jueves, junio 16

Nada más olfatear el vestuario de su nuevo equipo, Phil Jackson se dio cuenta de que existía el bando de Shaq (los más veteranos y extrovertidos) y el de Kobe (donde estaban algunos jugadores entusiastas como Derek Fisher).
O´Neal, malacostumbrado desde crío a que ningún entrenador le cuestionase nada por su potencia, se encontró con un Maestro Zen que tenía seis anillos y el crédito de haber dirigo a Michael Jordan. "Quiero que hagas esto. En lo otro, eres un maestro. Pero si no haces lo que pido, estarás fuera".
Bryant por su parte, debía comprender que pese a sus innatas habilidades, estaba subordinado a la presencia del perro grande, no al revés. El talento de Kobe era tan grande que podía ganar partidos solo, pero únicamente haciendo combo con O´Neal podrían llegar los anillos. Aquella temporada 2000/01, Shaq logró el ansiado MVP, liderando a ambos lados de la cancha a los angelinos, incluyendo un período sin el número ocho lesionado.
Dando miedo, los Lakers se mostraron muy irregulares en postemporada. Aunque lograron eliminar con contundencia a los Suns de luminarias como Jason Kidd o Hardaway, primero Sacramento y muy especialmente Portland, les pusieron en apuros. Shaq reconoció que los Blazers habían sido un gran equipo aquel año y que le exigieron ser el líder responsable y maduro que hasta entonces no había sido, manteniendo a todos a una. No obstante, Mike Dunleavy explotó su debilidad en los tiros libres y Arvydas Sabonis le mostró que aún tenía visión de juego para hacer un papel digno frente a él, aunque la diferencia era abismal en cuanto a edad, además, a diferencia de los días de Olajuwon, aquel Shaq ya tenía una medalla de oro (Atalanta 96).
Conocidos por sus altos índices de audiencia y seguidores por todo el globo, la resurrección de la fiebre amarilla también les permitió ser uno de los equipos más mimados por los árbitros. Shaq, absolutamente imparable encarando el aro, se veía reforzado al igual que Bryant por el estatus de súper-estrella, empezó a lograr bula de los colegiados en momentos de angustia. Inolvidable su falta clara sobre Steve Smith no sancionada en la Final de Conferencia, pero como fuere, también es de justicia hablar del ally-hoop que le mandó Bryant para que machacase entre Briant Gran y Rasheed Wallace, una de las mejores jugadas de todos los tiempos en cualquier competición.
La final contra un equipo serio y ordenado como los Indiana Pacers, dio una serie brillante donde Shaq pulverizó todos los récords de rebotes y puntos. Daba igual el valiente liderazgo de Reggie Miller, O´Neal se puso la Capa de Superman y con exhibiciones como la de Kobe en el cuarto encuentro, lograron un preciado anillo, el primero. O´Neal fue MVP de las Finales, la vida era color de rosa, pero el siguiente año hubo problemas...
El Maestro Zen reconoció lo que pasó, O´Neal estaba exhausto, las series físicas y feroces que habían pasado en el 2000 hubieran desgastado a cualquiera incluso a él. Diesel llegó más tarde de lo previstó al training camp, más locuaz que nunca con la prensa y firme a seguir su senda victoriosa como líder indiscutible.
Kobe Bryant no estaba de acuerdo. Al contrario que O´Neal, se había machacado todo el verano, si es que era posible, su nivel de juego se elevó aún más, tanto que empezó a ignorar las consignas de Tex Winter y Jackson, yendo a la suya. Pero el equipo marchó peor, el 8 se exhibía por los pabellones y cosechaba aplausos, pero un hombre no gana campeonatos en solitario. O´Neal declaró que solamente él vigilaba la casa y que necesitaba alimento.
Solamente la mano de Phil mantuvo calmados a los perros rabiosos, supo hacer ver a Kobe que Shaq había empezado peor no por vagancia, sino porque lo necesitaba, mientras que O´Neal debía empezar a comprender que no estaba ante un escudero de complemento, sino que Bryant podía terminar siendo el mejor jugador de la Liga. Cuando la joven estrella se lesionó, Shaq habló en el campo, a pesar de las limitaciones de su equipo, con su escolta de traje, O´Neal se echó a las espaldas a los Lakers, dejando a todo el mundo estupefacto. Al volver para los Playoffs, Kobe tenía claro que no podía meterse con el grandullón.
Y como no era ningún tonto, O´Neal dejó sus momentos de gloria al brillante jugador, hasta intentó firmar la paz cuando le vio exhibirse en Sacramento: "Le he dicho a Kobe que es mi ídolo. Ha jugado fenomenal esta noche. Es el mejor jugador de la NBA... de largo". Y así, el dúo dinámico funcionó como una trituradora, equipazos como Blazers, Kings o Spurs parecieron colegiales barridos sin piedad. Únicamente el MVP del año, Allen Iverson, les robó una derrota. O´Neal volvió a ser el MVP de la Final ante los Sixers, usando también los micrófonos para criticar a su valeroso rival, Mutombo, por sus quejas a los árbitros.
Aunque estaba claro que no eran los mejores amigos del mundo, Kobe y Shaq funcionaban. El tercer año se volvieron a pasear en la Liga y las primeras rondas, pero en las Finales de Conferencia, necesitaron toda la ayuda (tanto de Robert Horry como de los señores de gris) para batir en siete partidos a los Sacramento Kings. O´Neal tuvo una salida de tono impropia de él pavoneándose y entonando su particular melodía de Cheers al final, en agria disputa con Vlade Divac. En su carrera, O´Neal siempre mostró una gran sonrisa y ganando y perdiendo, su salida de todo aquel día en California es simple testimonio de lo disputado que fue aquel juego y de que no las tenía todas consigo.
A pesar de Jason Kidd, Shaq volvió a liderar con monstruosos últimos cuartos a los angelinos a maltratar a los Nets (4-0). Tercer MVP de las Finales. Desafortunadamente para sus sueños de dinastía, los San Antonio Spurs de su archi-enemigo David Robinson les batieron. O´Neal no lloró como hicieron algunos camaradas suyos, simplemente apreto los dientes, fue una temporada muy dura la 2002/03, casi todo el arranque lesionado y con menos complementos de los acostumbrados.
Buscando agradar a los dos divos (estaba claro que sin anillos de por medio, el cada vez más individualista Bryant y el celoso único líder del equipo Shaq podían terminar mal), se les trajo a Karl Malone y Gary Payton. Mientras que O´Neal se los ganó desde el principio, con Kobe tuvieron problemas, aunque en descargo del escolta, hay que decir que fue el año del escándalo de Colorado y su mente estaba en otras guerras. Tras vengarse de los Spurs, el equipo invencible se quedó de piedra cuando los Detroit Pistons de Larry Brown los macharon en cinco partidos. Muy solo (Kobe fue frenado por los sistemas de Detroit y Malone se rompió la rodilla), Shaq dejó más records de anotación, pero quedó atónito. Se intuía que en El Palace podía haber finalizado su aventura, pero nadie esperaba que no le dejasen despedirse...

Jerry West, el hombre en el que más confiaba O´Neal, ya no estaba. Conocido era que no se llevaba bien con los gerentes nuevos, quienes además pensababan que aunque fuera el mejor pívot de la Liga, en términos económicos, era más rentable mantener a Bryant, más joven y con más carrera por delante.
Así sucedió. Aunque se habían abrazado, besado, elogiado y levantado muchas veces, en aquel verano de 2004, había demasiadas aristas. A O´Neal no le había gustado la discusión de Bryant con Karl Malone al finalizar la temporada, a la par que cuando sus escándalos extra-matrimoniales le salpicaron a él, tuvo unas severas palabras: "La gente cree que porque sale y mete un par de tiros es un gran tipo. Pero en verdad es un payaso".
Phil Jackson, el único hombre capaz de encauzarlos, estaba moralmente abatido. Pese a tener nueves anillos en sus manos, siempre había sido con súper-estrellas y ahora, un entrenador sin anillos pero amplia experiencia universitaria, Larry Brown, le había dado un baño táctico. En año sabático, El Maestro Zen no se preocupó de ayudar a sus dos pupilos, se puso a escribir (en verdad, una actividad para la que no está mal dotado, sus libros suelen ser muy interesantes) "The last season", un libro donde Bryant quedaba en muy mal lugar, no así Shaq. "No me tomaría ni un café con Jackson", fue la declaración del astro.
Mientras tanto, Shaq se dirigía a Miami, a cambio de dinero y tres jugadores de primera fila. Quería demostrar a los gerentes de los Lakers que se equivocaban. Y lo consiguió.
AMOR-ODIO (lo mejor de Kobe y Shaq):
"Shaq está gordo y tiene unos complejos y celos infantiles"- Bryant cuando le cuestionaban que no le echara el balón.
"Creo que O´Neal le podría ganar un uno contra uno a Wilt Chamberlain. Menos mal que juego en su equipo"- El 8 de púrpura y oro tras exhibición de la Final.
"Quítate esa camiseta y ponte la tuya"- Shaq al ver que Kobe lucía el 23 de Michael Jordan.
"Si pudiera ser un jugador exterior solamente me gustaría ser Kobe"- Shaq después de un anillo.
"Para seguir en el éxito hacen falta dos personas: Kobe y yo".
"Creía que habíamos llegado a un acuerdo"- Phil Jackson, perplejo.
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