miércoles, diciembre 28
Hubo tiempo en que el baloncesto era un deporte de cinco contra cinco, donde al final ganaba Yugoslavia. Lo ocurrido en aquella final en Indiana durante el campeonato del Mundo de 2002, aún es recordado. Con el ogro estadounidense apeado, Argentina soñaba con premiar a su gran generación de jugadores con una
medalla de oro....
Vino entonces la sangre fría de dos genios, Dejan Bodiroga y Peja Stojakovic. Para la Historia quedarán pésimas decisiones arbitrales que perjudicaron claramente a los Scola y compañía, aunque de la misma forma, tampoco se puede decir que solamente Stojakovic y Dejan eran responsables de los decisivos triples finales que confirmaban el fenómeno de Yugoslavia durante aquella década gloriosa, 5 campeonatos FIBA y una medalla olímpica, prácticamente insuperable.

Por su carácter nómada, Peja no asistió con la regularidad que su clase exigía al concierto internacional, aunque por su rendimiento en aquel Mundial, se le metió en la discusión que terminaron monopolizando Pau Gasol y Dirk Nowitzki.
Pese a ello, sus participaciones contra los mejores del globo, le muestran como un exponente perfecto de aquella generación, brillantez y polémica, pasando por una competitividad extrema. En Suecia 2003, España pudo comprobar el poco aprecio de las huestes de Serbia y Montenegro a la derrota, viendo como se iniciaba una trifulca tras un encontronazo con Jorge Garbajosa. Mientras que España fue plata, Serbia no se recuperó de la baja por lesión de Peja, cayendo ante la Lituania de un brillantísimo Sarunas Jasikevicius.
Con todo, tal vez su momento más brillante en el concierto internacional fue su magnífico Eurobasket en 2001, donde sin ninguna mácula, fue el MVP de una Yugoslavia que ganó el oro con toda justicia, batiendo a Turquía en la gran final. Con el número 8, barba de varios días y un pragmatismo tremendo, Peja fue el arma preferida de los balcánicos, bien combinado con Tomasevic, Bodiroga...
Desgraciadamente, las lesiones, el cansacio físico y desgaste de la NBA hicieron a Peja caro de ver en futuros conciertos internacionales, aunque el número 8 de Serbia seguía siendo una de las pesadillas más frecuentes de los defensores de los torneos. Dos oros y un bronce ya adornaban el palmarés de uno de los mejores tiradores de siempre.
En nuestra próxima y final entrada, acabaremos el repaso a su ilustre carrera.


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