domingo, noviembre 18


Cuando la lluvia lo permitió, volvieron los clásicos partidos en el parque de los tele, existiendo alguna noticia digna de resaltarse. Jornadas particularmente dulces para Miguel Collado León, efectivamente, el ninten-center necesitaba de partidos apretados donde poder hacer una de sus maniobras predilectas, abrirse fuera y clavar triples frontales. Hasta en tres ocasiones ha logrado algún decisivo buzzer-beater que llevado a su equipo a seguir firme en el rey de la pista.





Especialmente importante ha sido su colaboración con Pippen en este aspecto, son dos jugadores que saben muy bien ganar la posición, tienen altura y ninguno de los dos es sospechoso de egoísmo en la cancha. Su escuadra fue muy potente y lograron mantenerse con muy buenos parciales al comienzo de la tarde, logrando frenar a eternos peligros como Juan Manuel Luque Gomarín, encantado de la vida con ese tirito de media distancia a lo Arlauckas que tanto le gusta.



Asimismo hemos visto el retorno a las canchas tras una racha de inactividad, de Daniel Collado León. Paulatinamente ha ido cogiendo forma y, aunque su hermano mayor se ha llevado con sus tres canastas sobre la bocina, los focos, tardaremos poco en volver a verle sobre estas crónicas. Quien ha tardado lo justo en volver a hacerse notar, ha sido Martin, quien desde el salto inicial fue el refuerzo letal de nuestro conjunto, con el que al fin pudimos quebrar la racha de Pippen y Easmo, muy enchufados desde el arranque.



Por supuesto, hay que ser conscientes de la ventaja que teníamos. Igual que Kelvin o sus hermanos, Martin es un exponente perfecto de la gran capacidad reboteadora que tienen algunos de los pachangueros de ascendencia dominicana en el parque. Espléndido salto, mucha intuición para el rebote y excelente sentido de desmarque. Como contraprestación en su caso, una cierta tendencia a lo NBA de ir al choque directo que provocó algún golpe innecesario (aunque le honra disculparse en todo momento). En definitiva, un jugador muy exuberante que nos permitió tener los huecos y los puntos necesarios; quizás quien más lo notó fue Almudena que anotó dos preciosos triples esquinados gracias a la atención que generaba nuestro interior. José, también se percató de inmediato y pudimos firmar tres victorias seguidas.




Como única nota negativa del retorno pachanguero tras tregua climática, señalar que aún no hemos conseguido concretar la intención de un buen partido en pabellón de los parroquianos de toda. Tiempo al tiempo, lo bueno puede permitirse el lujo de hacerse esperar un poco...
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