domingo, octubre 10
El pasado jueves en el Palau S.Jordi se pudo vivir un evento deportivo de primera calidad. Nada menos que el vigente bicampeón de la NBA pisaba suelo barcelonés para medirse al actual dueño de la Euroliga, Copa del Rey y Supercopa.
La escuadra de Phil Jackson (que no se ha mostrado muy contento con la gira, tanto en Londres con los Wolves como en España), aterrizó con su mejor jugador tocado, sin embargo, Kobe Bryant en un ejemplo de profesionalismo y saber estar, declaró su intención de jugar. Sabe lo que costaban las entradas y las ilusiones que había desatado su presencia.
Por su parte, los muchachos de Xavi Pascual estaban más rodados, enfrentamientos con Madrid y Pamesa ya habían avisado de lo bien rodado que está un conjunto que lleva mucho tiempo jugando y que sabe hasta cómo parpadea cada integrante de la plantilla. Fue una desventaja que hubo de notarse, especialmente en el segundo período.
A la cabeza de la delegación estadounidense, David Stern aprovechó para hacer lo que mejor sabe, negocios, conexiones y amistades. Barcelona se mostró a la altura y hubo mucho show, tanto antes como durante el encuentro. Se jugó con las distancias oficiales de la NBA y también con idéntico reloj. Nadie puede acusar a los culés de no haber sido buenos anfitriones, aunque los menos acostumbrados al tipo de afición ACB, se sorprendieron de la olla a presión en la que se convirtió la pista cuando creyeron advertir alguna injusticia.


Quien sabía a lo que venía era Pau Gasol, el hijo más brillante volvía a casa por un día. No tenía ninguna intención alguien tan acostumbrado a ganar, a pasar sin pena ni gloria por el pabellón. En un primer cuarto aterrador, Gasol pasó por encima de los interiores azulgranas. "Les dije que esperarán un partido muy difícil", comentó a sus camaradas amarillos.

El siempre sobre-excitado Ron Artest y otro angelito, Matt Warnes, parecieron seguirlo al pie de la letra y se emplearon con dureza. Ricky Rubio demostró que tiene todas las condiciones para superar a un base como Derek Fisher... menos la más importante, la inteligencia. Fish, pese a sus viejas piernas, goza de un excelente lanzamiento de media distancia y una gran sapiencia llevando el tiempo de juego. Su reserva este año, Steve Blake, también dio buenos minutos, mientras que un viejo conocido, Ratliff, demostró sus condiciones taponadoras de antaño.
Los dos primeros cuartos fueron de tanteo y en el tercero pareció que se lo llevarían los visitantes, amparados en un Lamar Odom dueño del rebote y anotando con suma facilidad. Odom, vigente campeón del mundo, es un jugador brillante y ambidiestro, de hecho, hasta la jugada psicológica del tapón de Lorbek, se había sentido el dueño del encuentro. Paulatinamente, los buenos cambios y defensa ordenada por Xavi Pascual, junto con la valentía de Juan Carlos Navarro, evitaron que la ventaja de 11 fuera a mayores.

Con una circulación de balón sobresaliente, el Barcelona empezó a mojar la oreja a los campeones. Fran Vázquez, Ndong, Lorbek y los otros hombres del equipo (destellos de calidad de Morris) fueron asfixiando a Pau Gasol, que aún se desmarcó con un dos más uno increíble, pero se sintió mucho más limitado que en los primeros veinte minutos.
El liderazgo espiritual de los Grimau y compañía espoleó a Pete Mickeal, un norteamericano con mucho que demostar ante sus paisanos. Ron-ron le había envenenado la rueda previa (Pete Who?) y el ex del Caja Laboral respondió en la cancha. Anotó triples, defendió a Kobe sin inmutarse ante las provocaciones de quien actualmente es considerado el mejor jugador del mundo, robo balones y a la hora de la verdad, estuvo brillante en los tiros libres.
Ni siquiera alguna falta discutible descentró a los blaugrana, empeñados en entrar en los libros de Historia (donde ya mereció entrar un injustamente robado Joventut de Badalona) y sin miedo a la decisión de Kobe de volver para el último cuarto, pese a las precaciones (lógicas, por otra parte) del Maestro Zen. Bryant demostró, aparte de su innegable calidad por sus condiciones físicas, haber madurado mucho en los últimos años, su ferocidad se quedó siempre en la cancha y fue muy caballeroso en los saludos a Navarro y cía. La afición, como era de esperar, dedicó una ovatio a Pau Gasol, tan sincera como sentida.
Jackson, poco acostumbrado a récords que no sean los propios, no pareció muy satisfecho por ser el primer entrenador campeón de la NBA en caer ante un equipo europeo (KCJones, Auerbach, Riley y cía lograron, con mayores o menores apuros, negar ese hecho). Para los españoles era la segunda vez que tumbaban a un NBA, la primera vez fue nada menos que ante los Sixers de Webber e Iverson.
"No tienen nivel NBA. Hoy han jugado muy bien, pero no tienen jugadores de nuestras dimensiones para cada noche, es muy complicado jugar en la NBA día sí, día no". Sin entrar en el trapo, Xavi Pascual señaló que su colega bien podía estar acertado y rebajó la euforia recordando que los Lakers siguen siendo el mejor equipo del mundo y que hoy, el partido era amistoso y lo importante era pasarlo bien, aunque... fue histórico. Navarro, que sí ha demostrado poder estar 82 partidos a ese nivel, no quisó pasar por el aro "Tampoco fue nuestro mejor partido y aún así ganamos. Estaríamos preparados".
Kobe, impecable en toda la gira por Gran Bretaña y la Península, quitó hierro al asunto: "No sé por qué (Phil Jackson) dice esas cosas. Claro que tienen nivel, jugaron muy bien y llevan muchos años jugando juntos. Pueden perder algún partido así, pero lo más normal es que ganen". Pete Mickeal por su lado recordó cariños Artest, mientras la Ciudad Condal se pellizcaba los ojos... Cuesta pensar que los astros vuelvan a alinearse para que LA no meta un triple en 48 minutos, pero son cosas de los duendes de los aros.
Además, la hazaña tenía precedente. Tanto con Clippers como con los propios Lakers, el Barcelona había caído por estrecho margen. Cierto que no estaba Kobe a tope... pero su mera presencia da miedo y, qué caray, era el campeón de la NBA que cayó (por estrecho margen, 92-88), ante el mejor equipo el pasado año en Europa.
Pete Who? Pete MVP.

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