martes, abril 12
Parque de los Teltubies, desde luego, te convence por el corazón, te falla en la cabeza. La gente hace el sitio entrañable, los recursos no tanto. De no ser por la iniciativa de Rafael Vargas y sus camaradas, aún no tendríamos redes nuevas y, esos árboles verdaderamente están mal colocados, Jorge El Búho nos daba el susto la semana pasada golpeándose en la espalda tras buscar un rebote fallido.




El pasado domingo el infarto no los dio Fernando, ese escolta rápido que tantas veces ha roto tobillos y que además es sobrino de mi antiguo compañero de equipo Juan Ra, pívot de buena mano y reboteador. El pobre Fernando penetraba a canasta como siempre y se escurrió como nunca. Mal colocaso está ese poste bajo y esas rocas afiladas, susto mayúscula, únicamente el aplomo de Fernando para no desesperarse pese a la escalofriante lesión y la rapidez de Juan Manuel Luqu Gomarín en reaccionar y permitiéndole apoyarse pero sin moverlo del sitio de golpe, evitó males mayores.




Entre José Antonio y yo logramos llamar al 061 y dar las indicaciones para que pudieran entrar por el lado correcto (otro problema de instalaciones). Con la familia y amigos de Fernando avisados y él a buena recupera´ción en Reina Sofía, no quedaba mucho cuerpo para jugar más partidos, no es fácil ver a un colega en esa disyuntiva. Pero se jugó, porque a fin de cuentas esto es el parque y a la gente le encanta el basket, pero todos teníamos un poco la mente en otro sitio, un amigo estaba pasándolo mal y esa lesión podía pasarnos a cualquiera.




No sé si fue por la extraña precaución que llevamos, por la dirección de Rafa Herrera o los triples de nuestro triple, verdaderamente en porcentajes muy altos, especiamente nuestro pívot, tres canastas de la victoria. 8 partidos ganados de 10, una racha de ocho seguidos y las dos derrotas apretadas. Juanma llegó a elogiarnos mucho, la verdad es que teniendo en cuenta su nivel habitual, debíamos estar muy orgullosos por haberlo contenido en la medida de lo posible. Contamos con la fortuna de que José Antonio y Búho no metieron sus tiros como suelen, pudimos mandar ayudas y la confianza creció.




Tuvimos una idea muy clara, circular el balón, que tirase el hombre solo y que nadie gritase por un fallo. Premisa simple y que nos dio el mejor rango de tiro durante toda la tarde. En defensa, una zona clásica y bailando lo más posible para evitar que gente como Casero se colase entre las líneas. Pero siendo honestos, nuestra preocupación constante fue Kike, con la eterna camiseta de Kobe Bryant. Es un jugadorazo, puede rebotear y anotar en suspensión por encima de tíos como Juanma, pero la verdad, a veces parece que juega al 20% o al 180% algunos minutos, no tiene término medio. Cuando se asiente, podrá hacer lo que le de la gana en el parque.




Es esa madurez que sí que tiene por ejemplo Juanma, que le birló en un partido clave una victoria a los de Kike cuandó éste había hecho lo que le dio la gana.




Si me cuentan los compañeros que iba a tener, lo bien que iba a ir en el tiro y los rivales en frente... Hubiera pensado que era una pachanga de la que saldría feliz al máximo. Pero seguía penando en aquella jugada de Fernando... Son las cosas que importan.
Publicar un comentario