viernes, mayo 13
Damas y caballeros, pase lo que pase, la final de esta NBA será distinta a la del 2010. Los Boston Celtics cayeron eliminados tras cinco intensos partidos frente a los poderosos Beach Boys de Miami.




Ha sido una serie dominada de principio a fin por los chicos de la costa, de la mano de un Spolestra que ha silenciado con trabajo duro a los que le señalaban con el dedo, que incluían a luminarias como el célebre y tristemente retirado Phil Jackson. Sin embargo, como es costumbre desde que Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce formaron conjunto, no se ha tratado de de ganar o perder, sino de basket y respeto.




Miami se formó con un exceso de relumbrón, con una pomposidad casi monárquica, generando muchos detractores por todo el mundo. En Cleveland se les rompió el corazón porque se iba más que un jugador, mientras, hacerse con el cotizadísimo Chris Bosh, Pat Riley creaba un monstruo, el equipo al que todos querían batir. Y hasta tres veces lo hicieron por ejemplo los orgullosos verdes, polémica de twiter de Pierce incluida. Hasta Su Majestad, Michael Jordan, censuraba el acto de las tres estrallas, aquello no parecía ni ético ni deportivo.





No obstante, Boston lo hizo con el Big Three, Jordan y Pippen ficharon a Rodman cuando Orlando amenazaba, Kobe siempre ha tenido un Shaq, un Pau y por un simple descalabro en cuatro años bien puede suplicar a su pudiente franquicia al mismísimo Superman Howard. Muy distinto es que el circo de los de Florida fuera innecesario. Lo fue. Pero de los errores se aprende, y Miami, me ha sorprendido y agradado mucho, sigo sin querer que ganen el anillo (mi corazón de aficionado está en otros sitios), pero tienen mi respeto.



Muchos pensaron que fue una pose, que ese supuesto respeto de Spolestra hablando del ADN de los campeones de los viejos Celtics era excesivo, falsa prudencia. Sin embargo, cuando llegó el cataclismo del quinto encuentro, con todo ganado, no hubo bailecitos, tampoco dedos mandando callar... Nada de eso, vivimos un espectáculo, un recital de clase y saber ganar, dignificando esa NBA que en ocasiones ha perdido el norte.




Doc Rivers, con una clase exquisita, se fusionó emotivamente en un abrazo con sus verdugos. Les dedicó una emocionada rueda de prensa, tras garantizarle a Rajon Rondo (el artifice de la única victoria de su equipo) en los vestuarios, que volverían. Ama a sus chicos, es el grupo más loco y emotivo que ha conocido en su vida, señores del 2008, brillantes subcampeones del 2010, capaces de llegar lejos en Playoffs sin Garnett... Pero si esperaban que Mr. James y Mr Wade se iban a olvidar del legado, erraban... errábamos.



Empezó Lebron, eliminado dos veces por los célticos, la del año pasado, el peor momento de su carrera, maleducados comentarios sobre él y Delonte West incluidos. Habló de que la figura de Doc Rivers le impone un gran respeto, así como todos los jugadores que han formado parte de su plantilla... y que la causa que él, Bosh y Wade estén juntos era superar esa roca formidable de la Conferencia Este.



Y así ha sido, encontrando la fórmula del Maestro Zen con Detroit, el odio casi nunca da sentimientos positivos. Tampoco lo tenía Red Auerbach, que invitaba a todos sus cumpleaños a Wilt Chamberlain, uno de los peores rivales que tenían sus Celtics. "Wilt es un gran chico", solía decir, Lebron James sigue pensando que Paul Pierce, el hombre que le privó del séptimo partido en el Garden hace dos años, sigue siendo uno de los mejores jugadores de la Liga, pese a haber sido superados.






Tal vez el traspaso de Perkins no fue la mejor gestión (pero es muy ventajoso decir eso hoy), lo de Shaq es una pena, el físico no ha llegado al momento preciso, pero sigue siendo un grande... hablemos de Miami simplemente, de esa defensa asfixiante y esos despliegues físicos en el último cuarto.




Enmudecido por el talento de un equipo con el que no me identifico, solamente puedo decir chapeau. Los seguidores de los Heat pueden estar orgullosos. Como siempre lo deben estar los célticos, hace poco les quemó el Sol de Florida... y murieron como grupo. Ubuntu. Y enhorabuena a Riley por su gran gestión. Y a Lebron y Wade por su madurez esta temporada, me emocionó la disculpa del primero a Cleveland, se lo dijo Kevin Garnett, la lealtad no debía costarle la juventud como le pasó a él... Estaba creando sin saber al monstruo que le ha derrotado, pero no puede arrepentirse de ello. Él sabe bien de lo que habla, espero que no haya lock-out y no te retires... los viejos lobos deben tener un último aullido antes de fallecer y entrar en el Valhalla de las leyendas.



Y ahora, la leyenda de los Beach Boys empieza a escribirse.




No esperaba una apasionante Final entre Miami Heat y los Chicago Bulls. No se la pierdan, por favor...





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