sábado, junio 23

Hay cosas que el dinero no puede comprar. Sin embargo, tenerlo, ayuda, y mucho. Ha existido poco romanticismo en el nuevo y flamante campeón de la NBA 2012, ¿Wade demasiado solo? Pat Riley consiguió traer a Lebron James y Bosh, dos jugadores que serían los pilares de cualquier franquicia donde jugasen. Así, con un mercado en expansión y a la caza del anillo, desde 2010, Miami coqueteó con volver a la grandeza de 2006, rodeando de veteranos sedientos de anillo a sus tres astros (Shane Battier, Juwan...).






Con cierta prepotencia y fanfarria, los Heat se ganaron el apelativo de "llorones" por parte de Phil Jackson y las antipatías del público neutral que complicadamente podía ponerse a favor de un caballo tan ganador. No obstante, su llegada a las Finales de 2011 fue impecable y solamente Nowitzki con sangre inyectada en los ojos y todo su talento con unos Mavericks majestuosos, impidió que a la primera fuese la vencida.




Pese a ello, no desesperaron, todo lo contrario. Incluso el criticado Spolestra (su escuadra es un arma de doble filo para cualquier técnico, posee de todo pero trabajas sin margen de error) se ha mantenido en el banquillo y ha llevado una velocidad de crucero que solamente complicaron (y mucho) los Boston Celtics, que rozaron noquearles, amparándose en estar (al fin) sanos en sus titulares y que los Heat tuvieron a Bosh mal hasta los últimos días, mostrando mucha fuerza de voluntad el antiguo astro de los Raptor.


 Recientemente, en estas Finales, David Stern y su equipo se han frotado las manos. El vergonzoso lockout ha terminado y ha sido enterrado al olvido, la falta de empatía de patronal y jugadores con el público en una coyuntura de crisis apenas se ha notado, a juzgar por el share de una Final que por inédita y vistosa, ha tenido mucho rating de audencia. Eso sí, doble moral a veces la del gran público, lapidados bocados de infarto como el Detroit-San Antonio de 2005 o el Rocket-Knicks hace ya más añitos, para perdonar ahora todo un 4-1 debido a los lujos en ataque. Justo es, pero hay más tipos de baloncesto y (no me maten, por favor) he visto Finales que han sido bastante mejores que ésta.





Nadie puede poner asterisco a este triunfo de unos muchachos de Florida donde Lebron ha hecho unos número dignos de Larry Bird, aunque a su estilo, a la manera del rey coronado. El Pájaro era elegancia, inteligencia, creatividad y talento. Lebron combina fuerza, preparación, ambición y explosividiad. Palos ante los Bad Boys, los orgullosos verdes de su admirado Doc Rivers y los Magic de Superman, le han hecho madurar y , pese a la lluvia de críticas, es un dignísimo MVP de unas Finales y su nombre (ya lo era) es una leyende de pleno derecho NBA en particular y baloncesto (en general).





Con todo, Lebron se ha separado de la senda de MJ, quizás contra los deseos del aparato de markéting que se ha creado alrededor de su figura (y del que el antiguo "dios" de Cleveland tiene mucha menos culpa de la que muchos creen, suposición mía que no deben compartir). Efectivamente, Jordan nunca dijo de juntarse con Magic y Bird (salvando las distancias) para tener un título. James hubiera podido hacer algo comparable si hubiera permanecido en los Cavalierse. No fue posible y tampoco pasa nada, casi mejor, en Miami, veremos una senda propia para este estupendo deportista al que se ha querido, obsesivamente, medir a Bryant y al mismísimo 23.

Los Heat tienen un potencial tremendo y han aprendido mucho de la fórmula del Big Three de Danny Ainge. Es cierto que esta Final podría tener una re-edición más pronto de lo que muchos dirían, pero pueden pasar aún muchas cosas. Quizás el karma haya juzgado excesivo que un excelente profesional como Fisher tuviera 6 anillacos y tres jugadores de tanto talento uno o ninguno.





Wade, `por su lado, ha dado una imagen distinta a la del maravilloso jugador de 2006. Sigue siendo un show de tiros y creatividad, ágil y mucho mejor en defensa de lo que se pudiera pensar, pero, aunque pudo aguantar el peso titánico de Shaq, los Heat ya no son el equipo de Wade, aunque puede recuperar la senda. Hoy por hoy, son de Lebron y con un olímpico conjunto donde el número 3 sobresale, pero ya no es único en compartir focos en la súper-producción de Mr. Gomina (dicho con todo el respecto al Hall of Fame).





El caso de Bosh es parecido, aunque su presencia hace de los de Spolestra una escuadra increíblemente poderosa a la que casi es imposible seguir el ritmo. Solamente un triple de Paul Pierce ha evitado que no pensásemos que era utópico ganar en esa cancha.




No se me ofendan los amigos de Florida. Digo abran paso al campeón y me quito el sombrero. Asimismo, pienso que ha habido unas hiperbólicas críticas a James que en muchos casos eran injustificadas y extra-deportivas.




Es simplemente, que Miami no me enamora. Y sí, claro que pueden volver a ganar el anillo, y el siguiente y varios añitos más. Con permiso de las lágrimas de los Thunder. Pero de eso, hablaremos mañana.



Hoy toca bañarse bajo el sol de Florida. Miami ya tiene dos anillos.
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