sábado, septiembre 24
Apenas han pasado siete días, pero el oro aún sabe delicioso. El Eurobasket de Lituania se ha finalizado con un segundo entorchado consecutivo para la España de Pau Gasol. A la altura de la URSS de Sabonis y la Yugoslavia más mítica, los de Scariolo se cuelan en la verdadera leyenda de selecciones verdaderamente grandes.
El campeonato comenzó de forma extraña para los españoles, Polonia plantó cara y a punto estuvo de pegar un verdadero susto. En la segunda fase (caótico el sistema de puntos de la organización, a mi humilde parecer), Turquía con un triplazo de Turkoglu selló el peor último cuarto de la escuadra hispana. Pero, a partir de allí, nuevamente los de Scariolo supieron ajustar como nadie, el banquillo empezó a funcionar, la defensa a no conceder puntos fáciles y los de toda la vida a ser martillos pilones.
Hubo algún ilustre que se quedó fuera antes de tiempo, además, los caprichosos bombos hicieron grupos muy desequilibrados, franceses, españoles, lituanos, alemanes, serbios y otomanos se atentaron entre ellos mientras alguna Cenicienta como Macedonia sorprendía con un sistema de juego eficaz, un ataque lógico y una defensa tan dura como Antic, ese Bill Laimbeer de la tierra de Alejandro Magno que tan buenas impresiones ha dado durante toda la competición.
Dirk Nowitzki, flamante MVP y campeón de la NBA, no pudo abonar a más milagros a una Alemania que quizás le haya visto por última vez. Es imposible ser objetivo con Robin Hood, ese jugador que lo ha dado todo siempre y que hasta cuando falla lo hace bonito. No ha sido su campeonato, llegaba con la gasolina bajo mínimos, pero una vez más estuvo hasta el final, aunque unos minutos mágicos de Jasikevicius con el joven y prometedor Valanciunas sellaron el final de una era... La era de Dirk, un bronce en un Mundial, una plata en Belgrado y la sensación de ver magia, como aquel triple de dibujos animados frente a Angola en Japón. Somos unos privilegiados por haber podido disfrutar en directo de semejante crack.


Por su lado, Pau Gasol también anduvo a la suya, ya casi parece un tópico, un chiste contado una y mil veces y que sigue teniendo gracia. Impensable lo de este ala-pívot que hace de todo y todo bien. Los días que peor ha jugado ha hecho 20 puntos y 17 rebotes, Marc Gasol y Felipe Reyes (trágico lo de su padre, mereció haber visto este trofeo en las manos de uno de sus niños) son más felices a su lado y ya se vio en el pasado mundial que lejano parece el aro cuando él no anda cerca.
Pero pese a que Pau ha estado a su nivel (sobresaliente), los que han dado el do de pecho han sido Tony Parker y Juan Carlos Navarro. El galo, en plena crisis personal tras su espectacular divorcio que casi le hace más objeto de la prensa del corazón que la deportiva, ha convertido con su varita mágica a un conjunto atlético pero con poca cabeza, que ha sido un brillante finalista y un equipo repleto de talento, pero no exento de trabajo, especial mención a un J. Noah que trabaja como nadie bajo tableros, un Carlos Jiménez más allá de los Pirineos. Parker fue el timonel que hizo que Rusia con ese incansable Kirilenko patrullando las zonas (otro bronce para los miembros de las tierras de los zares) y que desde luego no hace el mejor baloncesto por sus planteamientos de tanteos bajos, pero son verdaderos gladiadores en la pista.

Navarro por su lado, siguió saludando el excelentre Boza, para destrozar a su Eslovenia y volver a las andadas contra esa sorpresa llamada Macedonia. Plantearon un partido durísimo a los anfitriones a los que quizás les pudo la presión, aunque no diríamos nada de eso si Jasaitis hubiera metido un tiro muy bien hecho en el último segundo que no entró... Ahora, BoMcCalebb es un nombre que se ha puesto en el viejo continente con letras de oro, ha convertido a un país de poca tradición baloncestística en un excelente cuarto puesto y el respeto globalizado.
Y Macedonia todavía tuvo la oportunidad de haber dado el españanazo, pero Navarro, siempre él, estuvo allí. Triples, bombas, fintas, amagues... No hay palabras para uno de los jugadores más geniales e imprevisibles que ha dado este deporte, un mago que también volvió a brillar con Francia, suyo fue el primer triple que abrió la veda en la sequía. Una hermosa Final donde solamente sobró el hachazo de Rudy, el resto perfecto, nuevamente campeones. Los Teodosic (grandísimo jugador, pero a veces con una selección de tiro muy discutible) y cía tuvieron que mirar como los viejos rockeros siguen teniendo solos para rato.
Chapeau Francia. Bravísima España. Un espléndido Eurobasket que ha sido un verdadero lujo para los amantes de este deporte durante septiembre.
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