domingo, noviembre 18

En mitad de la temporada 2007/08, de los despachos de los Memphis Grizzlies, Pau Gasol, jugador franquicia durante los últimos años en la ciudad del Rey, salía enviado a los Ángeles Lakers en un traspaso que hizo a declarar a G. Popovich, legendario entrenador de los Spurs, que hubiera vetado aquello de haber podido. Muchos arqueaban la ceja ante la "sapiencia" de los oseznos, los cuales enviaban un ala-pívot que ayudaría a los amarillos a llegar a tres finales NBA consecutivas, mientras en La Pirámide, se volvía a sospechar que la sufrida grada viviría con más interés al equipo universitario en la trepidante NCAA que a un futurible farolillo rojo.





No obstante, el tiempo parece haber dado carta de naturaleza a aquella extraña operación, o, por lo menos, la suerte no ha querido castigar mucho a una entidad que ha empezado a dar pasos de gigante. Si bien algún proyecto como OJ Mayo no salió todo lo bien esperado, ahora él parece más feliz en Dallas, mientras que en Memphis hay un mayor sentido grupal. Triste retirada del maravilloso Allen Iverson aparte, en el territorio de Elvis empiezan a hacerse cábalas tras un maravilloso inicio 7-1, logrando incluso batir a los invictos Knicks.





El entrenador Hollins dirige con tranquilidad a un equipo joven y exuberante que ya sabe lo que es lograr eliminar a toda una potencia como San Antonio en primera ronda. Hace apenas dos temporadas, Thunder y Grizzlies nos regalaban una excelente serie a siete partidos que merecerá el apelativo de clásico dentro de unos años, debido al alto nivel exhibido por el duelo mantenido entre Kevin Durant y Zach Randolph. Díscolo talento genial de los geniales, talentosos y díscolos Jail Blazers, sospechosos habituales, el incansable anotador interior (qué difícil hacerlo tan fácil) es el hombre referencia de unos osos que aspiran al primer puesto del Oeste. Thunder, Lakers y compañía están advertidos.




Queda claro que hay pocos juegos interiores que puedan aunar el talento de Randolph con un acompañante del nivel de Marc Gasol, con mucha experiencia en partidos importantes y muy buen defensor, además, ha mejorado mucho más de lo que creíamos sus detractores, en ataque. Sabido es que el antiguo astro de Portland presionó a la gerencia para mantener al español. Ahora, "el otro" Gasol se mantiene y custodia el fuerte, para alegría de los exteriores Grizzlies, más cómodos que nunca lanzando.




Puede ser una gran noche de Wayne Ellington, o quizas Mike Conley sea quien asuma los focos... No importan los egos y parece que incluso una futura estrella como Rudy Gay lo entiende. En Memphis piensan que sus muchachos ya han crecido y, aunque la temporada es larga, quieren evitar que el sabio Popovich tuviera razón también aquella sentencia de 2008.



¿Ha llegado la hora de ver un banderín de campeones en La Pirámide? El tiempo lo dirá, pero, de momento, soñar es gratis y nadie haría bien en enterrar antes de tiempo una piel de oso que aún no se ha cazado...



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