viernes, abril 27
Buena serie de pachangas en el I.E.S. Ángel de Saavedra, que ya hacen casi complicado casi resumirlas, al no haber podido actualizarlas a su ritmo. Empecemos por un choque de hace dos semanas, donde los dos hermanos Collado León (Daniel y Miguel, alias Easmo el segundo), volvieron a coincidir en una pista de baloncesto, en este caso, como rivales. El primero recayó junto con Manolo (a partir de ahora Lolo) y José, ambos jugadores este año en municipales del equipo del instituto, que entrena Juan Carlos Obrero, viejo conocido del blog.




Mientras, el ninten-center compartiría escuadra con Jairo y un servidor. A juzgar por el comienzo del partido, nosotros aún estábamos en el café y las pastas cuando Daniel y sus compañeros empezaron a jugar, porque se nos puso muy cuesta arriba y el último lanzamiento a tabla del más joven de los Collado hacía pasar los diez puntos de colchón. Aunque nos alegraba que Daniel no tuviera la fascitis plantar de su anterior choque, no nos suscitaba la misma alegría tener que sufrirle.




Con poco acierto en el tiro exterior, necesitamos que la presencia interior de Easmo se hiciera notar y así fue, poniendo excelentes bloqueos para las fintas de Jairo y con algún afortunado palmeo por mi parte en los rebotes ofensivos, nos fuimos creyendo que podíamos remontar, quedando a uno. Entonces, Lolo, convertido en Kareem Abdul Jabbar con sus ganchos, lideró de nuevo a los suyos a un parcial de 8-0, destacando su duelo con Easmo.



Por fortuna, fue ese el momento donde los triples empezaron a entrar. Dos de Easmo y tres míos a lo largo de la tarde nos hicieron volver a coger la senda del encuentro, mientras una penetración suicida de Jairo nos dio la primera ventaja. Con un tapón de los considerables a José, Easmo marcaba territorio, aunque una vez más, José y Dani buscaron a Lolo, el antídoto en la pintura a nuestros sistemas de defensa. El partido se convirtió en una muerte súbita donde cualquier pudo ganar, Easmo y un break dance entre rivales adversarios pudo ser definitivo... yo logré un palmeo sobre Dani a tiro de Jairo, mientras José enchufaba una suspensión que valía su peso en oro.



El 67-66 final lo firmó un Lolo entonadísimo con un triple de altura que sacó a los suyos del atasco. Duele perder sobre la bocina, pero el encuentro fue muy divertido. A la semana siguiente volvió a haber buenos choques, había dudas del estado de Rocho después de su atípica salida de tono el otro día en el parque, pero todas las dudas quedaron despejadas y me cogió por banda y en el primer partido que me tócó defenderle me llevé 20 puntos, muchos de ellos en segundas oportunidades. Es rápido y coordinado con el rebote, por lo que me dio muchos problemas, perdiendo, entre otras cosas por eso, junto con los muchachos de Juanka, frente a Juanma, Búho, Rocho y José Antonio, perros viejos todos ellos y que supieron lo que tenían entre manos.





Todos los deportes dan revanchas, quizás el baloncesto más rápido que nadie. Lograríamos ganar el siguiente, contando con la ventaja de tener cambios y disfrutar de las prestaciones interiores de Juanma, de largo, uno de los pachangueros que más influye. No obstante, cuando parecía que ganaríamos dos seguidos, Justo Martín Collado (alias Klego), se desmarcó con una defensa inteligente, usando muy bien su tamaño y evitando caer en la tentación de picar con las tretas de Juanma para recibir faltas fáciles cuando el defensor baja el brazo.




Bajo mi modesto juicio, Juanma tardó demasiado en usar su espléndido tiro de media distancia, obsesionado con buscar a Justo bajo el aro, encontrando o tiros desviados, o el aro o canasta muy esforzadas que le fueron desgastando. Gracias a ese trabajo subterráneo de Justo, terminaron llevándose el partido. Como curiosidad decir que antes de entrar, Klego nos grabó alguna jugada (que imagino subirá en breve al blog o a su twitter), donde parece que José Antonio se siente muy cómodo ante las cámaras, porque firmó 8 alucinantes puntos en apenas cuatro lanzamientos.





Como los refuerzos siempre vienen bien al receptor, la llegaba de Juan Miguel González (Guigui, o Jimmy, últimamente lo cambia), nos dio fuerzas y nos permitió una buena revancha. Hacía tiempo que Guigui no se pasaba, por lo que la alegría fue doble, además se le vio en forma y reboteando estupendamente, aunque su mejor partido fue el pasado jueves, donde gracias a su mayor delgadez, logró volver locos a dos ogros bajo tableros como Lolo y Easmo, en unos minutos de locura donde anotó diez puntos casi sin fallo.




Entre unas cosas y otras, parece que nadie logra imponer una hegemonía clara, lo cual da partidos muy disputados y divertidos. En efecto, llegó Easmo ayer para ganar un partido ayudando en labores defensivas a Jorge El Búho (triple para la hemeroteca sobre la defensa de José) y Juanma. Eso sí, no pudo re-editar el triunfo en la siguiente, aunque se quedó muy cerca, haciéndonos grandes en el poste bajo y encontrándonos en el triple a José y a mí.




Extraordinariamente divertido el ritmo endiablado de pachangas, los partidos a muerte súbita de 21, la combinación de savia nueva con veteranos de toda la vida... Cogiendo el punto, que no pare ahora la fiesta.
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