domingo, octubre 10
Durante estas tres entradas, hemos cubierto algunos de los escándalos que más eco y mayor daño han hecho en una competición que sinceramente, Never Shall me Down, respeta mucho.




Actualmente hay gente que parece creer a pie de juntillas que la NBA está totalmente podrida por un capitalismo amoral que engulle todo lo que se interpone en su camino. Otros sectores, por el contrario, piensan que Donaghy es una serpiente venenosa que quiere hacer creer que todos son de su condición.




Y, en realidad, a cada uno nos traicionan nuestros colores. En diciembre de 2009, en un blog muy interesante, Andrew Feinstein, escribía en contra de Donaghy aún reconociendo que la Liga estaba lejos de la perfección, que en muchas ocasiones los equipos querían ahora justificar todo con el mítico "el profesor me tiene manía". Efectivamente, a Sacramento le robaron el sexto encuentro, pero su pésimo acierto de tiro libre en el séptimo día fue un asunto suyo. Sí, los Lakers en Boston recibieron un juego muy físico en 2008, pero ningún colegiado les borró la ventaja de más de 20 puntos que tiraron ante Boston el cuarto día... etc. Esta actitud es buena y madura, pero sinceramente, creo que en ocasiones, habría que tener más empatía.



El señor Feinstein debe tener alguna debilidad por los Portland Trail Blazers, porque al hablar del séptimo y emocionante encuentro de la WCF de 2000, no duda en subrayar cómo los árbitros masacraron a faltas personales a los pupulos de Mike Dunleavy, incluyendo una expulsión de Arvydas Sabonis que debió de ser por mirar con malicia a Shaq, si no, no se entiende. Todo eso, concluía, era una mancha que la Liga nunca podría borrar. Emotivas palabras, pero, ¿acaso en los otros ejemplos no vale? A fin de cuentas, Bavetta y los suyos, que tomaron decisiones vergonzosas a porrillo, no tienen la culpa de que Portland no defendiera bien a Brian Shaw en sus triples frontales.





Tal vez sea porque no hay equipo perfecto. Argumentos de ese tipo, sin querer faltar al respeto es como si decimos: "Da igual que no le pitasen los pasos a Lebron James y los tres segundos a Howard. Si España hubiera hecho 100% en triples, habría ganado la Olimpiada". Claro, y si Michael Jordan fichará por el equipo de mi barrio ganaríamos las municipales. Pero eso no pasa todos los días y a lo mejor, aunque LA, Sacramento, Boston o los Clippers no tengan el mejor de sus días, si merecen ganar... merecen ganar.





Del mismo modo en ocasiones el propio público se excede con los árbitros. Como aficionado al basket en todas sus vertientes, cuando puedes escaparte algún fin de semana a ver un partido de categorías inferiores, te quedas alucinado de la falta de respeto de público (en ocasiones incluso los padres de las criaturas, a quien alguien debería hacer revisarles el carnet) ante semiprofesionales que están haciendo un trabajo muy poco reconocido. Los señores de gris y pantalones negros son absolutamente necesarios y lejos de facilitarle la labor, en ocasiones parecemos (yo el primero) dispuestos a defenestrarlos en cuanto se equivoquen.




Recientemente discutía con The Virus sobre "la falta fantama" de Laimbeer sobre Jabbar. Laimbeer, que era un jugadorazo como la copa de un vino, tenía más mala leche que el caballo de Atila, al mítico Kareem le daba hasta en el carnet de identidad. En un sexto partido muy apretado, le defendió impecablemente y El Sky Hook falló. Los árbitros, que deberían tener las gafas en reparación y mandaron al máximo anotador de la historia de la Liga a ejecutar dos tiros libres que evitaron a Isiah coronar un impecable encuentro con triunfo. Esta mala decisión en mi opinión demuestra que todos somos humanos y que en eliminatorias tan reñidas, nadie, por analista serio que se ponga, puede adivinar quién es el mejor. "El mejor equipo siempre gana las series a 7". Eso lo decimos todo, pero después, como diría Woody Allen, la pelota elige si quiere entrar o no... Si Robert Horry hace lo que hizo toda su vida en el quinto partido de la WC Semifinal de 2003, San Antonio habría tenido vacaciones anticipadas. El aro lo escupió y no pasa nada. Por eso, los blogs de baloncesto son de opinión y vemos los partidos... si fuera lógico, las guías serían datos estadísticos y cálculo de probabilidades.



Phil Jackson, que es un maestro provocador pero un tipo muy inteligente, ha declarado recientemente que una solución para lavar la imagen seria crear un gremio arbitral independiente de la Liga. Creo que sería lo más trasparente y recortaría poder a David Stern.




A este mismo Comisionado hay que reconocerle excelentes ideas, no dejan de enfurecerme los comentarios antisemitas que en ocasiones se postean contra él, como si estuviéramos en un pogrom o algo así. Este señor ha revitalizado el basket norteamericano, pero, cumpliendo un viejo dicho, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.



Sería hasta agradable ver otro modelo de gestión y un rejuvenecimiento, ya que, la figura de Stern está muy deteriorada. Muy recomendable es el documental "The Greatest Tragedy in Sports" un programa sensacionalista y muy exagerado, pero que pone correctamente el dedo en la llaga en los chanchullos de la Liga.
RELACIONADO:
"Sus comentarios me parecen fuera de lugar, ponerse a criticar a los árbitros. Creo sinceramente que la culpa es nuestra por haberle consentido tanto en el pasado. Si pudiera echar la marcha atrás, actuaría de otra manera con entrenadores como él y Pat Riley"- David Stern sobre Phil Jackson.
"En Estados Unidos es diferente. Nadie paga la entrada para ver a Shaq recibir pasos, sino para verle machacar el aro"- Dirk Nowitzki.
"La NBA no es competición nunca más. Nos hemos convertido en la Lucha Libre, todo es amañado y por el dinero"- Rasheed Wallace.
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