domingo, octubre 10
La aparición del libro de Donaghy (por favor, no hace falta que lo compren, homenajeen al dueño descargándolo gratuitamente, quien roba a un ladrón...) iba a poner en duda algunos momentos muy vergonozosos de la NBA.
Ansioso por demostrar que no era el único de la Liga que hacía chanchullos, empezó a salpicar a muchos de sus colegas, dejando claro que en todo momento seguían las directrices de David Stern. Paralelamente, Mr. Lawrence Pedowitz empezaba un informe que debía dilucidar hasta qué punto estaba corrompido el estamento.
Desde el principio, algunos voces sabias que llevan mucho tiempo en este tema, como Miguel Ángel Paniagua declaraban que, con el máximo respeto a la honestidad de Pedowitz, no era la investigación que todos los aficionados, ansiosos de la integridad del juego, esperaban. En primer lugar, por las conexiones de parentesco de este personaje con David Stern. Daba la sensación de que la NBA lavaba sus trapos sucios en privado y que, no dejaba de ser paradójico que nadie cuestionará ni siquiera un poquito al Comisionado, quien parece dispuesto a continuar en el cargo por los siglos de los siglos. Desde el primer momento, se declaró que únicamente Donaghy era culpable y que todas sus acusaciones iban encaminadas a salvar su trasero del presidio.

Aplicando un poco la lógica, ambas partes llevan razón. Resulta absurdo confiar a pie juntillas en Dognahy. Su moral solamente se ha rebelado cuando la policía le descubrió, haría cualquier cosa con tal de no pagar sus faltas, pero, de la misma forma, ¿cómo podría él manipular los partidos en solitarios? Si tan malo era, ¿por qué arbitró partidos tan importantes? De hecho, cuando Rasheed Wallace (entonces en los Blazers) se volvió loco por sus decisiones y empezó a lanzar diatribas sobre él, la Liga multó y sancionó fuertemente al ala-pívot, dejando a Tim de rositas. Fue una sanción de 7 encuentros, la más larga nunca a dada alguien por no haber agredido físicamente o haber competido con sustancias ilegales en el cuerpo.
No fue Donaghy el único que estuvo presente en la eliminatoria San Antonio Spurs-Phoenix Suns en el 2007, semifinales Conferencia Oeste. Garrett, Donaghy y compañía se dedicaron a volver loco a todo el mundo, permitiendo un juego casi de juzgado de guardia de Bruce Bowen, limitando a Amaré Stoudemire a poco más de veinte minutos en El Álamo y ralentizando el juego. De la famosa agresión de Robert Horry mejor no hablar. Como era de esperar, algunos aficionados osaron incluso traer pancartas con el sonoro: "Los árbitros de la NBA: Las mascotas de David Stern". San Antonio terminó pasando la eliminatoria y ganando el anillo, mientras las páginas oficiales de la NBA acusaban a los chicos de Steve Nash de falta de dureza mental. Mientras, Steve se ponía bien la nariz y Amaré se vestía de paisano para verlo desde la grada.
Otro de los grandes nombres que salía a la palestra en las siempre inspiradas delaciones de Donaghy era Bob Delaney. Este árbitro veterano es otro de los que con permiso de Bavetta, goza de la mayor confianza de los organismos de la Liga.

Conocido por protagonizar un episodio digno de "Los Soprano" al infiltrarse en la mafia, muchos dudan de que, pese a su valiosa contribución a la policía de New Jersey, este colegiado hubiera podido mantener al margen su actividad infiltrada de las decisiones que tomaba en la cancha. No olvidemos que en el marco estadounidense, las apuestas van más allá de "gana éste o el otro", sino que el hecho de que los Pacers ganen de 5 o de 10 puede mover muchos dólares.
Los momentos más oscuros de Delaney sin duda estarían en el 2002, pero tampoco deja de ser paradójico que estuviera en las finales del 2008 pese a ser un tipo cuanto menos, con tiros pegados. A pesar de tener un parcial muy favorable a Boston, estuvo en algún encuentro en el nuevo Garden. Teniendo tantos árbitros supuestamente capacitados, el resquemor de la afición angelina era comprensible.


Mencionó esto porque en muchas ocasiones, pareciera que estas protestas fueran una diatriba contra los californianos. Lo cierto es que el resultado es lógico, Stern (que es un negociante de primer orden y con una visión expansiva que le ha permitido convertir a su Liga en una potencia económica sólida) se siente muy atraído por las muchas rentas que da el vecino del Staples (presencia constante de gente famosa en la grada, un equipo reconocido en todo el globo gracias al Showtime, cobertura informativa espectacular...). Esto no siempre ha sido así y, cuando al tinglado de la Liga no le ha interesado, los Lakers han nadado en las mismas aguas que las otras mortales franquicias.
Tras el terremoto de 2004, Shaq se iba al Sol de Miami, llevándose muchos asientos VIP con él. Kobe, sin Payton y Malone, se convertía en el único jugador de calibre de estrella de un equipo joven transición. Pero, y esto es muy importante, las vergonozosas acusaciones de Colorado, le habían hecho bajar como nunca en el ránking de las camisetas más vendidas. Bryant se encontró de repente con un estatus diferente, de mimado por todos pasó a ser uno más y, en ocasiones, llegaba hasta ser lamentable la forma en que se comportaban con él.
No sería hasta mucho tiempo después cuando paulatinamente lavase su imagen por la acusación (aunque algunos puristas no le han perdonado aún) que los árbitros se olvidaron de señalarle tantas técnicas y acusarle de usar los codos. Ahora que él está en la cresta de la ola de nuevo, fueron jugadores como Iverson o Marbury, antaño intocables, los que notaron que se volvía cuesta arriba la relación con los colegiados.

VINCULADO:



"Es mejor que se hable de mi juego que de que soy un jugador sucio"- Kobe Bryant en su año del exilio de la élite (no por juego, sino por trato arbitral).



"Estaba bromeando en el banquillo y de repente me señaló una técnica. Me sorprendí y me dijo: ¿Quieres pelea?"- Tim Duncan sobre Joe Crawford en la temporada 2005/06, porque semejante personalidad sigue en encuentros importantes es curioso.



"Si tengo que ser sincero, mi Final soñada sería Lakers contra Lakers. Hay una especial fascinación con ese equipo"- David Stern, 2002. Bofetada al resto de franquicias en ese año. En el 2008, El Comisionado no se cortó un pelo a la hora de mostrar su preferencia por un Boston-Lakers, ninguneando incluso a San Antonio y Detroit, los otros dos finalistas de conferencia.
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