viernes, junio 17
Shaq llegó a Miami y el equipo subió como la espuma. Sus ganas de revindicarse ante su antiguo equipo y, especialmente, la directiva, le llevaron a volver a ser All Star, figura en el quinteto ideal y el mejor récord de la Liga en la Conferencia Este.
Pero, desde un principio, el perro grande, avispado y dándose cuenta de lo que venía en unos pocos años, lo advertía: "Miami es el equipo de Wade, no el de Shaq". Lástima que se cruzasen en el camino nuevamente los Detroit Pistons, quienes lograron dejarles a un partido de disputar las Finales del 2005. Shaq se sintió dolido porque no llegó en plenas condiciones físicas a ese examen, pero se le metió entre ceja y ceja lograrlo a la temporada siguiente.
O´Neal cayó con todo su peso (que es mucho) en los Playoffs del 2006, sorprendiendo a Detroit, que en aquellas Finales de Conferencia eran quienes venían tocados físicamente. Shaq ajustó las cuentas con Ben Wallace e impidió junto a Wade, Alonzo Mourning, Payton y compañía, que los de Michigan jugasen tres finales consecutivas. "Escuchamos todo lo que nos dice Shaq. No hacerlo sería de tontos". O´Neal estaba en su plena madurez, conocido era nada más llegar que pidió una entrevista con Wade, a quien le dijo que mucha de la basura que se publicaba sobre sus peleas con Hardaway y con Kobe eran mentira.
Con todo, seguía gustando de micrófonos. Un día donde los Lakers estaban sudando para doblegar a los Bobcats, se presentó en el Staples, siendo ovaciones y escuchando un emocionante: "¡Los Lakers echan de menos a papá!". Con o sin papá, Kobe se mostró inesperadamente fallón ante la presencia de su antiguo pívot, aunque, con la clase que lo caracteriza, cerró el encuentro en los tiros libres. "Su presencia me afectó cero", dijo, donde nadie le creía. Sabido es que aún hoy en día, los Lakers quieren homenajear a Shaq como se merece subiendo su camiseta a lo más alto, pero que no lo harán hasta que Bryant también se retire.
Con o sin celos de por medio, Shaq llegó a las Finales y divirtió a la prensa con sus metáforas femeninas, en lo que los reporteros atinadamente llamaron "Erika contra Shakira", en referencia a sus duelos con E. Dampier. Miami logró una remontada milagrosa frente a Dallas y O´Neal demostró al mundo que seguía siendo el mejor pívot del campeonato, con su cuarto anillo. Desgraciadamente, el proyecto de los Heat entró en dudas, su plantilla era muy veterana y los jóvenes Chicago Bulls los noquearon cuatro cero en primera ronda, verdadera humillación para una escuadra que defendía el anillo. O´Neal terminaría traspasado y Wade, empezó a distanciarse un poco de él. Eran días difíciles en Florida, con la perspectiva del tiempo, Flash sigue hablando maravillas de Shaq y de lo que aprendió dentro y fuera de la cancha, especialmente de su sonrisa con los fans, los que pagan el espectáculo y se lo merecen todo.


Cambiarse de mote no era buen síntoma. Cactus nunca fue bueno, y ni siquiera su divertido feeling con el genial Steve Nash convenció a la gente de que Shaq era compatible con el rápido sistema de Mike d´Antoni. Como fuere, O´Neal hizo su típico trabajo profesional, aunque no logró que los Suns pudieran con su habitual verdugo, los San Antonio Spurs.
Se airearon aspectos de su divorcio, un verdadero varapalo, pues a diferencia de otras estrellas, O´Neal, películas de acción de baja calidad al margen, siempre había llevado una vida ordenada. Pat Riley, legendario entrenador y GM de los Heat, lo lamentó públicamente y recordó que, aunque la salida de O´Neal de la franquicia no fue todo lo buena que debía, era doloroso ver a alguien tan querido pasando por esos momentos. El síntoma de Riley fue común a todo el mundo, O´Neal ya no volvió a dominar de la misma forma y los árbitros empezaron a mimarlo menos, pero a cambio, los aficionados a los que siempre cuidaba se volcaban en cualquier cancha con el perro grande.

Y en los All Star él lo daba todo. Bailes de máscaras, sonrisas y ocurrencias. "Creedme, soy un fino base y director de juego atrapado en el cuerpo de un pívot", dijo en la fiesta de las estrellas de los Ángeles.
Tan jovial que supo poner a hacer payasadas a Lebron James, D. Howard o Yao Ming. Un tipo peculiar al máximo pero que siempre entendió todo como un juego, donde sonreír era lo más importante. Y tras deliberarlo, quisó ayudar a The King James a coronarse de una vez.


Sin embargo, pese a las buenas prestaciones de O´Neal, chocaron con unos Boston Celtics intratables. Con James ido, a Shaq solamente le quedaba una última oportunidad de disparo, ir a la franquicia del trébol. Allí fue, para un año, destacando desde el principio por hacer piña. Trató de chantajear emocionalmente a Rasheed Wallace para que volviera, hizo las paces con Kobe Bryant en el All Star anterior, siendo conjuntamente MVPs, intimó más con un viejo rival como Kevin Garnett...


O´Neal declaró enamorarse deportivamente hablando de Doc Rivers, a quien casi pondría a la altura de Phil Jackson, sin duda el hombre que más le hizo progresar. "Shaq debió de ser MVP diez años seguidos", declaró El Maestro Zen, figura poco amiga de hacer ningún elogio a propios o extraño.
Se ha echado de menos que el archi-rival, archi-amigo, Kobe Bryant, no hablase de la retirada del 36 de los Celtics (las rodillas no aguantaron y su contribución a los orgullosos verdes fue mucho menor de la esperada), aunque sí lo hicieron con elegancia Barkeley, Lebron James, sus compañeros célticos, Wade, Pat Riley... y millones de aficionados.
Y como recompensa a esa camada, Shaq se retiró en primer lugar vía twitter, agradecido ante los que le permitieron divertirse y divertir a los demás.
Y es que él siempre supo distinguir las cosas importantes.
Muchas gracias por todo, Diesel.
PARA EL RECUERDO:
"Si no se hubiera ido... ¿cuántos anillos habríamos podido ganar en estos diez años? - Derek Fisher.
"Enhorabuena por tus cuatro campeonatos Shaq. Carrera de Hall of Fame"- Steve Nash.
"Shaq. Siempre Shaq. No tengo nada contra McGready, Duncan o Bryant... pero le he sufrido en unas Finales y sé lo que es O´Neal. Le votaría siempre para MVP"- Allen Iverson.
"Gracias por todo Shaq, el mejor compañero desde el primer día. No comas muchos donuts"- Ron Artest.
"Nunca olvidaré su primer mate sobre mí en mi año de rookie. RESPETO"- Andrew Bynum.
"Gran carrera. El mejor jugador al que nunca he cubierto como periodista"- Steve Smith.
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