sábado, junio 9

Dentro del baloncesto, hay pocas emociones que se puedan comparar a la emoción que supone un enfrentamiento definitivo en postemporada a siete encuentros. Si lo que está en juego es una plaza en la Final de la NBA contra los increíbles Thunder, la apuesta es a doble o nada. Miami Heat y Boston Celtics nos han regalado una Final de Conferencia intensa, dura y emocionante, donde todo lo que suceda a partir de las dos de la madrugada sería impredecible y para ver con una tila.







Miami y Boston se han visto las caras en 2010 y 2011, pero las circunstancias actuales son muy diferentes. Hace dos años, los célticos eran una escuadra veterana engrasada para la hora de la verdad, mientras que Miami era un equipo joven donde solamente Wade y Haslem tenían experiencia real en la postemporada. En 2011, las lesiones y un tiro escupido de Pierce que hubiera puesto el 2-2, provocó un desfile militar de unos multi-millonarios Heat, donde Pat Riley había hecho magia en los despachos para arrasar 4-1, cumpliendo el objetivo de desbancar a los de Doc Rivers de su hegemonía en el Este, esfuerzo para que el lograron unir los talentos de Wade, Bosh y Lebron James. 


 2012 está siendo, de largo, su choque más equilibrado, aunque hay que darle mérito a los orgullosos hijos del trébol, que han aprovechado mejor que nadie (con permiso de los peleones Sixers) la falta de fortuna de los prometedores Chicago Bulls, que perdieron con Rose a su mejor hombre y su posible billete a un nuevo anillo tras el desierto de títulos, tras la marcha de Michael Jordan. Eso sí, los de Spolestra han vivido hasta hace dos telediarios sin Chirs Bosh, la verdadera garantía del juego interior de esta potencia que ya rozó el anillo hasta que Nowitzki dijo esta boca es mía.


En primer lugar, jugar en Florida da una ventaja innegable a los Heat, su afición les llevará en volandas si hay un buen arranque de primer cuarto. Como seguidor Piston, bien sé cómo las gasta esta grada en verano cuando se juegan el billete de ida a Oklahoma. Sí, suele ser tendencia de los locales en los séptimos querer imponer un ritmo fuerte, tener alas en los pies y ganar casi sin bajarse del autobús. Algo malo o así le tuvo que pasar a la Jungla de Boston, donde Lebron mandó a su antojo y mandó al psicólogo a los que le acusan de arrugarse en los partidos importantes (al parecer, esa buena gente no vio las Finales de Conferencia de 2007, tampoco tan lejanas).



Eso sí, ni por ésas me creo a los que pronostican con 100% de seguridad. Los Celtics han enterrado una oportunidad de oro, pero como diría Spolestra, no adelantamos funerales aún. El último séptimo que tuvieron los de verde lo ganaron frente a Filadelfia y, en el mismísimo Staples, tuvieron una caída de grandes guerreros disputándose el segundo anillo en tres años. El Big Three y Rondo han vivido de todo, voy a echar en falta a Perkins, Rasheed, PJ Brown y otros héroes como James Posey para los días D y horas H, ya que estamos de aniversarios, pero, quién sabe, tal vez Pietrus u otro se junte a los tetrarcas y decida que Red Auerbach desvíe algún nuevo tiro.
 Y es que los célticos, a diferencia de Miami, deberían jugar como si no hubiera un mañana, como afirmaba Flip Saunders, no se está en las Finales de Conferencia todos los años. Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce, están ante uno de sus cantos de cisne, sus leyendas están aseguradas y su podio en el Olimpo verde, pero, una última muesca en el revólver a costa de los archi-rivales de Miami podría ser algo para contar a los nietos en las hogueras del viejo Garden.





En silencio, también espera Wade. No ha importado que estuvieran Shaq en su esplendor, James o Bosh, al final, siempre hemos hablado de Miami como el equipo de Flash. Ha estado siempre allí, es su casa, el jugador franquicia, ha vivido de todo con esos aficionados y les ha dado su primer anillo. Hoy, quiere recoger el fruto de tener mejor récord que su contrincante, quiere volver a comulgar con sus espectadores como siempre ha hecho. Ojo con este genio y la defensa que le planteen sus marcadores, puede ser decisivo.




Tampoco nos olvidemos de Bosh, la NBA es fábrica Disney de sueños y sería bonito que saliera como un moderno Isiah Thomas o Redd, para dar un espaldarazo psicológico único. Habla mucho ( y bien) de Kevin Garnett que haya forzado al antiguo crack de los Raptors ha presentar batalla, debido al agujero negro que estaba generando por dentro a los Heat. Atentos a los actores de reparto con tablas de protagonista, Battier, Halem y algún otro ilustre querrán tener hoy su cuota de protagonismo.


Los que miran a lo nuevo quieren un Kevin Durant versus Lebron ya, por favor. Los amantes de la traidicón sueñan con otro día digno de Bill Russell para los suyos, sueñan con Garnett lanzando sus últimos gritos de guerra... pero no son más que los que reirían si Lebron hace alguno de sus mates para coronarse por tercera vez rey del Este.



Hay mucho en juego, miro el pronóstico y siendo que puedo meter la gamba, pero nuevamente me puede el trébol, no sé si me quedaré a verlo o lo dejaré grabando... Veo victoria agónica de los orgullosos verdes. Sería mi sueño, pero éste podría tornarse en pesadilla (agradable, con todo) si los de Miami muestran su mejor versión. En ese caso, seré el primero en felicitarles y alegrarme por algún colega pro-Heat.





Es un séptimo. Es la final del Este, es un séptimo partido, son los mejores jugadores del mundo, es el final de seis continuarás... ¿he dicho ya que es un séptimo? Buff...

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