domingo, junio 3


Reunión senatorial en casa del anfitrión Klego para ver el partido con Raf Wallace y Easmo. Buen ambiente para uno de los mejores espectáculos que puede ofrecer la ACB, un quinto partido de semifinales, que enfrentó nada menos que al Real Madrid contra el Caja Laboral. Muchos pensaron (pensamos), que los de Ivanovic habían dejado escapar una oportunidad de oro en el cuarto partido, cuando dejaron sobrevivir a los blancos en Baskonia. Pese a ello, igual que en todas esta polémica serie con quejas arbitrales de uno y otro bando, necesitamos los cuatro cuartos para decidir quién acompañaría a los blaugrana a la Final del campeonato español.




Comenzó el choque en la capital con una grada entregada y un Caja Laboral que se negó a ponerse nervioso. Ivanovic interpretó bien sus dos mariscales en los primeros diez minutos, Andrés Nocioni, lejos de la forma del jugador que fue de calibre NBA, sigue teniendo la sapiencia y la inteligencia baloncestística para interpretar bien estos partidos a muerte, bien seguido por Teletovic. Con diez puntos de ventaja, empezaban mal los de Laso, pero los merengues volverían a levantarse en el segundo cuarto con una gran energía.  


El segundo cuarto fue el del empuje y la fe. Sergio "El Chacho" Rodríguez empezó a perfilarse como el maestro de ceremonias de los locales, mientras que Sergio Llul estuvo irregular, aunque tuvo algún triple psicolígico como los que acostumbra. Amparados en el manejo de bola de Prigioni, los visitantes impidieron que les remontasen del todo, 37-37 y las espadas en todo lo alto.





Mientras nos preguntábamos por qué a Tomic se le estaba poniendo cara de Bodiroga, sucedía el partido con protagonistas alternos, por momentos parecía que Carroll cogería el fúsil, en otros instantes Oleson se insinuaba... Todo raro y con tensión, típico en esas coyunturas, mientras sorprendía que San Emeterio no despeuntaba lejos del nivel que lo ha llevado a la selección y a ser pieza clave en la última ACB de los vitorianos. Hubo también cera bajo los aros, con un combativo Lampe como comandante de operaciones.


El último cuarto fue el de la fe de los blancos y su acierto en triples, mientras que Ivanovic renunció, en parte, a su guión original, echamos de menos la presencia de Nocioni y Felipe Reyes fue haciéndose cada vez más grande. Espartaco dio el vigésimo cuarto día en la oficina para rebotear, anotar tiros libres y ser decisivo, aunque bien es cierto que ayer fue más fácil con un Sergio Rodríguez que interpretó a la perfección sus ataques. Algo que no hizo Teletovic.




Cuando el Caja Laboral necesitaba que no hubiera errores, uno de los que nunca fallan no supo interpretar una situación de 2X1, ahí la remontada se hizo imposible por cronómetro y la inesperada decisión de Dusko de no mandar a nadie al tiro libre.





El Madrid ganó un emocionante partido por corazón, el Caja Laboral, aparte de los indiscutibles méritos del adversario, dejó escapar dos jaque mate por desequilibrios en los momentos decisivos.




Ahora, el eterno duelo, Barça-Madrid, se verá en unas Finales ACB que, por repetidas, no dejan de ser interesantísimas.
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