martes, junio 7
Hay muchas maneras de ver el baloncesto. Sin embargo, después de haber visto el tercer partido de la Final de la NBA... creo que lo ganó Haslem. No se me entienda mal, Bosh, Lebron y Wade tuvieron mucho que ver, pero el ala-pívot de los Heat hizo una excelente defensa final a un Dirk Nowitzki excelso, jugando al mejor nivel de su ilustre y genial carrera (gane o no el anillo, estará entre los grandes).
Defender a un súper-clase como el alemán es muy complicado, más si lleva más de 30 y ya te ha demostrado que te puede ganar un partido en Miami. Haslem, al igual que hizo E. Snow en el mítico quinto encuentro de Lebron James en El Palace durante las Finales de 2007, salvó una situación muy similar frente a Chauncey Billups. No hay que saltar, ni en la pachanga ni en la Final de la NBA, porque no tienes tiempo de reacción, apenas unas décimas de segundos. Si Haslem lo hubiera hecho, Dirk podía hacer como el gran Paul Pierce, buscar el contacto cuando Haslem cayese, o, aguantar y penetrar. Haslem estuvo con él... y aún así, como el propio Spolestra admitió, por poco entra, tal es la calidad del rival que tienen en frente, un 41 que sigue haciendo soñar a los de Mark Cuban.


Así que la Final se pone 1-2, con la sensación de que Miami manda, en base al escaso egoísmo de sus estrellas, aunque eso sí, dando la sensación de que son un equipo mastodóntico, uno de ésos que o ganan o fracasan, por injusto que parezca, debido a la colosal inversión. En cuanto a Dallas, Nowitzki puede hacer poco más de lo que ha demostrado este año, esta madrugada necesita a Jason Terry, Marion, Kidd y Chandler, más que nunca. Y Barea debe dar un paso al frente.



Otra noticia importante es la retirada de Shaquille O´Neal, uno de los pívots más influyentes de toda la Historia. Monstruo imparable desde sus días de instituto, fue una fuerza de la naturaleza que tras sus eliminaciones frente a Michael Jordan y Hakeem Olajuwon, comprendió que debía mejorar su juego de pies. Cuando lo hizo, tiros libres aparte, fue absolutamente dominando, sobresaliendo su nivel de juego en la temporada 1999/2000, donde fue justísimo MVP y sus dominantes Playoffs del año siguiente, donde se paseó incluso frente a las Torres Gemelas de los San Antonio Spurs.
Gracioso, extrovertido y sinvergüenza a la hora de hacer gamberradas, incluso su reconciliación hace unos All Star con Kobe Bryant le ha dejado en paz con una NBA que le ha visto hacerse con cuatro anillos. Ha sido un símbolo de los Orlando Magic, los Ángeles Lakers campeones, los Phoenix Suns de Steve Nash, los míticos Boston Celtics... y los Miami Heat, donde ayudó a Wade a lograr el anillo de 2006, sin Shaq, es probable que los Pistons de los dos Wallace hubieran podido presentarse en su tercera Final consecutiva. Con Flash logró lo que no pudo hacer con Lebron James, pese al fracaso en semifinales contra Boston el año pasado, The King guarda un gran recuerdo del mastodóntico pívot, que ha generado cariño por donde ha pasado, a pesar de sus problemas deportivos, Pat Riley no dudó en lanzarle un fuerte abrazo y augurarle un puesto destacado en los medios de comunicación deportivos... se acabó lo de ser sheriff y aprenderse el artículo 34.
Shaq nunca uno de mis jugadores favoritos, me decantaba más por el talento de Kobe (aunque como persona, y esto es muy subjetivo y nadie tiene por qué coincidir conmigo, me parecía más sana O´Neal), la díscola versatilidad de Rasheed Wallace, o la pareja Steve Nash-Dirk Nowitzki... Pero siempre admire su capacidad de tener una permanente sonrisa y recibir palos de sus rivales sin una queja. Fue un gran profesional y además mejoró sus pases y ganchos cada años que pasaba, aunque algunos años los árbitros le sobreprotegían. Y, de la misma forma, le han tratado muy injustamente en los últimos años, su corpulencia es tanta que cuando perdió el rango de súper-estrella (en el sentido físico, porque emocionalmente y fuera de la cancha siempre fue reverenciado) le mimizaron mucho.
Cuando la Final haya finalizado trataremos de realizar un monográfico de la misma, asimismo, como una serie de entradas sobre la figura de Shaq y su indiscutible impacto en el baloncesto actual. Saludos.
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