martes, junio 5
De los Estados Unidos podemos decir muchas cosas, pero, indudablemente, nadie puede dudar que no son pequeños en cuanto a extensión geográfica. Que a comienzos de junio solamente cuatro de los equipos de ese país estén jugando en la auto-proclamada mejor Liga del Mundo, significa que algo han hecho bien. En Never Shall Me Down resaltamos los méritos de esta tetrarquía de candidatos en la temporada del controvertido lock-out. 



BOSTON: EL ORGULLO INFINITO




A la altura de 2008, Danny Ainge lograba una fórmula ganadora a corto plazo, juntar a una de las estrellas del campeonato, Kevin Garnett, junto con el eterno capitán verde, Paul Pierce, además de uno de los tiradores más excelentes de la NBA, Ray Allen. A pesar de las dudas iniciales, los tres astros veteranos lograron el anillo ansiado y los más dudosos (el entrenador Doc Rivers, el joven e inexperto Rajon Rondo y el introvertido Perkins), se mostraron como excelentes incorporaciones para la familia céltica.




Sin embargo, cuando la rodilla de Big Ticket se quebró en 2009 y unos bravos pero diezmados verdes cayeron en siete partidos ante Orlando en semifinales; todos dieron fecha de caducidad al proyecto, un mayor rol de Rondo, la sapiencia de Rivers dosificando estrellas y una acertada política de fichajes veteranos y contrastados, les llevaron de vuelta a las Finales en una épica Odisea en 2010, salvada con un dignísimo subcampeonato el séptimo día en el Staples, donde los nervios y la ilusión se pusieron a prueba. Nuevamente, cuando tras el terrible varapalo (lo habían tenido muy cerca y lo merecían) cayeron en semis ante los todopoderosos Heat (formados precisamente para acabar con la hegemonía verde), muchos dieron adiós al Big Three... Hoy, están en otra Final de Conferencia y empatados a 2.



Rajon Rondo lleva unos Playoffs alucinantes y de ciencia ficción donde únicamente ha sobrado su pique con los jugadores de Miami y las quejas arbitrales de ahora tú eres un llorón y otras lidenzas. Cuando se ha dedicado a lo suyo, el peculiar base está siendo, by far, uno de los espectáculos más grandes en una cancha de basket. Mientras, Kevin Garnett, flexiones incluidas, parece jugar con la sapiencia de un lobo en su última carga, como ha exhibido en su espléndida eliminatoria frente a los Sixers y, mala reputación que le quieran dar al margen, será un merecidísimo Hall of Fame. La furia de la naturaleza ha encontrado el hogar que quería en Irlanda.




Mientras, un inteligente técnico, un maravilloso staff, profesionales de tomo y lomo como Pietrus y la magnífica dupla Pierce-Allen, intentarán el más difícil todavía, ganar dos encuentros más y hacer aún más feliz a Red Auerbach en el séptimo cielo. No sabemos si lo lograrán, pero la aventura que ha escrito Boston desde 2008 es una maravilla de superación, defensa y trabajo en equipo.




James estaba sobrevalorado y Miami había sido el fiasco del año. Pues con tres MVPs en su haber, el antiguo rey de Cleveland ha llevado sobre sus hombros, junto con Wade, a los de Spolestra, sin grandes sobresaltos (excepción de los Indiana Pacers), a otras Finales de Conferencia, buscando su segundo trofeo del Este y tomarse revancha de lo de 2011.



Excelentes fichajes de gente poco espectacular pero irremplazable como Shane Battier, los Heat solamente tienen la cruz de medirse a los arrogantes verdes, que no se rendirán hasta el día del Juicio Final por la tarde a última hora, por lo demás, son favoritos a todo y Flash y Lebron han conjurado incluso la baja de Chris Bosh, una pieza que si los de Pat Riley tuvieran, los haría aún más temibles. Secundarios de lujo como Haslem o Miller deben dar un paso al frente para que la súper-producción tenga final feliz.



El quinto mañana promete ser un Raganarok de dimensiones épicas donde Lebron y Wade quieren estar a su mejor nivel, bajo el calor de una grada de Florida que quiere volver a engalanarse como en 2006. De momento, poquísimos reproches a James, salvo haber resucitado a Garnett con sus provocaciones.



Este año, lo de Miami y Boston parece personal, pero confiemos en que terminen abrazados como en la última semifinal, después de cuarenta y ocho minutos sin piedad, como debe ser. Y quizás, Bosh aparezca antes de lo que imaginamos...


Son unos jóvenes que desmontarían todos los tópicos de la generación ni-ni. Responsables, inteligentes, aplicados, no hacen tonterías... Los Thunder pasaron dos duros examinadores, Mavericks y Lakers, lo hicieron con controles pulcros y cuidando los más mínimos detalles, para llegar con la gasolina a tope a las Finales de Conferencia. Solamente hay que ver a Ibaka para entender el estado de forma de esta tormenta perfecta, dice Antoni Daimiel.




Perkins logró su venganza contra los angelinos, a quienes no veía desde 2010, pero ahora, esperaba la roca de las rocas, San Antonio Spurs. Fue la hora de Scott Brooks y el técnico que va de tapado, no defraudó. Hizo los diangósticos y los jugadores apretaron, se cortó a tiempo la brecha entre Kevin Durant y Westbrook, hasta que ahora, parecen un combo mortal y sin fisuras.




De los cuatro contendientes, son los que tienen más futuro. Ahora, está a un partido de lograr una hazaña hermosa que empezó a planificarse hace ya casi cuatro años... pero, no lancemos las campanas al vuelo, porque están los... 


LOS VIEJOS ROCKEROS:






20 Victorias consecutivas. Entrar en la postemporada metiendo miedo, convertir a dos buenos equipos como los Utah Jazz o los Clippers en vulgrares. Tim Duncan y su estabilidad mental tienen el secreto de la eterna juventud, mientras, Popovich diseña terribles sistemas (para el contrario), donde anotar cuesta un mundo.




Como lleva siendo costumbre en los últimos años, los texanos hicieron el diagnóstico y supieron en qué mejorar para evitar lo de Memphis. Tony Parker, Ginóbilli (espléndido todo el año) aguardan el más difícil todavía ante los Thunder. en una Final de Conferencia que hubiera sido una dignisísima final...




Una Tetrarquía total de candidatos impresionantes. Disfrutemos de lo que queda como si fuera bocado del cardenal... We love this game. 
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