sábado, mayo 14
Otro viernes y el parque repleto, como acostumbra. Ese sitio casi nunca falla y allí estaban los parroquianos de siempre más alguna cara nueva. Juan Manuel Luque Gomarín (Juanma) y Oliver Rocho ya llevaban allí desde hacía tiempo. No obstante, como bien saben los que me conocen, yo estoy haciendo facción para empezar a ir más tarde, ya que el Sol está empezando a pegar con la virulencia propia del período estival. Y eso en Córdoba son palabras mayores.




Muy pronto, me metí en el cuadrangular con un equipo que desde el principio tenía muy buena pinta. Mi viejo compañero de equipo Karim, Álvaro (un jugador alto, versátil y con mucho tiro) y Mario (un base con el que aún no había podido jugar) formaron una escuadra apañada, aunque en los dos primeros encuentros se no escaparon las victorias tras hacer partidos muy serios. El principal culpable fue un entonado Juanma, siempre otorgando versatilidad. En el segundo, a base de triples nos remontaron sin solución de continuidad.




Ansiando la victoria, nos medimos a la siempre complicada pareja Antonio Serrano y Kelvin J. Con la dirección y triples del primero y las condiciones atléticas de Kelvin nos pusieron rápido contra la espada y la pared. Además contaban con Christián, pariente de Kelvin y David "El Niño", antiguo compañero también de equipo y un rival siempre muy duro, que no reparte precisamente flores en el poste bajo. A base de defensa, rebotes de Álvaro, robos de balón (hasta ods pude llevarme), le fuimos dando la vuelta al encuentro y conseguimos un milagroso éxito en la prórroga cuando pensábamos que las piernas no nos llegarían. Todas estas luchas bajo un Sol de justicia. Mientras, el equipo de mi buen amigo Rafael Vargas (que nos anotó en aquella tarde un buzzer-beater de los psicológicos) les mojaban la oreja a los de Juanma.




A partir de entonces logramos otro triunfo muy trabajado, ya que en aquel pentágono de equipos hubo una igualdad constante, todo el mundo parecía muy concentrado. A destacar a algunos como El Chino, siempre desequilibrantes y un agobio para los esforzados defensas. Álvaro volvió a ser el mejor de nuestro conjunto y pese a tener atasco en el último cuarto, gracias a un palmeo suyo majestuoso mantuvimos la racha. Los de Juanma y Rocho parecieron un poco desinflados tras el último encuentro perdido. Nosotros tuvimos que deseárnoslas para batir a un equipo liderado por un tipo tan desequilibrante como Barry, a quien conocemos bastante bien y siempre pone las cosas muy difíciles a sus defensores.



Paradójicamente en un último encuentro donde parecimos muy sólidos y concentrados, se nos escapó, nuevamente los cañones exteriores, especialmente un Alejandro que es muy difícil de defender por su envergadura cuando está en la línea de tres. Tuve un choque con él y me asusté, afortunadamente pudo seguir sin ningún problema, aunque parecía que había apoyado mal el pie.




También hay rumores de retorno de Pablo Castro. Seguiremos informando. Saludos.
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