcado?

En el otro bando afectado, Scott Pollard solamente sonreía "Ya lo sabía". David Stern seguía capeando el temporal, pero precisamente su organización, que se había cuidado mucho de no incluir nunca el game 6 en el listado de clásicos, si bien podía aguantar fácilmente las arremetidas de Donaghy... no podía defenderse de lo evidente, de ese O´Neal adelantando el pie en los tiros libres y de la nariz ensangrentada de Mike Bibby.

A pesar de haberse burlado del ya por entonces ex convicto, Stern se veía obligado a pedir un informe y a evaluar a su estamento arbtiral. Con cortinas de humo en los medios oficiales vinculados al organismo, las tertulias deportivas ajenas a la organización oficial, echaban humo...

PRÓXIMA PARTE: EL LIBRO VERDE DE LA NBA. De como Tim Donaghy tira de la manta y se empieza a cuestionar el trato a las súper-estrellas en el campeonato.
RELACIONADO:
"El sexto partido Lakers-Kings es el peor oficiado de cuantos he visto"- Jack McCallum, de la prestigiosa revista Sports Illustrated.
"Todo el mundo sabe que los Lakers no eran el mejor equipo ese año. Los admiradores más profundos del equipo nunca lo admitirán en público, pero muy en el fondo de ellos saben que algo estuvo mal en aquel encuentro"- Bill Plaschke, de LA Times. Este periódico es lógicamente favorable a la glamurosa entidad del showtime, por lo cual, es un testimonio muy interesante. Conviene recalcar que estamos hablando de este año, sería absurdo pensar por ejemplo que en 2001 LA no mereció ganar, de hecho, hicieron uno de los mejores Playoffs que se recuerdan. Pero en 2002 varios analistas coinciden en que Sacramento era mejor.
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