lunes, mayo 9
Sinceramente, estoy un poco cansado de la gente que se ha empeñado en hablar de lo mal que lo han hecho los Lakers, que Kobe ha tenido demasiado la bola, que están viejos, que Pau no es agresivo... Pues con ese blando y ese chupón, los angelinos han llegado a tres Finales seguidas de la NBA.



Lo cierto es que el primer y único barrido que se ha llevado el legendario Phil Jackson como entrenador principal no es producto de la desidia, tampoco del cansancio.. Es que los Dallas Mavericks han hecho la mejor eliminatoria posible. Ese equipo del que todos se burlaron tras el descalabro con los Golden State Warriors, se ha recompuesto, han cogido ese ritmo que les llevó a tumbar a los todopoderosos San Antonio Spurs del mítico Tim Duncan, con un planteamiento exquisito de Rick Carlisle, predecesor de Larry Brown en los Pistons y discípulo aventajado del mítico Red Auerbach.





No es culpa de Pau Gasol que Dirk Nowitzki se haya revindicado como uno de esos jugadores europeos de leyenda. Se hablará de Petrovic, de Sabonis, del propio Pau...y de Dirk, siempre, Robin Hood afirmaría Andrés Montes, no ha errado. Ha ido con una exquisita humildad estos años, pero en estos días para los más grandes, lideró a los suyos en Portland y ha noqueado sin trampa ni cartón a los bicampeones de la NBA, con una solvencia que hasta ahora solamente había mostrado el Big Three de los Boston Celtics.




La guerra comenzó con guión inesperado. Los colegiados erraron como también lo hicieron en el séptimo partido de las Finales del año pasado, pero en esta ocasión contra los Lakers, que se dejaron remontar, o eso dicen los más radicales. Kobe hizo un gran triple y se salió. No se pusieron 1-0 y de repente, los chicos de Phil Jackson no dieron tanto miedo.




Esa ventaja psicológica de los de Jackson pareció ser fundamental, porque sin ella, ofrecieron muy poca en el segundo encuentro Derek Fisher, un hombre que indudablemente siente los colores californianos como nadie, poco o nada pudo hacer frente a un comandante llamado Jason Kidd, que llevó con elegancia muchas derrotas y ayer dio gentilmente la mano a todo el mundo. Un verdadero caballero al frente de las operaciones logísticas, pero en el campo de batalla, un general rubio de Germania atacó a uno de los eslabones más fuertes del enemigo... hasta convertirlo en una de las grietas. Gasol llegaba mal fisícamente y Nowtizki sacó petróleo. El mejor jugador español de todos los tiempos, recibiría poco apoyo por parte de sus cohortes, mientras que Dallas parecía remar a una.



Al final, cuando la ventaja de campo estaba perdida, un guerrero de los de verdad pero sin alma de capitán, Ron Artest, descargó sus frustraciones y se borró del tercer encuentro cuando más lo necesitaban. Fue un choque duro, pero volvieron los Mavs a mostrar muchas más cartas, ante un banquillo de Hollywood acomodado. Barea sorprendió a propios y extraños con su valentía, mientras que Pedja Stojakovic, supuestamente en decadencia, grababa una bala de plata con los nombres de Kobe y Phil. Había cuentas pendientes desde el 2002 y el serbio no falla dos veces. Dio la sensanción de que el tercero lo pudieron ganar los Lakers, de la mano de Bynum, pero faltó química.


Entonces, cuando asomaba Waterloo, Kobe quisó llamar en solitario a la remontada. Pero no estaban ni Scotty ni MJ, ni Horace Grant... Jackson tal vez debió dejarlo antes, hoy es fácil decirlo. El entrenador con más anillos deja un banquillo huérfano de talento psicológico, pero en esta eliminatoria, Carlisle le ha ganado por la mano.



Cuando nadie hablaba de él en Atlanta, Jason Terry ya nos convenció a muchos guiados por Daimiel de su tremendo poder como anotador de segunda unidad. Convivió con la alargada sombra del único Steve Nash, pero ayer, el cuarto día, cuando Bryant sacó sus colmillos de Black Mamba, la hipnotizó con nueve triples de diez, fue el día D y la hora H, un choque de titanes se convirtió en un paseo militar... Un chiste, y misteriosamente para propios y extraños, era los de Mark Cuban quienes se reían.



Hace unos meses, los de púrpura y oro ganaron a unos Dallas asustados en un partido muy físico, donde les humillaron. Pero en estas semifinales, los de la tierra de JR se batieron y Chandler quisó fajarse ante las dos torres de California y salió tan campante. Bynum y Odom se cargaron el espectáculo con unas locas faltas que no hicieron sino reflejar frustración. Muchos se alegran, desde luego yo sí por los Mavericks, un equipo que ha echado agallas, baloncesto cortal y a Nowitzki, pero no me rió de los Lakers como algunos hacen...



Han jugado tres Finales, la primera de ellas sin Bynum, la segunda ganando un anillo de forma brillantísima, aunque cometiendo el fallo de desprenderse de Ariza... en 2010, una bellísima final contra los Celtics. Cualquiera lo firmaría, su afición debería ser menos indulgente, espero respeto a Gasol pase lo que pase, también me reafirmó en que Kobe no es Jordan, pero diría esto aunque el año que viene gane el sexto. Pero no ser Jordan no me impide saber que es uno de los mejores escoltas de todos los tiempos. Mas escaman esos rumores y su falta de feeling con Gasol, John Stockton no hubiera dudado al ver a un compañero tan acosado por su técnico, hay empezaron los vigentes campeones a perder el alma...



Y entonces, apareció Dallas y sonrió cuando dijeron que no eran favoritos. Let´s go Mavs. Congratulations Lakers, you did an incredible run for four years. Good by, Master of Zen. You will be missed.


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