domingo, noviembre 7
Apenas ha transcurrido una semana, pero la NBA ya ha dado algunas pistas de por dónde puede ir...evidencias que pueden terminar siendo falsas. Especialmente con un conjunto, los Miami Heat.
Cierto que aún no se ven buenos síntomas en los cacareados "Beach Boys". Parecía que iban a hacer un asalto al anillo desde el día uno, amenazando incluso el récord de los Chicago Bulls de Michael Jordan, Pero, eso es muy difícil. Decía Antoni Daimiel que Phil Jackson se relame por dentro, sabe que Pat Riley y Spolestra tienen mucho que trabajar y demasiado rápido. Los angelinos están fabricados, los Heat aún necesitan mucha madurez a marchas forzadas.
Esto no quita que, por momentos asusten. Solamente dos escuadras que saben jugar a la perfección en coral, los siempre míticos Boston Celtics y los Hornets de ese exquisito base apodado CP3 han podido tumbarles y, de hecho, en ambos partidos, los Lebron James, Wade, Bosh y cía tuvieron sus opciones de ganar. Asusta pensar dónde pueden llegar si hay cabeza, si se permite a Carlos Arroyo dirigir el concierto con más calma. Miami se asemeja a un ejército oriental potentísimo, pero demasiado gigantesco, con tantos recursos que le es arduo decidir, eso puede ser nefasto en una batalla de Playoffs contra equipos más legión romana, que tengan menos pero más habituados a esfuerzos colectivos.
La primera víctima que han dejado en el camino han sido los Orlando Magic, que probablemente lleven haciendo los últimos cuatro años uno de los mejores baloncestos cara al espectador. Sin embargo, el sistema de Stan Van Gundy que cuaja en regular season (todo gira alrededor de Howard y cuando le doblan aprovechar a los excelentes triplistas de los chicos de Mickey Mouse), tiene problemas con equipos que plantean defensores que aguantan a Superman el 1 X 1 (como K.Perkins o Pau Gasol). Siguen siendo una plantilla tremenda, pero a muchos nos parece que no lucharon lo suficiente por Turkoglu primero y luego Matt Barnes (excelente incorporación para los angelinos, primero Ron Artest y ahora su doble del Este, dos enemigos menos para Kobe Bryant y además, querían a Raja Bell).


Orlando seguirá siendo temible, pero se lo ve un paso por detrás de los primeros candidatos. Especial lugar para los Lakers, con un Pau Gasol que está supliendo a la perfección a un Kobe aún excelso, pero a medio gas. Cuidado eso sí, con viejos fantasmas, inocente pero conflictivo puede ser ese comentario "No creo que Kobe tenga envidia". Que le pregunten a Shaq o a Karl Malone, Bryant es un excelente compañero si las circunstancias son propicias y se navega con él como almirante. La cosa puede cambiar, aunque de momento, el último año de Phil Jackson se intuye crucero de placer por una Conferencia Oeste asustada.
Con San Antonio envejecido (interesante Splitter, como pareja de baile del futuro Hall of Fame Tim Duncan), pocas pruebas verdaderas tienen los de púrpura y oro. Steve Nash seguirá haciéndonos creer en los milagros, lo dará todo en cada jornada y seguirá mostrando su categoría profesional y humana, pero no parece que Turkoglu encaje tan bien en Arizona como en otros sitios y Amaré Stoudemire (peligrosa visita a la Gran Manzana) se notará. Mientras, con culebrones como el de Rudy, Portland parece más pendiente de lo externo que de hacer las cosas como deben, igual que a Orlando, tienen de todo y bueno, pero además hay que creérselo. Lo de F.Oberto, una pena mayúscula.
Quién si lo hace es CP3, todos sus compañeros se dejan guiar por él, a diferencia de un Deron Williams que necesita urgentemente un Karl Malone más constante que un irregular Carlos Boozer seducido por la Ciudad del Viento, el dinero y D.Rose. Además, West aporta dosis de brillantez, los Hornets siguen imbatidos y mirando a esos Lakers intocables que además han cambiado al base judío Jordan Farmar por Steve Blake. Los Clippers parecen seguir gafados y otros como los Wolves aún no se recuperan de haber perdido al único inconfundible de los lobos, Kevin Garnett.
Ese mismo Big Ticket que genera odios y amores a partes iguales. Lo da todo, vive el partido como nadie y solamente quiere que su equipo juegue bien, un currante que cobra millones de dólares al año, pero que, desde luego, se sabe tirar al parquet y hacer lo que sea menester. El tipo más preparado, preparado de los que saltan a jugar en corto, según Jerry West, pero con un trash talking que ha generado tensiones con Villanueva y mis queridos Pistons. Una Ciudad del Motor de una sufrida afición que añora tiempos mejores, Joe Dumars, gran jugador primero y genio de los despachos después, parece haber perdido el toque. Como también lo parecen los gerentes de los Rockets, asustan las diablruras que hubiera hecho Rick Adelman con el resucitado Yao, Battier, Brooks, Scola y Carmelo Anthony, pero sigue en Denver y no parece, que de momento la cosa cambie. En manos de Melo están los de George Karl (recuperado de su enfermedad, de las mejores noticias) y Chauncey Billups respira, porque sabe que sin él, tendrían problemas hasta para estar en postemporada, juntos, que tiemble más de uno.

De récords varios hablarán Paul Pierce y el renacido Shaquille O´Neal. Dos viejos rockeros que siguen avanzando en los libros de Historia, mientras Ray Allen es feliz con esa máquina de hacer baloncesto que es Rajon Rondo, lástima que D.West sea tan autodestructivo. Miguel Ángel Paniagua advierte de este tapado en el que nadie creía el año pasado y lleva tres años luchando hasta el séptimo encuentro.
Se fue Tom, el gurú defensivo del Ubuntu, que ahora merece una oportunidad en la tierra de Michael Jordan (que sigue rezando a San Larry Brown y San Gerald Wallace para hacer algo con sus Bobcats), pero sigue un sonriente tipo llamado Doc Rivers que no tiene nada que envidiar a otros mitos célticos del banquillo. Solamente el Maestro Zen y el eterno Jerry Sloan (la Liga le debe un anillo a ese hombre), parecen un peldaño por encima del antaño genial base, pero Doc recorta distancias y pocos le pondrán peros a su gestión en Boston, donde todo está en su sitio a la hora de la verdad.
Luego pasaríamos a lo que el Chapu Nocioni (en los Sixers, quiera o no), llamaría las dos bandas, esos Sacramento Kings que parecen un pálido reflejo de lo que una vez fue un potentísimo equipo. Temporadas de transición para las franquicias que no pudieron pescar algo bueno en el verano, como los New Jersey Nets, huérfanos desde que Jason Kidd sumase equipo con Robin Hood, ese Dirk Nowitzki que está muy solo en Dallas, pero que es eterno para los aficionados de JR.
La NBA ha arrancado...let´s go!

Publicar un comentario en la entrada