viernes, marzo 29
Semana Santa pasada por agua, como por otra parte suele ser habitual en estos meses del año. Sin embargo, ha habido huecos en Córdoba La Llana, no solamente para que salgan las tradicionales procesiones, sino para que incluso en un pavimento un poco mojado, diferentes pachangueros pudiéramos disfrutar del Parque de los Teletubbies. 





Lo cierto es que la climatología permitió que el partido del 27 de marzo fuera esperado con aún más ganas de las habituales. La lluvia matutina hizo dudar a más de uno de la posibilidad de jugar, pero la tarde fue mejorando a pasos agigantados. Eso permitió el retorno de Justo Martín Collado, nuestro querido Klego, a quien debemos este blog, que además trajo a un compañero, el gaditano José Gómez, quien se convirtió en el Kiko Narváez de la cancha por su calidad y buen humor, ganando muchísimos rebotes y canastas en segundas opciones. 




De José se esperaba y no defraudó. Fue una constante bajo tableros y sus ganchos a tabla nos hicieron mucho daño a los defensas que les intentamos frenar. Cierto es, como apuntó alguno de los más puristas, que a José se le notó un poco al principio que llevaba tiempo sin jugar, en el sentido de que cometió varios pasos de salida y alguno pivotando. Poca cosa y apañados vamos si jugamos a ser Brazauskas en un partido entre amigos, aunque fue comprensible alguna canasta anulada cuando los partidos estaban apretados y la infracción involuntaria podía determinar.





Con todo, en el cuadrangular que fue surgiendo, hubo un equipo que destacó de manera muy clara. Juan Manuel Luque Gomarín (Juanma), junto con Kelvin y Darwin, superaron de forma evidente la desventaja de estar uno menos para cumplir la máxima que dice que a veces es mejor jugar con esa desventaja. Las defensas involuntariamente se relajan y el poderío interior de este equipo era tan fuerte que cualquier regalo lo aprovecharon de manera sumamente rentable. Si además Juanma anota de tres, puedes dar el partido por muy cuesta arriba.




Y eso se debe a que Darwin es una roca brutal en el poste bajo y Kelvin domina mucho el apartado de los rebotes. Marcaron una tónica que también fue muy seguida por otros, como Justo. A pesar de sus molestias en el pie, aguantó todos los partidos. De Klego me gustaría destacar una jugada que hace muy bien y que he sufrido varias veces, que es cuando penetras a canasta y buscas lograr la falta o una bandeja fácil a tabla. Él se las ingenia (sobre todo si tiene la suerte de contar con compañeros inteligentes como José o Juanma que ayudan a cerrar) para cortarte el pasillo y permanecer estático, con los brazos alzados. El resultado es estupendo para su equipo, o le haces falta en ataque, o te fuerza a hacer un tiro complicado o tienes que volver a doblar el balón. 





Pero ni esas prestaciones de Justo ni los puntos de "Melli" (se sacó algunas canastas a una mano dignas de grabarse, incluyendo un triple de dibujos animados) evitaron que "El Mantecado" fuera noticia por su partido soñado, como pudieron corear Búho, Rocho y Loco, de improvisados espectadores del último duelo a dos pistas. En un bonito choque con sucesión de lanzamientos de tres que fueron dentro, Mantecado acabó el partido como lo tuvo todo el rato, anotando el lanzamiento decisivo de la victoria. Quizás estuvimos demasiados obsesionados con Juanma y José, o simplemente nos tocó un rival inspirado, pero no tuvimos el antídoto durante todo el partido contra él, pese a que tuvimos el buzzer-beater al final y, tras combinar con Melli para anotar 4 triples entre ambos, lancé a la paleta el que hubiera sido el definitivo. 





Fue una lástima aunque no se le podían poner peros a lo hecho por Mantecado y sus socios. Un buen partido de cierre para una tarde donde también debutó con nosotros un buen amigo, Dani Barea. Igual que ocurrió con José, un jugador que sabe lo que hace y lleva tiempo sin estar en una cancha, algo que a veces penaliza en el tiro (con todo marcó una canasta de la victoria muy importante en uno de los partidos en un cuadrangular que se nos hizo largo porque perdimos muchos partidos a muerte súbita y tuvimos pesadillas con Kelvin y su hermano sacándonos 2+1), pero que no se notó ni en defensa, ni en intesidad ni en correr.Excelente tenerlo y esperemos verle más por aquí y poder contarlo en estas crónicas. 




El siguiente día, Miguel Collado León se convirtió en el ninten-center usual que tenía ganas de volver a jugar tras tiempo sin poder hacerlo. Pensando que ya estaba bien de que Pelayo y Dani le quitasen protagonismo lanzando de fuera, se desmarcó con un lanzamiento desde más de 7 metros para conseguir un triunfo que a buen seguro hizo notar con su torrente de voz habitual. Aunque, conociendo su devoción por el trash-talking, quizás disfrutó más de sus "coñas" con Álvaro Vargas, árbitro, jugador, segundo entrenador y chico para todo del parque. 




La lluvia había venido para quedarse en vaciones, pero permitió disfrutar del basket.









Publicar un comentario en la entrada