jueves, enero 27
El pasado martes 18 de enero pudimos disfrutar del último partido de Pablo Castro Martínez "El Pelusa" antes de su regreso a tierras almerienses. La verdad es que, las posibilidades de Pablo de irse con una victoria en el Saavedra antes de partir se complicaron, Jorge López El Búho y Juan Manuel Luque Gomarín (Juanma) se combinaron y nos destrozaron con una notable aportación de los muchachos que entrena Juan Carlos Obrero (Juanka) para el instituto.
En la revancha, nos encontramos con ventaja numérica para compensar la anterior, pero verdaderamente a nuestros antagonistas pareció darles igual. Juanma tuvo una pelea preciosa frente a Rafael Navarro Samaniego y Miguel Collado León (Easmo) que se turnaron en funciones, notando en su propia piel lo difícil que es frenar a este jugón cuando se lo propone. Pablo, admirado, no dudó en declarar que simplemente, como muchos sospechamos, no ha querido jugar este año en equipos ni campeonatos porque no le da la gana. La lesión que nos tuvo preocupados no le ha impedido brillar en el poste bajo.
Mejor aún que Juanma estuvo El Búho, con un alucinante 50% en toda la tarde, especialmente grandilocuente en triple, con mecánica, inteligencia y muchas fintas. Se le ve mejor que nunca y, ya lo hemos apuntado en anteriores críticas, jugando el mejor basket desde que está con nosotros. Se le ve centrado, defendiendo bien y mejor que nunca a la hora de ser sabio para administrarse cuando importa. Nuevo recital.
Gracias a tocar más la bola por mérito de nuestro ninten-center, fuimos haciendo la goma e intentando que no se despegasen. Oliver Rocho, como nos viene acostumbrado, fue una tercera espada magnífica para los suyos, con tirito de media distancia y muy adecuados cortes. Pablo hizo mucho la guerra por su cuenta, pero su gancho es tan efectivo que es casi imposible que en cuarenta minutos no sume 20 puntos hasta durmiendo. Pero se desesperó mucho y sus aciertos venían por talento natural, no por buena colocación. 48-48 antes del descanso.
De repente, la masacre de Juanma y el buen apoyo de sus compañeros nos ponía doce abajo y con ellos a muy poco de llegar a 80, la cifra contenida para dar por acabada una buena tarde de basket, algo que agradecimos, ya que la gente fue muy profesional y empezaba a notarse el cansancio. Al fin nos entró algún triple (yo estuve especialmente negado así que menos mal que al final pude maquillar) y, muy especialmente, el factor X de Rafa Navarro, con tiros de media distancia que a veces se le atragantan pero que supo hacernos llegar apretados. Creo que Juanma subestimó por una vez, el aporte de Rafa.
Gracias a él llegamos apretados y hubo imprecisiones. Tapones de uno y otro lado, faltas, nervios, pases a ninguna parte (problemas de visibilidad, anochece antes de lo que estamos acostumbrados) y mucha, mucha tensión. Apretados, Easmo tuvo la audacia de jugarse el triple porque sabían que no le iban a cubrir (78-77 para nosotros) y ahí la ventaja numérica fue aprovechada con maestría por el nitendero.
Era el final y Pablo, se despedía con su triunfo, no podía ser menos
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